03.30.08

Vida antes de la muerte

Posted in Muerte, Escribir, La felicidad de leer at 10:57 por jserna

juanramonjimenez.jpg 

La autobiografía es una tarea difícil. La memoria personal nos confiere identidad, atribuyendo sucesión a lo que es fragmentario e instantáneo: al memorizar establecemos un hilo entre lo que fuimos o creímos ser y lo que ahora somos o creemos ser. Para sobrevivir, para no enloquecer, nos aferramos a aquello que recordamos porque es la manera de darnos estabilidad, fijeza, duración: el modo de retrasar lo inevitable, ese tránsito que nos lleva viajando hacia nuestra desaparición. Necesitamos la certidumbre y la reminiscencia de lo que permanece, al final sólo arraigo perecedero, caduco: una empresa a la postre fracasada.
 
Acabo de leer la nueva recopilación de Aforismos, de Juan Ramón Jiménez, editada por Andrés Trapiello para La Veleta (Granada). Desde que descubrí a JRJ, cuando yo sólo era un jovencito, admiro su escritura. No sólo por su Platero, tan vilipendiado y envidiado, sino por sus aforismos, por su prosa. Recuerdo aquel exergo con el que Ray Bradbury encabezaba Fahrenheit 451: era una instrucción de Juan Ramón: “Si os dan papel pautado / escribid por el otro lado”. O, como puede leerse en este volumen de aforismos: “Si te dan papel rayado, escribe de través; si atravesado, del derecho”. Es un consejo rebelde, una instrucción contra el asentimiento, contra la anuencia. O, si se quiere,  es un programa que postula una existencia contradictoria e intensa, libre y fracasada, merecedora de ser disfrutada o padecida, casi un pronunciamiento contra la docilidad y la memoria: justamente aquello a lo que hoy nos aferramos para conjurar los desconciertos del presente. Un plan como el que pregonaba el exergo de Bradbury sigue estando de actualidad, como de actualidad está también la peripecia del Nobel con que se galardonó a Juan Ramón.

El libro de los aforismos que ahora leo es de tacto deliciosamente antiguo, de presentación anacrónica en tiempos de vértigo impresor, adocenado. Con los aforismos podrían rastrearse las peripecias reales y soñadas de JRJ entre 1897 y 1954, aquella existencia que él quiso plasmar en la obra. Su vida interesante, estética, orgullosa y lamentable podría exhumarse, en efecto, con esos documentos indirectos. “Lo entrevisto se ve mejor y dura más que lo visto”, dice Juan Ramón en uno de sus pensamientos. Estos aforismos son, en efecto, documentos indirectos que simultáneamente testimonian y recrean el impulso creador que se distancia de la existencia ordinaria. Es poesía en prosa que se hace en el acto mismo de anotar. “El  arte, para que parezca real, debe mantenerse un poco alejado de la vida”. Son también pensamientos depurados que archivan intuiciones de dicha existencia, intuiciones aparentemente simples que trabajan la forma hasta hacerla desaparecer. Presuntamente, claro: porque “la forma, para que no exista, para que no se sienta, para que no se crea en ella, ha de ser tan perfecta, que no exista”. Son dicciones que compendian de modo aparentemente inaudito: “hay que decir de tal modo, que aunque otro, otros, infinitos lo hayan dicho antes, parezca que lo han dicho antes uno”.

Pero no al precio de la originalidad impostada, del verbalismo, del petardeo: por eso, para JRJ, las greguerías de Ramón Gómez de la Serna se precipitan y se arruinan. “¡Qué bien dice siempre sus siete primeras palabras! Luego, como en la muerte de Jesús, vienen las tinieblas, el terremoto, las conjunciones astrales, el eclipse total”. Anotar no es brillar: es padecer al comprobar que cada registro es una desazón, una desazón que “consiste en que, cada instante, quiero vivir toda mi vida”. No un instante tras otro, no una sucesión de momentos, sino una  multiplicación simultánea de vivencias extremas, al modo de Nietzsche: “tenerlo todo; pero con esfuerzo”. Ese anhelo es cosa que contraría la necesidad de perseverar, la continuidad que nos da la memoria. Tampoco la poesía es sucesiva, “sino sentimiento, pensamiento y acento”, una empresa que se reanuda cada vez, pues “el poeta verdadero inventa con las palabras usuales un idioma distinto”. Sin impostación, sin forzada originalidad. “Un poeta no continúa a otro poeta, sino que recrea, revive, aísla y cierra en sí mismo toda la poesía”. De ahí que pueda decirse que “el pasado es falso porque no vive más que en la memoria…”, admite JRJ.

En efecto, un documento no es el hecho, sino su huella, su abreviatura, el mero indicio, lo que queda cuando el acto se ha cumplido o frustrado u olvidado. Pues bien, de eso nos valemos los lectores de este libro de aforismos: de un material incierto, precario, al que atribuir significado sin su contexto. Es como si todos tuviéramos “la misma edad, la del mundo”, sin esos conocimientos críticos que tantas veces secan, agostan. ¿Recuerdan Schopenhauer como educador, de Nietzsche? Allí, el filósofo se oponía a la filología profesoral. Así he querido leer este prontuario de sentencias, como si la empresa del sentido la consumara ignorando las circunstancias que rodearon la escritura del aforismo. Como en un poema, no es estrictamente necesario documentar el contexto de su elaboración para captar las resonancias imprevistas que esas palabras nos provocan. Puede hacerse, con maestría incluso, pero no es imprescindible para el lector común. “Lo importante no es, señores filólogos, que tal poema haya sido escrito en tal época ni en cuales circunstancias, no de esta manera o la otra; porque el arte no es historia”, ni vida sucesiva. Yo, historiador, no siempre puedo cumplir este modo asilvestrado de leer, pero hoy me lo he querido consentir. Accedo a los aforismos de JRJ como si ingresara en una autobiografía fragmentaria, como si tradujera un documento escrito en lengua extranjera: un manuscrito incompleto, elíptico, con incoherencias, con enmiendas, con reiteraciones, con comentarios oscuros.

Disfrútenlo.

aforismos.jpg

Share and Enjoy: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • del.icio.us
  • barrapunto
  • blinkbits
  • BlinkList
  • blogmarks
  • BlogMemes
  • BlogMemes Sp
  • blogtercimlap
  • Blue Dot
  • De.lirio.us
  • Ma.gnolia
  • meneame
  • MyShare
  • Netscape
  • Shadows
  • Technorati
  • YahooMyWeb

03.25.08

Resurrección

Posted in Muerte, Antropología, Religión at 20:27 por jserna

valledeguadalest2.jpg 

1. Resurrección 

Durante las pasadas vacaciones, he hecho lo que habitualmente hago en esas circunstancias: camino horas y horas, me oxigeno, levanto la vista y miro lejos. Quizá con la esperanza de atisbar lo que a simple vista no distingo, con la intención de descubrir mientras ando. Los picachos de la Sierra de Aitana siempre me procuran un placer completo: imponentes, pero accesibles; de colores matizados y vivos, con olivos centenarios, con almendros que pronto florecerán. Hay en el entorno algo primitivo, milenario por supuesto. Desde chico, cuando hago marchas montañeras siempre recuerdo la vista que una vez tuve en la cima del Montcabrer, próximo a Cocentaina. Yo era uno de los jóvenes excursionistas que habían ascendido vigilados por un adulto. Mientras divisábamos todo el valle, ese acompañante experimentó algo parecido al arrobo. Con énfasis nos preguntó si viendo lo que veíamos acaso dudábamos de la existencia de Dios. Siempre me ha hecho gracia esa inquisición tan… evidente, tan previsible: similar a la sensación de lo sublime bien codificada desde el primer romanticismo. Lo sublime, otra vez…., entre peñascos milenarios.

Digo milenario y recuerdo otros picachos vistos en una película reciente. Así es. En estos días de vacación, cuando no estaba cultivando el cuerpo, estaba en el cine o leyendo. El Domingo de Resurrección, por ejemplo, acudí a una sala de Benidorm con el objetivo de ver 10.000. Pude cumplir mi propósito a pesar de las multitudes turísticas. 10.000 es un film de Roland Emmerich, suficientemente espectacular y entretenido: trata de una hazaña, de una gesta ocurrida diez mil años antes de Cristo entre los nativos de una pequeña tribu, un pueblo cazador. Entretenimiento para la tarde de un domingo… de Resurrección: no pidan más. Es una película  en la que el peplum se recupera como cuento popular, colectivo y mítico; es también cine de aventuras en que el protagonista, un joven corriente de esa comunidad, se ve obligado a comportarse como héroe. ¿Cuántas veces no habremos escuchado, visto o leído historias en las que un muchacho corajudo ha de restaurar el desorden que el mal ha provocado? En 10.000 hay unos malvados, por supuesto: los llamados “diablos de cuatro patas” que dañan, esquilman, queman, roban bienes y personas de otros pueblos vecinos. No sólo por avaricia, sino también por estricta perversidad. La rapacidad de los villanos no tiene límites: en los cuentos, los malvados destruyen lo ajeno (las chozas, las pequeñas infraestructuras) para agostar la vida, para impedir que florezca lo básico. Lo mismo sucede en esta película.

Un muchacho –cuyo padre abandonó la tribu (¿cobardemente?)– restaurará el buen nombre del progenitor enfrentándose a dichos villanos: como el Telémaco que sale en busca de Ulises. Para ello, el joven nativo deberá caminar soportando el frío y el calor extremos a través de vastísimos desiertos de nieve y arena: deberá marchar al frente de un pequeño grupo de intrépidos, una pequeña vanguardia que con arrojo se atreve a dejar la comunidad para recuperar a los convecinos secuestrados, a la amada… de ojos azules. Deberá asimismo contener la embestida de fieras fantásticas y de cazadores prehistóricos.

Dicha película, que la crítica ha vapuleado, amalgama civilizaciones y ciertas tradiciones culturales: la magia de la comunidad primitiva, las legiones del Imperio romano, las pirámides del antiguo Egipto. También distingo mucho cine en sus fotogramas, repetición de secuencias ya vistas: la camaradería de Objetivo Birmania, por ejemplo. Hay momentos en que uno cree acompañar a Errol Flynn y a su grupo de intrépidos soldados a través de la jungla birmana, avanzando entre las líneas enemigas. Hay otros momentos en que uno cree ver nuevamente a Frodo en la Tierra Media de El señor de los anillos. No es que cada uno de esos elementos esté claramente diferenciado o debidamente contextualizado para que el espectador no confunda lo que no debe confundir. En realidad, todos esos motivos –y otros que se añaden a lo largo del metraje– son objeto de representación híbrida y ficticia, sin intención historicista alguna.

Yo me dejé llevar por la acción, sin mayores pretensiones, como me dejo llevar por el sendero cuando camino por el Valle de Guadalest: por la Vall de Guadalest. No persigo nada, no busco nada. Simplemente ver a lo lejos.

————–

vistasdesdeelcementerio.jpg

2. El cementerio de Guadalest. Un presentimiento de felicidad

En los cementerios es fácil abandonarse a la sugestión gótica: los huesos exhumados, el moho que todo lo envuelve, la herrumbre de los crucifijos, el cardenillo que ataca los cobres o, más aún, esos árboles enhiestos de sombras amenazadoras. Hemos leído relatos sobre este presentimiento ancestral: el bosque que nos rodea y nos absorbe con la intimidación apremiante de lo desconocido. Y lo desconocido es lo invisible, lo informe, pero también lo que habiendo sido conocido se enterró. Es el miedo siniestro, según Freud: es el que provoca aquello que habiendo sido familiar en otro tiempo ha permanecido inhumado para finalmente regresar o desvelarse.

En los camposantos grandes, el visitante se deja fascinar por la edificación funeraria y por la rivalidad arquitectónica: aturdido, teme perderse entre enterramientos ostentosos. En los cementerios pequeños de  poblaciones chiquititas, la muerte irrumpe directamente para mostrarle al espectador la existencia, una eternidad breve de ochenta o noventa años por vivir, esa que se compendia en una lápida escueta. Hay que visitarlos. ¿Por qué razón?

En ellos no hay pretextos arquitectónicos. Las inscripciones de las tumbas son concisas y su laconismo nos achica mostrándonos la futilidad de tantos esfuerzos. El escritor E. M. Cioran, que supo disfrutar de las pequeñas cosas de la vida cotidiana, recomendaba visitar estos cementerios. ¿Para hacer qué? Para aplacar el dolor humano, para rebajar la herida que lo ordinario nos inflige y para alejar la soberbia, para evitar la jactancia arrogante del éxito y del espejismo.

En tiempos de bonanza es precisamente cuando hay que acudir a estos camposantos. Hemos visitado uno muy pequeño, emplazado en un lugar insólito, un cementerio que no reúne más de ochenta tumbas. Tiene el punto exacto de abandono que estos osarios han de tener: lápidas casi desleídas o ya ilegibles, cruces quebradas, flores secas que ya nadie renueva y esa sensación de hacinamiento y de asfixia que trae la muerte, la Parca que todo lo iguala. ¿Dónde se encuentra?

El  Valle de Guadalest es probablemente el paisaje valenciano más bello, ese lugar en el que una Naturaleza  imponente de riscos milenarios no resulta victoriosa o amenazante, sino acogedora. El olivo, el almendro, o ese sotobosque de arbustos olorosos que se alza hasta las Sierras de Aitana, de Xortà o de Serrella  aún tapizan las faldas de aquellos peñascos. Situada en el interior de La Marina Baixa, con una orientación NW-SE, la vall de Guadalest es una depresión entre esas sierras voluminosas, una depresión habitada por poco más de mil habitantes de sus distintas poblaciones: Confrides, l´Abdet, Benifato, Beniardà, Benimantell y el Castell de Guadalest.

Es en este último lugar en donde descubrimos el cementerio que inspira estas líneas. Enclavada en el eje del valle, sobre una cresta rocosa de grandes dimensiones, está dicha población, y en su centro mismo hallamos los restos del viejo castillo señorial de los Orduña. Entre éstos, en su  parte más elevada, está la vieja Torre del Homenaje, pero también está el cementerio pequeño al que acudir, al modo de Cioran, para corroborar la insignificancia, la poquedad, de los empeños humanos. La visita, previo pago, permite confirmar la belleza inaudita de este paisaje. Si subimos hasta allí podremos contar con vistas hermosísimas de todas las sierras que delimitan el valle: la convulsión extática del berrocal eterno, decía Gabriel Miró en Años y leguas.

Podremos apreciar la heredades y la edificación blanca de Benifato, de Beniardà, de Benimantell, en ese valle abancalado: hondo, fresco y quemado de colores, añadía el escritor. Podremos divisar en la lejanía el Mediterráneo que baña a Benidorm y desde el que sopla un levante benigno que siempre ventila con fragancias deliciosas. Son los vivos que acuden y los difuntos que allí reposan quienes disponen en insólita hermandad de la mejor localización del valle, del emplazamiento  más cercano al azul puro del cielo, un valle al que Miró llegó a comparar con el Paraíso: él, espectador “poseído de un presentimiento de felicidad, y más hondo, el de su límite, el de la muerte, rodeado de la permanencia impasible de Aitana”. 

vista-de-aitana-desde-el-cementerio.jpg

Fotografías: Víctor Serna

Share and Enjoy: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • del.icio.us
  • barrapunto
  • blinkbits
  • BlinkList
  • blogmarks
  • BlogMemes
  • BlogMemes Sp
  • blogtercimlap
  • Blue Dot
  • De.lirio.us
  • Ma.gnolia
  • meneame
  • MyShare
  • Netscape
  • Shadows
  • Technorati
  • YahooMyWeb

03.20.08

Honrar a los santos quemando cosas

Posted in Antropología, Religión, Valencia, Historia, General at 20:41 por jserna

mi2.jpg 

1. Estamos de vacaciones: para los cristianos, estamos en Semana Santa. En Semana Santa. Algunos no se resignan a que los laicos no celebremos la pasión de Cristo. Por ejemplo, un periodista de Abc, Ignacio Camacho, nos afea ese desinterés. Camacho es un antiguo simpatizante de la izquierda, ahora columnista principal de la derecha confesional. Tal vez por eso (¿por eso?), reprocha al jefe del Ejecutivo su laicismo: “Como a Zapatero no le gusta la Semana Santa –quizá nadie le ha explicado aún que ser laico no obliga a mantenerse por completo al margen de una fiesta en la que se involucra medio país, incluidos muchos agnósticos– se ha ido a Doñana a meditar el nuevo Gobierno“. Me parece insidioso ese comentario: qué más quieren, pero qué más quieren…  Aún recuerdo cualquier Semana Santa del franquismo, unos días en que los establecimientos estaban cerrados; el ocio, prohibido; la diversión, postergada.   ¿Que es una manifestación cultural, de interés etnológico? Pues muy bien. Declaro mi profundo desinterés antropológico por la Semana Santa. ¿Que es una fiesta popular en la que se mezclan lo sagrado y lo profano, en multitudinaria amalgama? Pues muy bien. Declaro mi aversión hacia las fiestas multitudinarias. Otra vez.

En Valencia, por ejemplo, acabamos de salir de las Fallas (cuyas jornadas finales han coincidido con el principio de la Semana Santa): que sean muy visitadas no mejora las cosas. También aquí se involucra medio país, incluidos muchos agnósticos (por decirlo con Ignacio Camacho). ¿Y…? ¿Eso nos obliga a compartir el contento del vecindario más jaranero? Las fiestas populares son una invasión del espacio común: en muchos casos, una violación de la intimidad. En estos días de cohete y explosión, ¿alguna autoridad local se ha preguntado por el daño que los petardistas hacían a los enfermos o a los que no podían huir?  Meses atrás, la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, rechazó todo freno o limitación: pólvora para todos, proclamó con demagógica expresión.  ¿Expresión cultural o antropológica?

El miércoles 19 de marzo, en Antena 3, emitieron Misión: imposible II, la secuela que filmó John Woo y que nuevamente protagonizó Tom Cruise. No sé si esa programación fue deliberada o no, pero el caso es que dicha coincidencia es un perfecto engarce para estos días en que acaban las Fallas y se consuma la Semana Santa. ¿Recuerdan el film? Al principio de la película, hay una secuencia que se desarrolla en Sevilla. Es voluntaria o involuntariamente cómica. No sé. Los guionistas cometieron un híbrido simpatiquísimo que, por supuesto, fue muy criticado por los puristas: dada la incultura antropológica que demostraban, supongo. ¿En qué consistía? En una mezcla de la Semana Santa con las Fallas. Hay nazarenos. Hay falleras. Incluso hay gentes con indumentaria blanca y pañuelos colorados, propio de los Sanfermines. Si recuerdan, la fiesta filmada acababa con una cremà: un paso de Semana Santa era incinerado, cosa que celebraba una multitud jubilosa y enfervorizada. “Estas fiestas son un fastidio“, confiesa desdeñosamente Anthony Hopkins.  Tom Cruise escucha. “Honrar a los santos quemando cosas. Curiosa manera de venerarlos, ¿no cree? Por poco me queman al venir hacia aquí“, añade el personaje que interpreta Hopkins. 

————–

2. Otras ficciones (21 de marzo de 2008)

Es evidente que no hay cinefilia en mi alusión: no les recomiendo la visión o revisión de dicha película. Toda ella es un disparate: algo que nos hace reír involuntariamente por su sincretismo inopinado e ignaro –seguro–. Pero es un disparate cuyo principio me recuerda algo muy cierto: mi aversión a las fiestas populares, que aquí ya les he expresado. Perdonen la cita, pero esto decía el 16 de julio del año pasado: “Vienen las vacaciones y, con ellas, vienen las fiestas populares. ¿Hay algo que deteste más? Me refiero, claro, a las fiestas populares, esas que se organizan en homenaje a un santo patrón al que se invoca. Verbenas atronadoras con orquestas humildes que empiezan a la 1:30 de la madrugada. Clavarios y festeros entregándose a la detonación, al estruendo del petardo universal, del pólvora para todos. Y, después, al día siguiente, una arrogante brutalidad de cristales astillados, de papeleras carbonizadas, de orines, botes y botellas… La fiesta patronal sin norma es, seguramente, lo peor que le puede suceder al ciudadano silencioso”.

Como digo, no les recomiendo especialmente la película de Cruise para pasar la Semana Santa. Para estos días de la Pasión les invito a leer dos libros. Soldados de cerca de un tal Salamina (Comanegra) y El dinosaurio anotado (Alfaguara). Francisco Fuster me los ha prestado y la verdad es que le estoy muy agradecido. El primero, de Eduardo Fernández, recoge las pifias de los compradores de la Casa del Llibre, de Barcelona: como cualquiera de nosotros. Hay momentos en que trabucas un título, en que confundes editoriales, en que olvidas un autor. No es pereza: es creatividad insospechada del lector. Mezclamos lo sabido y lo desconocido, lo recordado con lo oído. El resultado es un repertorio de sincretismos, de títulos disparatados, de errores que en algunos casos mejoran los rótulos originales. Es una lectura recomendable y piadosa para estas fechas, pues nos rebaja la soberbia: ¿quién no ha cometido simpáticos deslices ante el librero?  No se culpen: no hagan penitencia.

El otro libro, el del dinosaurio, es difícil que lo puedan encontrar. Editada por Lauro Zavala para Alfaguara de México, la obra es una celebración del conocidísimo cuento de Augusto Monterroso. Ya saben cuál es. Paso a reproducirles íntegro dicho relato:

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí“.

Ese minicuento (o microrrelato o minificción) ha suscitado numerosa literatura secundaria, una parte de la cual se reproduce en este volumen que, por lo que sé, el editor le remitió a su corresponsal valenciano: Francisco Fuster. He leído, pues, un auténtico regalo que lamentablemente la mayoría de ustedes no podrán disfrutar. ¿Por qué es un cuento tan célebre? Piensen bien en lo que se narra y en lo que no: el dato escondido, lo elidido, el espacio vacío, lo que precede o lo que seguirá, lo que ignoramos, en fin, son parte de las ambigüedades que nos obligan a leer dicho cuento una y otra vez. Eso es lo que hacen los comentaristas de El dinosaurio anotado

Ahora, si me permiten, les dejo. Regresaré el lunes 24 a poqueta nit. Caminado, descansado y bien leído.

Share and Enjoy: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • del.icio.us
  • barrapunto
  • blinkbits
  • BlinkList
  • blogmarks
  • BlogMemes
  • BlogMemes Sp
  • blogtercimlap
  • Blue Dot
  • De.lirio.us
  • Ma.gnolia
  • meneame
  • MyShare
  • Netscape
  • Shadows
  • Technorati
  • YahooMyWeb

03.17.08

La decadencia de España

Posted in Televisión, Comunicación, Democracia at 11:29 por jserna

1. Jardinería sublime

mrchance.jpg

Leo la prensa conservadora, a columnistas que fueron combativos durante la pasada legislatura. Salvo Pedro Jota Ramírez o Federico Jiménez Losantos que siguen en estado de alerta, en posición de combate, la mayoría parecen desconcertados y, más aún, abatidos. Como soldados aturdidos tras la embestida del enemigo. Después de haberse empleado con ardor guerrero y con excitación, se les ve ahora entristecidos, lógicamente entristecidos, tratando de comprender qué ha pasado. Algunos de los más influyentes parecen sumidos en un estado general de melancolía, algo así como una neurastenia, un debilitamiento, un hastío profundo con pérdida de la fuerza nerviosa, una fatiga sólo en parte causada por el esfuerzo militante. El propio Partido Popular, obligado a reparar los desperfectos que la derrota ocasiona, está volcado al interior… ¿Cuál es el tono que los analistas han adoptado?  Buscar desesperadamente metáforas que les devuelvan el lirismo perdido, que les permitan hacer literatura y que, a la vez, justifiquen el apocalipsis verbal con que se emplearon.  

¿Por qué el peor presidente de la democracia ha derrotado a un partido tan surtido de propuestas?, se preguntan una y otra vez. ¿Qué extraña patología padece un país que da el triunfo a un insolvente, a un incompetente, a un bobo? ¿Estaremos quizá ante un nuevo Mr. Chance, aquel jardinero fronterizo que llegó a gobernante, encarnado por Peter Sellers? Hablaba literalmente de injertos y de abonos, pero todos creían que se expresaba con jardinería sublime; todos le suponían una profundidad de la que carecía. Gabriel Albiac, que fue un abstruso filósofo seguidor de Louis Althusser, es ahora un fiero crítico conservador, desencantado y no menos eminente: Contra los políticos se titula su último libro. Pues bien, Albiac fue también uno de los primeros en escribir de Mr. Chance para denostar a Rodríguez Zapatero. Concretamente en una columna que publicó en La Razón el 9 de agosto de 2006. 

Las metáforas, siempre las metáforas. Ahora, los fieros combatientes de la ideología conservadora han encontrado a otro tipo averiado que les permite denostar al mismo presidente: o, mejor aún, zaherir a esos once millones de votantes que han quedado obnubilados por nuestro Mr. Chance. El nuevo monigote es Rodolfo Chikilicuatre. El personaje de El Terrat les sirve ahora para diagnosticar los males del país, para deplorar el estado de nuestra incultura, de nuestra incuria: para medir la profundidad de nuestra decadencia moral. A esta conclusión llega –por ejemplo– el martillo de izquierdistas que es Hermann Tertsch, ese antiguo reportero sobre el que volvemos una y otra vez.  Pero algunos otros columnistas han ido más allá en su dictamen: somos unos irresponsables, nos dice Curri Valenzuela, la gran Curri Valenzuela que aquí examinamos tiempo atrás. “Está claro que cuando se nos llama a votar, los españoles nos decantamos por la opción más divertida. Mandamos a Rodolfo Chikilicuatre al festival de Eurovisión con la intención de que medio mundo se ría de nuestra música y elegimos a Zapatero”. Podríamos concluir que los mismos electores que han dado el triunfo al presidente socialista son quienes han votado para que el payaso de El Terrat nos represente en el Festival de Eurovisión. Se pueden perder unas elecciones, pero no se puede admitir que en la misma semana gane doblemente la estulticia.  Ajá. Entendido.

“Chiquilicuatre y Zapatero, cada cual a su modo”, dice por su parte Manuel Martín Ferrand, “son síntoma y reflejo de la realidad española. Ambos cuentan con el respaldo de un buen número de votantes y concuerdan con el gusto y la estética, los planteamientos y la praxis, de una población que desprecia el esfuerzo, desestima la excelencia, confía en que el Estado resuelva todos sus problemas y se reconforta con su propia y grosera pequeñez. Chiquilicuatre y Zapatero son las proyecciones, en el espectáculo y en la política, de una sociedad dispuesta a admitir que el grafiti es un arte, que las televisiones al uso constituyen un medio informativo y la cultura no es otra cosa que una lápida que aplasta nuestra creatividad”, admite Martín Ferrand con melancolía. “Los jevis y los friquis, que también tienen sus derechos, no pueden, desde su risible minoría, ocupar el centro de la Nación y convertirse en ejemplo para la juventud”, apostilla.

———

2. Fluidos cardíacos

seloquehicisteis.jpg 

¿Qué les falta a Tertsch, a Valenzuela o a Martín Ferrand? Nuestros autores son literales, se expresan viendo en la realidad un espejo de sus propias incertidumbres, y el sarcasmo sólo lo emplean para atacar al adversario. Parecen incapaces de tomarse con guasa o  con distancia irónica: la España de sus dolores es un ultraje que a ellos se les inflige. Por eso se expresan con severidad ulcerosa, con acentos que ellos creen orteguianos. Yo, por el contrario, pienso que Chikilicuatre canta una pieza memorablemente sarcástica, como ya les dije. Imaginen que Baila el Chiki Chiki gana el Festival de Eurovisión. Qué conclusiones tan avinagradas se permitirán esos columnistas: Europa en declive, etcétera. De momento sólo es España la que está en decadencia: compitiendo ferozmente con el Pavo Dustin, por ejemplo. Pero no adelantemos acontecimientos. 

El humor es una defensa contra las ofensas de la vida, de nuestra propia vida. Por eso quiero ver la realidad en las entretelas; por eso deseo leer periódicamente libros que me desmientan o me rebajen, que me hagan apearme de la severidad académica. Cuando, además, estos volúmenes se escriben con ironía, con sarcasmo y con prosa inteligente, mejor aún.

¿Qué nos ofrece ahora el mercado? A Tertsch, a Valenzuela o a Martín Ferrand les recomendaría Sé lo que hicisteis…, el libro que firman Patricia Conde y Ángel Martín. Si lo leen, quizá puedan olvidarse de Chikilicuatre… para confirmar lo peor: que España está poblada por monstruos televisivos. Como saben, Sé lo que hicisteis… es un programa de La Sexta. Allí se hace un repaso –un zapping– de lo que las cadenas de la competencia ofrecen, preferentemente en materia cardíaca: en asuntos del corazón. Con ironía mordaz y salaz, Ángel Martín examina imágenes y palabras, dichos y hechos de famosos y de periodistas más o menos famosos: básicamente de esos reporteros televisivos –esos profesionales– que cada día o cada semana comentan las andanzas u ocurrencias de personajes tan relevantes como Nuria Bermúdez, Belen Esteban, Pipi Estrada o Alessandro Lecquio.  

Patricia Conde da la réplica haciendo de buena chica que no entiende: frente a esos aspavientos y grititos, Ángel Martín debe esmerarse, corregirse o enmendarse para no escandalizar a su partenaire. Una de las fuentes informativas de las que principalmente se nutría Sé lo que hicisteis… ha desaparecido de la parrilla: Aquí hay tomate , de Tele 5. Eso hace que el programa haya perdido algo de chispa y frescura: los tics, los guiños, los cebos del Tomate son ya pasado. Menos mal que aún quedan buena parte de sus monstruos… El libro del programa trata escasamente del espacio, pero sus páginas son una auténtica enciclopedia del famoseo: recomendable, en general muy bien escrito y con una ironía que llega al sarcasmo. En el libro hay “citas célebres” de los famosos (así lo llaman en el programa de La Sexta). Son frases inconexas o carentes de sentido, semánticamente confusas y sobre todo descacharrantes, como aquella que profirió Sofía Mazagatos cuando le preguntaron por Mario Vargas Llosa: “Pues le sigo desde hace tiempo; nunca he tenido la suerte de leer nada de él“.

La lectura de este libro produce hilaridad y sorpresa entre quienes nos rodean: tales son nuestras carcajadas, hipos y espasmos. Sus páginas reducen la presunta seriedad del mundo rosa, dejándolo en lo que es: la comidilla indigesta de esos curiosos… que somos todos.  Achata la figura roma de tantos famosos y se burla de la gravedad de los periodistas, de esos profesionales que convierten la información de personajillos en fluido cardíaco. Este libro revienta desde dentro el mundo rosa y, a la vez, hace caja (como El Terrat como Chikilicuatre). Hermann Tertsch, Curri Valenzuela, Manuel Martín Ferrand u otros severos columnistas deberían evitar las metáforas lastimeras. Oigan, dejen de inculpar a la España decadente por el triunfo de Rodríguez Zapatero: lo que, de vez en cuando, deberían hacer es relajarse, leer buenos e intrascendentes libros y sacarle provecho a la televisión basura, ese sitio en el que abundan los monstruos. Entre ellos, está Rodolfo Chikilicuatre, un apuesto crooner que se contonea al ritmo del perrea-perrea. Chincha y rabia.

Share and Enjoy: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • del.icio.us
  • barrapunto
  • blinkbits
  • BlinkList
  • blogmarks
  • BlogMemes
  • BlogMemes Sp
  • blogtercimlap
  • Blue Dot
  • De.lirio.us
  • Ma.gnolia
  • meneame
  • MyShare
  • Netscape
  • Shadows
  • Technorati
  • YahooMyWeb

03.13.08

Variedades informativas

Posted in Variedades, Comunicación at 16:52 por jserna

1. CAMPS: Civil Aircraft Missile Protection System (10:05, 15 de marzo)

franciscocamps.jpg 

Civil Aircraft Missile Protection System or CAMPS is an infrared countermeasure against anti-aircraft missiles, specifically designed to defend civilian aircraft flying under 15,000 feet (4,600 m) against MANPADs.The system was developed by Saab Avitronics, Chemring Countermeasures and Naturelink Aviation.The decoys use a pyrophoric substance that burns at a relatively low temperature, thereby avoiding any fire safety concerns associated with conventional pyrotechnic military flares, such as those used by a similar Israeli system. The onboard processor uses neural network pattern recognition algorithms to classify potentials threats detected by its infrared sensors. The system was successfully demonstrated at the Overberg Test Range in March 2007.

————-

 2. Zaplana o la virtud de predicar con el ejemplo (09:12, 15 de marzo)zaplanayanoseraportavoz.jpg Agencia Efe

El anuncio de Eduardo Zaplana de que no seguirá como portavoz del grupo parlamentario del PP encierra varias claves sobre las que cabe detenerse. El momento elegido, cuatro días después de la derrota electoral y sólo 48 horas después de que Mariano Rajoy anunciara su decisión de continuar al frente del partido y de hacerlo con su «propio equipo», supone lanzar un mensaje de asunción de responsabilidades según las más estrictas pautas de la normalidad democrática. Lo lógico es dar la cara cuando se está en la cima y ser capaz de darla también cuando las urnas te son adversas. Habrá quien diga que ha tomado la decisión de marcharse diez minutos antes de que le comunicaran el relevo, pero muy bien podía haber intentado ganar tiempo y negociado un destino cómodo. Sin embargo, se ha adelantado para decir que quiere ser «diputado raso». Ha descartado por eso el ofrecimiento de Rajoy de formar parte de la Mesa del Congreso, lo que garantiza coche oficial, secretaria y demás gabelas.

Es fundamental también la alusión que ha hecho Zaplana a su intención de «fomentar la renovación» y abrir «una etapa nueva», en un momento en el que, pese a los resultados del 9-M, en lugar de autocrítica, el PP se ha conformado con cerrar filas en torno al jefe. Es coherente además con su voluntad, que ya había adelantado en diciembre, de no aferrarse al cargo y dar paso a otro si se perdían las elecciones. Zaplana ha sido portavoz en una legislatura muy difícil, marcada por el trauma de la masacre del 11-M, lo que le ha obligado a tener que mantener el tipo en circunstancias muy difíciles y a soportar un gran desgaste personal. Se han difundido todo tipo de infamias sobre su persona, a cuál más rocambolesca, como ya se hiciera cuando fue presidente de la Generalitat Valenciana. Sin embargo, y pese a haber sido uno de los políticos más escrutados del país, nadie ha podido emborronar su currículo. No sólo ha encontrado trabas fuera del PP. En su compromiso por llegar al fondo de los atentados, no siempre estuvo respaldado por sus compañeros. Algunos eligieron el camino más cómodo y prefirieron mirar para otro lado.

Resulta un tanto injusto que, desde el domingo, Rajoy no dedicara una palabra de aliento a Zaplana hasta ayer, cuando éste hizo pública su determinación de dar un paso atrás para formar con el pelotón. Día tras día y durante cuatro años, Zaplana ha dado la cara por Rajoy en la Cámara para que se la rompieran. Y nadie podrá decir que no dio la talla ante sus antagonistas, primero Rubalcaba y después López Garrido. Sólo el tiempo dirá si Zaplana, de 51 años, se queda en la retaguardia o es llamado de nuevo a la primera fila. Pero hay que valorar el ejemplo que da hoy a su partido y que pone el punto y seguido a la brillante carrera de quien fue capaz de darle la vuelta a la Comunidad Valenciana, transformando una región históricamente alineada con la izquierda en el actual feudo en el que la cúpula del PP disfruta con su mascletà.

Editorial El Mundo, 14/3/2008

———————  

3. Peatón Zaplana (16:52, 13 de marzo) 

 avenidadelalcaldeeduardozaplana103.jpg

Durante semanas, durante meses, he devorado abundante literatura electoral: uno tras otro, numerosos libros políticos. Un exceso lector sobre cuyos beneficios me pregunto: ¿qué nutrientes me han aportado? No todos los volúmenes los he comentado en este blog: por ejemplo, no he dicho nada del Examen a Zapatero, de Philipe Pettit. ¿Porque carecía de interés? En absoluto, con ser discutible, el volumen intenta analizar una práctica política –la del primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero– desde una teoría normativa: la del republicanismo. Lo he dejado sin comentar, para mejor ocasión tal vez, quizá pronto. Pero no acaba aquí mi atracón informativo… pues, en efecto, me he prescrito una dieta bulímica: tres o cuatro periódicos al día, en papel. Perdonen la metáfora, pero no encuentro mejor imagen para describir lo que, desde luego, es una desmesura o una sobrecarga.

Estaba dispuesto a abandonar el comentario político, a dejar pasar esta saturación, pero veo que no tengo remedio. De repente, una nota informativa me hace regresar a la política. Se confirma lo que muchos esperaban y algunos deseaban: Eduardo Zaplana Hernández-Soro ya no será portavoz del Grupo Parlamentario Popular.  Leí un par de libros sobre él, los glosé aquí, en El País y en Levante. Las previsiones se han cumplido en parte. Esto me decía meses atrás: Fue nombrado portavoz del grupo popular en el Congreso, cargo del que será próximamente apeado y ahora, por lo que dicen, lo vemos lidiando para hacerse con un puesto que le permita repetir como parlamentario. Quién sabe, a lo mejor ya ha llegado el tiempo de su retirada: no sé si como diputado o, tal vez, como abogado con despacho abierto. Desde luego hace tiempo que parece circular en dirección contraria. Ahora, confiesa que pasa a ser “un diputado de a pie” o, incluso, ”un diputado raso” : eso leo en Abc, en El País, El Mundo. Un peatón, vaya. ¿La fiel infantería? Aquí, en la fotografía superior, tienen la avenida de la que partió.

————–

4. El “Chiki Chiki” (23:23, 13 de marzo)

chikilicuatre.jpg 

Ahora que parecía que lo cutre y zafio estaba abandonando nuestras pantallas, nos sorprende este friki, y lo elegimos como nuestro representante en Eurovisión. Qué lejos queda el buen gusto de participantes como Mocedades o Salomé. Cuando estábamos más atrasados que Europa nos afanábamos por mostrar lo mejor de nosotros mismos, y ahora que somos europeos, nos da todo igual. Al lado de esto la España de charanga y pandereta parece un escenario de humor inteligente y sagacidad, y Alfredo Landa y Ozores parecen galanes de Hollywood. A veces qué duro es este país.

David Pasarin-Gegunde Linares, Bilbao, “El Chiki Chiki”, Abc, 13 de marzo de 2008, cartas al director.

España… en decadencia. Más sobre Rodolfo Chikilicuatre, aquí.

————– 

5. Hemeroteca Eduardo Zaplana Hernández-Soro

-”Todo un personaje“, El País, 25 de enero de 2008

-”La retirada de Zaplana“, Levante-Emv, 19 de noviembre de 2007

-”Zaplana“, Levante-Emv, 4 de mayo de 2007

-”Route Zaplana“, Levante-Emv, 29 de agosto de 2006

-”Eduardo Zaplana, ficción y dicción“, El País, 9 de abril de 2004

-”El portavoz“, El País, 23 de diciembre de 2003

 ————– 

5. Hemeroteca Francisco Camps

-”Francisco Camps“, Levante-Emv, 18 de mayo de 2007

-”La servidumbre voluntaria“, Levante-Emv, 13 de mayo de 2007

-”Incabable Camps“, El País, 28 de mayo de 2005

-”Francisco Camps y la Jura“, El País, 22 de junio de 2003 

Share and Enjoy: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • del.icio.us
  • barrapunto
  • blinkbits
  • BlinkList
  • blogmarks
  • BlogMemes
  • BlogMemes Sp
  • blogtercimlap
  • Blue Dot
  • De.lirio.us
  • Ma.gnolia
  • meneame
  • MyShare
  • Netscape
  • Shadows
  • Technorati
  • YahooMyWeb

03.10.08

La horma de Zapatero

Posted in Comunicación, Democracia at 1:11 por jserna

zapatero.jpg

1. La horma del zapatero (01:11, 10 de marzo)

Durante meses, qué digo meses: durante años. Ha sido durante cuatro años. El Partido Popular no ha hecho oposición, sino recreación de la realidad, tratando de ahormarla a sus deseos, como un zapatero terco. Durante dicho período, el PSOE ha acertado y ha cometido errores; ha tomado decisiones sensatas y ha adoptado otras verdaderamente discutibles. Lejos de combatir lo equivocado, en ciertos sectores del PP –y entre sus columnistas más acérrimos– creyeron posible rehacer la realidad, reacomodándola a su propia versión. Más aún, creyeron posible hacer chanza de José Luis Rodríguez Zapatero, deslegitimándolo, ahormándolo otra vez, presentándolo como un pelele, como un pérfido, como un déspota, etcétera. Todo ello a un tiempo, sin reparar en lo contradictorio de esos términos. Tanto exageraron que lograron atraer mi atención por el curso cotidiano del Gobierno; tanto denostaron que consiguieron preocuparme por asuntos de política ordinaria que generalmente no suelen interesarme. Desde hace cinco o seis años han conseguido movilizar o despertar a quienes no somos militantes ni acérrimos seguidores. Si han sido incapaces de rebasar a un Gabinete tan mediocre (en su opinión); si han sido incapaces de hacer llegar su crítica más allá de los afines…, entonces es que hay un error de cálculo verdaderamente grave: han confundido la realidad y el deseo, la base y el molde, insisto. Acabo de escuchar a distintos analistas conservadores en Intereconomía TV: sus rostros expresaban desolación e incomprensión. Unos proponían un congreso extraordinario para encontrar caras nuevas; otros propugnaban un acuerdo parlamentario del PP y del PSOE para concordar los grandes temas de Estado; otros aceptaban resignadamente el techo electoral del Partido Popular. Se les veía preocupados: Carlos Dávila, Isabel Durán, Román Cendoya, etcétera. Por primera vez no sonreían: pero no era la suerte de España lo que les preocupaba, sino el porvenir del PP. Espero y deseo que el Partido Popular encuentre su horma…

—————- 

2. Malestar, un profundo malestar (13:09, 10 de marzo)

Lees Abc o lees El Mundo y los síntomas son inequívocos: hay malestar, un profundo malestar. Han sido cuatro años de militancia activa, porfiada, de combate sin cuartel, de agitación antizapateril (¿lo llamamos así, con ese neologismo tan popular?). Desde el minuto uno, como nos recuerda José María Calleja en Cuatro años de crispación. ¿Y cuál es el resultado? ¿Una dulce derrota o un fracaso político? En este y en aquel artículo, en este y en aquel columnista, se percibe el mal: el malestar y el desastre. Pero no se acierta con su diagnóstico. Les reproduzco la retórica. El Partido Popular no ha podido superar el peor Gobierno desde la muerte de Franco. Ha sido un Gabinete de presidente aventurero y de ministros temerarios. Ha sido un Gobierno insolvente, un equipo de indigentes intelectuales que han despertado desconfianza. Ha sido un Gabinete que al tratar con los terroristas ha sacrificado la moral: un Gabinete que ha acabado adoptando medidas eficaces, sí, pero políticamente derrotistas. Ha sido un Gobierno que ha mentido, que ha ha sabido engatusar, persuadir, embaucar a miles y miles de ciudadanos: a millones de ciudadanos. Ha sido un Gabinete que ha cuarteado España, dando oxígeno a los separatistas. Ha sido un Gobierno internacionalmente poco o nada homologable, con alianzas extremistas: hasta el punto de devaluar el papel que nuestro país desempeña en el exterior. Ha sido un Gabinete que no ha creído en la nación que dirige: hasta el punto de cuestionar el concepto mismo de nación, algo discutido y discutible. España, pues, es algo discutido y discutible. Y la ciudadanía consiente.

—————

3. El federiquismo (11:40, 11 de marzo)

No todos consienten… ¡Queda algún bravo valiente! Un amable lector me pregunta por Federico Jiménez Losantos. Le responderé reflexionando sobre la guerrilla semiológica del locutor (¿aún maoísta?), algo que ya traté cuando analizaba La ciudad que fue.

El izquierdismo es la enfermedad infantil del comunismo, del marxismo-leninismo. Frente al liberalismo muelle, el federiquismo es la enfermedad senil del maoísmo, del maoísmo-liberalismo.  Es un combate. “Dicho en lenguaje corriente”, indica Mao, abatir un objetivo sólo “se logra ‘disparando al blanco’. Cuando uno dispara una flecha, tiene que apuntarla a un blanco”, insiste el Gran Timonel. Lamentablemente, “algunos camaradas, sin embargo, ‘disparan sus flechas sin tener un blanco”. Con Rodríguez Zapatero muchos creyeron hallar al enemigo único que resumía todos los odiosos y variados rasgos de los adversarios, un careto, una caricatura, un blanco al que agujerear con fácil tino. ¿Y si el contendiente responde? “Es bueno si el enemigo nos ataca, porque eso prueba que hemos deslindado los campos con él. Y mejor aún si el enemigo nos ataca con furia y nos pinta de negro y carentes de toda virtud”: es prueba de reacción herida. Libramos una lucha sin cuartel: sin olvidar cuál es el rostro del oponente.

El de Federico Jiménez Losantos es el viejo método de la simplificación: también llamado del enemigo único, según decía Jean-Marie Domenach. ¿En qué consiste? El enemigo se nos presenta con muchas caras amables y con matices sutiles que hay que descubrir (Ruiz-Gallardón, por ejemplo). No os dejéis embaucar: localizad esos rostros, pero identificad al enemigo, un solo enemigo, y combatid, pues “si tenemos una teoría justa, pero nos contentamos con hacer de ella un tema de conversación y la dejamos archivada en lugar de ponerla en práctica, semejante teoría, por buena que sea, carecerá de significación”. Hay que ponerla en práctica con denuedo. Es un ejercicio de guerra popular y de guerrilla: si quieren, de inspiración “liberal” y de consumación nuevamente maoísta. “Lo que necesita España”, leo en el blog de Jiménez Losantos, “es mandar a Zapatero y su cuadrilla alcantarilla abajo”. Así, sin más. El militantismo bélico no puede decaer: con el 9-M “se ha perdido una batalla importantísima, pero aún se puede dar mucha guerra”.

Guerra otra vez. En fechas de conmemoraciones históricas, la analogía forzada del pasado puede servir para insuflar nuevas energías: “acordémonos de nuestros tatarabuelos liberales de Cádiz”, dice Jiménez Losantos. “Estaban peor que nosotros y salieron adelante cumpliendo con su obligación moral y nacional. ¡Animo, pues, liberales! No vamos a dejar de serlo porque, una vez más, hayan triunfado los serviles. Cádiz no se rinde”. O Numancia… O, como dijo el presidente Mao: “valentía en el combate, espíritu de sacrificio, desprecio a la fatiga y tenacidad en los combates continuos (es decir, entablar combates sucesivos en un corto lapso y sin tomar reposo)”. No vamos a flaquear: combatir al enemigo, añade Mao, “no es ofrecer un banquete, ni escribir una obra, ni pintar un cuadro o hacer un bordado”. En efecto, la campaña “no puede ser tan elegante, tan tranquila y delicada, tan apacible, amable, cortés, moderada y magnánima”. En ello estamos.

—————-

4. Hemeroteca reciente y actual

…tanto exageraron que lograron atraer mi atención por el curso cotidiano del Gobierno; tanto denostaron que consiguieron preocuparme por asuntos de política ordinaria que generalmente no suelen interesarme…

Florilegio

-Juan Manuel de Prada, “El sueño de morfina”, Abc, 1o d emarzo de 2008:

…la sociedad española está cada vez más imbuida de lo que aquí hemos denominado Matriz progre…

-Hermann Tertsch, “Colores de Zapatero”, Abc, 3 de marzo de 2008:

Este presidente, no homologable con ningún dirigente respetado…

-César Alonso de los Ríos, “La desgracia nacional”, Abc, 29 de febrero de 2008:

Una victoria electoral del PSOE sería una terrible desgracia…

Continuará…

——————-

5. Hemeroteca JS

Reseña de Duelo de titanes, de Lucía Méndez (Ojos de papel, marzo de 2004):

…Una derrota de Mariano Rajoy le permite a Ruiz-Gallardón presentarse como el candidato que no fue, como el activo que el Partido Popular derrochó a sabiendas. Un éxito del PP le permite presentarse como el militante obediente que fue, alguien a quien correspondería un pago o contraprestación a cambio de su doliente fidelidad. Es decir, su silencio siempre tiene premio… Qué historia la de Ruiz Gallardón. Es un drama, pero es también una comedia de enredo y es un juego de suma cero. Pero es sobre todo un folletín que puede narrarse como un cuento o que puede dramatizarse como un desamor. Lucía Méndez ha escrito una obra entretenidísima que, más allá del contexto o de la circunstancia, podremos seguir leyendo después del 9 de marzo. Entonces cobrará su auténtico valor.

Share and Enjoy: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • del.icio.us
  • barrapunto
  • blinkbits
  • BlinkList
  • blogmarks
  • BlogMemes
  • BlogMemes Sp
  • blogtercimlap
  • Blue Dot
  • De.lirio.us
  • Ma.gnolia
  • meneame
  • MyShare
  • Netscape
  • Shadows
  • Technorati
  • YahooMyWeb

03.09.08

Elecciones. Ganadores y rencores

Posted in Comunicación, Democracia at 10:23 por jserna

 vendedordeperiodicos.gif

La malicia del periódico que malicia (10:23, 9 de marzo)

“No sabemos qué va a suceder el domingo, pero si los resultados difieren de los pronósticos de las escuestas, la polémica va a estar servida. En cualquier caso, la democracia española debería tener mecanismos para aplazar unas elecciones en caso de atentados terroristas que pretendieran alterar la voluntad de los ciudadanos expresada libremente. Y no decimos que el de ayer [por el atentado del viernes 7 en Mondragón] sea el caso. ¿Pero qué hubiera ocurrido si la víctima hubiera sido uno de los candidatos?”, leo en el editorial de El Mundo del sábado 8 de marzo.

Es un párrafo inquietante, escrito con toda la malicia de quien malicia, un párrafo aparentemente descriptivo, unas frases que constatan hechos a partir de un atentado: lo que puede ocurrir si las previsiones electorales no se atienen a los pronósticos de los sondeos y lo que podría ocurrir si, en el extremo, un atentado se cometiera contra uno de los candidatos. Todo está dicho en condicional, en un condicional en principio técnicamente irreprochable: el de quien queriendo anticiparse piensa escenarios hipotéticos.

Pero todo está dicho con un futurible insidioso que provoca efectos: habrá polémica si los resultados desbordan lo previsto por las encuestas. ¿Habrá polémica por parte de quién?  Si es una descripción objetiva de la conducta política, entonces el periódico debería contrarrestar ese mal comportamiento simplemente exigiendo responsabilidad a los partidos. En realidad, el enunciado no es descriptivo ni constata algo que pueda verificarse antes de que ocurra: simplemente contribuye a que ocurra al enunciarlo. En Cómo hacer cosas con palabras, John Austin calificaba de realizativos estos enunciados, auténticos actos de habla, dado que anticipan algo que, al decirse, ya está ocurriendo: la polémica está servida simplemente porque se está alentando a no aceptar los resultados. 

Si gana el Partido Socialista con amplio margen, entonces habrá polémica entre los sectores militantes que, como El Mundo, han apostado por Mariano Rajoy. Eso nos anuncia el editorialista. Si gana el candidato popular con mayoría suficiente, ¿entonces también habrá polémica entre quienes, como El Mundo, han rechazado expresamente a José Luis Rodríguez Zapatero? En este caso, si ocurriera eso, me apuesto doble contra sencillo a que el periódico admitirá la sensatez del juicio electoral. En realidad, el editorialista expresa lo que desea que pase y, por tanto, es la suya una hipótesis realizativa expresada con toda la malicia. En la ilustración que escogido y que reproduzco más arriba puede leerse: “Los que se apoderan de lo ajeno ni se corrigen ni se enmiendan“. Parece la moraleja de la amenaza electoral lanzada por el editorialista. Amenaza basada, ¿en qué? ¿En el efecto emocional que pueda provocar el atentado de Mondragón?

Share and Enjoy: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • del.icio.us
  • barrapunto
  • blinkbits
  • BlinkList
  • blogmarks
  • BlogMemes
  • BlogMemes Sp
  • blogtercimlap