Octubre 2007


General28 Oct 2007 01:36 pm

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 Así se anuncia el nuevo libro de Eco, que se acaba de presentar en la feria de Frankfurt : Cuatro años después de escribir la  «Storia della bellezza» (con el estimable saldo de medio millón de copias vendidas a lo largo y ancho de sus 27 ediciones en distintas lenguas), el semiólogo italiano ha decidido probar fortuna con el reservo. Así que aborda con este nuevo tratado (456 páginas lo contemplan) todo lo relacionado con lo repelente y horrendo.  «In ogni secolo, filosofi e artisti hanno fornito definizioni del bello - dice Eco en la presentación -; grazie alle loro testimonianze è così possibile ricostruire una storia delle idee estetiche attraverso i tempi. Diversamente è accaduto col brutto. Il più delle volte si è definito il brutto in opposizione al bello ma a esso non sono state quasi mai dedicate trattazioni distese, bensì accenni parentetici e marginali»

 Una antologia, pues,  en la que el lector verá entremezclados textos e imágenes para su mayor disfrute: desfilan por allí  Rubens,   Marcel Proust,  Matthias Grunewald   o  Maurizio Cattelan.  Y aparecen cosas tomadas por desagradables, referencias a lo grotesco, odioso, indecente, abolimable, inmundo, obscenoo, repugnante,  espantoso, abyecto, horrible, horripilante, terrible, tremendo, monstruoso, repulsivo, nauseabundo, fétido, deforme, desfigurado, en fin, toda la pléyade de adjetivos con los que se representa esta “bruttezza”. 

Esta historia- ha declarado Eco - “pone problemi nuovi innanzitutto perché da Platone in poi i pensatori di ogni secolo hanno scritto sul bello, mentre di estetiche del brutto ne esiste una sola, quella pubblicata nel 1853 dal tedesco Karl Rosenkranz, edita in Italia dal Mulino a cura di Remo Bodei”. Y luego viene el recorrido más o menos evidente, como la figura de Quasimodo (Hugo), la fealdad industrial (Dickens –¿y Engels?),  el culto a la enfermedad (La Traviata),  la poesía de lo decadente (Baudelaire), etc.

Humor y densidad no faltan para abordar la fealdad, y el éxito está asegurado, a pesar de que no sea Eco quien escribe, sino quien guía los textos antologados. Todo lo que quieran saber y más (reseñas incluidas): en la casa Bompiani

General25 Oct 2007 11:49 am

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Puede que a algunos no les diga nada, pero  Roy Rosenzweig fue uno de los grandes adalides de la denominada “historia digital”. Fue, además, quien fundó en 1994 uno de los centros uniersitarios más prestigiosos que existen, el Center for History and New Media, en la George Mason University. Y eso tras haber participado en uno de los proyectos pioneros en la aplicación de las nuevas tecnologías a la escritura de la historia, el clásico Who Built America? 

Quizá, como se ha dicho, su proyecto más conocido sea el ”September 11 Digital Archive“, una colección  que reune 150 mil entradas (e-mails,  llamadas telefónicas,  video clips), aportadas por centenares de personas que vivieron aquellos días. 

Este historiador social y cultural falleció el pasado 11 de octubre, víctima de una enconada enfermedad, dejándonos en los últimos años dos libros muy recomendables:

 Digital History: A Guide to Presenting, Preserving, or Gathering the Past on the Web (U. of Penn.  Press, 2005), escrito con D. Cohen (No hace mucho aún publicaron juntos un breve texto: “No Computer Left Behind,” Chronicle of Higher Education, 24 de febrero de  2006).

History Matters: A Student Guide to U.S. History Online (Bedford, 2004), en colaboración con  Alan Gevinson y Kelly Schrum, libro y tarea que le valió ser premiado con el James Harvey Robinson Prize de la American Historical Association.  

Historia22 Oct 2007 08:55 am

Del último número de la London Review of Books rescato dos textos. Por un lado, el que ha escrito el teórico  Tom Nairn, uno de los impulsores de la New Left Review junto con Perry Anderson y otros.  Mucho ha llovido desde entonces, de modo que Nairn es más conocido ahora por sus posiciones políticas, por sus teorías sobre el nacionalismo y por su defensa de la autonomía escocesa, tierra en la que nació. En esta ocasión, Nairn habla sobre los problemas de la izquierda, con un título bastante curioso (Todos sonos pequeño-burgueses) con el que repasa un par de libros del teórico  Roberto Mangabeira Unger (impulsor del Partido Republicano Brasileiro) y otro de Jacques Attali. Por otro, la reseña que realiza Natalie Zemon Davis de un libro realmente interesante y muy cercano a las preocupaciones de la historiadora norteamericana: Who Are You? Identification, Deception and Surveillance in Early Modern Europe, de  Valentin Groebner.

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 Podría decirse que Groebner es un autor austríaco muy bien considerado, que desde su despacho del Historisches Seminar de la Universität Luzern en Suiza  ha conseguido obtener un reconocimiento justificado. Así lo atestigua el éxito de crítica de  su anterior libro, Defaced: The Visual Culture of Violence in the Late Middle Ages (Zone Books. 2004), traducido de inmediato del original alemán.

Zemon Davis se pregunta, comentanto el volumen de Groebner, por la importancia de averiguar los orígenes de las técnicas de  identificación personal, por el proceso que va de las   huellas dactilares y las fotografías a  las exploraciones de la retina y la prueba del ADN. Y también por las distintas  situaciones en las que se nos invita a probar quiénes somos, así como por los muchos lugares en los que se controla nuestra identidad.  Hay quien señala que todo eso comenzó con  la Revolución francesa o más bien con las necesidades de los Estados modernos y de los imperios coloniales. Otros, siguiendo a Foucault, lo llevan hacia atrás y lo vinculan a la vigilancia y al castigo, a las nuevas tecnologías del poder que ponen en marcha  las monarquías de los siglos XVII y XVIII para controlar a sus súbditos.  En cambio, Valentin Groebner remonta los orígenes a los impulsos reguladores de las viejas instituciones políticas y religiosas. Los certificados de identidad modernos podrían  ser descritos así como el resultado combinado de  técnicas desarrolladas entre los siglos XIII y XVI.  Presenta, además, su análisis utilizando  una gama de ejemplos impresionante,  recorriendo Alemania,  Suiza,  Italia,  España y  Francia.  

El volumen, por lo demás, se incia con una historia deliciosa. En los primeros tiempos del Renacimiento, un grupo de distinguidos florentinos, entre los que estaba Brunelleschi,  deciden gastarle una broma a un carpintero llamado Manetto. Acuerdan entre ellos y con otros de su entorno que actuaran como si dicho artesano no fuera quien dice ser. Sus amigos, sus hermanos, las autoridades locales e incluso el párroco se dirigen a él llamándole Matteo. El juez al que se presenta el caso le dice al confundido carpintero que lo que le sucede no es tan extraño como pudiera parecer, que sucesos como el suyo suelen presentarse con cierta regularidad, que puede que sufra alguna clase de amnesia. Y así, rodeado de impostura, Manetto acaba por admitir que su verdadero nombre es Matteo.

 A disfrutar…

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Francia and Historia19 Oct 2007 11:41 am

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Les Courants Historiques (Gallimard, 714 páginas).   Otro más y también imprescindible, a juzgar por lo que dicen los comentaristas. Ya van muchos, quizá demasiados. Porque lo que presentan Christian Delacroix, François Dosse y Patrick Garcia (el trío que animaba la revista  Espaces Temps y codirigía la colección “Histoire en débats” en Points-Seuil) es un manual de historiografía, un repaso francés de los que han escrito la historia en los dos últimos siglos. De nuevo, se nos relata la constitución de la disciplina, la sociología de la profesión, sus transformaciones, sus mandarines, desde Edgar Quinet  a François Furet, y sus querellas ideológicas y epistemológicas. Todo ello, señalan, insistiendo en lo que les parece la marca actual,   un “sentiment d’éclatement de la communauté” histórica, que atribuyen a  la “spécialisation croissante” de la investigación. Habría, no obstante, esperanzam, que depositan en una nueva generación  implicada en  “véritables projets collectifs”, sacudida por  la “crise de la fonction universitaire” , pero con conciencia de su   “responsabilité sociale”  .

Bien, no es desdeñable, pero yo me quedo, por ejemplo, con las Doce lecciones sobre la historia, de Antoine Prost (Cátedra, 2001). Además, Les Courants no contiene nada nuevo, excepto la revisión que los autores realizan para actualizar un volumen que se publicó originalmente en 1999 en Armand Colin. Éste es el índice:  La naissance de l’histoire contemporaine;   Le moment méthodique;   Le moment de l’histoire-science sociale des années 1920;  L’histoire sociale à la ” française ” à son apogée: Labrousse/Braudel;  Expansion et fragmentation : la “nouvelle histoire”; y Entre doutes et renouvellements, les années 1980-2000, que alarga en una década el contenido que se incluía en 1999.

antropología16 Oct 2007 07:23 pm

Post cruzado: Léanlo en Tapera

Rodney Needham. Ideas ejemplares. O los requisitos de una etnografía convincente, Buenos Aires, Eudeba, 2007, 129 páginas.

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Dice Nicolás Quiroga en Tapera:

Ideas ejemplares… trae tres escritos: los primeros textos de Rodney Needham traducidos al español. Su traductora, Francis Korn, considera al autor “uno de los antropólogos más creativos, inteligentes e influyentes del siglo XX”. Se trata, en definitiva, de un curioso incidente que nos presenta a un autor de renombre, un texto de 20 años atrás, a través de 3 capítulos del libro en cuestión: Exemplars. (Me gustaría saber más de las políticas editoriales nativas y de las de sus asesores.)

Los tres textos de Needham tratan sobre tres textos fronterizos. Ciertas problemáticas se refiguran a partir de la visita a esos documentos. El registro etnográfico y sus inestables ligaduras con la autoridad etnográfica y la imaginación puede discutirse cuando Needham nos presenta la descripción de Formosa que el confeso impostor Psalmanaazaar escribió en 1704, y a la que no pudo frenar en su larga y dispersa influencia intelectual; los límites y posibilidades de ciertos ejercicios intelectuales para el comparativismo cuando Needham revisa el concepto de absolutismo y las tesis sobre la prohibición del incesto a través de la relación que Robert Knox escribió sobre la isla de Ceilán en 1691 (texto en el que se da cuenta de las prácticas incestuosas del Rey y de los mendigos –el primero y el último nivel societal respectivamente-) ; lo exótico no ya como polo de una reconocida oposición productiva, sino como una modalidad del conocimiento, como un horizonte de expectativas que subyace no sólo en algunos textos ímprobos de Carlos Castañeda (Las enseñanzas de Don Juan es uno de los tratados), sino en otros formalmente similares, como los textos zen de Eugen Herrigel (acaso este último capítulo sea el menos convincente de todos, no por impericia de Needham sino por los gruesos grilletes que retienen al estructuralismo cuando tiene que tratar con el goce vicario de la lectura).

La selección de los tres capítulos de Exemplars es precisa y tal vez sea deudora de la reseña que George Marcus hizo en un número de American Ethnologist, en la que el antropólogo saluda al libro de Needham como un “misterioso set de ensayos”. En esa reseña, los tres capítulos ahora en castellano son los que Marcus cita para referirse a dos problemáticas que recupera del libro: el compromiso comparativista de Needham y las críticas de éste al particularismo de algunas empresas etnográficas -que insisten en las diferencias y especificidades a riesgo de comprometer la comunicación-.

Para un lector más acostumbrado a leer trabajos de naturaleza historiográfica, algunos debates sobre la “eficacia simbólica” son como hachazos (o golpes de cincel) a su mal ajustada armadura. Los tres textos de Needham remarcan precisamente lo pobre que es a veces nuestra perspectiva sobre el documento y lo que G. Spiegel llamó la lógica social del texto. Hay libros larguísimos que soportan una reseña de dos carillas; hay libros como Ideas Ejemplares… (o como el de Carlo Ginzburg, No Island Is an Island , con el que puede ligárselo) que hacen quedar muy mal al reseñista.

Hay libros que se comprenden o se reubican en anaqueles de interpretación previos, rápida y fácilmente. Este libro breve de Needham es una pieza gestáltica: nos habla ahora y volvéra a hacerlo el día menos esperado. Todo muy borgeano.

Comentario:

Needham falleció a finales de 2006 y fue uno de los antropólogos británicos más destacados de las últimas décadas, conocido por su papel de traductor y difusor del estructuralismo de Lévi-Strauss al otro lado del Canal de la Mancha (junto con Edmund Leach y Mary Douglas). Entre nosotros ha tenido escasa fortuna editorial, pues sólo tengo constancia de la traducción de  ”Perplejidades esenciales”, Revista de Occidente, núm.  137 (1992): 75-100.

En cuanto a Carlo Ginzburg, digamos que existe versión castellana de la obra citada: Ninguna isla es una isla. Cuatro visiones de la literatura inglesa desde una perspectiva mundial (2003), Uiversidad Juárez Autónoma de Tabasco, México.

Reino Unido and Ideas14 Oct 2007 05:52 pm

Así serían las cosas: Terry Eagleton habría puesto a caer de un burro a Martin Amis. La cosa sería ya de por sí impactante, pero es que a ello se añade que ahora comparten terrenito en la Manchester Universit. Amis ha sido nombrado recientemente profesor de escritura creativa, mientras que Eagleton lo es de teoría cultural. Un choque de trenes, vamos.

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Todo habría empezado con la nueva introducción redactada por Eagleton con motivo de la reedición de Ideology: An Introduction (traducida por Paidós en 1997). Resulta, y así se ha publicado, que aquello no sería un prefacio al uso, sino la madre de todas las bombas académicas, un ataque ad hominen a su nuevo colega, quien habría rebajado su valioso apellido escribiendo sandeces propias de un matón del “British National Party”.  Buena parte de la diatriba es indirecta, a través de la figura paterna, Kingsley Amis, que habría sido  ”a racist, anti-Semitic boor, a drink-sodden, self-hating reviler of women, gays and liberals”. Por si fuera poco,  “Amis fils has clearly learnt more from him than how to turn a shapely phrase”.

 El revuelo ha sido de aupa, por lo que Eagleton ha escrito un artículo (Rebuking obnoxious views is not just a personality kink) diciendo que no es un ataque personal, sino una disputa teórica: “I took Martin Amis to task for advocating the hounding of Muslims, but this has been reduced to an academic spat”.  Todo procedería, pues, de lo que Amis dijo en un texto de 2006 (The Age of Horrorism), donde Eagleton entiende que lo que proponía era hostigar a la comunidad musulmana británica. Alli decía el literato, entre otras cosas, que “the Muslim community will have to suffer until it gets its house in order. What sort of suffering? Not letting them travel. Deportation - further down the road. Curtailing of freedoms. Strip-searching people who look like they’re from the Middle East or from Pakistan … Discriminatory stuff, until it hurts the whole community and they start getting tough with their children…”. En fin, recomendaba medidas punitivas, fueran inocentes o culpables.  Ahí se cruza la citada introducción, señala Eagleton:

“In fact, I wrote so in a new introduction to my book Ideology: An Introduction, little suspecting that a volume that investigates Lukacs and Adorno would be seized upon by the Daily Express. The press last week resounded with the Amis-Eagleton row. But why? Because there were vital political issues at stake here? Not in the least. What caught the media’s eye was the fact that Amis and I are members of the same school of arts at Manchester University. It was the prospect of a senior common room punch-up (not that we have anything as posh as a senior common room at Manchester) that set even the broadsheet press slavering. The question of whether or not to insult a whole sector of the population was instantly reduced to a departmental spat (not that we have anything as dangerously autonomous as departments at Manchester)”.

Y concluye : “Is there a media conspiracy against me? You bet there is. The Sunday Times asked the Manchester University press office for a mugshot of me for its profile, and we graciously obliged. The paper then used the photo to draw a portrait that made me look a lot balder than I am. If that isn’t cause for litigation, I don’t know what is”.

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 Pero la polémica no se cerró en ese punto. Martin Amis ha tenido que lidiar y discutir con otros colegas, hasta que parece haberse hartado. El pasado viernes, el propio Amis remitió una carta a  The Guardian exponiendo su visión de los hechos, sobre todo en lo referente a los musulmanes. Llegados a este punto, el mismo periódico publicaba este sábado  un artículo titulado: “Enough, says Amis, in Eagleton feud“. Allí podrán ver un resumen cronológico de la contienda, con las frases más destacadas.  

Bien. Ya que estamos en lo que estamos, una recomendación: Duncan Thompson, Pessimism of the Intellect: A History of the New Left Review, Merlin Press, 2007.

Ideas11 Oct 2007 11:14 am

Hemos vuelto. ¡Quién lo habría dicho! En fin, hay cosas peores, desde luego. ¿Por qué lo hace?, dirán ustedes con abatimiento justificado. Pues no lo sé. He intentado reponer fuerzas, refrescar mi mente, pero nada: ando tan escaso de ímpetu  como siempre y  mis  neuronas chirrían de tan enjutas como están. A la desesperada, he intentado una transfusión y allá que me he ido, a Transilvania. ¡Serás iluso!, me dijo un vecino. Y tenía razón, porque al celebérrimo conde no le he visto ni en pintura. En cambio, entro en la ciudad de Sibiu y, ¡zas!,  lo primero que veo es un cartel a todo trapo con la siguiente inscripción: 20th European Meeting of Cultural Journals. ¡Mira que es grande la Unión Europea!, y más desde que le han rehecho las costuras, y tenía yo que ir a parar a Sibiu. Bien mirado, fue una revelación paulina (nada que ver con la señorita Rubio),  y aquí me tienen.  Parece que mi destino es ser un mediocre eco de lo que ocurre en otros lares. Pero esta vez me lo tomaré con calma y renunciaré a   la puntualidad y a las pretensiones.  

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Les puedo relatar que el evento tuvo lugar en el  Brukenthal Museum, un precioso palacio barroco que resultó ser un centro cultural rumano-germano, al cual acudieron un centenar escaso de personas. Es decir, que la cosa fue modesta. Y descubrí, además, que estaban allí porque, aunque pocos lo supiéra (no era mi caso), Sibiu ejercía como capital europea de la cultura 2007 (¡y yo buscando al maldito conde!). Bien: se habló de muchas cosas, pero muy poco entendí de todo aquello, dado mi humillante desconocimiento de cualquier lengua que no sea la que llamamos materna (y ésta, con graves defectos). Menos mal que andaban por allí los amigos de la revista Euphorion, una publicación sobre arte y literatura fundada en dicha ciudad hace ya casi veinte años. Vladimir Munteanu, Iustin Panta y compañía son políglotas y esa condición, que tanto envidio, me permitió captar cuatro cosas.

Por ejemplo, que no hay una idea de Europa, sino muchas, y que la entrada de los países del Este en la Unión Europea ha trastocado algunos de los fundamentos sobre los que los occidentales creían haber cimentado ese espacio económico y político. Esa idea, aunque con un énfasis particular, la expuso por los pasillos la escritora croata Slavenka Drakulic (Como si yo no estuviera, Anagrama). Pero, afortunadamente,  habló  ante el  público sobre la escasez de papel higiénico como metáfora para comprender la caída del comunismo.   Cierto es que no era una razón sólida, ni mucho menos única, pero mostraba un hecho de indudable peso: la incapacidad del régimen para satisfacer las necesidades básicas de los individuos.  Slavenka reconoció que su baño estaba ahora mejor servido, pero se preguntó si esto no era un falso paraíso: “Now we are experiencing that normality has another dimension, a tedious, small-scale struggle that each of us faces. Far from pink toilets, the colour of normality is grey. This is bad news. And there is no end to the struggle, be it for Zoe’s bathroom, for justice, for more freedom – or against corruption, manipulation, or fear. The good news, however, is there is a new chance of winning the struggle. It’s time to understand that it’s up to each of us individually to take it up. We can’t blame anybody any longer, for the simple reason that each person can make a change. Or, at least, can try to.”  

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Algo similar, por ejemplo, señaló uno de los  popes rumanos  actuales, el profesor de la Universidad de Bucarest  Mircea Vasilescu,   reputado traductor del francés y   animador de la principal revista literaria del país, Dilemateca. Vasilescu dijo que los orientales se habían sacudido el yugo soviético proyectando el mito de un Occidente libre y próspero, una normalidad occidental que oponían a su anomalía,   pero que esa idea había sido reemplazada  por la convicción de que existían muchas normalidades posibles.  Al fin y al cabo, el oeste tiene tantos problemas como la propia Rumania y algunos son mucho menos exóticos de lo que antaño los orientales  creían: “We, the easterners – and perhaps the Romanians especially - have “missed” the idea of western normality, which we have been dreaming about for such a long time. But we should be happy that things have turned out this way: we have missed an illusion and, in exchange, have become part of a European reality that continues to remain fascinating, despite all the anomalies. We only have to get to know it better and to debate it together, with its common values and its cultural differences. We will probably grasp its full meaning when the newspapers in London, Paris, or Berlin print in their classified sections advertisements such as: “House for sale on the Marne outskirts of Paris, built by Romanian masons, Polish plumbers, and Bulgarian electricians”.    

En fin, no quiero aburrir, porque la cosa no fue muy divertida que digamos. Menos mal que el día 22 empezó una escuela de verano (“International Summerschool Go East”) y me pude mezclar  con  los estudiantes rumanos y alemanes que participaban en el evento. Ahí ya el asunto mejoró bastante, hasta que regresé.  

Así pues, volveré uno de estos días, pero con una novedad. A partir de ahora, y para remediar la soledad y la escasez, compartiremos entradas con los amigos de Tapera. Así que en ocasiones incluiré algunas de de las suyas y ellos, a su vez, seleccionarán posts de entre los que aquí aparezcan. Como ellos dicen, la merma en periodicidad será compensada de este modo por la multiplicidad. Que así sea.