Mayo 2007


General31 May 2007 08:11 pm

thomas_sm.jpg           

Son las cosas de un blog. Hace ya varios meses que tengo guardado un breve texto del historiador británico  Keith Thomas a propósito de la historia. Como quiera que ya no era cuestión de actualidad,   lo había dejado en remojo a la espera de que pudiera serme de ayuda en un momento de apuro. Hasta tres entregas tenía previstas, entregas que me habrían de servir de desahogo cuando otras urgencias previsibles se enseñorearan de mi tiempo. Y no va poder ser y lo lamento, pues la traducción ha sido reservada para una edición en papel que aparecerá en un próximo número de la revista valenciana Pasajes. Allí, pues, cito a los interesados. Mientras tanto, sin embargo, no les dejaré en ayunas y les remitiré a la versión original que apareció en el TLS de 11 de octubre de 2006.

Y ya que he mencionado a  Keith Thomas, les diré que entre las cosas que exponía he retenido dos en relación a una lectura que acabo de terminar.  Por un lado, indicaba que una característica de las obras actuales es que acostumbran a incluir ilustraciones, fenómeno bien extraño unos años atrás. Por otro, afirmaba que casi todos los asuntos y temas históricos que ahora mismo están de moda deben su fama a preocupaciones no esencialmente académicas. En cuanto a esta última apreciación, es una evidencia, y no nueva. El ejemplo es esa lectura que mencionaba, la traducción del libro de Mike Davis Los holocaustos en la era victoriana tardía (PUV, 2006).

holocaustos.jpg

Vayamos a esta última apreciación de Thomas. Este volumen    tuvo cierto  eco cuando apareció en las librerías británicas. En cambio, cuando la misma editorial (Verso) lo presentó   en Nueva York,  recibió un sinfín de laudatorias bendiciones, la más importante de las cuales fue la del Nobel Amartya Sen en el  Times de Nueva York con el título de “Apocalypse Then”.  Quizá su demoledora denuncia   del imperio británico haya sido apreciada de modo distinto en los USA, aunque la lección moral que se extrae no es la de  acusar a la colonización británica sino a cualquiera de ellas, o quizá en tierras americanas haya mayor sensibilidad por las cuestiones ecológicas, pues de eso trata en parte el libro. Acaso, como señalaba   Mark Curtis (Web of Deceit: Britain’s Real Role in the World. Londres, Vintage, 2003) el sistema dominante de pensamiento en el Reino Unido  esté basado en el concepto de “benevolencia básica”: “The ideological system promotes one key concept that underpins everything else: the idea of Britain’s basic benevolence. Mainstream reporting and analysis usually actively promotes, or at least does not challenge, the idea that Britain promotes high principles - democracy, peace, human rights and development - in its foreign policy. Criticism of foreign policies is certainly possible, and normal, but within narrow limits which show “exceptions” to, or “mistakes” in, promoting the rule of basic benevolence. Government statements on its always noble intentions are invariably taken seriously and rarely even challenged, let alone ridiculed. These assumptions and ways of reporting are very deep-rooted”.

 curtis.jpg

Ahora bien, nos dice el combativo Curtis: “I also tell the story of several long-forgotten past British interventions revealed in now declassified documents - in Iran, Malaya, British Guiana and Kenya. These interventions were much more brutal than usually believed and make exceedingly worrying reading - in Kenya alone, 150,000 Africans died as a result of British policy in the 1950s. These interventions reveal a contempt for grand ethical principles that has passed easily from Conservative to Labour and from the colonial era to the present”. Y, claro está, no hablemos de épocas anteriores, de tiempos realmente imperiales .

 Y ¿qué decir del primero de los comentarios de Keith Thomas? Pues que sí, que  efectivamente Mike Davis también incluye fotografías para ilustrar el texto. Ahora bien, no porque sea cierta la afirmación de Thomas de una mayor preocupación por la cultura visual. Simplemente están ahí para hacer más evidente la catástrofe de la que habla, la hambruna que asoló muchos países en el último tercio del XIX, y de ese modo llevar su acusación al extremo, hacerla insoportable. Esa es su voluntad y su propósito, en torno a una tesis central: el Tercer Mundo nació entonces, cuando las potencias coloniales intensificaron su dominio, algo que fue posible por las terribles consecuencias de aquel desastre. Pero, además, ese cataclismo lo fue porque aquellas economías habían sido integradas violentamente en el mercado mundial. De lo contrario, habrían sufrido, pero es de suponer que habrían superado la crisis, como lo habían hecho en otras ocasiones.  En fin, mucho podría añadir sobre este libro, pero les hago el favor de dejarles inédita la lectura. Lo recomiendo vivamente, excepto para espíritus sensibles que no quieran sentir herida su sensibilidad occidental.  

mikedavis.jpg

Añadamos, como se ha dicho en otros lares,  que Mike Davis enseñó teoría urbana en el Southern California Institute of Architecture y ahora ha vuelto a su profesión de historiador en la Universidad de California (Irvine), con un constante trabajo que le ha  ascendido a los altares del intelectualismo crítico anglosajón. Una buena muestra de la importancia y difusión de su obra puede encontrarse, en cuanto a lo primero,  en el sitio R.U.T. (Radical Urban Theory) de Internet. Por lo demás, su trabajo en el comité editorial de la New Left Review  le ha permitido participar activamente en los debates que en esta revista se forjaron hasta configurar lo que hoy conocemos con el nombre de posmodernismo. De todo ello, de su condición de académico y de historiador, dan buena cuenta sus diversos artículos (en esa revista o en El Viejo Topo o en Ecología Política o en Le Monde Diplomatique) y sus variados libros: Control urbano: la ecología del miedo. Más allá de Blade Runner (Barcelona, Virus, 2001); Ciudad de cuarzo. Excavando el futuro de Los Ángeles (Madrid, Lengua de trapo, 2003); El monstruo llama a nuestra puerta. La amenaza global de la gripe aviar (Barcelona, El Viejo Topo, 2006); Ciudades muertas: ecología, catástrofe y revuelta (Madrid, Traficantes de Sueños, 2006) y Planeta de ciudades miseria (de próxima aparición al parecer en Akal).

Como se ve y también se ha comentado, volúmenes como esos le han convertido en el promotor del recrudecimiento de las visiones negativas sobre la metrópolis de finales del siglo XX, una visión que aseguran que sigue el hilo sociológico de la corriente crítica que Georg Simmel inauguró en el Berlín de comienzos del siglo XX, luego continuada  por  la Escuela de Chicago   al otro lado del Atlántico.

Para mayor abundamiento: Entrevista; y una  anterior.

General28 May 2007 08:02 pm

Eso que llamamos sexo   

Estimados amigos: ahora que por fin se ha publicado entre nosotros la divertida y lisonjera historia cultural del pene (el título es glorioso: Con mentalidad propia), me ha dado por darle  vueltas a la cosa del sexo. Y no digo físicamente, que es algo siempre recomendable y placentero, sino textualmente. Así que he me echado a las manos el último número de la revista Glänta, que es una tidskrift, o sea que se publica allá en la península escandinava, más concretamente en tierras suecas.  Ya se sabe que las de aquel lejano país hicieron soñar a muchos especimenes de la Celtiberia hispana, cosa que no viene al caso en absoluto.

  glanta.jpg            

Lo cierto es que la  postrera entrega de Glänta lleva un curioso articulo de Lilian Munk Rösing, profesora de la Universidad de Copenhague.   El texto empieza ofreciendo todo un repertorio de preguntas. El sexo, dice por ejemplo, “¿es algo que tienes o algo que eres?”, “¿es algo determinado biológicamente o una construcción cultural?”, “¿es cosa femenina plantarse un vestido y pintarse los labios, y masculina hacerse el nudo de la corbata?”,  “¿lo dictan las hormonas?”, ¿la categoría de humanidad pasa por desatender  las de hombre y mujer, o es al contrario?”, ¿es el sexo una carga o una posibilidad?”, etc… En cualquier caso, el título lo dice todo: “¿El sexo es una buena idea?”.  Pero no se preocupen, los conceptos de sexo y género se dan la mano en este caso para dar una respuesta afirmativa.     

         documenta.gif

El resto, en general, se dedica a tratar uno de los temas que han sido escogidos como motivo de la Documenta 12 de este próximo verano. De hecho, la publicación rotula este número con el siguiente título: Människans mått, es decir,  (Anything but) bare life, o sea, todo menos una vida vacía. En efecto, la bare life es uno de los asuntos que pone sobre la mesa en Kassel el amigo Robert Buergel. Y nunca mejor dicho lo de la mesa, porque el único artista español invitado a esta cita quinquenal es Ferran Adrià. Bruegel lo tiene claro: “La comida apela y desafía también a la inteligencia. En las reacciones críticas del mundo del arte hacia Ferran Adrià hay un poco de celos porque hoy no hay nadie en España, de esa generación, que se pueda comparar con su nivel de inteligencia formal. Por otro lado, cuando  volvemos a la noción de modernidad en Occidente hay una barrera estricta, un control de lo que se puede considerar arte y lo que no. Parece un regreso a las antiguas categorías de arte autónomo y artes decorativas. Catherine David invitó a un artista tailandés que cocinaba en la Documenta 10. A nadie le importó. Si es alguien de Tailandia o India, no importa. Pero si es alguien de nuestra santa Europa, es un problema, porque es un reto, un desafío”. 

Yo, la verdad sea dicha, estoy en un sin vivir. Para un verano que decido dedicarme a las artes y me encuentro con la Bienal de Venecia, la quinquenal Documenta de Kassel y los decenales Proyectos escultóricos de Münster.  A mi lado, el asno de Buridán tenía un coeficiente intelectual estratosférico, así que me temo lo peor. Lo que yo les diga…

General25 May 2007 08:07 pm

Eslovaquia, catorce años después

kritikakontext-2007-04-27.gif

No catorce, sino diez, son los años que cumple una modesta e interesante revista eslovaca:  Kritika & Kontext. Su editor es Samuel Abrahám, filósofo y politólogo formado en Canadá, impusor de la Society for Higher Learning de Bratislava y  habitual de la prensa checo/eslovaca. Para la ocasión, Abrahám repasa esa década:  “reflexionando sobre esos diez años de trabajo editorial,   parece que apenas hayamos rascado en la superficie de  este inmenso mundo que es el  discurso intelectual. Sin embargo,   puede que lo que hemos publicado no haya sido en vano, porque hemos ofrecido a los  lectores el alimento para un pensamiento peculiar y lo hemos hecho en el lugar y para el período  en donde surgió: en Bratislava, tras   la caída del régimen comunista y   la desintegración de Checoslovaquia”.

 rorty.jpg

            Para conmemorar la efeméride, los responsables han escogido un texto de  Richard Rorty, “Democracia y filosofía”, pues el liberalismo ha sido la bandera de esta publicación novel.  Rorty precisa que para la mayoría de los intelectuales occidentales contemporáneos, “pensar que las ofertas políticas reflejan convicciones filosóficas es como pensar que la cola es la que mueve al perro”. Y si eso es verdad para los intelectuales, entonces lo será aún más para el   votante común. Pero no todo esta perdido, amigos, gracias a la fuerza redentora de la democracia. He aquí lo que dice Rorty hablando de las injusticias cometidas en su país: “una de las razones por las que  los E.E.U.U. se convirtieron en   un país mucho mejor, más favorable, más decente y más generoso  en el curso de dos siglos fue  que las libertades democráticas -en particular, la libertad de  prensa y de palabra- permitieron  que   la opinión pública forzara a los varones blancos de ascendencia europea a considerar lo que habían hecho, y hacían, a los indios, las mujeres  y a los negros”.            

sousa.jpg

El número se cierra con un interesantísimo artículo del profesor portugués António Sousa Ribeiro, director de la  Revista Crítica de Ciências Sociais  y afamado germanista de la Universidad de Coimbra. Su texto remite a una conferencia pronunciada en 2003 en el  Meeting of Cultural Journals que tuvo lugar  en Belgrado, pero  se publicó en inglés haca  unos pocos meses con el título de “The reason of borders or a border reason?”, abordando el asunto de la traducción como metáfora de nuestro tiempo.  

Francia and Historia and General22 May 2007 10:01 am

La resurrección lírica de   cuerpos pasados  

farge.gif

Entre los grandes nombres de la historiografía francesa destaca, sin duda, el de Arlette Farge, que acaba de dar a la imprenta un nuevo volumen:  Effusion et tourment. Le récit des corps.  Histoire du peuple au XVIIIe siècle  (Odile Jacob).  Tomando como base los archivos policiales del Setecientos, Farge analiza las actitudes y los gestos, las palabras, las expresiones y las emociones de esos desheredados que transitan por las calles y se ven envueltos en pequeños delitos.   Es, pues, el relato de los cuerpos,   en la clara y evidente senda foucaultiana, es ver cómo se los contempla, cómo se los controla y cómo se los teme (“Le corps, son histoire et l’histoire ne font qu’un”), un modo particular de exhumar a los grupos subalternos para devolverles su dignidad.

Vemos aparecer así un sinfín de existencias precarias, expuestas a las miradas del policia, vagando por las calles, con el cuerpo como único capital, como su bien más preciado. Y, a la postre, como objeto de análisis:   “On croit voir, toucher, sentir les reliefs des visages, lire les intempéries des corps, être quelque peu en osmose. A partir de là intervient l’impression toute sensuelle de ressentir non une vie, mais des bribes d’événements vécus par des corps ne connaissant pas le confort”, dice Farge.  Entre una y otra cosa, el archivo, un tema recurrente en esta historiadora,  la materialidad inquietante del archivo, donde queda la huella que dejaron quienes fabricaron los documentos, una huella que hemos de saber analizar, tomando esos textos como “procès-verbal charnel, mouvementé, bouleversé, coloré des heures du jour et de la nuit”             

Un proceso, además,  donde el cuerpo femenino toma especial relevancia bajo la atenta mirada de Arlette Farge, con algunas sorpresas, como esa combinación   de respecto individual y de vigilancia colectiva. Farge nos expone, por ejemplo, que   las brutalidades contra el cuerpo femenino  no dejaban a nadie indiferente y los archivos judiciales dejan constancia del vecino preocupado o del viandante dispuesto a ofrecer su ayuda cuando un marido  está  afectado de  “frénésies”. Asimismo, las notas que se dejan junto a los pañales de los niños abandonados hablan más  de la desesperación y la tristeza   que de la “bestialidad” o la indiferencia: “Par la misère du temps (4 octobre 1760) l’on est obligé de laisser cet enfant mais on la retirera le plus tôt qu’il sera possible et la recommande aux bontés des dames”, peut-on lire sur l’un d’entre eux. “On supplie la dame des Enfants trouvés de faire avoir toutes les attentions d’un enfant né de parents très sains, on le retirera et on donnera récompanse il cenome jeanloui a été baptisé on pri de trouvé une bonne nourrice pour lelai et surtout que l’enfan ne soi pas estropié”, se puede leer en una de esas notas.  Y de eso mismo hay en Farge, sensibilidad histórica, incluso ternura : “Ainsi écrits, on croit toucher ces corps, les rencontrer, on s’attend presque à les entendre vous répondre : l’écho du lointain s’efface pour donner place à la présence de regards et d’attitudes qu’on croit enfin connaître”, añade.            

En fin, con todos esos elementos, la historiadora francesa   reconstitue un cuadro del bajo pueblo parisiono (del menu   peuple que diría su colega Zemon Davis). Una historia, pues, de gente común, de plebeyos, que permite comprender a la postre los movimientos revolucionarios con que culminaría ese siglo.

   efusion1.jpg

Índice  

C’EST QUOI LE PEUPLE ?  Une obsession des contemporains   Les mémoires du lieutenant général de police parisien Jean-Charles-Pierre Lenoir (1732-1807)   Siméon-Prosper Hardy, ” Mes loisirs ou le journal d’événements tels qu’ils parviennent à ma connaissance, 1772-1784 ”   Louis-Sébastien Mercier : Tableau de Paris 1782-1789

UNE ” MARMITE DE SONS ” : LE BRUIT, LA PAROLE, LA VOIX VOISINER ET FAIRE CHEMIN, HABITER L’ESPACE  Paris, voisiner   Se déplacer en Île-de-france, connaître l’itinérance


FOULES ET EFFUSIONS  Aux pauvres, il est interdit de haïr  La foule, cette mal aimée   Effusions, badinage et sentiments   Effroi

PARLER DES CORPS  En cas de conflit entre hommes et femmes   S’il y a violence ordinaire   Quelques mots sur le parler médical

ENFANTS ABANDONNES ET CORPS MALMENES
  L’enfant abandonné   Corps au travail   Les extravagants et les captifs.  

General18 May 2007 07:06 pm

Nicolas Sarkozy, empapelado

sarkonapolk9.jpg

Bueno, ya que hemos estado unos días con Thuram, nos quedaremos en su casa, en Francia.   No hará falta justificarlo: ganó el amigo Nicolas Sarkozy y los galos tan contentos. Todo sea por la Grandeur. Ya lo han visto, tras el descanso acuático, lo primero fue el traspaso de poderes y, acto seguido, Monsieur le President  rindió homenaje al  Soldado Desconocido en el Arco del Triunfo y visitó el monumento del Bois de Boulogne que recuerda el sacrificio de 35 jóvenes asesinados por la Gestapo en 1944. El hombre lo tiene claro, de eso no hay duda, y ha apelado a Francia, no a las ideas de los franceses; por eso quiere un gobierno colorido, de izquierda y derecha, porque aquí no se trata de políticas (?), sino de apelar a la esencia.    Y ya  tiene su gabinete, con su veintena de carteras bien lustrosas. A mi me hubiera gustado obtener una,  aunque fuera de consolación. Y la habría compartido con el amigo Thuram. Por ejemplo, el  Ministre de l’Immigration, de l’Intégration, de l’Identité nationale et du Codéveloppement:  para Lilian la inmigración y para mi la identidad nacional y ya hubiéramos visto qué hacer con el codesarrollo. Se me hacían los dientes largos, pero se la ha quedado un tal  Brice Hortefeux. Allá Sarkozy, él se lo pierde.

Pero, ¿quién es Sarkozy, cuál es su programa? Como siempre, no lo tengo nada claro. Lo mejor será, pues, acudir a las librerías. Y alimento no nos faltará.  Los amigos de Albin Michel, por ejemplo, nos han obsequiado  con Une campagne off, de Daniel Carton, que apareció el 9 de mayo con una tiradita de 25 mil  ejemplares. Dos días después, dos colegas del periódico Le Monde, Raphaëlle Bacqué et Ariane Chemin, contraatacaban con La femme fatale, una suerte de autopsia de los avatares que ha vivido  Ségolène Royal durante la campaña. Ganar no habrá ganado, pero en tirada va por delante, con una cifra que ronda los 35 mil. Pero, claro está, los de Seuil no se iban a quedar parados. Así que, entre el uno y el otro, el 10 de mayo se desplegada en los mostradores por partida doble: por un lado,   Le sacre de Nicolas, de Ghislaine Ottenheimer; por otro, Le président a promis, donde  Jean-Pierre Guéno recoge las respuestas del nuevo mandatario a  las “365 questions que lui posent les Français”.

sacre.jpg

A todo ello se suma también el sello First, aunque con timidez,  con Président,  histoires secrètes d’une élection, de Philippe Reinhard; la casa Privé, con su Infiltrés, de Baudouin Eschapasse y Aymeric Mantoux; la editora  l’Archipel y su Nicolas Sarkozy, de Neuilly à l’Elysée, de Bruno Jeudy y Ludovic Vigogne; y  Sodis con Sarkozy président,  de Jean-Luc Hees.

 Además, están los que vienen ya: el renovado  Sarko 1er, el parece que seguro éxito de Ouest/Fayard; el segundo volumen  de La face karchée de Sarkozy en Éditions de Bourgogne ;  L’annonce faite à Marianne: un président, et après?, de Claude Patriat; La chute de la maison Royal : autopsie d’une défaite, en Balland , con la particularidad de que su autor es un anónimo socialista que tira la piedra y esconde la mano . Ante tal avalancha, otros han tenido que azuzar a los linotipistas, y así Plon adelanta su  Journal d’une curée de campagne, de Michèle Stouvenot, que al menos asegura algunas risas. Para cerrar el mes de mayo, mes mariano donde los haya, se traduce Sarkozy: l’homme de fer,  la biografia que le publica  Michalon a Massimo Nava, corresponsal  en París del Corriere della Sera, aunque parece que sin mucha confianza, por los 12 mil ejemplares de que consta la tirada.

 sarko.jpg

Aunque quizá, entre tanto entresijo, lo mejor sea repasar la producción bibliográfica del nuevo Secretario de Estado para la  Prospective et de l’Evaluation des politiques publiques, en antiguo dirigente socialista Eric Besson. Decía el amigo en su primer libro (L’inquiétante « rupture tranquille » de Monsieur Sarkozy):  “La France est elle prête à voter en 2007 pour un néo-conservateur américain à passeport français?”. Bueno, bueno. Eso fue antes de la campaña electoral. Descontento con la candidata de su partido, dio un sonoro portazo y se puso manos a la pluma. Trabajando con ahínco consiguió que la editorial Grasset le publicara Qui connaît Madame Royal?, que resultó ser una entrevista con Claude Askolovitch. Se trataba de renegar de su renuncia a Sarkozy, dejando bien claro que no votaría a Royal ni por todo el oro del mundo, “ni au premier ni au second tour de l’élection, sauf si elle était opposée à Jean-Marie Le Pen”. Porque claro, le había visto las orejas al lobo: « Pourtant jusqu’à ma démission, j’ai été un artisan loyal de sa campagne, je me forçais à avancer en dépit de ce que je constatais, j’ai vu la brutalité, j’ai vu l’impréparation. La désinvolture. J’ai vu la démagogie”. Sea como sea, ahora está en el gabinete.

royal.jpg

¿Eso es todo? Pues no, dado que a mayo le seguirá felizmente junio. Así que, mientras dejamos atrás nuestras contiendas electorales, podremos empezar el veranito con Parti pris, de Jean-Christophe Cambadélis (Plon), Petit bêtisier de la campagne 2007, de Jean-Luc Helvig (Robert Laffont), el album fotográfico de  Au plus près du président: les images de la campagne (Éditions du Moment) y, si nadie lo remedia, algunos de irán de vacaciones con    La face cachée des élections: manipulations et guerres secrètes, el libro que Emmanuel Lemieux publicará en  Bourin. En cambio, los que se queden en el tajo quizá lleguen a tiempo de meter en su mochila el retrato de Nicolas Sarkozy que promete Yasmina Reza (sí, amigos, la autora teatral, la de Arte), pero la cosa no está muy clara. Digo lo anterior porque el volumen lo había anunciado Albin Michel, pero lo sacará Flammarion a finales de agosto, en plena canícula. De lo que no hay duda es de que Reza le mostro su apoyo a Sarko y de que ella es una de las lecturas preferidas del nuevo presidente, como ha declarado sin tapujos.  

En fin, empachados… 

General16 May 2007 07:31 pm

olimpiadas.jpg

LT: Lo que es interesante en el deporte  es que ha ido por delante. La integración a través del deporte   no es ninguna novedad. En los Estados Unidos, fueron los atletas negros quienes se reconocieron   primero como americanos. En Francia también. Algo se está engendrando. Pero todo parto es doloroso. ¿Y qué va a resultar? Las cosas no pueden volver atrás, la gente se ahoga. Antes, los que sufrían  la discriminación no decían nada porque no veían cómo funcionaba. Aceptaban lo que tenían,   les aparecía   una oportunidad. Pero los jóvenes nacidos en Francia se sienten plenamente franceses, quieren participar en todo. ¿Va a decirles que son culpables por  reclamarlo, que no pueden tener los mismos sueños, las mismas esperanzas? Reivindican los mismos derechos. Y creo que es   bueno para Francia. La discriminación  es dejar de lado de las personas que pueden aportar algo. Lo inteligente es desear   que todo el mundo participe. Pero,  ¿esta reflexión se hará a tiempo? Lo que pasa en Francia es fundamental para Europa. Después de los motines del año pasado, mucho se ha hablado en Europa: “El modelo francés de integración   termina, no es necesario pues hacer como ellos”.  Así que hemos de avanzar.  Tengo la oportunidad de viajar, y veo que Francia está a  años-luz de algunos países. Es increíble. Es lo que he sentido en Italia y hoy en España, por ejemplo.   

Esprit: ¿Es el modelo francés de integración lo que defiende? 

LT: Sí. Mis amigos son sobre todo franceses, y por otra parte ni siquiera comprenden los discursos que dominantes a este respecto. Por ejemplo, ¿por qué hablar de primera, segunda o tercera generación?  Son franceses. ¿Por qué hablar de minoría? ¿Los otros se ven como una mayoría?Pero - volviendo de nuevo a la historia -  uno tiene la impresión de que, en el espíritu de algunas personas, la población francesa se habría solidificado en un tiempo lejano. En cambio, incluso antes,  no era fija. Sin embargo, sólo desde los años setenta la gente de diferentes orígenes vive realmente junta. Ahora bien, en   Francia, durante mucho tiempo se pensó que la esclavitud y la colonización estaban justificadas por una “jerarquía de razas”. Se impregnó a la toda la sociedad, a toda la cultura, con este discurso. Y hoy se pide a todas estas gentes que vivan juntas, y que considere que todo  el mundo está a la misma altura. Pero no se les enseñó a aceptar eso, porque nunca se pusieron en entredicho las ideas de inferioridad y superioridad raciales. La propia población francesa no estaba directamente vinculada a la práctica de la esclavitud. Pero el Estado garantizó, organizó y sacó partido de la trata y de la esclavitud. La esclavitud    no es sino una historia de color: es un sistema en el cual algunos tenían intereses y que el Estado organizó y favoreció. 

Esprit: ¿Eso no complica las cosas, el que una parte de la trata haya sido africana y  que, en otros términos, fueran Negros los que vendieron a los Negros?  

LT: Es por eso por lo que es necesario que dejar de lado lo del color, para ver el sistema que se estableció. Lo que no llego a comprender es por qué   el Estado, después de tanto tiempo, no consigue tratar este tema serenamente.  

Esprit: Quizá  porque no es  una cuestión de ignorancia. No es   que la gente no sepa, sino que hay   fuerzas e intereses   en juego. 

LT: Una vez, me enteré de que había en venta unos papeles de   archivo  sobre la trata de los esclavos. Quise  adquirir estos documentos, y me di cuenta de que descendientes de los esclavistas de las Antillas, del Békés, pretendían adquirir estos archivos para ocultarlos o destruirlos. Hay gente que sabe muy bien de dónde viene su fortuna y que no quiere que eso se conozca. Es realmente delicado, ya que muy   poca gente en nuestra sociedad sabe realmente lo que fue la esclavitud. Ahora bien, cuando se olvida esta historia, es finalmente todo un combate el que se olvida. En las Antillas, si hubiera una reflexión intensa sobre la historia de la esclavitud, sobre el papel del Estado, muchas cosas cambiarían.


 liliamthuram.jpg

Esprit: Quisiera revisar todas las cosas de las que hablamos poniéndolas en relación a su experiencia personal, en particular la de futbolista profesional. En el mundo del fútbol, hay mucha gente como usted, con una trayectoria, una historia vital comparable - pensemos en la parte antillana   y, más allá, en el hecho de que el equipo nacional francés es muy   “black” y árabe. ¿Habla  con ellos de lo que discutimos ahora, de iniciativas comunes que podrían asociarlos sobre tal o cual punto, o cada uno va a lo suyo?
 LT: Digamos que hay reflexiones que van en el mismo sentido porque se tiene la misma trayectoria y hemos conocido las mismas dificultades, y sobre todo   conocemos la realidad de la vida, a pesar de todo. ¡No se nace jugador  de fútbol! Pero es también una cuestión de sensibilidad. El tema es delicado porque, en cuanto que   uno es un personaje público, es necesario tener cuidado con lo que dices. Debo reconocer que no pretendo buscar unanimidades. Intervengo sobre este tema porque pienso que eso puede permitir a la gente   comprenderse mejor. Como jugadores, tenemos la ventaja de ser escuchados por los jóvenes  y de hacerles comprender que a veces   uno no se   miraa sí mismo  como   debería, por ignorancia. No  se aprende a conocerse y, finalmente, no se aprende a respetarse como sería necesario. Lo que está bien en el fútbol, por regla general, es que nos entrevistamos con gente de culturas diferentes, con opiniones diferentes, con prejuicios: te das cuenta de que uno debe abrirse para aceptar al otro. Aprendemos así a vivir juntos, a conocernos, a respetarnos.

 
Esprit: El deporte es también un  lenguaje. Dijo en una entrevista   que el fútbol es “el lenguaje de la felicidad.” “Es un intercambio.” Eso permite un contacto entre las personas, porque es universal también.  

LT: El fútbol tiene esta peculiaridad. Durante un partido – lo veo también   en los hinchas - la gente tiene otro estado de ánimo. Bien,  el fútbol también la adormece un poco…  

Esprit: ¿El hecho de que haya un gran número de antillanos en el equipo francés de fútbol tiene   efecto sobre el funcionamiento de la selección?
 

bleus.jpg

LT: El hecho de que el equipo francés vaya a jugar un partido amistoso en Martinica me afectó. Encontraba eso importante, para la gente que desgraciadamente había perdido familiares y conocidos en el accidente de avión del que todo el mundo ha oído hablar. Era la primera vez que se jugaba en las Antillas y era un   gesto importante. Porque las Antillas están ligadas al equipo de Francia, contrariamente a lo que se puede decir. Había organizado un encuentro con Aimé Césaire ese día, para que los jugadores le conocieran.
Pero, más allá, no pienso que se   pueda ver una influencia sobre el juego y el estado de ánimo,  porque nuestras trayectorias son diferentes. Muchos nacieron en región parisina, yo nací en Anse-Bertrand, en Guadalupe. ¿Por qué tanto antillano en el equipo de Francia? Porque el mensaje que se nos envía es “conseguidlo con el deporte”.    A menudo, los deportistas de alto nivel salen de las capas sociales desfavorecidas, y como en estas capas hay muchos Negros, su fuerte presencia en el equipo nacional se explica fácilmente. En las generaciones anteriores, ocurría eso con los italianos y   los polacos. La elección del fútbol se debe también a que, hasta hace poco, se decía que los Negros no servían para algunos deportes:  No son buenos para la natación, ni para el golf… ¿Cuándo se dejará de poner en duda nuestras capacidades?

 

Esprit: ¿Cuándo   proyecta  su futuro tras el deporte, se ve    interviniendo socialmente como   lo hace siendo deportista?    LT: Lo que me gustaría es poder, después del fútbol, interpelar a la gente sobre todos estos temas y favorecer una mejor comprensión entre ellos. Si es necesario, hablar de esta larga historia durante la cual los “Negros” han sido considerados inferiores, no   para promover la confrontación sino para defender la igualdad. Esta es la razón por la que encuentro fundamental - y tuve la oportunidad de descubrirlo en lo que viví - que el joven “negro” o el joven magrebí no caigan en una cierta    victimización. Lo que cuenta  es aprender a observarse como diferente. En discusiones con amigos sobre el racismo, me dicen a menudo: ¡”Sí, pero estamos mucho mejor que antes, a pesar de todo!” ¿” Que quiere decir   eso?” ¿Qué significa ese “a pesar de todo”?

  …….
   

General14 May 2007 11:18 am

A propósito de las cosas que hemos estado comentando, sobre las relaciones entre el Norte y el Sur, por decirlo así, y sobre el colonialismo y otras cosas, no me resisto a ofrecerles un texto bastante singular. No procede de ningún pensador, ni es ninguna novedad editorial, tampoco es una noticia de primer plano. Simplemente, es una entrevista a un futbolista, pero no a uno cualquiera, sino a uno que no contesta con aquello de “el fútbol es así” y que no tiene reparos en responder a preguntas puntillosas, aunque ello suponga marcar su imagen pública.  Se trata de Lilian Thuram, un deportista de esos a los que se califica de    “trotamundos”, aunque su trayectoria se circunscribe a tres países mediterráneos, su Francia, Italia y, finalmente, españa, donde ahora juega alistado en el F.C. Barcelona.  

 thuramap_n.jpg

La entrevista en cuestión apareció en el número 2 (febrero) de 2007 en la revista Esprit, aprovechando que la esta publicación dedicó un monográfico al temaAntilles: la République ignorée”.  Vamos, pues, a ello.  

antilles.jpg

Une histoire à transmettre

Entrevista con  Lilian Thuram 

Esprit: ¿Cómo descubrió la historia de las Antillas? ¿Se hablaba del asunto de la esclavitud en su familia?

Lilian Thuram: No se hablaba, ni en casa, ni en la escuela. Cuando dejé las Antillas y   llegué aquí, descubrí todas las connotaciones negativas vinculadas al hecho de ser negro. En la escuela  oí hablar de  “Negros” por primera vez con respecto a la trata negrera y a la esclavitud. Y, sin embargo, África tiene   una historia previa al  inicio de aquel comercio triangular… Comprendí progresivamente hasta qué punto la “idea de raza” había marcado la historia francesa y la europea. Para comprender hoy las tensiones de la sociedad francesa, las incomprensiones, el racismo, las discriminaciones, es necesario tener en cuenta el peso del pasado, de esta herencia de prejuicios y teorías raciales. Soy antillano  y, en consecuencia, obviamente muy sensible a la historia de la esclavitud. Intento informarme sobre este tema. Extrañamente, en Francia,   a menudo parece como si la esclavitud sólo fuera cosa de antillanos  o   “Negros”, como si no formara parte de la historia de Francia. Pero si no reconocemos la historia de Francia, no podemos comprender lo que pasa hoy. La clasificación de las razas establecida por Gobineau, por ejemplo, data de mediados del siglo XIX: no está tan lejos, está aún   muy cerca de nosotros. En su Essai sur l’inégalité des races humaines, los “Negros” se conciben como  inferiores. Lo recordemos o no, esta idea de la inferioridad - de la que no es el único teórico europeo - marcó a la sociedad francesa y sigue favoreciendo las actitudes discriminatorias. Los jóvenes antillanos, cuyas familias son francesas al fin y al cabo, no pueden ser tratados así en su propio país. Francia pudo creer que se podía pasar   página, que era de la historia antigua.  

Esprit: En las Antillas, la herencia de la esclavitud está terriblemente presente. Es una presencia inconsciente. Es lo que Patrick Chamoiseau llama la “memoria oscura”. [Añadamos que es un término recurrente en las reflexiones de este literato. Por ejemplo: «De la mémoire obscure à la mémoire consciente”, en  Serge Chalons et al., De l’esclavage aux réparations, Paris, Karthala, 2000]

 chamoiseau_patrick.jpg
 

LT: Es necesario educar para poder comprender lo que es inconsciente. Pero eso supone   aceptar una visión más compleja de la historia de Francia: Napoleón es también el que restablece la esclavitud en las colonias. La “grandeur ” de Francia tiene también otra vertiente: la colonización, la trata, la esclavitud. Pero estoy convencido de que la mayoría de la gente tiene buena voluntad,  a condición de que se les expliquen esas  cosas.   

Esprit: ¿Un cambio del discurso oficial, los programas escolares, eso le parece importante?  

LT: Es fundamental, porque eso pasa por la autoridad. Es necesario que estos discursos  abandonen la lógica de jerarquía de las razas,   que hemos heredado y que   aún hoy se filtran, aunque  a menudo sea de manera inconsciente. Por ejemplo, no es necesario ocultarse tras la palabra “discriminación”. Para mí, la discriminación - en el empleo, en el alojamiento - es un comportamiento racista, eso es todo. Si nos indignamos porque    antes de   Rosa Parks los Negros    en los Estados Unidos no podían ir en la parte delantera de un autobús,    deberíamos indignarnos porque hoy   una persona tenga dificultades en encontrar un trabajo o un alojamiento por el hecho de ser  “negra”. La sociedad no debería aceptar eso. Hay   mucha ignorancia. Algunas personas no se dan cuenta de la importancia de las discriminaciones: no la han visto o no se les ha hablado de ello. Comprendo que haya este desfase, pero no podemos aceptar que la cosa se quede así. Se me pregunta a veces por qué hablo de la esclavitud: “¡Pasó hace tanto   tiempo!”.  Pues, no. Los prejuicios esclavistas persisten, incluso después de cuatro generaciones. El padre de mi bisabuelo nació esclavo: en una historia familiar, me toca muy de cerca. A escala de la historia humana, fue ayer. No se puede hacer como si la injusticia que vivieron no hubiera existido.  Esprit: Usted   habla del llamado  l’affaire Confiant“, que toma el nombre del escritor martiniqués que redactó un  texto muy duro con  los judíos. ¿Cómo concibe  el hecho que esta   percepción surgiera    de   gentes que estaban contra la denegación de la esclavitud, puesto que Confiant  es un militante a favor de  la memoria de la esclavitud? ¿Eso le  desestabiliza?  [Digamos que el breve texto del politólogo y novelista martiniqués  Raphaël Confiant apareció en la revista  Antilla, núm. 1224, de 6 diciembre de 2006, págs.  53–54, en respuesta a una crónica del profesor Pierre Pinalie, también originario de Martinica. Decía, entre otras cosas: “Nous sommes en colère, oui, très en colère, contre ceux qui victimes de l’Inquisition-Pogrom-Rafle-du-Vel-D’hiv-Chambres-à-gaz se définissent aujourd’hui comme Occidentaux, se réclament de la civilisation occidentale et massacrent en toute impunité les Palestiniens. Cette colère provient en fait d’une immense déception”]


 
confiant.jpg

LT: Debo reconocer que eso no me desestabiliza. Desgraciadamente, cuando se intenta hacerse entender, y uno no tiene la práctica, se puede tomar a veces el mal camino. Se   dice que se habla demasiado del exterminio    de los judíos mientras que no se habla bastante de la esclavitud. Es un camino muy corto, y muy peligroso. Por otra parte, hay quien    impugna  que la esclavitud sea un crimen contra la humanidad. La esclavitud y la Shoah forman parte de la historia. Son hechos innegables y no comprendo que se pueda negar la gravedad del uno o del  otro. Lo que es grave, es que estos discursos proceden de hombres que deberían educar a la sociedad. Eso nos lleva hacia una confrontación y nos hunde. ¿Por qué oponer las dos memorias? Es el mismo discurso: la superioridad de una raza con relación a otra, el hecho de disponer de los otros como se quiera. En cuanto que se pone en duda la humanidad de los otros y   se los considera como inferiores, estamos ante la misma lógica. No nos dejemos llevar  hacia una confrontación de culturas. Francia tiene aquí un papel fundamental que jugar. La población francesa está muy   mezclada   y si no hacemos una reflexión inteligente para crear una cohesión nacional en torno a principios bien establecidos, también nosotros nos dejaremos llevar   hacia una confrontación. Si reclamo que hay que transmitir esta historia, es porque considero que es la mejor forma de  vivir juntos. 

Esprit: Entonces, ¿es en ese contexto en el que hay que entender su afirmación: “no soy negro, soy francés”?   LT: Respondía a un   político que criticaba el número de “Negros” en el equipo nacional de fútbol. Le recordaba simplemente que el criterio para seleccionar   no es ser “blancos” o “negros”, sino ser “franceses”, y que somos franceses, por si había alguna duda. Un pintor que me aprecia, Chéri Samba, tiene pintado un cuadro donde ha inscurito: “Soy pintor.  Nunca he visto un hombre blanco, nunca he visto un hombre negro”.  

Esprit: Pero no cree  que su fórmula molestó un poco a algunos de sus “compatriotas” de las Antillas, que habrían preferido oírle decir: ¿”soy guadalupeño”? ¿No entendieron algunos esa frase como uno manera   de marcar distancias con su identidad guadalupeña en favor de su identidad francesa?  

LT: No me planteo estas cuestiones de identidad. Encerrarse en una identidad  es limitarse. La identidad es una buena cosa si es una fuerza para abrirse a los otros.  

Esprit: Algunos les responderán que cuando a uno se le trata de   “negro”   necesita acogerse a algo.
 
LT: Pues no, porque    jugar a ese juego es darles la razón a los racistas. Hablo a veces de los “Blancos“ para hacer comprender lo absurdo  de todo eso. ¿Por qué integrar esas categorías, por qué pensar y hablar con las palabras de los racistas? 

Esprit: Ha escrito un prólogo para la novela Banlieue noire, de Thomté Ryam, que cuenta la historia de un joven futbolista de suburbio que no logra salir adelante   con el deporte. “Esa habría podido ser mi propia historia”,  escribe, y también: “No existirá de verdad la “República” hasta que el más grande regateador de la calle pueda también   ser un día   ingeniero, o jefe de una empresa  o sindicalista – y que sea normal para todo el mundo”.  Utiliza  el deporte para hablar de todos estos problemas, algo que   pocos deportistas hacen. ¿Cómo, a partir del deporte, a partir del equipo francés de fútbol, se puede   mover todo eso?

Continuará…….

cine11 May 2007 11:28 am

Queridos amigos, hace unas semanas fui al cine para ver 300, la película. ¿Que qué me  pareció? Un espectáculo visual impresionante, con un discurso orientalista hasta la médula, que diría el desaparecido Edward Said. Pero como no quiero imponer mis gustos ni tengo criterio (ya lo saben, soy un eco), paso a resumirles la crítica de alguien más relevante: de Michael Wood, que enseña literatura en Princeton, cuyo texto apareció en el número de finales de abril de la London Review of Books 

 300-poster3.jpg

Empecemos por el principio. Fue Herodoto  quien nos legó el nombre de Leónidas, el rey de Sparta,  que murió en las Termópilas el 480 a.c. haciendo   frente a una multitud de persas a los que no pudo parar, pero  demostrando al menos cómo hacerlo. Herodoto también dijo que se sabía    los nombres de todos aquellos trescientos espartanos que lucharon con su rey. No los enumera, ni lo necesita. Son conocidos porque  él los conocía, rescatándolos así del olvido; éste es uno de los significados esenciales de  tener una historia. Herodoto también rememora, aunque no aparezca así en la leyenda ni en  las películas, a los setecientos tespianos que lucharon junto a los anteriores  mientras el resto de aliados habían regresado a sus hogares totalmente desalentados.   

300-1.jpg

Los   persas fueron rechazados un tiempo después, a pesar de su  gran número. Para cualquier griego,  una proporción de tres a uno significaba que tenía    buenas probabilidades, al menos así lo expresa uno de los personajes de la película de    Zack Snyder (y lo mismo ocurre en el cómic  de Frank Miller en el que se inspira).   De ese modo, el mundo occidental se salvó, al menos de momento, de lo que la película denomina  misticismo y tiranía.   ¿Misticismo? (A lo que yo añadiría, si ustedes me permiten intervenir: ¿mundo occidental?).  Eso es lo que se llama fanatismo,  más  espeluznante   que dogmático. En una esquina del cuadrilátero, los espartanos (self-punishing, war-loving, homophobic –nada que ver con los boy-loving atenienses)  que, con  argumentos que se me escapan,  vienen a significar plenamente   la  razón, la justicia, la ley, la libertad y la lógica (por tomar prestadas algunas de las magníficas palabras que aparecen en el libro y en la película). En la otra esquina, un personaje   exótico, a menudo negro, con frecuencia enmascarado, elaboradamente adornado, montando en elefante: el déspota persa que somete a todas las naciones.     Uno puede ver que aquí hay un choque de estilos, particularmente a través del material de los ornamentos de  metal que lleva en la cara –el rey persa Jerjes (interpretado por   Rodrigo Santoro) se guarda de decir que es un dios, pero  mira más como un   altísimo Yul Brynner adornado con montones   de anillos y brazaletes -,  pero es difícil distinguir cuál es esa batalla de valores, con excepción de las pérdidas o ganancias territoriales. Quizá  sea eso lo que la teoría del choque de civilizaciones  signifique para   nosotros. Un par de diferencias en el tocado y en el corte de pelo  nos pueden llevar a hablar de vicios y virtudes, y   podemos acabar siendo enemigos naturales de por vida. 

 jerjes-esparta.JPG

Hay un momento maravilloso, aparentemente contradictorio en el cómic, cuando Leónidas  se adelanta a  la postura que tomará Enrique V en la batalla de Agincourt (‘We will light a fire that will burn in the hearts of free men for all the centuries yet to be’’) e invita a los faltos de coraje (es decir, a los que no son favorables a cierta muerte) a abandonarle.   Y se van, a millares, murmurando cosas tales como “debe de estar loco”,  “tengo que pensar en mi familia” o “estos espartanos están como un cencerro”.   Pero,  por supuesto,  los trescientos espartanos se quedan    y uno de ellos incluso es lo bastante impetuoso como para expresar su entusiasmo. “Estamos con usted, señor, hasta la muerte”,  dice. Leónidas mira con severidad al   soldado   y le dice: “Yo no lo pedí.  Dejemos la democracia para los atenienses”. Justo  la clase de defensor  que  la libertad necesita. Por supuesto, esta frase no está en la película. El film resulta  indolente  y realmente no tiene la animación esperada,  dejando aparte la dudosa ideología que de modo solícito comparte con el libro. Podríamos verlos ambos como fabricación de una suerte de caso  que ejemplifica   el triunfo de la voluntad,  con un fascismo que queda disimulado apelando al mágico nombre de Grecia. O como una historia de kung-fu  centrada en la idea de una raza prominente. La película se abre con un niño espartano recibiendo una dura lección de   artes marciales, siendo golpeado y lanzado al suelo por un adulto. Es un poco como la obertura de Batman Begins, excepto que el neófito  tiene  aquí alrededor de cuatro años y el profesor es más grande que Liam Neeson.

Los espartanos se van haciendo hombres desde que nacen y se descarta a aquellos que no parecen tener las cualidades necesarias para ser guerreros.   “Si somos pequeños, débiles o deformes, nos descartan”,  explica la voz del narrador.   Uno de estos niños, deforme como solamente en un sueño monstruoso imaginaríamos,   consigue sobrevivir y regresa justo    para la batalla, con la esperanza de convertirse en soldado. Leónidas, interpretado por Gerard Butler con un fino y fiero acento escocés,   tiene aquí un rasgo improbable de   humanidad y le dice   amablemente que   no puede utilizar a un hombre cuya joroba    le impida    levantar   lo bastante su escudo protector –no  es nada personal contra los monstruos, sólo contra los que combaten a tu lado. Y en vez de responder razonablemente a esta bien argumentada negativa, el monstruo resulta tener un alma acorde con su forma  y traiciona a Jerjes,  revelando al enemigo la existencia de un  sendero oculto  tras  el acantilado donde se dirime la lucha. Él es el culpable  de que los hombres queden ahora rodeados y de que se produzca la masacre final.  

Hay una escena conmovedora donde los espartanos  están rematando a todos los persas heridos en el campo de batalla. Leónidas se está comiendo una manzana  y ponderando una invitación a parlamentar con Jerjes. Acepta, pero sardónicamente, diciendo:   “No hay ninguna razón para que no podamos ser civilizados, ¿verdad?”  Éste es el mismo hombre que   con anterioridad,   en Esparta, había matado al mensajero de Jerjes y a sus acompañantes echándolos a un profundo pozo. La regla es siempre: “culpa al mensajero”’ y olvídate de esas cosas blandengues que son  las  convenciones internacionales. En buena medida, la película retoma   la indicación de la novela de que los éforos espartanos, que quedan retratados  como una curia servil de los viejos dioses, están realmente pagados por Jerjes.  Hay un consejero  espartano que es un  traidor y que está en nómina persa, y el resto de los ciudadanos, todos excepto esos trescientos al borde de la muerte,      han tomado un camino  torcido o vergonzoso. Civiles, ¿qué se puede   esperar de ellos? Bien, hay un viejo compañero leal, pero ineficaz, y está la noble reina, interpretada  con   impaciente firmeza por Lena Headey, con un  papel muy ampliado  en la película; pero es una mujer sola en  política  y con un hombre en el corazón, un verdadero espartano. Es tras su cabeceo que Leónidas empuja al mensajero al pozo. 

300pozo.jpg

Por otra parte, aunque con un  movimiento lento y con la celebración de una cultura   brutal y autocomplaciente, la película tiene la ventaja de su estilo visual, desolador, monumental.    El novelista y los responsables de la película  no son fascistas; solamente se enamoran de una fantasía fascista, y quizás solamente de sus posibilidades visuales. Poco se puede objetar a que se haga  una película basada en una novela gráfica o en un cómic cuando a uno    no le gusta   la mirada del cómic  o de la novela, o más exactamente  cuando   uno    no comparte   algo así como la sensación de draughtsmanship en una película, un efecto que generalmente puede parecer anonadante y por momentos intensamente sugerente. Afortunadamente, Snyder ama la mirada  de Frank Miller y la película crea la sensación  de un fino sueño oscuro, con   cielos,   piedras  y  mares coloreados en tono sepia, con  palacios marrones y ráfagas de rojo brillante para las capas espartanas. Los cascos de los guerreros parecen   lúgubres esculturas, antiguos artefactos de  hierro en los  que centellean los ojos, y  uno se para a preguntarse   por qué los espartanos habrían de insistir en entrar en batalla con tan poca ropa  encima –sólo el casco, las sandalias, protector y correa-, con unos cuerpos tensos que parecen   juguetes arqueológicos,   estatuas animadas en marcha.

 300-3.jpg

El contrapunto: “Lo que deja en la pantalla este director de cine con esta hazaña de trescientos contra miles es pura contracorriente. Lo primero que se siente al ver 300 es puro elogio de la guerra, de la entereza y de la resistencia; la guerra es el único instrumento  útil para aspirar a la paz y para proteger la libertad, se viene a decir sin tapujos. Completamente absorta la imagen de Zinder en el dibujo de Miller (la “pintura” cinematográfica es clavada a la del cómic, tanto en rasgo como en macha y en espíritu) y con una voz en off que le saca brillo a los aceros y a la épica, la idea  es narrar con una vistosidad asombrosa y entre tonos ocres, terrosos y depresivos un hecho heroico, y que además salvó a Occidente, pues fue un ejemplo al que se sumaron los griegos y pudieron así salvar los muebles de su cultura o civilización.” (E. Rodríguez Marchante, ABC).

Ideas and Italia and USA09 May 2007 11:16 am

Andrew Arato

  andrew-arato.jpg

En conexión con el texto sobre la paranoia americana, les presento hoy a Andrew Arato, profesor de teoría política en la New School de Nueva York. Entre nosotros quizá no sea muy conocido, pero tampoco se puede afirmar lo contrario. Se han publicado artículos suyos en revistas tales como La Política (1998) e Isegoría (1996) y se puede leer su obra fundamental sobre el concepto de sociedad civil (Jean Cohen y Andrew Arato, Sociedad civil y teoría política, FCE, México, 2000). En ese sentido, Arato   considera  la sociedad civil como el espacio de profundización   de la democracia, por lo que     debe ampliarse reduciendo las funciones burocratizadas del Estado y estructurando nuevas áreas de vida social en forma de organizaciones de participación voluntaria. De ahí que haya sido muy leído entre los impulsores y defensores de los nuevos movimientos sociales como plataformas   críticas frente a  las políticas y la acción del Estado. Ahora bien, como se ha destacado, en esta lectura habermasiana hay cierta ambigüedad frente al hecho de la desigualdad económica, frente a   la relación entre esa sociedad y la economía.   

Pero no traemos hoy aquí a Arato por estos asuntos, sino por sus reflexiones sobre Irak (The Occupation of Iraq and the Difficult Transition from Dictatorship)  y porque eso nos permite introducir una interesante publicación italiana titulada Una Città: mensile di interviste. Pues bien, una de sus últimas entrevistas es a Arato y versa sobre el asunto de la guerra iraquí. Les hago un resumen.

citta.jpg

¿Cómo interpretar lo que está sucediendo en Irak?  (…) Desde el punto de vista político, el problema principal de los Estados Unidos es que incluso cuando   se hacen cosas justas,   se hacen tan   tarde que no consiguen sus propósitos.  Sería bien distinto si se hubieran hecho a su debido tiempo. Si, por ejemplo, se hubiera intentado   construir antes una alianza regional con otros países, como Arabia Saudita e Irán, habría sido una elección muy inteligente e importante, incluso con vistas a la cuestión israelo-palestina. Pero ahora que el conflicto entre sunis y chiís se ha agravado, convirtiéndose en parte del conflicto entre Arabia Saudita e Irán, es demasiado tarde. Así pues, en un momento en el que sería conveniente intentar negociar, nos encontramos con una guerrilla que ninguno de los   países   parece  en condiciones de detener.  Es   cierto que Arabia Saudita tuvo su  responsabilidad  en el inicio de  este conflicto,     armando a los grupos fundamentalistas sunís en esta última fase y en la anterior, haciendolo por razones de autodefensa, pero  ¿cómo detener el fundamentalismo paquistaní, las células de Al Qaeda en Mesopotamia y todos estos grupos armados excéntricos, unidos por una la ideología pero sin una única organización? 

¿Qué entiende usted al decir que se hacen cosas justas en el momento equivocado?   No quiero decir que todo   todas las elecciones justas se hayan realizado en el momento erróneo, pero visto desde sus  efectos parece   un desprovisto: se nos moviliza regularmente a posteriori, sobre la base de los errores cometidos, para ponerles remedio. Pero éste es el comportamiento típico de un niño, no el modo en el que debería actuar un Gobierno. Una actitud responsable significa   prever los problemas. Y era posible. Mucho se había escrito con con anterioridad sobre lo que  habría sido necesario hacer: preparar una estrategia   en relación con los sunís y en general con los países de la región (…). Estas cosas no se hicieron entonces, y ahora es tarde para intentar recuperarse.  (…) La situación parece irremediablemente  comprometida. No digo que Irak esté perdido: ese pueblo   tiene las energías necesarias para retomar su rumbo  sobre nuevas bases, con un nuevo     árbitro. Ciertamente, la ocupación  americana ha fallado. 

¿Hay aún una salida estratégica posible?  

Es necesario salir y cuanto más pronto mejor.  Ciertamente, no podemos   dejar el país en la improvisación, pero en cualquier caso nos debemos ir. Será lo mejor para los iraquíes,    incluso para los americanos. Obviamente no para estos estrategas de nuestra administración para los cuales la retirada equivale a admitir un error de campeonato. Asumir la conciencia de una derrota implicará un cambio significativo, una nueva idea de internacionalismo, una nueva actitud hacia el mundo entero, un adiós al sueño de la hegemonía. En resumen, será un golpe duro: lo saben incluso   los demócratas  y son conscientes de  que la retirada de las tropas es una elección muy dolorosa. Pero, atención, es una decisión muy difícil para la élite, no para la población: los americanos no tienen ningún interés en el Imperio, de modo que no harán una tragedia de ello. Para una parte de la clase dirigente y los ideólogos   será, por el contrario, un verdadero choque al tener que reconsiderar el papel de su País en el mundo. Pero no hay alternativa. No solamente, la retirada será seguramente más dramática que la de Vietnam, porque entonces los Estados Unidos hicieron marcha atrás ante los chinos, ante la Unión Soviética. Se hizo con vistas a un sistema de grandes potencias, y de algún modo aquella derrota formaba parte del juego, era  aceptable. Pero, ¿qué ocurre ahora? Hoy   la retirada lo es  ante un conflicto de fuerzas desiguales y  descentralizado: una enorme pérdida de    prestigio, un deshonor para América. El mensaje que se envía del mundo es que la gran ventaja, la enorme superioridad militar y tecnológica de los Estados Unidos, ya no cuenta para nada; que ser una superpotencia no significa nada, que pueden ser batidos   en un conflicto asimétrico y que eso puede producirse en cualquier parte. Porque precisamente los enemigos   no están ya en la Unión Soviética o China, sino más bien en la guerrilla en Irak, un enemigo  que no combate como los Estados Unidos. Además, nuestro enemigo es cada vez más hábil. (…)  Los viejos métodos del imperio, las grandes masacres, no son posibles hoy, y en consecuencia nunca conseguiremos superarlos. En resumen, ya no hay   superpotencias en el mundo. (…) 

Ha habido miles de muertos.  ¿Cómo ha reaccionado la población americana?  

Como dije, al pueblo americano no le importa  el mito de la gran potencia que abandera victorias por todo el mundo. Hablamos de una población cada vez más preocupada por su seguridad, por poder llevar una vida decente, con un sistema sanitario decente. Esto es lo que quieren, no combatir en guerras… La gente empieza a odiar todo esto. (…)  En resumen, la gente sabe que está  pagando un precio muy alto y probablemente para nada. Todo esto pesa mucho sobre la opinión pública. (…)  En   próximos meses, podemos imaginar dos escenarios: o la nueva estrategia no funciona, y los demócratas se refuerzan y consiguen retirar los fondos para la guerra (lo pueden hacer sin la firma del presidente,   simplemente no aprobando el presupuesto y esto lo puede  hacer incluso una de las dos Cámaras), o la nueva estrategia funciona, y entonces veremos los resultados en las elecciones presidenciales. En cualquier caso es cuestión de poco tiempo. Si va mal, en  tres o  cuatro meses   habrá realmente un desastre y se retirarán los fondos.  

Sobre la marcha de la guerra se juega el destino se los candidatos a la Presidencia…

En efecto.  Si las nuevas estrategias  no dan resultado, eso será desastroso para todo el Partido Republicano (…). Si la guerra se alarga hasta las elecciones del 2008, la ventaja para los demócratas podría ser realmente enorme. Sin embargo, si el Congreso comienza a recortar   fondos para la guerra, esto favorecerá a los candidatos demócratas más radicales, como Obama y Edwards, a diferencia  de Hillary Clinton, que se presentó como demasiado pro guerra como  para de extraer   beneficios de esa configuración política; podría aún formar parte de ella, pero no en absoluto   liberarla (…) Si la estrategia de “salir” no funciona, o empeora las cosas, Hillary puede decir adiós a su veleidad presidencial. Por otro lado, como quedó de manifiesto  en la batalla entre McCain y Giuliani. McCain promovía el aumento de   tropas y hoy ha sido superado por Giuliani y, aunque es un candidato atípico para el Partido Republicano,   ahora va en cabeza. (…)  La verdad es que Giuliani es casi liberal, según  las normas americanas, y en consecuencia sería un candidato extraño para los republicanos. (…)  

Pero puede haber  sorpresas…  

Teóricamente sí, pero son pocos los que tienen   oportunidad de llegar a la Presidencia.   Para hacerlo necesitan  mucho dinero; la campaña electoral es increíblemente costosa en América, (…)  En cualquier caso, en el bando republicano son básicamente   tres: McCain, Giuliani y Romney, de los otros nombres nos podemos olvidar tranquilamente. Entre los demócratas, los que tienen alguna oportunidad, por   razones muy diferentes, son  Hillary Clinton, Edwards y Obama. Hillary Clinton tiene la organización, Edwards   el programa, un programa para muchos populista, y Obama tiene el carisma y la inteligencia; tres perfiles muy diferentes. El sentido común dice que vencerá quien tiene la organización. Hillary   tiene incluso el dinero, y además cuenta con  la ingeniería política de Clinton, que tiene un talento político excepcional en este campo, algo de lo que ella también está dotada. Éste es la ventaja de Hillary, que, sin embargo, como dije, tiene el problema de la guerra; si no tuviera el voto negativo de la guerra habría sido invulnerable. Tiene   otro problema, una clase de negatividad, que a muchos no agrada, lo que llamaríamos el  “woman factor”. Segolene tiene el mismo problema… 

¿Qué debemos esperar  con relación a Irán?  

En los Estados Unidos hay aún componentes favorables a una guerra y algunos europeos son suficientemente  estúpidos como para dar su apoyo. Francamente es difícil captar la estrategia de Blair y cuál será su plan sobre irán. Si piensa   encontrarse con una reedición de las Malvinas, es que no se entera de nada.  . La verdad es que los americanos son incapaces de llevar una guerra terrestre. Como máximo podrían   bombardear…  (…)  Si, en efecto, los Estados Unidos aumentan las presiones sobre  Irán no harán más que  reforzar los elementos más radicales del país. Creo que se  debe cambiar radicalmente el enfoque y aceptar   negociar. Son necesarios compromisos regionales,  un nuevo equilibrio. Irán no es   un país fundamentalista y es   capaz de negociar. Paradójicamente hoy son los Estados Unidos los que se han convertido en  un país de fundamentalistas.   Éste es el problema: ven enemigos por doquier y no aceptan ninguna negociación… Irán, para no proseguir su plan nuclear, exige  poder estar tranquilo con respecto a  Israel. Israel tiene la bomba e Irán teme que se dirija  contra ellos. Y, en consecuencia, quieren garantías de que no será usada. Tal garantía sólo pueden ofrecerla los Estados Unidos. (…) Hay otra consideración que debemos hacer. Irán prosigue con su plan porque, visto lo ocurrido en Irak, la lección que han aprendido es que  -si te atacan detodos modos–  lo mejor es armase. Se ha atacado a Saddam y no tenía   armas nucleares. Corea las tenía y no fue atacada. En resumen, sea como fuere, tenerlas   es definitivamente mejor que no tenerlas. La alternativa es la negociación y el acuerdo  internacional y creo que Irán estaría dispuesto a ir por ese camino, porque ya no es el país de Khomeini, hoy es un lugar diverso…  

Suecia and Ideas06 May 2007 07:26 pm

Revista de prensa

El cartero virtual me remitió hace semanas el último número de la revista Ord & Bild (”Mundo e Imagen”), una publicación de larguísima tradición, ya que empezó su andadura allá por el año   1892. Su historia, pues, es amplia y está repleta de episodios bien significativos, como su tenaz lucha contra el nazismo. Asimismo, se trata de órgano de pensamiento radical e independiente que da cabida a textos variopintos sobre temas culturales, ya sean de corte filosófico o político, literario o artístico. Un poco de todo.  No obstante, visto desde este sillón, su principal defecto es que es sueca y que, además, está escrita en el idioma materno de aquellos naturales, cosa a la que nada tengo que oponer, antes al contrario. Ahora bien, dada esa peculiaridad,  no debe extrañar que, por lo común, apenas repare en su contenido. En esta ocasión, no obstante, el título me ha causado cierta inquietud: Paranoia