Abril 2007


Ideas and Rusia and General28 Abr 2007 07:03 pm

Tras seguir la ruta de los blogs, volvemos a nuestras habituales andadas…

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A finales de pasado mes de enero, Perry Anderson publicó un texto sobre la situación en Rusia en la London Review of Books (vol. 29, núm. 2). El ensayo era interesante, en la senda de los escritos de este veterano pensador,  y creo que aún podrán recuperarlo en la página de la citada revista.  Tras un acerado análisis lo que está sucediendo en aquel extenso país, nuestro autor llegaba a la conclusión de que la escena cultural rusa está  caracterizada por la fragmentación y la desconexión, hasta un punto jamás visto en el pasado.  Esa realidad tendría su corolario (o su causa) en la situación padecida por la edición impresa. El derrumbamiento del sistema centralizado de   distribución de  libros y de  periódicos que existió en época  soviética  habría  creado un sinfín de dificultades para los editores independientes, dejando todo lo que no sea  Moscú y   San Petersburgo en manos de   cuatro o cinco   grandes firmas  comerciales que   publican sobre todo basura y que, como en otros lares,  pugnan por los sabrosos contratos estatales de los libros de texto. 

En ese panorama, decía Perry Anderson, la empresa literaria más significativa de los últimos tiempos sería   Novoe Literaturnoe Obozrenie (Nuevo Observador Literario), un proyecto iniciado en  1992 que se ha convertido en la principal revista del país entre las de su género,  además de contar con un pequeño sello editorial que saca al mercado alrededor de 75    títulos al año, centrados en el ámbito de las humanidades. El grupo fue fundado y está dirigido por Irina Prokhorova, hermana de uno de los nuevos magnates rusos (cotillego blog: resulta ser hermana del socio del conocido potentado Vladimir   Potanin, cabeza visible  del conglomerado del níquel que responde al nombre de la ciudad siberiana de Norilsk).  

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Más allá de la curiosidad, Anderson también señalaba que la empresa de Irina Prokhorova incluye una revista político-cultural  titulada  Neprikosnovennij Zapas (‘Emergency Supplies’) o NZ para los amigos, la cual ofrece un foro para la discusión intelectual  y, además,  acaba de lanzar –un  signo de los tiempos, añadía Anderson- una fastuosa publicación dedicada a la “fashion theory” (en realidad, les aclaro, es la Fashion Theory: Dress, Body and Culture, versión rusa de otra británica). En cualquier caso, se trataría  del intento más coherente por recuperar la época dorada de otros tiempos y, como tal,  se podría contemplar  como un modesto oasis de   reflexión en una escena cada vez más filistea. Desde luego, hay otras cosas, muchas de ellas a la izquierda de ese enclave liberal. Ponía  Anderson como conspicuo ejemplo la librería Falansterio, de obvias resonancias fourieristas, en pleno centro del nuevo y rimbombante Moscú, a poca distancia de los lujosos almacenes de la calle   Tverskaya (antes Gorky).  Allí, en una travesía lateral, puede uno encontrar en lugar destacado, junto a todo tipo de literatura seria, pósteres de Chávez, traducciones del Che, biografías de Bakunin y la trilogía de Isaac Deutscher sobre  Trotsky.           

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Cito lo anterior, que tenía archivado en mi paupérrima memoria, porque mira por tú por dónde la mencionada Neprikosnovennij Zapas acaba de cumplir estos días 50 números y para tal efeméride  ha salido al encuentro de su público con un ejemplar titulado “Nuevo Régimen: 1998-2006”, es decir, nos muestra la era Putin desde varios ángulos (político, cultural  y económico). 

Hay, por ejemplo, un apartado dedicado a la  nation building,  donde  Irina y Svyatoslav Kaspe (analistas del Russian Public Policy Center) analizan los intentos por  formular una idea nacional en la sociedad   post-Sovieta, mientras que  Boris Dubin (sociólogo del   All-Russian Centre for the Study of Public Opinion) se dedica a estudiar   la manera en la que esos intentos han sido percibidos en la conciencia pública.  Vyacheslav Morozov (de la St. Petersburg State University), por su parte,    crítica la idea de   “democracia soberana” — la combinación de   responsabilidad presidencial e independencia nacional — como “reaccionaria” y “restauracionista”, mientras  el politólogo y experto en cuestiones electorales Aleksandr Kynev precisa  los cambios radicales que ha sufrido el sistema electoral y los efectos que éstos tienen en la política regional. Fedor Lukyanov (editor de la revista  Russia in Global Policy) rechaza la idea de que el “imperialismo” de Putin difiera substancialmente de la política exterior desarrollada por  Yeltsin en los   90, mientras que Sergei Markedonov (del moscovita Institute for Political and Military Analysis) señala que la pretensión de Rusia de convertirse en una superpotencia no es más que  “una misión sin propósito”.

En la sección de economía, Yevgeny Saburov (ex-alto cargo y director, entre otras muchas cosas,  del Institute for Investment Problems)  ridiculiza a los jóvenes economistas que ven en el libre mercado la garantía de todo y que, al mismo tiempo, idealizan   el régimen soviético. No tienen  ni idea, dice Saburov, porque desconocen cuál era la  principal   característica   de la economía soviética: la escasez. Asimismo, Leonid Kosals (profesor de sociología económica en la Higher School of Economics de Moscú)  insiste en que discutir sobre la escena económica de la  Rusia contemporánea no es posible si se pasa por alto   la continuidad con el modelo de capitalismo   de los   90 (el clan capitalism). En cuanto a los temas culturales,    Dmitri Travin (profesor y redactor habitual en la prensa) rastrea el auge de los comentaristas  mediáticos en la era post-Sovieta, y  Andrei Levkin (periodista con diversas iniciativas a sus espaldas) obtiene algunas sorprendentes conclusiones   sobre los orígenes de la autocensura   en la prensa rusa. Para concluir,  Mikhail Gabovich, antiguo editor de la revista, contesta a la crítica de la distinguida historiadora Dina Khapaeva sobre la edición especial que NZ dedicó a la Segunda Guerra Mundial y en la que se   reproducía (¿inconscientemente?)  el mito de la gran guerra patriótica. 

Pues eso, que nunca es tarde para aprender las lenguas eslavas

General25 Abr 2007 11:08 am

¿Cómo puede la cultura del blog trascender la verdad, con esa pesada acusación de que solamente está interesado en sí mismo? Disponer de  una próspera escena de personajes anónimos, como en Irán o en Irak, es emocionante, pero no es una verdadera alternativa para el resto del mundo. Desempeñar un papel determinado   no va a proveernos de una salida, aunque puede   que sea interesante investigar cómo se relacionan los blogs y los MMORPGs (Massively Multiplayer Online Role-Playing Games). Por el momento   éstos son un amplio universo paralelo. En cambio, podríamos hablar  con Stephen Greenblatt, de online self-fashioning (Renaissance Self-Fashioning: From More to Shakespeare). La pose teatral  está explícita en este término y reúne   elementos del self (diario, introspection) con el espectáculo de unos pocos, la blogocracia  que lucha  por obtener la atención de millones de lectores. En el contexto de los blogs, Matthew Berk habla de “digital self-fashioning“.  Según Berk, la “online people constitute themselves as assemblies of documents and other data designed for people to read and establish some relationship. The more structure in and between this content, the greater is its action potencial”. El self   se define de una manera normativa como la capacidad de fabricar enlaces   entre pedazos de contenido.  

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Nicholas Carr ha dicho de la  Web 2.0, incluidos los blogs, que es “amoral“. “Of course the mainstream media see the blogosphere as a competitor. It is a competitor. And, given the economics of the competition, it may well turn out to be a superior competitor. The layoffs we’ve recently seen at major newspapers may just be the beginning, and those layoffs should be cause not for self-satisfied snickering but for despair. Implicit in the ecstatic visions of Web 2.0 is the hegemony of the amateur”.   Este nérgico movimiento político es captado como una  compuretizada  “wisdom of crowds”. Lo que los propietarios   individuales de  blogs ven con orgullo como una gran contribución es, visto desde  el amplio contexto de Internet, con sus mil millones de usuarios, una colección siempre  cambiante  de zumbidos, que consiste en trillones de clicks y de micro-opiniones. En realidad, lo más que sabemos sobre este mundo, a través de las sofisticadas herramientas del software, es que presionado   el ratón  podemos llegar a todas las direcciones. Los blogs no emergen de los movimientos políticos o de las preocupaciones sociales. Ponen un “obsessive focus on the realization of the self”, dice Andrew Keen, del Weekly Standard. Keen preve un giro pesimista: “If you democratize media, then you end up democratizing talent. The unintended consequence of all this democratization, to misquote Web 2.0 apologist Thomas Friedman, is cultural ‘flattening’”.  Y Nicholas Carr agrega: “In the end we’re left with nothing more than ‘the flat noise of opinion’ - Socrates’s nightmare”.  Resulta   interesa   ver cómo cuán rápidamente está cambiando la animosidad dentro de las comunidades del Web 2.0.  

George Gilder, el Carl Schmitt de nuevos medios, dijo en cierta ocasión: “As capitalism releases creative energies everywhere, it leads to much greater diversity, including diversity of media. The whole blogosphere is an example of how transcending the top-down hierarchical models of old-media technology with new-media technology releases diversity and new voices and creations”. Contra esta  visión habitual  de   que la diversidad es una buena cosa, nosotros podemos oponer la pérdida que conlleva   la desaparición de las referencias comunes y   familiares. El Blogging solitario (siguiendo el Bowling Alone de Robert D. Putman) es una realidad social que no puede ser despachada fácilmente. En la mayor parte de los casos, el blogging es, como dice Bernard Siegert. una “ghost communication”. “Networking begins and ends with pure self-referentiality”, añade    Friedrich Kittler, y esta autopoiesis no es  tan evidente en ninguna parte como en la blogosfera. Los protocolos sociales de la opinión, de la decepción  y de la creencia no se pueden separar de la realidad técnica de las redes  y, en el caso de los blogs, esto resulta ser algo recurrente.   Érase una vez, a finales de febrero del 2004, cuando se desveló el meme de  Internet,  la “ego chamber”, la guarida. Searls, Weinberg, Ito, y Boyd… estaban todos allí.  boyd1.jpg  Danah Boyd escribió: “One of the biggest motivators for a lot of people to get online in the 1990s was to find people like them. The goal wasn’t to solidify or to diversity, but to feel validated. Suggesting solidification/diversification implies that the primary motivation behind engaging online is to participate in purposeful dialogue, to be educated and educate. Frankly, I don’t believe this to be true.” Shelly Parks  ya  había  observado    sobre el blogging: “Do you write to be part of a community? Or do you write to write, and the community part either happens, or doesn’t?” En este contexto Danah Boyd se refirió a las redes sociales y al concepto de hemofilia. Parece que  en el contexto blogging, la construcción explícita de un grupo auto-referencial   sigue siendo un concepto nuevo. Los blogs crean   archipiélagos de enlaces internos pero estos lazos son muy débiles. En la cima,   no sólo los bloggers se refieren y contestan por lo general sólo a los miembros de su tribu en línea, sino que no tienen ninguna idea comprensiva sobre qué podrían hacer para incluir a sus adversarios.   

Las blogrolls (listas de enlaces) presumen de forma inconsciente de   que si uno incluye su blog, eso quiere decir que está de acuerdo o que al menos simpatiza con su desarrollador. Nos enlazamos con lo que es interesante y fresco. Esto es un problema clave en el modelo de Google y en el de Amazon, donde  los enlaces se tratan según las citas, las recomendaciones . A causa de su vastedad, el mundo blog  no es un espacio contestado. De todos modos, los contrastes de pareceres han de existir y no es algo caído del cielo.  Crear  opinión es un refinado arte   de   creación  ideológica. Discutir no   debería mezclarse con   campañas de confrontación   mediante las que las  peleas (políticas) existentes se proyecten en la red. El tono arrogante es lo que hace   de los blogs algo retóricamente pobre. Lo que falta en la arquitectura del software es la existencia misma de una contraparte que dialogue de igual a igual.    El resultado de esto es una militarización, expresado en un término  como   “blog swarm”, definido por el blogger (Christian rightwing) Hugh Hewitt   como “an early indicator of an opinion storm brewing, which, when it breaks, will fundamentally alter the general public’s understanding of a person, place, product, or phenomenon”. Es la comunidad de lo desviado, o ésta es al menos la convicción, la que dirige  el crecimiento de la energía blogging y su visibilidad en otros medios.    ¿Podemos hablar de “fear of media freedom”?

Es demasiado fácil decir que hay libertad de palabra y que los blogs materializan   ese derecho. La petición de  una libertad radical, podríamos decir, significa crear  autonomía y superar la dominación de las corporaciones mediáticas y  el control del Estado,   no ser   incomodados   por “sus” canales. La mayoría de los blogs demuestran una tendencia opuesta. La obsesión con las noticias oficiosas  se lleva al extremo. En vez de una apropiación selectiva, hay sobre-identificación y una adicción a lo informal, sobre todo a la rapidez de los reportajes en tiempo real.  Como Erich Fromm (autor de  El Miedo a la libertad), podríamos leer esto como un “problema psicológico” porque la información existente es simplemente reproducida y en un acto público de  internalización. Las listas de los libros que  uno aún ha de leer, una característica común en los blogs, van en la misma dirección. Según Fromm, la libertad nos ha dejado en un aislamiento insoportable, por lo que nos sentimos   ansiosos e impotentes. Nos escapamos hacia nuevos lugares  o realizamos una libertad positiva que está basada en “the uniqueness and individuality of man”.  “The right to express our thoughts means something only if we are able to have thoughts of our own”.    La libertad de los tradicionales monopolios mediáticos conduce a nuevas esclavitudes, en este caso al paradigma del blog, donde hay poco énfasis en la libertad positiva, en qué hacer con la abrumadora funcionalidad y la vacuidad del  vacío, el de la entrada/ventana en blanco.   No se habla bastante  sobre la tensión entre el self individual y  las “community”, “swarms” y “mobs” que se supone  que son parte del entorno en línea. En cambio, lo que   vemos que ocurre por parte   del software son las continuas mejoras  de herramientas (cuantitativas) cada vez más sofisticadas para medir y manipular (en términos de enlaces, tráfico,  mejora en el ranking Google, etc.). ¿No es el documento  que queda  lo único que no se disuelve en los contextos existentes? …Doesn’t the truthness lie in the unlinkable?

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FIN

General22 Abr 2007 06:05 pm

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Traduciendo la mirada de Karen Carr sobre la condición actual, podríamos decir que el blogger es un individuo “who lives in self-conscious confrontation with a meaningless world, refusing either to deny or succumb to its power”. Con todo,   no resulta   un gesto heroico. El Blogging no está lejos del aburrimiento, ni es extraño a un cierto vacío existencial. Carr comenta atinadamente que “for many postmodernists, the presence of nihilism evokes not terror but a yawn”.  Comparada con los siglos anteriores, su crisis de valores  ha disminuido. Si los bloggers son clasificados como nihilistas,  eso simplemente significa que dejaron creer en los   medios.  “The global always-on, always-linked, always-immediate public conversation”   aceleró la fragmentación del paisaje de los medios. Kline y Burnstein discrepan en este punto (no son nada nihilistas).   “Rather than seeing the proliferation of specialty blogs as an indicator of the fragmentation of our society, we should see this trend as providing a way for citizen-experts to emerge and to bring together global constituencies in many disparate fields”. 

Vistos desde   una perspectiva política de clase, determinados bloggers seleccionados pueden ser instrumentalizados como “opinion indicators”. Sin embargo, pueden ser tan  fácilmente despachados   como si fueran becarios (pyjama journalists) e ignorados como si sólo fueran ruido. Así como toda burbuja acaba necesariamente por explotar, la ola  de  fama negativa se preprograma. Los bloggers pueden comunicar  lo que  los media quieren que la gente piense.   Pero una vez que el hotness se ha apagado, ¿quién se ocupa? El nihilismo comienza ahí, cuando caen  los blogs, capturados los portátiles,   ilegibles los archivos de reserva, desaparecido el proveedor de servicios, “comments (0)”. Es el momento  cuando podemos mostrar verdaderamente   nuestro pathos “des Umsonst, the gesture of Being in Vain”. 

El escritor de  negocios David Kline apenas   puede ajudarnos, pero    intenta hallar  el tono de la New Age   explicando que a pesar del nihilismo existente, el blogging no existe en vano. “The truth is that these are not just the tiresome ramblings of the boring written to the bored. Though for the most part not professional writers, bloggers are often eloquent in the way that those who are not self-consciously polished often are – raw, uncensored, and energized by the sound of their newly awakened voices. And by keeping a daily record of their rites of passage, bloggers often give a shape and meaning to the stages and cycles of their lives that would otherwise be missed in the helter-skelter of modern existence”.  Los académicos foucaultianos dirían algo similar, a saber,  que los blogs son “tecnologías del self“. Pero, ¿funciona el self sin   baterías? Con Dominic Pettman podríamos decir que el blogging es una búsqueda implacable en la edad de la fatiga (After the Orgy, Toward a Politics of Exhaustion). Los blogs exploran qué sucede cuando se ha roto   la ilusión de que hay una “persona” tras   la avalancha de elecciones vitales similares   y de identidades informales dentro de las redes sociales en línea.  

No importa cuánto se pueda hablar aquí de   “comunidad” y de “multitudes”, el hecho que queda es que   los blogs son utilizados sobre todo como una herramienta para manejar el yo (self). Con manejar me refiero aquí tanto a la necesidad de estructurar su vida, esclarecer la confusión, como dominar los inmensos flujos de la información. Los blogs forman parte de una cultura más amplia que fabrica celebridad a todos los niveles. Algunos se quejan de que los blogs son demasiado personales, incluso egocéntricos,    mientras que la mayoría de los lectores de blogs se complacen en las muestras exhibicionistas y parece que de eso nunca   tienen bastante.  Claire E. Write aconseja a quienes escriban un blog que no ofrezcan  la posibilidad de  hacer comentarios. “A few bloggers maintain that blogs that don’t allow reader comments are not ‘real’ blogs. Most bloggers don’t follow that line of thinking and believe that reader comments turn a blog into a message board. The essence of a blog is not the interactivity of the medium: it is the sharing of the thoughts and opinions of the blogger. Adding comments to your blog opens up a host of problems: you will spend a great deal of time policing the posts, weeding out spam and trolls, and answering endless technical questions from registrants”. Este consejo va obviamente contra los valores básicos de los bloggers. Después de todo, ¿lo  interesante no es que   los servicios blogging permitan la posibilidad   de incluir comentarios?

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Por ejemplo, el Cluetrain Manifesto del gurú David Weinberger   indica que los “blogs are not a new form of journalism nor do they primarily consist of teenagers whining about their teachers. Blogs are not even primarily a form of individual expression. They are better understood as conversations”.   ¿Son los bloggers conscientes  del riesgo? Por supuesto, la cultura del blog es diferente de la   del riesgo empresarial incorporada por  gurúes   tales como Tom Peters. Tal como Ulrich Beck   definió el riesgo, los bloggers se ocupan de los peligros y de las inseguridades inducidos por las interminables olas de la modernización. El blogged es la incertidumbre implacable de lo cotidiano. Mientras que los empresarios colonizan el futuro, repletos de  alucinaciones colectivas, los bloggers exponen el presente que ellos mismos captan. El blogging es la respuesta a la “individualización de la desigualdad social”. Golpea detrás, no tanto con la acción colectiva, sino con masivos enlaces hiper-individuales. Ésta es la paradoja de la red: hay a mano una simultánea  construcción y destrucción de lo social. La tímida internalización acaba y se transforma en   evelación radical.

Ningúna Web  anticipó esta práctica mejor que la de Fucked Company,  un precursor de la cultura del blog donde los empleados de la nueva economía   firman anónimos, rumores y quejas,   e incluso algo más interesante: notas internas. “Bloggers disrupt the disrupters”. Eliminan la constante charla sobre el  “cambio”. Es notablemente fácil atacar a la corporación post-moderna como algo que sólo depende de una imagen pública hueca, desarrollada por terceros. Los diarios en línea y los comentarios   desafían fácilmente la armonía manufacturada que la ingeniería   comunitaria  establece.   En el texto de Cornel West  Democracy Matters (2004) hay un capítulo titulado “Nihilism en America”. West distingue entre el nihilism evangélico de los neo-conservadores que rodean a Bush y una versión paternalista practicada por demócratas como John Kerry y Hillary Clinton. Una tercera forma, el llamado “nihilismo sentimental “, prefiere quedarse en la superficie de los problemas antes que perseguir su profundidad substantiva. “It pays simplistic lip service to issues rather than portraying their complexity”, según West.   Esta tendencia a permanecer en la superficie, tocar un asunto, resaltar un artículo sin   dar siquiera una opinión apropiada más allá de indicar que es digno de mención, es extensa y   fundacional en el blogging. ¿Cuántos de los postings, podemos decir con  Cornel, son elaboraciones socráticas? ¿Por qué la blogosfera se obsesiona tanto con medir, contar, alimentar, y tan poco con la retórica, la estética, y la ética? No deberíamos terminar con cuestiones morales. El deseo de superar el nihilismo nos devuelve  a Nietzsche y es también relevante en el contexto del blogging. Cómo superar la nada sin caer   en las principales estructuras   centralizadas es el desafío que se plantean millones de  blogs. 

“Quita las manos de tí mismo; tratas de construirte y construyes una ruina” (San Agustín). Esto también vale para los blogs. Siguiendo lo que  parece ser ya un estándar desarrollado,   ese amable medio  resulta no ser fiable si uno se ausenta durante un período de  tiempo demasiado largo. La mayoría de los blogs que los usuarios no han tocado durante tres meses desaparecen del servidor. Uno puede haber pensado   encontrar refugio en proveedores tales como blogger.com o blogspot.com, pero la mayoría de los servidores demuestran ser inestables cuando se trata de archivar los millones de blogs que reciben. La edad media de una página web es de 6 meses, según dicen, y no hay razón para creer que éste no sea el caso de los blogs. 

Como escribe Alex Havias, “many weblogs are short-lived, and in any event, we can assume that all weblogs are likely to be kept in operation for a finite amount of time. These local archives need to be duplicated elsewhere. At present there is nothing as simple as RSS that allows for these archives to be duplicated”. El dicho popular que circulaba según el cual   Internet lo recordará todo se está convirtiendo en un mito. “If your website is not simple to update, you will not update it”.  Eso era un problema en los años 90. El de ahora es: “If you don’t update your blog, we’ll delete it”.  Incluso si el cadáver del blog puede ser reconstruido, por ejemplo con archive.org,  queda el problema de la enorme  duplicación de los multimedia. Alex Halavias sugiere que, en vez de un servidor centralizado, la solución podría ser la del intercambio, la del  archivo peer-to-peer.

General20 Abr 2007 08:48 am

Operamos en un mundo posdeconstruido en el cual los blogs ofrecen una corriente interminable de confesiones, un cosmos de microopiniones   que procuran interpretar los  acontecimientos más allá de las categorías   establecidas, las   propias del   siglo XX. El impulso   nihilista emerge como respuesta al   aumento de la complejidad en los temas interconectados. Habría poco que decir si todas las ocurrencias se pudieran explicar aludiendo al post-colonialismo, al análisis de la clase  y a las perspectivas del género. Sin embargo, el blogging emerge contra esta clase de análisis político, a través del cual hay muchas cosas que quedarían silenciadas.    

Los Blogs expresan miedo, inseguridad  y desilusión personales, ansiedades en busca de compañeros de fatigas. Raramente encontramos   pasión (a excepción del propio acto del blogging). Los blogs revelan duda e inseguridad sobre qué sentir, qué   pensar, qué creer, qué degustar. Comparan cuidadosamente revistas, revisan   señales de tráfico,   nightclubs  y   camisetas. Esta estilizada incertidumbre circula alrededor de la presunción general de que los blogs podrían ser biográficos mientras que simultáneamente divulgan cosas sobre el mundo exterior. Su alcance emocional es mucho más profundo que el de otros medios, debido a la atmósfera informal de los blogs. Mezclar  lo público y lo privado es esencial en este sentido. Los blogs juegan con el registro emocional, variando del odio al aburrimiento, del compromiso apasionado al ultraje sexual, y vuelta al aburrimiento diario.  El Blogging no es   un proyecto ni una propuesta sino una condición cuya existencia uno debe reconocer. “We blog”,  sostienen   Kline y   Bernstein. He aquí un a priori de hoy. El teórico cultural australiano Justin Clemens explica: “Nihilism is not just another epoch amongst a succession of others: it is the finally accomplished form of a disaster that happened a long time ago” (The Romanticism of Contemporary Theory).  Traducido   a los términos de los nuevos medios significa:    los blogs   atestiguan y   documentan  la disminución del poder   de los medios tradicionales, pero sin que hayan substituido conscientemente su ideología por otra alternativa. Los usuarios están cansados de la comunicación de arriba a abajo -pero aún no  saben a dónde  ir. “No hay otro mundo” se podría leer como respuesta al lema de la anti-globalization  “Otro mundo es posible”.  

Atrapado en la rutina diaria del blogging, hay un sentido en el que la red es la alternativa. No sería  correcto juzgar a los blogs simplemente por  su contenido. La teoría de los media nunca lo ha hecho   y en este caso también debería  mantenerse a distancia de ese método. El Blogging es una empresa nihilista precisamente  porque impugna y después ataca la estructura de   propiedad de los medios de comunicación se masas. El Blogging es una estrategia de desangrado hasta la muerte (bleed-to-death). Implosión no es la palabra adecuada, porque  implica una tragedia y un espectáculo que aquí no están presentes. El Blogging es lo contrario del espectáculo. Es plano (pero significativo). El Blogging no es una copia digital de la “carta al director”. En vez de quejarse y discutir, el blogger se pone a sí mismo en la perseverante y agradable posición   de  observador de los medios.  Los comentarios  sobre la cultura corriente,   sus valores y   productos, se debe leer como un toque atención. Los ojos que antes repasaban pacientemente todos los reportajes y las firmas más destacadas  están ahora en huelga. Según la filosofía utópica del blog, los medios de comunicación de masas están condenados.   Su papel será asumido   por los “medios participativos”. Se ha hecho una diagnosis terminal y se afirma: a las organizaciones cerradas, que funcionan  de arriba abajo, ya no les queda recorrido, el conocimiento no se puede “manejar”, el trabajo de hoy está basado en la colaboración y en la red. Sin embargo, a pesar de las continuas señales de peligro, el sistema mantiene con éxito su (dis)función. ¿Hay salida con este sistema   de arriba abajo?    ¿De dónde viene la certeza hegeliana de  que el paradigma de los viejos medios será  derrocado? Hay poca evidencia efectiva en ello. Y es este estado de cosas en curso lo que hace que el nihilismo despunte, sin  revoluciones.

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Como señala atinadamente Justin Clemens “nihilism often goes unremarked, not because it is no longer an issue of contemporary philosophy and theory, but – on the contrary – because it is just so uncircumventable and dominating”.  El término ha desaparecido casi por completo del discurso político establecido. La razón de esto podría ser la “banalizacion del nihilismo” (Karen Carr, The Banalization of Nihilism). O para reformularla: la ausencia de    arte elevado que se pueda etiquetar como tal. Esto pudo haber cambiado con el auge de escritores tales como Michel Houellebecq. Andre Gluckmann explicó los alborotos de emigrantes  en 2005 en los suburbios franceses como “respuesta al nihilismo francés”. Lo que hizo la juventud rebelde fue “una imitación de la negación”. El “problema del nihilismo”, como Clemens observa, es la naturaleza compleja, sutil  y auto-reflexiva del término. Historizar el concepto es una salida,  aunque dejaré eso a los historiadores. Otra manera podría ser ocupar el término y recargarlo con energías que sorprendieran: nihilismo creativo.  

Los Blogs traen decaimiento. Cada nuevo blog se supone que contribuye a la caída del sistema de medios que ha dominado en el siglo XX. Este proceso no supone una explosión repentina. La erosión de los medios  de comunicación de masas no se puede rastrear fácilmente en el estancamiento   de las ventas   y  el decreciente número   de lectores   de los periódicos. En muchas partes del mundo, la televisión todavía está subiendo. Lo qué está declinando es la creencia en el Mensaje. Ése es el momento del nihilista, y los blogs facilitan esta cultura como ninguna plataforma lo ha hecho antes. Vendidos por los positivistas como   ciudadanos comentaristas de los medios, los blogs asisten a los usuarios en su travesía de la Verdad a la Nada. El mensaje impreso y televisado  ha perdido su aureola. Las noticias se consumen como   productos que tienen un valor de entretenimiento. En vez de lamentar el color ideológico de las noticias, como han hecho generaciones anteriores, nosotros blogeamos como un  signo de la recuperada energía del espíritu. Como algo micro-heroico, como acto nietzscheano, el blogging va más allá de un nihilismo estrecho, aunque no separado de la debilidad del pesimismo. En vez de presentar  las regulares entradas del blog como una auto-promoción, debemos interpretarlas como artefactos decadentes que desmontan a distancia la poderosa y seductora energía de los medios de comunicación.
Los Bloggers son nihilistas porque no “valen para nada”. Se regodean  en su nirvana y convierten  su futilidad en una fuerza productiva. Son los nothingists que celebran la muerte de las principales estructuras   centralizadas y no hacen caso de la acusación de que solamente producirían ruido. Son los desilusionados cuya conducta y opiniones son   vistas como inútiles. Justin Clemens advierte que el término nihilismo   ha sido substituido por   denominaciones tales como “contra-democrático”, “terrorista” y “fundamentalista”. Sin embargo, en los últimos años ha habido un renacimiento sensible del término, aunque generalmente sea una observación de pasada. A  mediados del XX apareció una teorizacion significativa de tal “condición”, que incluía retomar  las fuentes decimonónicas como Kierkegaard, Stirner, y Nietzsche. El existentialismo posterior a las dos guerras mundiales teorizó el Gulag, Auschwitz  e Hiroshima como manifestaciones del Mal Organizado que dieron lugar a una crisis total de los sistemas de   creencias existentes. Para quienes aún estén interesados  en la  Teoría, el volumen de  Arthur Kroker The Will to Technology & The Culture of Nihilism (2004)  es una lectura obligada, situando  a   Heidegger, Nietzsche  y Marx en una perspectiva contemporánea, la del tecno-nihilismo.  
spiral_image.gif Nos enfrentamos a  un “accomplished nihilism” (Gianni Vattimo) en el que los bloggers han entendido que el cumplimiento del nihilism es un hecho. Gianni Vattimo señala que el nihilismo no es la ausencia de  significado sino un reconocimiento de la pluralidad de significados; no es el final de la civilización sino del principio de nuevos paradigmas sociales,   siendo uno de ellos el propio blogging. Asociado comúnmente a la creencia pesimista de que toda   existencia es un sinsentido, el nihilismo sería una doctrina ética que no tendría absolutos morales o leyes naturales infalibles y donde  la “verdad” sería ineludiblemente subjetiva. En términos de los media, vemos que esta actitud se traduce en una desconfianza cada vez mayor hacia las grandes cadenas de   noticias comerciales y hacia lo   que los políticos y sus consejeros producen. Cuestionar el mensaje ya no es   un acto subversivo de ciudadanos comprometidos,  sino una actitud a priori,  incluso antes de que uno haya encendido la   TV o el PC.  

El nihilismo designa la imposibilidad de oposición -una situación que, como casi era de esperar, genera mucha ansiedad. El nihilismo no es un sistema monolítico de   creencias. Ya no “creemos” en Nada, como en el ochocientos ruso  o en el París de la posguerra. El nihilismo ya no es   un peligro o un problema, sino la condición del fracaso   postmoderno. Es una característica ordinaria, incluso banal, de la vida y, como escribe   Karen Carr, no tiene que ver con  la Cuestión Religiosa. El Blog  no es  religioso ni laico, más bien es “post-virtue”. La temporalidad paradójica del nihilismo es hoy la de    “not-quite-already-Now”. Siguiendo a Giorgio Agamben, Justin Clements escribe que el “nihilism is not just another epoch amongst a succession of others: it is the finally accomplished form of a disaster that occurred long ago”. En el contexto de los media     sería el momento en el que los medios de comunicación de masas perdieran su apelación a la Verdad y dejaran de funcionar  como autoridad. No fechemos este acontecimiento en el tiempo, pues como  momento   profundo puede ser personal e histórico-cultural. Es el movimiento del festivo McLuhan al nihilista Baudrillard que   recorre cada usuario de los media.

General17 Abr 2007 08:16 pm

Las entradas de un Blog son a menudo   apresuradas   meditaciones personales, en torno a un enlace o a un acontecimiento. En la mayoría de los casos, los bloggers simplemente no tienen el tiempo, ni las habilidades ni los medios financieros para llevar a cabo una investigación apropiada. Hay blogs colectivos   que trabajan en asuntos específicos, pero  son raros. Lo qué los blogs ordinarios crean es una densa nube de “impresiones” alrededor de un asunto. Los Blogs te dicen   si tu atención sigue estando despierta y receptiva. Pruébenlos, visítenlos. Permiten que usted vea si su atención sigue estando despierta y receptiva. En ese sentido, podríamos también decir que los blogs son outsourced, formas particulares de testar a los   grandes medios. Los límites entre la mediasfera y la blogosfera son fluidos. Un análisis social detallado  quizá destape un área gris de freelance media makers moviéndose hacia adelante y hacia atrás. Desde bien pronto, los periodistas que trabajaban para los “viejos medios” crearon blogs. ¿Están relacionados con el periodismo de investigación independiente?

A primera vista,    parecen opuestos o prácticas potencialmente suplementarias. Mientras que el periodista investigador trabaja meses, si no   años, para destapar una historia, los bloggers actúan más como un ejército de   abejas que contribuyen a esa gran colmena llamada “opinión pública”. Los Bloggers raramente agregan nuevos hechos a una historia. Encuentran cosas en noticias y reportajes, pero raramente “desenmascaran”, dejan que emerjan.   

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Cecile Landman, periodista investigador holandés y partidario de los bloggers iraquíes, conoce ambos mundos. “Journalists need to make a living. They can’t put just anything online. Bloggers don’t seem to bother too much about this, and that does create a conflict.” Según Landman, el blogging está cambiando los formatos existentes de información. “People are getting bored with the given formats; they don’t catch up with the news anymore, it no longer sticks to their cervical memory stick. It is like a song that you have listened to too often, or a commercial advertisement; you hear it, you can even sing the words, but they are without meaning. Mainstream media is starting to grasp this. They have to search for new formats in order to attract readers (read: advertisers)” y los blogs son solamente un pequeño capítulo en esta transformación.  Un weblog es la “voz de una persona” (Dave Winer). Es una extensión digital de las tradiciones orales más que una nueva forma de escritura.

A través del    blogging, las noticias se está transformando, pasando  de una conferencia a una conversación. Los Blogs se hacen eco de rumores y chismes, de conversaciones   en cafés y bares, en plazas y en pasillos. Registran “los acontecimientos del día” (Jay Rosen). El registro diario de situaciones es tal que no estamos lejos de  que las computadoras “lean” todos nuestros movimientos y   expresiones (sonido, imagen, texto) y “los escríban” en cadenas de ceros y unos. En ese sentido, los blogs entran en la más amplia tendencia por   la cual todos nuestros movimientos y actividades se están supervisando y   almacenando. En el caso de los blogs, esto es realizado no por una cierta autoridad invisible y abstracta sino por los mismos individuos   que registran vidas.  


El auge del blog no se puede comparar con la histeria punto-com de los últimos años 90. El paisaje económico y político es simplemente demasiado diferente. Lo que me interesaba en este caso era la idea que circulaba sobre que los blogs eran cínicos y nihilistas. En vez de obviar esta acusación, hice una prueba y rastreé ambas palabras claves para comprobar si eran virtudes hardwired,   consolidadas dentro de la nación Blog. En vez de retratar a los bloggers como “un ejército de Davids”, como sugiere el título del libro del blogger   Glenn Reynolds (An Army of Davids, How Markets and Technology Empower Ordinary People to Beat Big Media, Big Government, and Other Goliaths),  quizá fuera mejor estudiar la tecno-mentalidad de los usuarios y no presumir de que los bloggers son oprimidos cuya misión es batir a un Goliath. Históricamente tiene sentido   ver el “cinismo de  Internet” como una respuesta a la locura del milenio.
En enero de 2001, se podía leer en la revista Clickz: “Among investors, consumers, and the media, there’s a pervasive sense that all the promises about the Internet have amounted to one huge, bold-faced lie – and that we’re now paying for the sins of yesterday’s over-exuberance”.   En My First Recession (2003) tracé la resaca de las punto-com. En este  mapa,  el cinismo no es más que  el escombro discursivo de un colapsado sistema de   creencias, el pavo frío servido tras las acometidas del mercado,  ese optimismo/inocencia retrospectivo de los años Clinton de la globalization (1993-2000),  tan bien incorporados al imperio  de Hardt/Negri..   Sería ridículo denunciar colectivamente a los bloggers como cínicos. El cinismo, en este contexto, no es un rasgo del carácter sino una condición tecno-social. La cuestión no es que los bloggers sean predominante cínicos por naturaleza, o   exhibicionistas vulgares que carezcan de autoestima. Es importante observar el Zeitgeist en el que el blogging emergió como una práctica masiva. El cinismo   es un efecto cultural del software blogging, desarrollado  en  una era específica y resultado de procedimientos tales como “login, link, edit, create, browse, read, submit, tag, and reply”.  Algunos juzgarían el simple uso   del término cinismo   como un abuso. Quizá lo sea. Una vez más, no estamos hablando aquí de una actitud, sólo de un estilo de vida compartido. El cinismo ya  no cree   en la cibercultura como un proveedor de identidad con las alucinaciones empresariales asociadas. Está constituido por la ilustración fría como condición pospolitica,   en el sentido en que lo describió Michael Foucault. A la gente se le dice  que su liberación   requiere “decir la verdad”, para confesarla a alguien (un sacerdote, un psicoanalista  o un weblog), y esta  verdad dicha les hará de algún modo libres.  

Hay una búsqueda de la verdad en el blogging. Pero es una verdad con un signo de interrogación. La verdad se ha convertido en un proyecto amateur, no es un valor absoluto, sancionado por autoridades más altas. En lugar de una definición común, podríamos decir que el cinismo es una manera desagradable de perseguir la verdad. Internet no es una religión ni una misión en sí misma. Para algunos deviene una adicción,   pero eso se puede curar como cualquier otro problema médico. Las   condición post-punto-com/post-9/11 bordea un “conservadurismo apasionado”, pero en última instancia rechaza  la  moral petit bourgeois punto-com y sus estándares   del engaño y de la ocultación, esa que cocina los libros y luego se ve recompensada con  cheques bien gordos. La pregunta es por tanto: ¿cuánta verdad puede contener un medio? El conocimiento es dolor, y “los propagadores de la  sociedad del conocimiento” todavía no han tenido eso en cuenta.   El cinismo  es franco, antes que nada sobre sí mismo. La aplicación blog es un  producto en línea con un claro uso cronológico. Spokker Jones: “Forty years from now when the Internet collapses in a giant implosion of stupidity I want to be able to say, ‘I was there’.” It is said that Internet cynicism has given rise to sites like Netslaves.com, which is dedicated to “horror stories of working the Web”.   Es un escenario sonoro para los “burned by the incompetence, moronic planning, and hysterical management of new-media companies“. El exhibicionismo y el poder se  igualan. Decir en voz alta lo que uno piensa o siente, en la senda de De Sade, no es solamente una opción -en el sentido liberal de   “elección”- sino una obligación, un impulso inmediato de responder para estar allí, junto a los otros.  

En el contexto del Internet, eso no es malvado, como Rüdiger Safranski ha sugerido, sino que por el contrario la trivialidad es el “drama de la libertad”. Como indica Baudrillard: “All of our values are simulated. What is freedom? We have a choice between buying one car or buying another car?”. Siguiendo a Baudrillard, podríamos decir que los blogs son un regalo a la humanidad que nadie necesita. Éste es el verdadero shock. ¿Pidió alguien el desarrollo de los blogs? No cabe la  posibilidad de ignorar simplemente los blogs y   vivir la forma de vida cómoda de un “public intellectual” del siglo XX. Como señala Michel Houellebecq, los bloggers estám atrapados por sus propias contradicciones internas en la Land of No Choice. El London Times observó que Houellebecq “writes from inside alienation. His bruised male heroes, neglected by their parents, cope by depriving themselves of loving interactions; they project their coldness and loneliness on to the world”. Los Blogs son perfectos campos de   proyección para tal empresa.

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El teórico italiano Paolo Virno proporciona pistas sobre cómo podríamos utilizar el término cinismo   de una manera no-despectiva. Virno lo ve   conectado con la “chronic instability of forms of life and linguistic games”.  En la base del cinismo contemporáneo   ve el hecho de que   los hombres y de las mujeres lo primero que experimentan son las reglas, antes que   “hechos”   y antes de    tener experiencias de acontecimientos concretos. Virno: “But to experience rules directly means also to recognize their conventionality and groundlessness. Thus, one is no longer immersed in a predefined ‘game’, participating therein with true allegiance. Instead, one catches a glimpse of oneself in individual ‘games’ which are destitute of all seriousness and obviousness, having become nothing more than a place for immediate self-affirmation – a self-affirmation which is all the more brutal and arrogant, in short, cynical, the more it draws upon, without illusions but with perfect momentary allegiance, those same rules which characterize conventionality and mutability” (Gramática de la Multitud. Para un análisis de las formas de vida contemporáneas)  ¿Cómo está conectada la razón cínica con la crítica? ¿Es la cultura cínica de los media una práctica crítica?  

Hasta ahora no se ha creído útil   interpretar los blogs como nueva forma de crítica literaria. Tal empresa está destinada al fracaso. La “crisis de la crítica” se ha anunciado repetidamente y la cultura del blog   simplemente ha ignorado este callejón sin salida.  No es necesario que haya un  clon  “new-media” de Terry Eagleton. Mucho menos después de la Caída de la Teoría. La crítica se ha convertido en una actividad conservadora y afirmativa, en la que el crítico  alterna entre las pérdidas de valor mientras   celebra el espectáculo del mercado. Sería interesante investigar por qué la crítica no ha llegado a ser popular  y por qué, incluso alineados con prácticas nuevas como  el blogging,   los estudios culturales lo han popularizado todo excepto la teoría. No culpemos al Blogging Other por la bancarrota moral de la crítica postmoderna. En vez de profundidad conceptual conseguimos   amplias asociaciones, la hermeneutia de la gente sobre nuevos acontecimientos (Terry Eagleton, Después de la Teoría). Los comentarios computables de millones de usuarios pueden ser buscados y   exhibidos visualmente a su vez  como buzz clouds. Si estos mapas nos proveen de   algún conocimiento   es otro asunto. Es fácil juzgar el auge  de comentarios como regresivo comparado con la definida autoridad del crítico. Hay que pajar peaje por la insularidad y   el provincialismo. El pánico y la obsesión alrededor del estatus profesional del crítico ha sido tal que el vacío creado ha sido llenado ahora por aficionados y apasionados bloggers. Una cosa es segura: los blogs no clausuran el pensamiento.  Los enciclopedistas aficionados de la Wikipedia describen a los cínicos como “those inclined to disbelieve in human sincerity, in virtue, or in altruism: individuals who maintain that only self-interest motivates human behaviour. A modern cynic typically has a highly contemptuous attitude towards social norms, especially those which serve more of a ritualistic purpose than a practical one, and will tend to dismiss a substantial proportion of popular beliefs, conventional morality, and accepted wisdom as irrelevant or obsolete nonsense”. En un entorno como éste, tal definición deviene  problemática en tanto que lo retrata   como un sujeto aislado, opuesto a los grupos o a la sociedad como un todo. El cinismo   no es una entrada a las drogas o a cualquier cosa repugnante. Hablar del “mal” como categoría abstracta es inaplicable en este contexto. No hay peligro inmediato. Todo es correcto. La idea no es crear una situación dialéctica. Hay solamente una sensación de  estancamiento en medio del cambio constante. Podríamos llamarlo “romanticism of the open eyes”.

Según Peter Sloterdijk,   cinismo es “enlightened false consciousness” (Crítica de la razón cínica). Un cínico,   dice Sloterdijk, es alguien que es parte de una institución o un grupo cuya existencia y valores puede que   él   mismo  no vea ya como algo absoluto, necesario  e incondicional, y que es desgraciado debido a esta ilustración,  porque él o ella atacan   los principios en los que no creen. El único conocimiento   para un cínico es la confianza en la razón, la cual, sin embargo, no puede proveerle de una base firme para la acción, lo cual es otra razón para ser miserable.  Según Sloterdijk, el cinismo es un problema habitual. La cuestión de si es universal o está limitado a las sociedades occidentales es demasiado amplia para ser discutida aquí, pero habitualmente la observamos  a escala global en sectores de conocimiento intensivo.

General15 Abr 2007 11:21 am

Bitácoras, el impulso nihilista   

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El pasado año  el holandés Geert Lovink pronunció una conferencia en el Berlin Institute of Advanced Study sobre el asunto de los blogs. Poco después ese mismo texto se publicaba en las versiones danesa y alemana de la excelente revista  Lettre Internationale, con lo que al poco empezó a circular una versión inglesa (demos gracias).   Digamos para la ocasión que este autor, nacido en 1959, es un reputado crítico de los media y un conocido activista. Para esto último utiliza su blog “net critique” , alojado en el Institute of Network Cultures.

Además, ha publicado diversos libros, tales como My First Recession. Critical Internet Culture in Transition (2003), Uncanny Networks. Dialogues with the Virtual Intelligentsia (2003), y Dark Fiber. Tracking Critical Internet Culture (2002). A los anteriores espera que se añada este mismo año Zero Comments (Routledge, 2007), cosa que también deseamos.  

El texto inglés está en mi poder desde hace semanas, pero es largo y farragoso, repleto de palabrotas técnicas e imposibles, intraducibles la mayoría por inexistentes en esos volúmenes que limpian y dar esplendor a todo idioma que se precie.  Así que, más allá de modas y novedades, y una vez leído, paso a (mal)traducirlo en unas cuantas sesiones, pues el ensayo ocupa algo así como veinte densas páginas. Paciencia y vayamos con la cita de entrada (para entendidos) del poliédrico pensador Max Bense   

“An der rationalen Tiefe erkennt man den Radikalen; im Verlust der rationalen Methode kündigt sich der Nihilismus an. Der Radikale besitzt immer eine Theorie; aber der Nihilist setzt an ihre Stelle die Stimmung” Max Bense (1949) 

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Los Weblogs o los blogs son, nos dice Geert Lovink ,  los sucesores del “homepage” de los 90, con una    mixtura entre lo  privado   y lo público (donde el relaciones públicas es uno mismo). Según los últimos cálculos más aproximados del Blog Herald hay 100 millones de blogs por todo el mundo  y es casi imposible hacer aseveraciones genéricas sobre su “naturaleza” y dividirlos en géneros apropiados. No obstante procuraré hacerlo. Es  importante     desarrollar categorías críticas sobre una teoría del blogging que tengan en cuenta esa   mezcla específica de tecnología, diseño, interfaz, arquitectura del software y   establecimiento de una red social. En vez de quedarnos mirando el potencial emancipador de blogs, o de acentuar su aspecto contra-cultural, hay que ver los blogs como parte de un proceso de “massification” de este aún nuevo medio. Lo que Internet perdió después de 2000 fue la “ilusión del cambio”. Eso de la gran escala,  las conversaciones   enlazadas a través del software automatizado libremente disponible. 

Un blog se define comúnmente como una publicación frecuente y cronológica de pensamientos personales y enlaces, una mezcla de lo que está sucediendo en la vida de una persona y de lo qué esta ocurriendo en la Web y en el mundo exterior.  El blog permite  crear fácilmente nuevas páginas: el texto y las imágenes se incorporan en   línea (generalmente con el título, la categoría, y el cuerpo del artículo) y luego se envían. Las plantillas automatizadas cuidan de agregar el artículo a la Home Page, de crear la nueva   página   (llamada permalink)  y de agregar el artículo al archivo apropiado con la fecha o la categoría escogida.  Debido a las etiquetas que el autor pone en  cada post, los blogs nos permiten filtrar el contenido por   fecha, categoría, autor u otro atributo. Además, (generalmente) permiten que el administrador invite y agregue a otros autores, cuyos permisos y accesos son fácilmente manejables. Así lo define la Wikipedia:            

 “Un blog, también conocido como weblog o cuaderno de bitácora (listado de sucesos), es un sitio web periódicamente actualizado que recopila cronológicamente textos o artículos de uno o varios autores, apareciendo primero el más reciente, donde el autor conserva siempre la libertad de dejar publicado lo que crea pertinente. Habitualmente, en cada artículo, los lectores pueden escribir sus comentarios y el autor darles respuesta, de forma que es posible establecer un diálogo. El uso o temática de cada weblog es particular, los hay de tipo personal, periodístico, empresarial o corporativo, tecnológico, educativo (edublogs), políticos, etc.”  El blogger   de Microsoft, Robert  Scoble, enumera cinco elementos que hacen  de los blogs algo fresco: la “facilidad de publicar”,   lo que él llama “discoverability”, las “cross-site conversations”,   el permalinking (dando a la entrada un URL único y estable), y   la sindicacion (réplica del contenido). Lyndon, de Flock Blog, añade   algunas matizaciones sobre este tipo de   escritura, mostrando cómo las ideas, las sensaciones  y las experiencias se pueden convertir en noticias,   y cómo se ha convertido en el PowerPoint dominante: “Make your opinion known, link like crazy, write less, 250 words is enough, make headlines snappy, write with passion, include bullet point lists, edit your post, make your posts easy to scan, be consistent with your style, litter the post with keywords”. Mientras que la cultura basada en el   email   repite la cultura postal de la correspondencia escrita y ocasionalmente de    los ensayos,   el blog ideal  es definido por “snappy public relations techniques”.  

Los servicios Web como los blogs no se pueden separar de las salidas que generan. La política y la estética que han definido sus primeros usuarios caracterizarán el medio durante décadas. Los Blogs aparecieron durante los últimos años 90, a la sombra de la manía de las punto-COM.  La cultura del Blog no estaba tan desarrollada como para ser dominada  por el capital-riesgo, el capital de empresa con su histérica  mentalidad de “demo-or-die-now-or-never“. Aparecieron inicialmente  como conversaciones ocasionales que no podrían ser fácilmente   comodificadas. La construcción de un mundo paralelo trasero  hizo posible que     los blogs formaran espejos (un término desarrollado por Elias Canetti) desde los  que crecieron millones de blogs y, alrededor de 2003, se alcanzara una masa crítica.   El Blogging del período post-11-S clausuró el boquete entre el Internet y la sociedad. Mientras que las suits punto-COM soñaban con   clientes móviles que atestaban sus portales de  e-comercio, los blogs fueron los catalizadores reales que realizaron la democratización mundial de la red. En tanto que    “democratización” significa “ciudadanos comprometidos”, también implica   normalización (ajustarse a normas) y   banalización. No podemos separar estos elementos y gozar solamente de los aspectos interesantes. Según Jean Baudrillard, estamos viviendo en el “universo de la realidad integral”.   “If there was in the past an upward transcendence, there is today a downward one. This is, in a sense, the second Fall of Man Heidegger speaks of: the fall into banality, but this time without any possible redemption” (The Intelligence of Evil or the Lucidity Pact). Si uno no puede hacer frente a altos grados de irrelevancia, los blogs no serán su lugar adecuado.  

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El motor que ha habido detrás de la extensión de la blogosfera ha sido el movimiento desde el código hacia el contenido. No hay necesidad de  diseño vacío, pues los   Blogs no son un  test ni una proposición. Existen realmente. Desde bien pronto,    la cultura del blog ha sido el hogar de productores  creativos y con contenidos sociales. Dudo si incluir  a periodistas y académicos, porque a pesar del hecho de que muchos tienen una competencia profesional, no se pueden localizar bloggers pioneros en  las instituciones. Con todo, tampoco eran contra-institucionales. Como la cibercultura de los 90, la primera generación de bloggers posee biografías coloridas. Sin embargo, una cultura dominante, tal como los tecno-hippies californianos, no pudo emerger y si existió, es difícil etiquetarla. El blogging es algo que está cerca de lo que la Adilkno (Foundation for the Advancement of Illegal Knowledge) describió una vez como “vague media”. La falta  de   dirección no es una carencia,  sino su principal activo. El blogging no emergió desde un movimiento o de un acontecimiento. En todo caso,   es un efecto especial del software, constituido especialmente por la automatización de los enlaces, una interfaz de diseño no excesivamente complejo.   

Hay una presunción según la cual los blogs tienen una relación simbiótica con la industria de las noticias. Esta tesis es discutible. Los eruditos del hipertexto retrotraen los blogs a los hypercards de los años 80 y a la literatura en línea de   los años 90, donde el click del ratón que permitía enlazar documentos  era la actividad central del lector. Por alguna razón, el hipertexto flaqueó  y lo que resta  es una ecuación autoevidente   entre los blogs y la industria de las noticias. No es fácil contestar a la cuestión de   si los blogs funcionan dentro  o fuera de la industria de los medios. Colocarlos dentro   podría ser  visto como oportunista, mientras que otros ven esto como un movimiento conveniente. Hay también un aspecto “táctico”. El blogger-periodista pudo obtener la protección de la profesión en caso de   censura y   represión.

A pesar de tentativas incontables de ofrecer los blogs como  alternativas a los medios habituales,   éstos son descritos a menudo    como “feedback channels”. El acto de “gatewatching” (Axel Bruns)  no da lugar necesariamente a   comentarios razonables y considerados. En la categoría “insensible” tenemos una amplia gama, desde hilarante a enojado, desde  triste a enfermo. El hecho es  que la CNN, los periódicos  y las estaciones de   radio  de todo el  mundo no han podido hacer - es decir integrar mensajes abiertos, interactivos de sus ámbitos-   blogs confeccionados para ellos. Hacer un “blog” de noticias   no significa que el blogger se siente   y analice a fondo el discurso y las circunstancias, dejando de  contrastar    los hechos sobre el terreno. Hacer un blog simplemente significa señalar rápidamente la noticia con un enlace y unos pocos párrafos   que expliquen por qué el blogger encontró eso o  qué hay de interesante o notable  o si discrepa.

General03 Abr 2007 04:28 pm

Otra parada, amigos, y ésta más larga. Me voy a celebrar las Pascuas tan lejos como puedo.

Les dejo, mientras tanto, con un rumor del que se han hecho  eco el New York Times, nada menos, y Livres Hebdo, la biblia del mundo editorial francés.

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Especulan ambos medios con los sombríos problemas financieros que acechan a Barnes & Noble y con el posible rescate de la cadena americana (la mayor cadena de distribución de aquel país) por parte del gigante del e-comercio, Amazon.   

¿Un simple  rumor?, preguntan unos, ¿recapitalización?, inquieren otros. ¿Acaso los fondos de inversión se preparan? La hipótesis del analista financiero George Gutowski (en su blog), la del rescate de B&N por Amazon, no carece de fundamento, no menos que las otras alternativas.  Su complementariedad es evidente:   Amazon obtendría espacio físico y canales de venta  en todo el territorio, mientras que    las ventas en línea de B&N sólo representan un 10% de su volumen de negocios. En cualquier caso,  valor en bolsa de B&N   equivale  a los beneficios de Amazon. ¿Campanas de boda?

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USA and antropología and Historia01 Abr 2007 06:49 pm

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Pero hubo otras críticas de esta teoría  o  modelo del cambio cultural, como señala Peter Burke. Una   era que dejaba sin espacio  a los individuos poderosos, tales como el rey Kamehameha de Hawaii. Para resolver este problema, Sahlins ha introducido en este nuevo trabajo la idea de la “systemic agency”, delegar el peso de las instituciones en los individuos, dando a sus acciones   “structural weight ” (155-57, 1988). Otra crítica al modelo de Sahlins es que es esencialmente exógeno, asumiendo que   sin un encuentro como éste entre Gran Bretaña y Hawaii el orden cultural habría permanecido esencialmente estable.

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En respuesta, Sahlins publicó un ensayo en 1991, “The Return of the Event, Again” (en Clio in Oceania, ed. Aletta Biersack [Washington, DC, 1991], 37–100), en el que distinguía entre los acontecimientos “exógenos”, como la llegada de Cook, y los “endógenos”, tales como la guerra de Fijian de 1843-1855 entre los reinos de Bau y Rewa, que él comparó con la guerra del Peloponeso.        

Digamos, pues, que Apologies to Thucydides comienza  donde terminaba el texto de   1991.   De nuevo, Sahlins demuestra su habitual inclinación   por los epigramas y la polémica (en este caso,   contra   la teoría de la elección racional y la antropología postmoderna). El libro se compone de tres ensayos unidos por su preocupación por fijar los vínculos entre la cultura y los acontecimientos.

El primero, “The Polynesian War”, retoma el paralelismo con Grecia y sostiene la comparación   entre Bau y Atenas, Rewa y Sparta. Criticando a Tucídides por su escaso apego a las estructuras, Sahlins discute la ecología y la geopolítica así como el papel de  individuos preeminentes tales como Ratu Cakobau, el rey de la guerra de Bau. Como el autor admite, “The numerical scale of things in Fiji … was generally between one-tenth and one-twentieth the corresponding numbers for Greece” (21). Las diferencias culturales entre Bau y Atenas son también obvias. En el mismo sentido, su ensayo ilustra cuidadosamente el valor de “comparing the incomparable”,  como señaló recientemente el helenista francés Marcel Detiene (Comparer l’incomparable, Le Seuil, 2000). Sahlins arguye que Atenas y Sparta, como Bau y Rewa, formaron un sistema de  “interdependent differences” (21) –no una oposición estática sino   dinámica– en la que cada cultura se definió a sí misma siempre y de forma más intensa  contra su rival.

El segundo ensayo, “Culture and Agency in History”, vuelve  a los problemas que Sahlins discutió en 1981 y 1985, introduciendo la noción de la “conjunctural agency”, en la que una situación pone a individuo en   posición de hacer algo  significativamente diferente. Según la fórmula típica de Sahlins, la noción se ilustra con ejemplos inesperados: Bobby Thomson, cuyo home run condujo a la derrota de los Brooklyn Dodgers a manos de los  New York Giants en 1951, y Elián Gonzalez, cuya historia ilustra “interchanges between the collective and the personal”.

Finalmente, “The Culture of an Assassination” nos devuelve a Fiji y a Ratu Cakobau, que mató a su medio hermano, Ratu Raivalita, en 1845. De nuevo encontramos acontecimientos ordenados por la cultura, como esos conflictos dentro de la familia real que siguen líneas tradicionales. Lo que Sahlins acentúa esta vez, sin embargo, es el elemento de la libertad. La cultura no determinó el hecho de que Cakobau se adelantara antes de que Raivalita pudiera matarle. Adoptando una expresión que procede de mis propias investigaciones (de la Italia renacentista), el asesinato ofrece un ejemplo de  il contracambio, es decir, del ataque preventivo o del “biter bit.”   

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Puesto que el autor todavía está en plenas condiciones y es inverosímil que este libro sea el último, espero –dice Burke– que en ensayos   futuros su teoría del proceso histórico se pueda amplificar en al menos tres aspectos.

En primer lugar, Sahlins podría discutir algunas concepciones alternativas sobre los asuntos de la estructura y la acción, incluyendo la idea de  figuracion   de Norbert Elias (quién la ilustró con el futbol   más   que con béisbol) y la idea de campo  de Pierre Bourdieu.

En   segundo lugar, Sahlins podría añadir algo más sobre las mediaciones entre los individuos y las estructuras, especialmente en grupos pequeños tales como los equipos o el círculo   de  compañeros que rodean a un jefe,   grupos que se mencionan pero que no se discuten   seriamente.

En tercer lugar,   creo que   resulta difícil utilizar las ideas propuestas en este libro en otras situaciones históricas, tales como la Reforma y la Revolución Francesa. A primera vista, la relación entre la Reforma y la Contra-Reforma   parece ajustarse al cercano modelo de la “complementary opposition”  -aunque  necesitamos tener en cuenta las manera en la que   católicos y   protestantes interaccionaron y se definieron a sí mismos en relación a los otros. El progreso de la Reforma o de la Revolución Francesa puede   seguir el modelo de Sahlins de   interacción entre cultura y   acontecimiento, pero sus orígenes plantean un problema. El orden cultural de los dos regímenes  antiguos incluye  conflictos más agudos que los que Sahlins discute sobre Hawaii o Fiji. Quizás necesitemos introducir la  noción de  “cultural disorder”.    

Sería una pena que el número total de lectores de estos brillantes ensayos quedara restringido a los antropólogos o a los historiadores de la Polinesia o de la Grecia antigua. Sahlins ha planteado   preguntas sobre las que todos los historiadores    necesitan   pensar   y les ha ofrecido algunas respuestas refrescantes. 

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Si se han quedado con ganas de Sahlins, les recomiendo la traducción gratuita de Esperando a Foucault (Waiting for Foucault and Other Aphorisms, Prickly Pear Pamphlets, Charlottesville, Virgina, 1999):   “Ours is the only culture that has escaped deconstruction by the changing of the avant garde, as it retains its essentialized and monolithic character as a system of domination.”