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Internet y el Lenguaje de Signos

Martes, 18 Noviembre, 2008

“Lo más extraordinario es que el mundo tenga sentido”, A. Einstein

lenguaje-signos.jpgIniciar un post proponiendo la lectura de un poema a través de las páginas de Internet no sería para este blog nada original ni tema que no hubiésemos tratado anteriormente. Sin embargo, les propongo una forma de lectura diferente, utilizando no sólo Internet sino también un lenguaje distinto que no habíamos manejado en estas páginas. Leer a través del Lenguaje de Signos, en este caso español (LSE), puede ser una propuesta muy interesante o, al menos, diferente para nosotros.

Todos sabemos que la comunicación es de vital importancia en el desarrollo humano, somos seres sociales y para nuestro aprendizaje resulta imprescindible trasladar nuestros pensamientos a través de un lenguaje. Pero esas estructuras de pensamientos están siempre sujetas a las diferentes formas de sentir de cada uno de nosotros, sobre todo lo que nos rodea en la vida, las personas, los objetos etc. Colocarnos en un sistema diferente de comunicación del que habitualmente solemos utilizar siempre implica dificultad, pero especialmente implica observar el mundo desde una perspectiva distinta a la nuestra.

Hoy en día nadie pone en duda que la comunicación ocupa un lugar estratégico dentro de los nuevos modelos sociales. En este contexto, Internet ha llegado a sectores sociales proponiendo nuevas vías de socialización. Éste es el caso de la comunidad sorda. Aunque, creo que todavía queda mucho camino por hacer para que la convivencia entre la comunicad sorda y la comunidad oyente tenga lugar por medio de una perfecta comunicación que conlleve un mismo sentir y propósito. No pretendo hablar en este post de la problemática de los sordos con los oyentes, para nada, sino sólo pretendo transportar por unos instantes la brillante forma de expresar palabras en el Lenguaje de Signos.

El Lenguaje de Signos consigue trasladar la escritura desde el mundo oral y auditivo al universo sensorial de la vista, al mismo tiempo que retroalimenta al habla y al pensamiento. El camino no es ni ha sido nada fácil, marcado siempre por la dificultad, tal vez añadida, del desconocimiento entre la mayoría de la sociedad de oyentes.

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Mi propuesta de hoy, pues, es leer textos en Lenguaje de Signos a través de Internet. Intenten trasladar a sus sentidos todo el potencial que es capaz de generar la lectura de los ojos, las manos y la expresión del rostro humano. Les propongo algunos ejemplos, como la lectura de los poemas de Antonio Machado en la lengua española de signos. Resulta un ejercicio realmente extraordinario e increíble.

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Recomendación de web:

Biblioteca de Signos. En Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

 Recomendaciones de lectura:

Recuerdo Infantil de Antonio Machado. En (LSE)

Navegar y leer

Miércoles, 16 Julio, 2008

 

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“Estoy sentado. Leo a un poeta. Hay mucha gente en la sala, nadie lo diría. Están en el interior de los libros”. Rainer M. Rilke 

Tras un año de duro trabajo, siempre es bueno recordar que debemos iniciar una etapa de descanso vacacional. Propongo navegar y leer al mismo tiempo a través de nuestra realidad virtual, sumergirnos en el mundo de la blogosfera, explorar ratos de lectura donde las hojas pasen a ritmo del “clic” del ratón. Hemos hablado en muchas ocasiones de los cambios en nuestra forma de leer, y ¿por qué no, ahora, invitarles a leer algunas de las páginas interesantes que circulan por el ciberespacio? El viajero virtual les aconseja que no dejen de pasar por el blog de Justo Serna, “la microhistoria de un mundo hecho pedazos”, sus reflexiones nos invitan a pensar e indagar en las complejidades del mundo actual que nos rodea, y nos hace partícipe de sus mensajes cubiertos de formas y pensamiento que, sin duda, despiertan nuestro placer a la lectura.

Mientras seguimos navegando localizamos otros blogs interesantes como el de la “Mujer en la lectura” de Cynthia literaria, una joven periodista emprendedora en el arte de la escritura, que desde Chile, nos ofrece la lectura a través de la mirada de la mujer. Otra parada en el camino de nuestro viajero virtual se localiza en blog de mi amigo Juan Navidad, creatividad, originalidad y un lugar de ensueño donde las palabras cumplen la función de crear imaginación. El blog de los profesores de universidades de Argentina, Brasil y Colombia, ruta de interesante lectura. Exploren, pues, el mundo de la blogosfera y naveguen este verano por sendas distintas.

Releer viejas lecturas es otra magnífica propuesta, recordaba ahora, al personaje de Maurice Blanchot que era atrapado entre las palabras de una página del libro donde percibe en su cuerpo la extraña sensación de sentirse observado por una palabra. Ocurre entonces algo sorprendente: las palabras se comportan como seres vivos llegando al extremo de no permitirle retirar la mirada: “las palabras se apoderan de él y comenzaba a leer” (Blanchot, Maurice, Thomas el Obscuro, Valencia, Ed. Pre-Textos, 1982, pp. 20-24). 

Leamos, pues, de forma desordenada, bien sea navegando por la red sobre las líneas de un blog, como a través de un libro electrónico o impreso. Cualquier forma es válida para volver a la imagen de lectura solitaria y silenciosa donde, en un intervalo de tiempo, caben muchas voces, incluso la del propio lector. 

A José

Martes, 20 Mayo, 2008

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Un manto de niebla negra y opaca terminó con la sonrisa de nuestro primo. Fue más negra la pena que la culpa. Sin mediar razón alguna, lo mataron; el filo de un cuchillo afilado sentenció el crimen. Siento que en los ojos de nuestro mundo sólo alberga la locura, un corazón blindado que nada tiene de grandeza, únicamente soledad y espanto. El asesino es inmune a la razón, tan sólo aprende a matar. Sí lo es, sin más, la de la maldad radiante, la del crimen sin sombra ni matiz.  

No entiendo nada y nada es entendible. Tan sólo pensar que los grandes ojos azules de nuestro primo, quedarán en nuestros corazones grabados como la imagen del sobrecogimiento de la vida. En el momento del crimen, la locura desvela su íntima fusión con el horror, el horror engendrado por la locura.

La noticia nos alcanzó sin darnos tiempo a respirarla. Siempre fueron nuestros parientes de Vallmoll, cercanos y lejanos. Cruce de sentimientos que alimenta nuestra patria desde hace tiempo; emigraron del pueblo para encontrar otras vidas y otras sonrisas. Ahora sólo el recuerdo de la infancia queda en nuestras mentes. Rápida pasa la vida y rápida se la arrancaron.

Desde mundo del ciberespacio le dedico a José un canto, la poesía de Miguel Veyrat, donde “Un grito” le ayude a encontrar su camino hacia Ítaca:

Un grito

En la colina grisdonde todo fin

alcanza su principio

La aurora imita sutil lo efímero

Amablemente entona

—aquí y ahora —

esta canción

No el ala que el vuelo lleva

o la luz que cruza

la transparencia

Sin ser el vuelo ni el aroma

sino un jirón neblinoso

que el viento agita¡

Y yo escucho al fin

la voz —el grito humano

que la noche prolonga!

(Fuego del miedo que a contraluz alientallamarada de sombras)

Fronteras de lo real (Calima). Miguel Veyrat

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Hemeroteca:

En Levante-emv.com

http://www.levante-emv.com/secciones/noticia.jsp?pRef=2008051900_10_448235__Sucesos-hombre-muere-Reus-tras-perseguido-zona-ocio

Tradiciones, Folclore e Interculturalidad

Jueves, 27 Marzo, 2008

“Cómo escuchar al otro, cómo dialogar, si sólo me oigo a mí mismo, si sólo me veo a mí mismo, si nadie que no sea yo mismo me mueve o me conmueve”. Paulo Freire.

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“Antes que los Mapuches descubrieran cómo hacer el fuego, vivían en grutas de las montañas, casas de piedras las llamaban. 

Temerosos de sus erupciones volcánicas y de los cataclismos, sus dioses y sus demonios eran luminosos. Entre estos el poderoso Cheruve. Cuando se enojaba, llovían piedras y ríos de lava. A veces el Cheruve caía del cielo en forma de aerolito. 

Los Mapuches creían que sus antepasados revivían en la bóveda del cielo nocturno. Cada estrella era un antiguo abuelo iluminado que cazaba avestruces entre las galaxias. El Sol y la Luna daban vida a la Tierra como dioses buenos. Los llamaban Padre y Madre. Cada vez que salía el Sol, los saludaban. La Luna, al parecer cada veintiocho días, dividía el tiempo en meses…”.  Los dioses de la luz. Leyenda Mapuche. Chile

Acabo de llegar a casa tras un atasco producido por el enorme tráfico de coches. Había procesión de Semana Santa. 

¿Tradición, folclore, cultura popular? Recuerdo la bonita leyenda de los Mapuches, su tradición, sus dioses y sus demonios. Es extraordinaria la capacidad del ser humano en mantener viva su memoria a través de sus tradiciones. Podemos decir que la tradición folclórica es el conjunto de textos y actividades transmitidas, muchas de ellas oralmente, que no pertenecen a nadie en concreto. Dichos textos, pueden ser cantados o relatados, cortos o largos, pero siempre vinculados a ritos de la vida cotidiana, son los legados de de nuestras tradiciones religiosas, de nuestras estructuras sociales y, en definitiva, de la complejidad del propio ser humano. 

Es interesante pararse un momento para recopilar géneros tradicionales de diferentes países, barajarlos y colocarlos en un cajón donde las mezclas populares dan paso a nuestra imaginación; entonces, no sólo salen el recuerdo de los dioses Mapuches, sino que también sale un amplio repertorio de leyendas y tradiciones. Nos sorprende el gran parecido que guardan muchos textos literarios y tradiciones orales españolas con otras internacionales. 

Creo que una buena reflexión puede ser observar no sólo nuestras tradiciones, sino aproximarnos a todo aquello que es diferente, a la gran variedad de formas de sentir y contemplar unas mismas emociones en distintas partes del mundo. En definitiva, la interculturalidad como medio de comunicación e interpretación del ser humano.

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Sugerencia. Grabación sonora:

La leyenda de la Torre. Emilia Pardo Bazán. En Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Grabación sonora .

 Lecturas recomendadas:

Cuentos tradicionales.  ; Literatura de tradición oral en la frontera del sur de Europa

Locura, Literatura y Vida

Miércoles, 17 Octubre, 2007

“Aquí le tenían por discreto y allí se les deslizaba por mentecato, sin saber determinarse qué grado le darían entre discreción y locura”. Miguel de Cervantes

Aunque los días suelen pasar rápidamente y las tareas cotidianas convertirse en hechos diarios sin importancia, el otro día ocurrió algo insólito. Mientras mi familia cenaba, el televisor no dejaba de dar noticias atropelladamente, con el denominador común de tratarse de tragedias y hechos negativos; por supuesto que esto no era lo verdaderamente extraño, lo especialmente insólito fue mi deseo de detener el tiempo, que aquella pesadilla que estaba escuchando no fuera real. Mi familia, que está acostumbrada a dialogar, seguía haciéndolo sin importarle nada lo que emitía el dichoso aparato de televisión. Pensé que todo esto no podía ser lo habitual, no podía formar parte de nuestra vida diaria, digerir cada día este tipo de información no tendría que ser sano mentalmente para nadie. Debería detenerse tanta locura y nosotros deberíamos tener la capacidad de rebobinar nuestro mundo, obligarnos a analizar cuáles han sido las claves de nuestra existencia para alcanzar este grado de irracionalidad. Intentar preguntarnos si hay algún tipo de resquicio renovador en la naturaleza humana, para regresar al viejo camino, que desde la Antigüedad, ha recorrido el hombre una infinidad de veces buscando el sentido de la vida, para poder reflexionar ahora sobre las cenizas de nuestro caos continuo. 

El concepto de locura es el único que reinaba en ese pequeño instante de mi vida. Recordaba ese intento de Foucault en desvelar qué somos y cómo hemos llegado a ser lo que somos. Una antología de nosotros mismos que permita ubicar nuestros límites; por eso, hoy en este post, sólo se me ocurre hablar de la locura. 

La naturaleza literaria tampoco está lejos de la naturaleza de la locura. Recuerdo haber estudiado en el colegio “Elogio a la locura” de Erasmo de Rötterdam, entonces desconocía de qué se trataba pero aquel título me llamaba mucho la atención. Hoy voy comprendiendo sus motivos, como decía Julio Cortázar: “la locura merece ser elogiada cuando la razón, esa razón que tanto enorgullece al Occidente, se rompe los dientes contra una realidad que no se deja ni se dejará atrapar jamás por las frías armas de la lógica, la ciencia pura y la tecnología.” 

Otra locura maravillosa es la del mundo ilógico de Goya, que plasma en dos series de grabados: “Los caprichos” y “Los disparates”. Esas pinturas con los que adornó las paredes de su propia casa en las afueras de Madrid, la Quinta del Sordo, como las figuras de un sueño que, al despertar, se revelan carentes de sentido. 

La otra locura que siempre me fascinó fue la de Don Quijote. Todos conocemos su locura, ésa que surge de una lesión imaginativa en la que su alma sólo registra imágenes deformadas y distintas de las que perciben sus sentidos. Pero probablemente el problema no sea preguntarse si Don Quijote estaba loco o no. ¿Acaso la verdad sobre el ser humano y el mundo sólo pueda sobrevivir a través de la locura? ¿Por qué para este texto cervantino la vida es locura y la cordura, muerte? 

El ejercicio de la lectura lo vuelve loco, esa locura le hace perder la distancia entre la vida y la literatura. El deseo de vivir lo que ha leído le lleva a romper con la realidad, parando su propio tiempo para conseguir otro mejor. Tal vez, la búsqueda de la razón sólo produzca monstruos, pero todavía más inquietante es detenerse a pensar que nuestro mundo está lejos de ser cuerdo y que nuestra salvación consista en detener el tiempo para no caer en el delirio de un loco. 

Podríamos eternizarnos hablando de la locura y de su proyección dentro de la Literatura y la historia del pensamiento, pero ésa no es mi intención, tan sólo sugerir está pequeña pincelada para que pueda avocarnos a la reflexión. 

Literatura y humor

Miércoles, 27 Junio, 2007

“Si el hombre de las cavernas hubiera sabido reír, la historia sería otra” Oscar Wilde, El Retrato de Dorian Gray

El humor y la comicidad son tan antiguos como la propia existencia del hombre. En la Literatura encontramos los elementos de comicidad presentes a lo largo de su historia, desde la literatura clásica hasta nuestros días. Se dice que el humor es “propensión más o menos duradera a mostrarse alegre y complaciente”, pero realmente el humorismo en la literatura es algo que difícilmente podemos encasillar.

Tras reflexionar durante unos días en el post anterior sobre las quimeras de la sociedad, recordaba la forma en que la Literatura ha descargado su más voraz crítica social a través de la ironía de la sátira, del sentido del humor. Buscar en nuestra Literatura estos argumentos es francamente sencillo, encontrar las paradojas de las lágrimas y las risas en los clásicos de la literatura como Quevedo o la bella utopía del mundo caballeresco del Quijote.

Tal vez la risa ha sido siempre una estrategia social que sirve al hombre para enfrentarse con su propia realidad, por medio de ella rebajamos los elementos más agrios, los más sombríos y trágicos de la vida transformándolos en humor. Lo cómico pertenece a una dimensión más de la vida, aparece en cualquier momento incluso en los momentos más duros sin invitación previa. El humor puede adoptar diferentes formas: puede tener un sentido benigno, efectos consoladores o un gran ingenio como el que saboreamos con Oscar Wilde.

Está claro que el sentido del humor implica un cambio de perspectiva que nos permite escapar de una situación desagradable, huir y sacarla al balcón para verla desde fuera, observarla desde otra panorámica diferente, como la representación de lo cómico en Cervantes; cabe considerar que el Quijote pudo haberse desarrollado como una historia dramática en toda su extensión, sin embargo, su tono de humor no lo ausenta de su crítica. Es precisamente ese efecto de parodia a los libros de caballería lo que hace de Cervantes una mirada diferente: la comicidad de la quijotada, ese contraste entre la utopía y la realidad. 

Ortega y Gasset, en Meditaciones del Quijote, destacó la importancia del elemento cómico. La figura de Don Quijote es el representante de un mundo idealizado que aspira a cumplir con su vocación de caballero andante, “de querer ser a creer que ya es, va la distancia de lo trágico a lo cómico. Este es el paso entre lo sublime y la ridiculez”. Don Quijote, además de querer las aventuras, “se obstina en ser aventurero”. Según Ortega, son esas burlas imaginadas y deseadas aventuras victoriosas, lo que harán del Quijote una “tragicomedia”. “Don Quijote se encorva como un signo de interrogación: y es como un guardián del secreto español, del equívoco de la cultura española.” 

Sin duda, son muchos los matices por los que nos puede atraer un texto humorístico, su estilo, su forma, gracia o ritmo, todos juntos pueden contribuir a que un texto se disfrute, incluso antes de que se desvele la trama de lo que estamos leyendo. El humor ha aportado a la Literatura grandes escritores, representantes de la ironía y maestros en la utilización del disparate, como indica Ramón Gómez de la Serna: “en mi obra siempre ha alternado el disparate con lo que casi lo era”. Discípulo de ese torrente literario que fue Gómez de la Serna se encuentra también Jardiel Poncela que decidió enfrentarse a los problemas de la sociedad española bajo la bandera del humorismo. Poncela inicia un estilo burlesco propio, producto de observar las desilusiones humanas. Según el profesor Francisco C. Lacosta, para Jardiel Poncela, “lo cómico es la suprema manifestación de la inteligencia porque la risa es razón, sólo el hombre ríe, cualidad negada hasta los animales de cerebro más privilegiado.” 

Podríamos pensar que la risa ha de ser estudiada en el marco de la historia cultural y de las mentalidades, pero lo cierto es que cada siglo se ríe de los anteriores; cada grupo, de los otros; cada clase social, de las demás; media humanidad, de la otra media. El sentido del humor en la Literatura ha sido de alguna forma la narración que nos habla de la visión del mundo de cada grupo y cada época.  

Por otro lado, el elemento humorístico también posee un gran valor pedagógico, nos enseña a relativizar, es un medio por el cual el lector más joven puede desarrollar el sentido crítico. Los relatos de humor ofrecen la posibilidad de un aprendizaje formal, puesto que pueden conjugarse nuevas formas de expresión con estructuras literarias, descubriendo personajes diferentes que permiten al lector conocer una variedad más amplia de los recursos literarios. La frontera del humor puede resultar una vía atractiva de iniciarse a la lectura, de observar el mundo bajo los aspectos divertidos y contradictorios. Puede ser una estupenda herramienta para el fomento de la lectura, por el carácter lúdico de sus propuestas dentro del espacio de la Literatura. Creo, además, que todo esto se enmarca también dentro de las actuales corrientes educativas que promueven el desarrollo del sentido crítico frente a la intolerancia.

En definitiva, volvamos a fomentar la lectura con sentido del humor, recreemos nuestras pupilas de nuevo en aquella Literatura clásica donde Cervantes nos engaña para desengañarnos donde su risa nos acoge, nos contagia y nos comprende. Encontremos ese rincón de nosotros mismos, como el propio don Quijote, al que se le presenta la razón de la sinrazón rescatando un momento que nos permita disfrutar y, después ¿qué será lo que nos quede tras la sonrisa? 

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 Propuestas de lecturas:

El turista gruñón, artículo de Pablo Motos en “El País”, 15 de junio de 2007.

 “Introducción a la risa en la Literatura española”. Antología de textos. Introducción, edición y notas de Antonio José López Cruces. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

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 Feliz verano para todos, volveremos en septiembre.

La imagen, la fantasía, y la palabra

Jueves, 19 Abril, 2007

cuentos_tcm25-8419.jpgTodos los que defendemos la lectura deberíamos, quizás, ser más cautos a la hora de describir cómo y cuáles son los mejores métodos para fomentar la lectura a nuestros niños y adolescentes. Al hablar del fomento a la lectura da la impresión de que existe una ruta concreta para alcanzar dicha meta, como si alguien nos dijera: “señores, si desea usted ser lector, pase y camine por este sendero?” Creo, sinceramente, que eso no es posible, y que tales sendas lectoras no existen.

Basta con leer un solo libro y encontrar en él una plena satisfacción, sea del tipo que sea, emocional o intelectual, para querer repetir la experiencia. Sólo rechazamos las experiencias que no nos dejan buen sabor de boca. Creo que hay que descartar que el hábito lector no es producto de la repetición, si fuera así, tal vez, todos los niños que pasan por nuestro sistema educativo serían lectores, porque si algo se hace en los colegios y en los institutos es leer por obligación. Creo que el hábito es una decisión de voluntad al permanecer fiel a ese gusto concreto. Leer es, sin duda, una necesidad ineludible en los tiempos que vivimos, pero lo realmente complicado es buscar fundamentos a esa necesidad.

Reflexionado sobre la idea del hábito a la lectura, podemos plantearnos las siguientes preguntas: ¿Cómo podemos fomentar el gusto a lectura desde las edades más tempranas? ¿Qué recurso será el más propicio y adecuado?

Las ilustraciones en los libros para niños cobran especial importancia, ya que no tiene una función simplemente ornamental sino que forman parte inherente del texto como complemento visual de todos los signos escritos.  La ilustración en estos libros es la versión en imágenes de un relato, de una narración detallada, la combinación entre los códigos del texto escrito y el iconográfico, asegura la comunicación perfecta de su contenido al lector, sin solapamiento ni contradicciones involuntarias. La interacción entre ambos se produce y crea el mundo imaginario que permite introducir los elementos más complicados del relato, los sentimientos, los pensamientos, todo un conjunto de expresiones que integran la geografía humana. El profesor Colomer en “Siete llaves para valorar las historias infantiles” trata la cuádruple  funcionalidad entre texto e ilustración: informativa, educativa, comunicativa y lúdica. Aquí es donde el papel del adulto juega una importante función para comunicar con el niño de forma clara y sencilla.

Podríamos hacer un recorrido por nuestra memoria gráfica y recordar rápidamente aquellas ilustraciones que han pasado por nuestras mentes infantiles. De forma panorámica recuerdo la influencia de aquellos primeros libros y casi mágicos de Walt Disney, ya hace unos cuantos años de las primeras películas de esta factoría, pero su influencia fue tan fuerte que los dibujantes que le siguieron como Niubó, Pañuelas, R. Sabatés, todavía perviven en nuestra memoria.

En los años 50 asistimos al éxito explosivo  de los dibujos de Juan Ferrándiz, aquellos efectos luminosos que adornaban esas ilustraciones con sus estrellitas, farolitos y corazones resplandecientes, pero sin duda, el mayor acierto de este ilustrador fue la inserción de objetos tridimensionales en los cuentos troquelados como “La paleta de Maurica la castañera” o la “Escoba de la ratita presumida” cuya publicación llegó hasta la década de los 60. Quizás, uno de los descubrimientos editoriales fue la etapa de María Pascual, una joven de catorce años que publicó su primer trabajo, “El hada de las fuentes” en la editorial Toray.

Más renovador y menos comercial es el estilo de Arnalot; sus ilustraciones geométricas nunca son representaciones dramáticas, pero tampoco de estilo dulzón, son personajes inocentes y divertidos que transportaban a los niños a imaginar serenamente.

El año pasado se organizaron en Italia varias exposiciones sobre la ilustración española, en las que se evidenciaba que aunque este trabajo no es demasiado conocido fuera de nuestras fronteras, sí es importante y cada vez adquiere mayor fuerza. Tenemos por ejemplo la obra de Javier Sáez, que además de ser un excelente ilustrador, también construye sus propias historias. Antonio Santos también ilustra sus propios cuentos en los que combina relato e imagen en un espléndido juego de conversación. Otra propuesta muy interesante es el trabajo de Elisa Arguilé, no sólo para los relatos infantiles. Por otro lado tenemos también a Enrique Flores, Elena Odrizola, Noemí Villamuza y un largo etc., Todo un universo plástico que nos sugiere caminos muy distintos y nos ayuda a crear ese mundo tan necesario como es el de la fantasía.

Cuando los adultos leemos un libro ilustrado pocas veces nos ponemos a pensar en la función de las imágenes y su relación con el texto escrito. Sin embargo, si queremos entenderlo es necesario comprender lo que ambos nos dicen. Quizás la mayoría de los adultos hemos perdido la habilidad de leer libros ilustrados ya que ignoramos el todo y consideramos las ilustraciones simplemente como decorativas. Creo que hay que escapar de los estereotipos y volver de alguna forma a nuestro “vocabulario visual” como uno de los cimientos en los que se basa cualquier lenguaje. El maestro y el educador deben formarse en el tema de la ilustración no sólo para seleccionar un tipo de obra sino también para concienciarse de que la imagen puede ser un estupendo instrumento de lenguaje y reflexión.

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Lectura recomendada:

Cuadernos Literatura Infantil y Juvenil. CLIJ

Amigos del LIbro

La poesía

Jueves, 29 Marzo, 2007

 “En la poesía el hombre se une a los fundamentos de su existencia. Ser humano es ser una conversación.” Heidegger

cielbhombre.jpg El viajero virtual siguió los pasos del poeta y observó…

El poeta desnudaba los libros de la estantería con su mirada buscando algo que pudiera calmar aquella terrible escena de vacío, de silencio interno. El problema era que seguía soñando. Soñaba y protagonizaba grandes hechos en su mente. El poeta sentía, inexorablemente, que los parajes cantados por los poetas ya no eran los mismos. Escribir un gran libro, hablar duro y atreverse. Eso sobre todo, atreverse y escribirlo… Los ojos del poeta, seguían incesantemente abiertos, como si carecieran de descanso sus párpados, necesita mirar el mundo y comprenderlo. La anarquía vital y mortal, con su secreto y terrible gobierno. El deshielo del mundo. La ansiedad de ver a los hombres y sus afanes, las estrellas, las olas, las nubes en su volteo, el amor, la felicidad, la tristeza, la decepción, intentaba a través de su mirada observarlo todo y escribir.

Entonces lee:

“Que cada palabra lleve lo que dice.
Que sea como el temblor que la sostiene.
Que se mantenga como un latido.

No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni añadir
brillos a lo que es.
Esto me obliga a oírme.
Pero estamos aquí para decir verdad. Seamos reales.
Quiero exactitudes aterradoras.
Tiemblo cuando creo que me falsifico.  Debo llevar en peso mis palabras. Me poseen tanto como yo a ellas… “(Rafael Cadenas) 

El poeta, se pregunta ¿para qué sirve la poesía?…

Para escapar de situaciones límite hombres y mujeres recurren a la fantasía, recurren a la necesidad de evadirse, ¿puede ser la poesía una evasión? Al parecer, la búsqueda de la palabra adecuada es un trabajo propio del poeta que se detiene en cada palabra para determinar si cabe, el sentido de su poema en el universo. Tal vez, como en Gustave Flaubert, la poesía busque esa preocupación por las palabras que aporten el preciso significado de aquello que se quiere transmitir. ¿En qué medida podemos expresarnos nosotros mismos; en qué medida el lenguaje hace justicia al mundo? Es difícil delimitar la frontera entre palabra y pensamiento, porque el pensamiento comienza en la pasión por la escritura, es decir, la escritura emerge al encuentro del pensamiento, sale al encuentro de lo pensado.

En aquel instante el poeta recordó las palabras de Octavio Paz: “busco sin encontrar, escribo a solas…” Piedra de Sol

Para Octavio Paz la poseía “no piensa embellecer la vida como piensan los estetas y los literatos, ni hacerla más justa o buena, como sueñan los moralistas. Mediante la palabra, mediante la expresión de su experiencia, procura hacer sagrado al mundo; con la palabra consagra la experiencia de los hombres y las relaciones entre el hombre y el mundo, entre el hombre y la mujer, entre el hombre y su propia conciencia. No pretende hermosear, santificar o idealizar lo que toca, sino volverlo sagrado. Por eso no es moral o inmoral; justa o injusta; falsa o verdadera, hermosa o fea. Es simplemente poesía de soledad o de comunión. Porque la poesía que es un testimonio del éxtasis, del amor dichoso, también lo es de la desesperación. Y tanto como un ruego puede ser una blasfemia.”

Los poemas responden a un estado de disponibilidad, a una capacidad de abrirse al mundo, pero ¿qué favorece esa disponibilidad? Quizás, exista un elemento en los poetas que la mayor parte de la gente ha olvidado, la capacidad de detenerse. Las prisas, el desasosiego diario, invita poco a la reflexión sobre estos temas.

En una ocasión le preguntaron a Borges ¿para qué servía la poesía? Y él respondió: “¿y para qué sirven los amaneceres?”

El viajero virtual seguía observando y preguntó al poeta, realmente, cuál era su misión.

El poeta respondió sin titubear, mientras despojaba lentamente su vista de aquellos libros:

“La misión del poeta es inventar lo que no existe. El poeta aumenta el mundo, añadiendo a lo real, que ya está ahí por sí mismo, un irreal continente… Al poeta le es dado pensar fuera del tiempo porque piensa su propia vida que no es, fuera del tiempo, absolutamente nada… Diríase que llevamos dentro, inadvertida, toda futura poesía y que el poeta, al llegar, no hace más que subrayarnos, destacar a nuestros ojos lo que ya poseíamos.” José Ortega y Gasset

“La función del poeta es devolver su dignidad al lenguaje … “. Sartre

El viajero virtual satisfecho persiste en su búsqueda de lecturas, la poesía no necesita de algo específico, le deja la sensación de que habla de cosas inmensas, inconmensurables. Al parecer la vida está guiada por un plan poético plasmado como en una partitura que ha de cumplirse.

El poeta responde:

“(…) Ver en la muerte el sueño, en el ocaso un triste oro, tal es la poesía  que es inmortal y pobre. La poesía vuelve como la aurora y el ocaso…

También es como el río interminable que pasa y queda y es cristal de un mismo Heráclito inconstante, que es el mismo y es otro, como el río interminable” Jorge Luis Borges 

“(…) Contra el silencio y el bullicio invento
la Palabra, libertad que se inventa y me inventa cada día… ”
Octavio Paz

Tal vez, ustedes puedan continuar la historia del viajero virtual…

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Web recomendada: Poesía Contemporánea

 Lecturas Recomendas:

 Poemas de William Baecker 

Revista de poesía y creación: La sombra del membrillo

20 poemas de Pablo Neruda (texto signado).

Agenda:

Premios Literarios. Convocatoria de poesía

Una reflexión sobre literatura y mujer

Viernes, 16 Febrero, 2007

lieratura.jpgLa mujer en la literatura, un tema extenso como la literatura misma. La mujer conecta en la literatura al igual que lo ha hecho desde siempre con la cultura, aunque durante siglos haya sido obligada a guardar silencio y aceptar como imagen la representación que se hacía desde el ámbito masculino. No obstante, resulta difícil referirse a la mujer como categoría universal, ya que en realidad hay una misma identidad entre la literatura femenina y la masculina, aunque es obvio destacar que el camino de llegada a la escritura sí ha sido diferente.

Las mujeres, muchas veces excluidas de la prestigiosa galería de los hombres, en su evolución como escritoras han navegado por espacios difíciles, como lo demuestra, por ejemplo Emilia Pardo Bazan en el siglo XIX, pionera del primer feminismo, al instalar lo político en lo íntimo: Sus letras armadas con nuevas formas inventan estilos distintos. Tal vez, la escritura femenina inicie sus pasos a raíz del proceso de búsqueda de la identidad personal, en medio de roles sociales que, como los femeninos, han sido condicionados y definidos, no desde la naturaleza del ser, sino desde la artificiosa imagen que forja la tradición, igualmente frustrante y negadora para ambos sexos.

Está claro que la revolución femenina que se ha producido en Occidente, durante el siglo XX, se ha reflejado, sin ninguna duda, en la Literatura; en este espacio surgen numerosas mujeres escritoras que ascienden poco a poco en el escalafón, en los premios y en el reconocimiento social hasta situarse, actualmente, en igualdad con los hombres. A pesar que la mujer y la literatura han recorrido en los últimos tiempos caminos más o menos próximos, resulta sintomático que el actual éxito comercial de las autoras de best seller no va siempre unido al reconocimiento en los medios académicos y en la crítica como, por ejemplo, el hecho de que tan sólo unas cuantas mujeres hayan conseguido el premio Nobel de literatura: la sueca Selma Lagerluf (1909), la norteamericana Peral S. Back (1938), la poeta chilena Gabriela Mistral (1945), la sueca aunque de origen alemán Nelly Sach (1966), la sudafricana Nadine Gordimer (1991), la norteamericana Tony Morrison (1993), la polaca Wislawa Szimborska (1996) y la austriaca Elfriede Jelinek (2004).

Por distintas razones, el acceso de las mujeres a la literatura se encuentra en los distintos sectores sociales de cada época. El ingreso en el campo cultural como lectora o escritora fue difícil para quienes aprendieron a escribir en su casa y para las que fueron a la escuela pública del barrio; aunque alfabetizadas, las mujeres en general no tenían a su alcance el corpus de textos que se consideraban modelos literarios ni se aceptaban aquellos textos firmados por mujeres que pugnaban por un espacio dentro de la literatura canonizada. Escribir podía ser un acto de libertad, un desafío al estado de cosas haciendo huidiza la propia existencia.  

En España, este fenómeno ha sido igualmente significativo, ya que la mujer partía de una situación muy desfavorable de atraso respecto a otros países europeos, proceso especialmente significativo durante el franquismo. Tras la Guerra Civil, a mediados de los años 40 aparecen una serie de mujeres escritoras que, como nuevas voces, irrumpen con fuerza en el ámbito cultural. Sus novelas destacan, por su afiliación al Realismo Social, que alcanzará, con el paso de los años, un gran momento de esplendor. Entre las características de la literatura escrita por mujeres durante esta época cabe destacar el fuerte deseo de cambiar una sociedad en la que estas mujeres sufrieron la guerra siendo niñas o adolescentes. Sus historias están llenas de frustración, inadaptación, soledad o muerte. La mayoría de las historias describen la vida en el campo con fuertes críticas a la burguesía Y un estilo literario sencillo y directo.

La situación de la mujer ha cambiado muchísimo en las últimas décadas, especialmente aquéllas que no viven en la miseria ni en sociedades autoritarias. Las mujeres han protagonizado durante el siglo XX una revolución tanto o más importante que la tecnológica, con trascendencia en cualquier ámbito público y privado. Muchas mujeres se han “liberado” de la procreación forzosa y pueden elegir “desde su libertad personal” una ocupación o actividad profesional frente a la ocupación tradicional de madre y ama de casa. Se han independizado de la tutela masculina y cada vez ocupan lugares de mayor importancia en las instancias de poder, a pesar de que todavía tienen que soportar discriminaciones sociales, educativas y económicas.

Es cierto, que al escribir tomamos conciencia, nos conformamos como sujetos. De cualquier modo, asumir la escritura, escribir, significa expresar sentimientos, pensamientos, miradas distintas de ver las cosas y de vivir, significa poner en funcionamiento la lengua heredada, a través de un acto individual de utilización. Implica también revelar el espejo del alma, fruto de la trayectoria de nuestro propio aprendizaje.

Sugerencias de lectura:

La Biblioteca de autor de Marta Brunet, en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Agenda:

VI Congreso Internacional de Literatura Hispánica

IV Congreso Internacional de la Asociación de Jóvenes Investigadores de la Literatura ALEPH, “Lectores, Editores y Audiencia: La Recepción en la Literatura Hispánica”, en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Literatura infantil y su mirada

Lunes, 15 Enero, 2007

“Soy como esa isla que ignorada
Late acunada por árboles jugosos
en el centro de un mar
que no me entiende,
rodeada de NADA,
sola solo…” Gloria Fuertes.

El mundo creado por la Literatura infantil precisa siempre de la implicación esencial del lector, que como dice Umberto Eco, no se trata de un mundo “vacío” sino que se nos presenta “, “grávido”, lleno de posibilidades “amueblado”.

Según desde qué perspectiva miremos, podría decirse que la Literatura infantil nos abre un mundo imaginario propio de un microcosmos. Nos narra una utopía fantástica individual generada por fabuladores que a medida que desarrollan su idea la convierten en una historia de éxito. La narrativa infantil está regida por una serie de reglas o convenciones, explícitas o implícitas, pero aceptadas por quienes participan de su lectura. Así pues, quien lee cuentos de hadas, tal vez, no desea la búsqueda de la realidad, sino la búsqueda del deseo en sí mismo. Como bien decía Lewis C.L., “un niño no desea que haya dragones en pleno siglo XX, pero sí desea librar ciertas batallas que nunca van a realizarse de una manera determinada, sino todo lo contrario: es de lo incierto desde donde se confunde con nuestros más íntimos sueños”. Sin duda, la fantasía se coloca en la frontera indomable entre la literatura y la realidad.

Gabriela Montes definía a la Literatura infantil como el “territorio en constante conquista, nunca conquistado del todo, siempre en elaboración, en permanente hacerse; por una parte una zona de intercambio entre el adentro y el afuera, entre el individuo y el mundo, pero también algo más: única zona liberada. El lugar del hacer personal.” Y de ahí su enorme valor educativo, sea cual fuera su valor o manipulación, pero en muchas de estas historias podremos conseguir: ensanchar fronteras, construir imaginarios, volver a aprender a despegar nuestros sentimientos sencillos.

La Literatura infantil, ha tenido que afrontar muchos perjuicios, en muchas ocasiones se la ha considerado un “género menor” que no engarza con el mundo serio de lo adulto. Así ocurre también con la Literatura fantástica, que convive de forma paralela. Del mismo modo, la mujer, como sujeto social marginado, pocas veces ha tenido la posibilidad de expresarse con voz propia. No conocemos bien cuando las mujeres comenzaron a ser autoras literarias, aunque esta problemática puede estar muy unida a dos premisas básicas: el concepto de autor por un lado y, la alfabetización de las mujeres por otro.

En el campo de la Literatura infantil la mujer ha tenido, desde siempre, más presencia que en otros géneros, tal vez, por la costumbre tradicional de que fueran las madres las portadoras de narrar los cuentos a sus hijos. Astrid Lindgren (creadora de Pipi Calzaslargas) Selma Lagerlöf (Los viajes de Nils Holgersonn) Enyd Blyton etc.Y en España, las clásicas Elena Fortún (creadora del personaje de Celia) o Borita Casas, y más actuales Mayoral, Ana María Matute.

Como señaló J.R.Tolkien: “La fantasía es, como muchas otras cosas, un derecho legítimo de todo ser humano”, pues a través de ella se halla una completa libertad y satisfacción. La fantasía recoge su material de la realidad interna y externa, con la cual se concibe una realidad distinta, revirtiéndola o reformándola. A golpe de imaginación podemos asociar las imágenes de la realidad y agruparlas en una totalidad con significado completamente distinto, como dotar de propiedades humanas a los animales y a los objetos o juntar el cuerpo de un hombre y un caballo para dar nacimiento a un centauro. Con la fantasía se puede deformar la personalidad a partir de un pequeño defecto, quitarle la propiedad de maldad a lo diabólico o hacer de la virtud de lo bueno mucho más bueno.

No debe caerse en el error de considerar a la Literatura infantil una literatura de segundo orden, escribir para niños, no significa realizar una obra para mercado de rápido consumo o de escapismo. La narrativa infantil plantea el mismo compromiso que la dedicada escritura para “adultos”. Pero este universo narrado tiene que responder a los sentimientos y problemáticas de los lectores, la clave debe consistir en conocer cómo desarrollar el lenguaje, la imaginación, los aromas de un mundo de sueños que respeta ante todo las vivencias de los personajes.

Lanzar preguntas sobre el tema no resulta demasiado complicado conociendo las dificultades con las que tropieza este género. ¿Cómo debe estructurarse un relato para niños? ¿Tenemos los adultos que retomar nuestra fantasía infantil para descartar la falsa polémica entre realismo y fantasía, ficción y realidad?

Son numerosas las corrientes como el realismo crítico, la propia postmodernidad que no son ajenas al entorno de las historias protagonizadas por niños, en ocasiones se puede llegar a escribir las más grandes verdades, esas que asombran incluso al mundo adulto. El escritor de libros para niños puede tener pues la facultad de ser un creador, tan grande y trascendente como cualquier otro. Sobre todo si se atiene a la verdad de que la creación es un acto mágico en sí, el ancestral acto de concebir algo, conferirle vida propia y dejarlo crecer libremente, y mucho más si este algo creado va dirigido a un gran número de seres humanos. El autor de este tipo de género literario sólo posee la mirada de la imaginación, cargada de varitas mágicas, misterios, conjuros, centauros, hadas, siendo el centro de esa mirada su propio corazón.

Ahora, sería un buen momento para recrear nuestra lectura en Gloria Fuertes:

Escribo
Escribo sin modelo,
A lo que salga,
Escribo de memoria
De repente,
Escribo sobre mí,
Sobre la gente,
Como un trágico juego
Sin cartas solitario,
Barajo los colores,
Los amores,
Las urbanas personas
Las violentas palabras
Y en vez de echarme al odio
O a la calle,
Escribo a lo que salga.
(De Historia de Gloria, Madrid: Cátedra). Fundación Gloria Fuertes

Realmente creo que la vida misma es la mejor ficción que pueda existir, fuente inagotable de inspiración sin fronteras.

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Recomendación de lectura: Fundación Gloria Fuertes