Archivo de la Categoria ‘Internet’

“Estrellas” en un mundo casi imposible

Miércoles, 3 Marzo, 2010


Internet está inscrito en un marco efímero y rápido, más aún si hablamos de la duración de un blog, de sus reflexiones, de sus escritos volcados al ciberespacio, siempre con un tiempo limitado. Ignoro dónde irán a parar nuestras reflexiones y nuestras palabras; tal vez algún día se almacene todo en una gran memoria colectiva. Como decía Ray Bradbury en su novela Fahrenheit 451,”mueren los objetos, lo material, pero la información se almacena en la mente y sigue circulando de forma clandestina”.

La despedida que nos dedicó mi compañero de trabajo, Miguel, me hizo reflexionar sobre el tema. Recordaba El país de las últimas cosas, de Paul Auster:

“Ahora todo ocurre tan rápidamente que no puedo seguir el ritmo. No espero que me entiendas. Tú no has visto nada de esto y, aunque lo intentaras, jamás podrías imaginártelo. Éstas son las últimas cosas. Una casa está aquí un día y al siguiente desaparece. Una calle, por la que uno caminaba ayer, hoy ya no está aquí. (…)
Cuando vives en la ciudad, aprendes a no dar nada por sentado. Cierras los ojos un momento, o te das la vuelta para mirar otra cosa y aquella que tenías delante desaparece de repente. Nada perdura, ya ves, ni siquiera los pensamientos de tu interior. Y no vale la pena perder el tiempo buscándolos; una vez que una cosa desaparece, ha llegado a su fin.”

Nada perdura, cierto, pero perdurará el arte, la escritura, la música y nuestros recuerdos. La arquitectura más bella del ser humano es precisamente, ésta, la huella del testimonio, de su exclusivo poder de retar al tiempo. Dentro de unos días se presentará la película “Estrellas”, de Raúl Puig, como director y guionista. La película, no sólo presenta un argumento que  engancha al espectador, sino que representa toda una valentía de ilusión, un duelo entre sueño y realidad. Un lenguaje cinematográfico que se identifica con el lenguaje poético.

Vivimos momentos muy complicados, cualquier atisbo positivo se esfuma rápidamente, una imposición de futuro que parece no tener final. La sensación de un tiempo estancado impuesto por la desesperación, pérdidas y más pérdidas, devastadores desastres naturales y crisis económicas se alternan como enemigos de guerra. El guión de “Estrellas” ha sabido extraer tiempo a la imaginación, ha retado a las dificultades y ha impuesto su propio espacio temporal, alcanzando uno de los logros más queridos por el ser humano: forjar un sueño. Podríamos pensar al más estilo freudiano que, tal vez, todo estribe en el concepto de ilusión, como apuntaba en su obra El porvenir de una ilusión: “el secreto de la fuerza está en la fuerza de estos deseos”. ¿Esto es posible?, quizás. El guión de Raúl es producto de esa energía propia de un estilo de vida sólo posible por la propia decisión de seguir, de saltar los momentos difíciles, una lucha contra las adversidades, contra la crisis.

Paul Auster seguiría diciendo en el País de las últimas cosas: “Así es como vivo -continuaba su carta-. (…). A veces me siento tan débil que me parece que no podré dar otro paso. Pero lo logro, a pesar de los períodos de abatimiento, me mantengo activo. Deberías ver qué bien lo hago”.

Efectivamente, “Estrellas” ha nacido para crear un microcosmos especial dentro de nuestro desolador entorno, entre locura y razón que retan al tiempo, ése que presiona, oprime y encarcela todos nuestros sueños, ése al que le dedicamos poca atención por falta de horas y el que siempre nos deja el mismo anhelo, el de desear haber vivido.

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Presentación del mediometraje Estrellas:

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Lugar: Ciudad de Valencia

Dirección: Colegio Mayor Lluís Vives. Avenida Blasco Ibáñez, n.º 23

Sala: Muntaner

Hora: 20:00 horas

Presentada por: José Reig Cruañes

Guión y dirección: Raúl Puig Añón

Argumento:
Los personajes se encuentran inmersos en sus propias realidades de manera extrema, la supervivencia en plena crisis mundial, agudiza la falta de comunicación entre los mismos. En medio de esta locura se sitúa una niña que les recuerda el sentido de sus vidas.

Literatura y blogs de viajes

Martes, 12 Mayo, 2009


 

El andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos

Miguel de Cervantes Saavedraliteratura-y-viajes.gif

 

Viaje y literatura han generado siempre una fuente de producción inagotable para la imaginación del ser humano. A través de Internet encontramos lecturas sugerentes de viajes que nos trasladan a escenarios distintos de los habituales e incluso consiguen recordarnos la misma emoción que cuando leíamos los relatos de Julio Verne. El viaje del tiempo ha iniciado su nueva aventura: las historias de viajes navegan en los blogs.

Los cronistas, con sus relatos sobre las conquistas, transportaron los viajes culturales a través de sus diarios; sus historias nos acercaron a nuevas realidades al mismo tiempo que satisfacían la curiosidad de las personas. Ahora, en este tiempo de tecnologías y comunicación ¿siguen interesando estas lecturas? Efectivamente, creo que sí, y así lo demuestra la gran proliferación de interesantísimos blogs de viajes.

 ¿Por qué viajamos? ¿Qué encontramos en el camino? Algunas reflexiones sobre el placer y decepción que produce viajar. Las respuestas a estas cuestiones podemos encontrarlas en un interesante libro interesante, que muy probablemente ya conozcan: “El arte de viajar”, de Alain de Botton.

Hoy les propongo leer de forma diferente: navegar, leer y viajar sobre rutas marcadas en Internet. Retomar nuestro espíritu aventurero y salir de viajes en medio de
la Red.

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Sugerencia:

Premio Desnivel de literatura de montaña, viajes y aventuras

Lugares para desconectar

Internet y el Lenguaje de Signos

Martes, 18 Noviembre, 2008

“Lo más extraordinario es que el mundo tenga sentido”, A. Einstein

lenguaje-signos.jpgIniciar un post proponiendo la lectura de un poema a través de las páginas de Internet no sería para este blog nada original ni tema que no hubiésemos tratado anteriormente. Sin embargo, les propongo una forma de lectura diferente, utilizando no sólo Internet sino también un lenguaje distinto que no habíamos manejado en estas páginas. Leer a través del Lenguaje de Signos, en este caso español (LSE), puede ser una propuesta muy interesante o, al menos, diferente para nosotros.

Todos sabemos que la comunicación es de vital importancia en el desarrollo humano, somos seres sociales y para nuestro aprendizaje resulta imprescindible trasladar nuestros pensamientos a través de un lenguaje. Pero esas estructuras de pensamientos están siempre sujetas a las diferentes formas de sentir de cada uno de nosotros, sobre todo lo que nos rodea en la vida, las personas, los objetos etc. Colocarnos en un sistema diferente de comunicación del que habitualmente solemos utilizar siempre implica dificultad, pero especialmente implica observar el mundo desde una perspectiva distinta a la nuestra.

Hoy en día nadie pone en duda que la comunicación ocupa un lugar estratégico dentro de los nuevos modelos sociales. En este contexto, Internet ha llegado a sectores sociales proponiendo nuevas vías de socialización. Éste es el caso de la comunidad sorda. Aunque, creo que todavía queda mucho camino por hacer para que la convivencia entre la comunicad sorda y la comunidad oyente tenga lugar por medio de una perfecta comunicación que conlleve un mismo sentir y propósito. No pretendo hablar en este post de la problemática de los sordos con los oyentes, para nada, sino sólo pretendo transportar por unos instantes la brillante forma de expresar palabras en el Lenguaje de Signos.

El Lenguaje de Signos consigue trasladar la escritura desde el mundo oral y auditivo al universo sensorial de la vista, al mismo tiempo que retroalimenta al habla y al pensamiento. El camino no es ni ha sido nada fácil, marcado siempre por la dificultad, tal vez añadida, del desconocimiento entre la mayoría de la sociedad de oyentes.

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Mi propuesta de hoy, pues, es leer textos en Lenguaje de Signos a través de Internet. Intenten trasladar a sus sentidos todo el potencial que es capaz de generar la lectura de los ojos, las manos y la expresión del rostro humano. Les propongo algunos ejemplos, como la lectura de los poemas de Antonio Machado en la lengua española de signos. Resulta un ejercicio realmente extraordinario e increíble.

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Recomendación de web:

Biblioteca de Signos. En Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

 Recomendaciones de lectura:

Recuerdo Infantil de Antonio Machado. En (LSE)

Los jóvenes y la cultura del Messenger

Martes, 16 Septiembre, 2008

messenger-3.jpgTras el periodo de descanso, volvemos a reiniciar este blog. Las vacaciones veraniegas han terminado para muchos, especialmente, para los estudiantes. Durante estos meses de verano los he visto de cerca conectados al ordenador, casi a diario, y el programa protagonista al que se le prestaba atención no era otro que el popular “messenger”. Toda una oleada de multimedios y de los entornos de software que están sentando las bases de una nueva era. Ahora un considerable colectivo de jóvenes ya no llegan con el “pan bajo el brazo” sino con una computadora.  

Tan sólo hace unos meses preparaba un artículo en el que intentaba reflexionar sobre algunos aspectos de la cibercultura y, en él, recordaba la definición hecha por Marc Prensky del término “nativos digitales”. Efectivamente, nuestros jóvenes adolescentes pertenecen a este grupo, nacidos e inmersos en la cultura digital, crecen rodeados de ordenadores, música e imagen digital, teléfonos móviles, entre otros. Lo cierto es que para muchos jóvenes, algunos programas como el messenger, se convierten en una herramienta vital de conexión con el mundo. Una herramienta que ha posibilitado un cambio radical en las formas de comunicación y socialización. El messenger, además, permite una comunicación continua, prolongada y, ciertamente económica, con la posibilidad de elegir con quien hablar y con quien no.  

Como dice el profesor Alejandro Piscitelli, “máquina y seres humanos parecen fundirse en un nuevo vivisistema”. ¿Nos resulta preocupante?, o sencillamente es una cuestión de donde los productos comunicacionales evolucionan desde los rígidos formatos del texto escrito (o “relatado” por el locutor) hasta llegar a convertirse en formas de comunicación originadas por la nueva era tecnológica que vive el ser humano. 

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Lecturas recomendadas en red:

Horacio C. Reggini: “Las nuevas tecnologías y la lengua”. Boletín de
la Academia Argentina de Letras.Tomo LXVI, Nº 261-262, julio-diciembre 2001. Puede consultarse en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Navegar y leer

Miércoles, 16 Julio, 2008

 

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“Estoy sentado. Leo a un poeta. Hay mucha gente en la sala, nadie lo diría. Están en el interior de los libros”. Rainer M. Rilke 

Tras un año de duro trabajo, siempre es bueno recordar que debemos iniciar una etapa de descanso vacacional. Propongo navegar y leer al mismo tiempo a través de nuestra realidad virtual, sumergirnos en el mundo de la blogosfera, explorar ratos de lectura donde las hojas pasen a ritmo del “clic” del ratón. Hemos hablado en muchas ocasiones de los cambios en nuestra forma de leer, y ¿por qué no, ahora, invitarles a leer algunas de las páginas interesantes que circulan por el ciberespacio? El viajero virtual les aconseja que no dejen de pasar por el blog de Justo Serna, “la microhistoria de un mundo hecho pedazos”, sus reflexiones nos invitan a pensar e indagar en las complejidades del mundo actual que nos rodea, y nos hace partícipe de sus mensajes cubiertos de formas y pensamiento que, sin duda, despiertan nuestro placer a la lectura.

Mientras seguimos navegando localizamos otros blogs interesantes como el de la “Mujer en la lectura” de Cynthia literaria, una joven periodista emprendedora en el arte de la escritura, que desde Chile, nos ofrece la lectura a través de la mirada de la mujer. Otra parada en el camino de nuestro viajero virtual se localiza en blog de mi amigo Juan Navidad, creatividad, originalidad y un lugar de ensueño donde las palabras cumplen la función de crear imaginación. El blog de los profesores de universidades de Argentina, Brasil y Colombia, ruta de interesante lectura. Exploren, pues, el mundo de la blogosfera y naveguen este verano por sendas distintas.

Releer viejas lecturas es otra magnífica propuesta, recordaba ahora, al personaje de Maurice Blanchot que era atrapado entre las palabras de una página del libro donde percibe en su cuerpo la extraña sensación de sentirse observado por una palabra. Ocurre entonces algo sorprendente: las palabras se comportan como seres vivos llegando al extremo de no permitirle retirar la mirada: “las palabras se apoderan de él y comenzaba a leer” (Blanchot, Maurice, Thomas el Obscuro, Valencia, Ed. Pre-Textos, 1982, pp. 20-24). 

Leamos, pues, de forma desordenada, bien sea navegando por la red sobre las líneas de un blog, como a través de un libro electrónico o impreso. Cualquier forma es válida para volver a la imagen de lectura solitaria y silenciosa donde, en un intervalo de tiempo, caben muchas voces, incluso la del propio lector. 

La simbiosis de Internet y ética

Miércoles, 30 Abril, 2008

internet-y-etica.jpgEn muchas ocasiones hemos reflexionado sobre la Sociedad de la Información y el Conocimiento. Sin embargo, el otro día una buena amiga y contertulia habitual, me planteaba el tema desde una visión diferente ¿Hasta dónde alcanza la ética en Internet para delimitar terrenos en el tratamiento de la información? ¿Dónde están los límites éticos y jurídicos del uso de las imágenes en los medios? Nuestra amiga Pilar lleva razón; es un tema muy interesante, amplio y, sin duda, arduo de debatir.

No creo que nuestros principios éticos hayan cambiado. Sin embargo, está claro que Internet y, en general, todos los elementos que engloba la Sociedad de la Información y el Conocimiento, han abierto las grandes puertas a la polémica sobre cómo debe darse un contenido.

Una imagen puede rodar por el mundo en cuestión de pocas horas, pero hasta dónde pueden llegar sus límites. Nuestros comportamientos, tanto los más loables como los más deleznables, se ven reproducidos en la Red y en cualquier medio de comunicación abierto a las nuevas tecnologías. La imagen voraz de una catástrofe, una guerra, o como recientemente hemos visto la fotografía de un zulo diseñado por la bestialidad de un pederasta, son ejemplos de la enorme carga de noticias que recibimos diariamente. Podemos pensar que el modelo de Internet quiebra los viejos criterios para la evaluación de las relaciones sociales y éstos se ven sujetos a la creación de nuevas normas jurídicas; me parece interesante reflexionar sobre esta idea. ¿Qué opinan? ¿A quienes navegan por Internet se les debe pedir unas exigencias éticas de su profesionalidad y su responsabilidad?

La calidad de Internet y del resto de las nuevas tecnologías de la información sólo pueden conseguir su finalidad cuando los convertimos en instrumentos al servicio de una realidad más humana y, como tal, más justa. La humanidad actual ya no debe aceptar por separado la visión de futuro y la evolución de las nuevas tecnologías de la información. Pero estas tecnologías sólo encuentran sentido humano cuando mantienen un riguroso respeto por cada uno de los derechos y libertades en los que se materializa la dignidad humana.

  ¿Toda la ética de los medios de comunicación social es extrapolable a la ética de Internet? ¿La ética de Internet depende más del emisor que del receptor o navegante? ¿Es necesaria tanto una legislación como una codificación ética para la red de Internet?

Bueno, este post esta repleto de preguntas que lanzo al ciberespacio, lugar de encuentros de ideas.

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Lecturas recomendadas:

“Internet y autorregulación etico-profesional” Francisco Vázquez (Universidad Complutense de Madrid). Revista Ciberdemocracia, núm.6

“La fotografía también se sienta en el banquillo” por Rodrigo Carrizo Couto  en El País. La ética: un nuevo reto para el profesional de la información en el siglo XXI Yuniet Rojas Mesa, Guzmán Cabrales Hernánde (…).Revista Acimed

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Anuncio. Premios Literarios: La Fundación de los Ferrocarriles Españoles propone: Premios del Tren: Antonio Machado, de poesía y cuento. (2008)

Comunicación y cibercultura

Miércoles, 9 Mayo, 2007

“La vida en el ciberespacio (…) es más igualitaria que elitista y más descentralizada que jerárquica…” Mitchell Kapor

La denominada sociedad de la información, en la que estamos irremediablemente inmersos, es el resultado de la unión entre las tecnologías de la información y las telecomunicaciones que se están desarrollado desde hace ya un cierto tiempo hasta tal punto que superan las previsiones de nuestra propia imaginación.

El concepto de sociedad de la información es muy amplio de ahí que, sin duda, no se puede reflexionar en unas pocas líneas. ¿Cómo se maneja la información? ¿Cómo conseguimos asimilar la cantidad de información que recibimos a diario a través de uno u otro medio? ¿Cómo logra un político transmitir sus acciones e ideas a una sociedad tan sumamente informada? ¿Termina por convencer o alcanzamos nuestros más confusos pensamientos a golpe de saturación? Sin lugar a dudas, la importancia de la lectura, bien seleccionada, como apunta José Antonio Millán en su libro Lectura y la sociedad del conocimiento, interviene como un factor determinante. 

En un corto período de tiempo, el mundo desarrollado se ha propuesto lograr la globalización del acceso a los enormes volúmenes de información existentes en medios cada vez más complejos, con capacidades ascendentes de almacenamiento y en soportes cada vez más reducidos. La proliferación de redes de transmisión de datos e información, de bases de datos con acceso en línea, ubicadas en cualquier lugar, accesibles mediante Internet, permiten el hallazgo de otras redes y centros de información de diferentes tipos en cualquier momento Esta situación ha cambiado radicalmente la concepción de los servicios bibliotecarios, ha provocado el surgimiento de nuevas empresas y tipos de servicios de información cada vez más competentes; se conjuga la edición impresa con la digital bajo enfoques diferentes como las bibliotecas virtuales conviviendo con los sistemas automatizados de acceso a bases de datos. Toda una comunidad de servicios especializados de información y conocimiento muy útiles para captar nuestra atención en todo momento, y tal vez así, utilizarlos para los fines que convengan, obviamente, y sin necesidad de tener una prodigiosa agilidad mental, podríamos colocar de ejemplo alguna de las campañas políticas, repletas de discursos vacíos de escaso contenido informativo, pero grandilocuentes.

Todos conocemos la necesidad de comunicación entre los hombres; el género humano necesita comunicarse, pero en ocasiones los grandes volúmenes de información que se generan cada día provocan un exceso de información que merma la capacidad crítica de la sociedad. La información se crea y cuando deja de ser funcional para la comunidad que la ha generado, desaparece.Otro concepto que entra en juego en el mundo de la información y comunicación, es el de la cibercultura. Como todos sabemos, la cibercultura hace referencia a todos los cambios de índole cultural que se están generando como consecuencia de la utilización de la informática como medio de información y comunicación. La cibercultura tiene la peculiaridad de estar desprovista de centro, de líneas directrices, de entidades ligadas a un tiempo y un espacio. En este sentido, como dice P. Virilio, no se habla de cibercultura por casualidad ya que las autopistas de la información están unidas a un fenómeno de feedback, de retroalimentación, la interactividad marca el aspecto fundamental del sistema social actual.  

Pierre Lévy, filósofo y especialista del ciberespacio, en su libro La cibercultura, el segon diluvi  asegura que “cuanto más se extiende el ciberespacio más universal se convierte y menos totalizable es el ámbito informático” y, es precisamente ese ciberespacio que nos apunta Lévy el que “no genera una cultura de lo universal porque está en todas partes, sino porque su forma o su idea implican el derecho al conjunto de los seres humanos”.

Está claro que la información y la comunicación son la clave y unidos a la sociedad del ciberespacio crean una nueva forma del devenir humano. 

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Sugerencia:

En la era de la cibercultura y la comunicación no podemos excluirnos de llevar nuestra opinión a las urnas. Les invito a leer el post que Justo Serna nos brinda hoy en su blog, una buena opción de lectura al hilo de lo que hablamos aquí.

 Lectura recomendada:

Identidad, poder y conocimiento en la sociedad de la información. Introducción al estudio de la temporalidad como eje del análisis hermenéutico . Rafael Vidal Jiménez

La globalización y los medios de comunicación de masas

Martes, 6 Febrero, 2007

Cada cambio nos da la sensación de ser la panacea o ideal de perfeccionamiento situación que nos llevará a la resolución final-total de los problemas de las sociedades.” Oscar Reyes Hdez

El término “globalización” comenzó a utilizarse a principios de los años 80 en las escuelas norteamericanas de gestión de empresas de las universidades de Harvard, Columbia y Stanford, entre otras. Se empleaba para dar cuenta de los beneficios de la liberación y la regulación como formidables instrumentos de incremento económico a escala mundial. Sin embargo, Carlos Marx y Federico Engels ya justificaron este término con anterioridad en el Manifiesto Comunista de 1848, cuando, al analizar la tendencia del desarrollo capitalista, expresaron:

“Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía dio un carácter cosmopolita a la producción y el consumo de todos los países… cuya introducción se convierte en cuestión vital para todas las naciones civilizadas, por industrias que ya no emplean materias primas indígenas, sino las venidas de las más lejanas regiones del mundo, y cuyos productos no solo se consumen en el país sino en todas partes del globo”. (Marx, Carlos y Federico Engels, “Manifiesto Comunista”).

En este caso se utiliza el término “globo”, generalmente los clásicos del marxismo, al hacer referencia a este proceso, utilizan la palabra “mundialización”, de acuerdo con la importancia que en su época va adquiriendo el comercio mundial, la tendencia del capital a salir de sus fronteras nacionales y al hecho de que el capitalismo fue el primer régimen que creó un mercado mundial en la Historia.

La importancia que ha adquirido este proceso a finales del siglo XX ha condicionado su popularidad y la diversidad de criterios, que han generado un intenso debate sobre el alcance y la definición del término globalización.

La difusión del fenómeno que se ha hecho llamar “pensamiento único y globalizado” está íntimamente ligado a la difusión del progreso tecnológico, al acceso de la información a través de los medios de comunicación de masas, cuyo máximo representante es, en estos momentos y sin lugar a dudas, Internet.

Desde el punto de vista de los tecno-escépticos, las nuevas tecnologías de comunicación e información deben ser miradas como meras herramientas, que se colocan al servicio de una voluntad política desde que ésta existe. Sin embargo, para los tecno-optimistas no son simples tecnologías sino síntomas de una revolución más profunda, indicadores útiles de una avalancha cultural y mental, que nos llevará, en última instancia, a una remodelación colectiva de las verdades y valores básicos, como la noción de trabajo en un ambiente de producción automatizada, el concepto de propiedad intelectual en una economía de ideas, la relevancia del Estado-nación en un mundo globalizado o el significado de interés público en un mercado libre y manipulado de forma invisible. Realmente lo que tenemos en juego es el nacimiento de una nueva sociedad, por una parte más global y presumiblemente más virtual o post-industrial pero, por otra parte, globalmente más inestable, cada vez más eficiente para los ricos e indiferentes a las necesidades de los pobres, excluidos de la eficiencia exigida por el mercado libre.

Realmente, ambos, escépticos y optimistas, tienen razón, cada cual a su manera. La voluntad política es un recurso fundamental para resolver los problemas humanos. Quizás, necesitamos una visión política diferente, una visión realmente global, capaz de incluir en una categoría mayor las estrechas agendas políticas de nacionalistas, chovinistas, o culturalmente parcializadas. Como este planeta se está encogiendo rápidamente, necesitamos comenzar a pensar globalmente, no sólo en atención a las ventajas tecnológicas y económicas, sino desde el punto de vista político, cultural, social y ético.

Las preguntas que podríamos formular son ¿Cuál será el impacto real de la revolución de la información sobre los desequilibrios globales del mundo? ¿Incrementará las desigualdades económicas, culturales y sociales, o tenderá a reducirlas? ¿O existe un bien común más elevado?

Aunque, las globalizaciones culturales, sociales, políticas y éticas permanecen aún rezagadas. Es probable que en ausencia de un poder político global efectivo, capaz de redistribuir la riqueza global y de garantizar la justicia y el bien común, la sociedad global de la información no sea, tan ventajosa para todos los países. Se sabe que en casi todas las sociedades, las necesidades y preferencias de los ricos y los poderosos son generalmente más respetadas y reflejadas en los objetivos y prioridades oficiales. La sociedad de la información, por sí misma, no cambiará este estado de cosas.

Es posible que necesitemos indagar en la esperanza y en el significado. ¿Cómo podemos desarrollar actividades no lucrativas en una sociedad que reconoce a los individuos sólo por el prisma de su valor de mercado? ¿Cómo podemos dar algún significado humano a la globalización? ¿Cómo podemos crear un sentido de solidaridad global?

El bien común sólo existe si hablamos, si discutimos acerca de él, si acordamos unos con los otros una acción común sobre el asunto. Nuestro mundo globalizado tiene realmente un presente común. Pero carece de un pasado común y no tiene un futuro asegurado. Ese mundo comparte los instantes globales de especulación, transmite las herramientas globales de estandarización. Pero carece de cualquier consenso sobre los objetivos finales que parece buscar. Como muy bien nos analiza el profesor Andrés Pedreño, “una de las ventajas de la globalización, Internet y de la sociedad de la información es la creación de una cultura donde la información económica relevante se comparte, analiza y nos permite reflexionar comparativamente.”

Deberíamos buscar una nueva filosofía para la humanidad, cuyo punto primordial fuera la comunicación. La ignorancia de los modos de vida de unos y otros ha sido la causa común de sospecha y desconfianza entre los pueblos del mundo. La comunicación debe mirarse como un método y una filosofía para construir las defensas de la paz. Pero no olvidemos nunca que las tecnologías de la comunicación no garantizan la comunicación, solamente son medios y no tienen significado.

Sugerencias

Visitar web:

http://economia-globalizacion.blogspot.com/ Andrés Pedreño.

Diario Información: “Las exigencias de la globalización”. Por Andrés Pedreño, en suplemento Dominical con fecha 11-02-2007

Del arca a la web

Jueves, 25 Enero, 2007

“El hombre vive en un mundo en el que cada ocurrencia está cargada con ecos y reminiscencias de lo que ha ocurrido antes. Cada acontecimiento es un recordatorio.” John Dewey


archivos.jpg   En un fantástico juego de metáforas, decía el poeta mexicano Octavio Paz, que la poesía es la memoria de un país y los archivos son su lengua. En esta misma línea de reflexión, los documentos serían las palabras, el eco del pasado, que transcurrido el paso del tiempo, una vez organizado por las manos del archivero, es puesto finalmente al servicio de los historiadores, convirtiéndose después, en voz, en historia, en memoria viva de la sociedad.

Sabemos que la construcción del conocimiento histórico es un largo camino repleto de matices, que sin duda, condicionará la elaboración del discurso por parte de los historiadores. Es precisamente en este dilatado trayecto, que emerge desde que se produce el acontecimiento hasta que es utilizado por el historiador, donde encontramos un lugar equidistante entre el documento y los intérpretes de la Historia, el papel que desempeña el archivo.

José María Guelbenzu recuerda en su artículo “Un ordenador antiguo” una vieja fábula latina que ilustra perfectamente este concepto de transmisión de memoria: “Sócrates cuenta, al final de Fedro, cómo Theuth, uno de los antiguos dioses, mostró a Themis, rey de Egipto, todas sus artes; y cuando llegó a las letras, es decir, a la escritura, dijo de ella que harían más sabios y más memoriosos a los egipcios, pues se ha inventado como fármaco de la memoria y la sabiduría. Themis, entonces, alegó que semejante invención es el olvido, lo que producirá en las almas de quienes la aprendan, al descuidar la memoria, ya que, fiándose de lo escrito, llegará al recuerdo desde fuera, a través de caracteres lejanos, no desde dentro, desde ellos mismos y por sí mismos. La escritura era para Themis, un codificador ajeno a la memoria del hombre y al fiarse de ella, ésta perdería su cualidad de sabio pues la única sabiduría posible era la almacenada mnemotécnicamente en la cabeza. El saber estaría fuera del hombre y éste se convertiría en alguien incapaz de valerse por sí mismo.”

La transmisión de la memoria va unida al desarrollo de la civilización humana. La existencia de un sistema administrativo, con una estructura y reparto de poder, hace imprescindible la presencia de un órgano que se ocupe específicamente de la gestión y conservación de los testimonios que acreditan la existencia de un derecho, la toma de una decisión o de cualquier otro acto que sea necesario preservar, como prueba, justificación o simplemente como testimonio, de acuerdo, por tanto, con las dos máximas que rigen la creación de un documento, las funciones de constancia y comunicación.

Podríamos decir que la Historia puede ser entendida como “el arte de la memoria” y su principal protector, el archivo, esa institución o servicio muchas veces olvidado y despreciado, y en otras protegido y mimado, afortunadamente cada vez, con múltiples iniciativas y propuestas desde distintos ámbitos públicos y, en menor medida, desde el privado. Aparece o resurge ahora, un renovado culto a la memoria histórica, que se aprecia tanto en la proliferación de centros de investigación como en los nuevos argumentos que se aplican para mejorar la disciplina archivística. Parece que impera una noción de la Historia que ya definía Marc Bloch, la del conocimiento de huellas: “Los documentos son huellas y los archivos reservas de huellas inventariadas”. Existe una natural dependencia del documento, es decir, si no hay fuente no hay Historia, tal vez, porque recae en nosotros la ilusión de creer que lo que llamamos hecho debe coincidir siempre con lo que realmente sucedió.

Creo que hay que considerar a los documentos como testimonio puntual y siempre parcial de un hecho o suceso determinado. Los documentos son siempre sedimentos de la realidad, son las partículas de un cosmos que el historiador se encargará de recomponer a partir de los trazos que los archivos hayan podido conservar. Jacques Le Goff resume el concepto de documento como “el documento no es un material objetivo, inocente y puro, sino que expresa el poder que ejerce la sociedad del pasado sobre la memoria y sobre el futuro”.

Poco a poco se han ido incorporando a Internet distintos modos de acceso al documento, con un resultado y un número de consultas y usuarios realmente extraordinarios. La red se ha convertido en un nuevo ámbito social y de comunicación donde necesariamente ya tienen presencia los archivos. Internet está ofreciendo una oportunidad “histórica” para romper con la imagen de espacio cerrado y lejano que, desde siempre, han transmitido los archivos “tradicionales”. La red es un medio en el que todo o casi todo es posible, útil, económico y rápido, con la especial virtud de la interactividad con el usuario, la inmediatez, la constante actualización, la disponibilidad y sobre todo la inmediatez en el tiempo de acceso a la información, una cuestión de primer orden en la sociedad del conocimiento y la información: el acceso a la descripción documental, poder consultar desde cualquier punto y a cualquier hora, una información custodiada por cualquier archivo, además de la conservación y preservación de los documentos custodiados en los archivos tradicionales para ser “expuestos” en archivos virtuales, abiertos los 365 días del año. Podemos decir que ha comenzado a ser realidad el sueño de cualquier investigador, disponer de cualquier documento en el preciso momento que lo necesita, sin tener que desplazarse ni realizar trámites administrativos. Así, se pueden consultar los grandes tesoros que hay detrás de esos inmensos portales, como es el caso del sevillano Archivo de Indias, en el que los investigadores ponen su mirada para leer sus textos manuscritos y los “relatos” de aquellos cronistas de Indias, de tal manera que se puede iniciar un nuevo viaje, navegando desde un océano a otro, a través de Internet.

 Los poderes públicos tienen ahora la palabra y la oportunidad de hacer realidad una asignatura, todavía pendiente, como es el desarrollo y la mejora en las vías de acceso a los archivos, ya sean “tradicionales” o “digitales”, con una accesibilidad sencilla y una gestión transparente, al servicio de la cultura, la investigación y, por supuesto, el propio ente productor, que no tenga las cortapisas que actualmente limita el derecho constitucional de acceso a la información.

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Lectura recomendada:

Termina de publicarse el libro de Pedro Luis Angosto: José Alonso Mallol. El hombre que pudo evitar la guerra. Editado por el Instituto Alicantino de “Cultura Juan Gil-Albert”

Sugerencias: 

La Fundación para la memoria del campo de concentración de Buchenwald. Coloca en red su archivo histórico de imágenes.

Visitar web: http://www.archivistica.net/digitales.html 

Nuevas formas de lectura

Jueves, 14 Diciembre, 2006

“En el corazón de esta videocultura siempre hay una pantalla, pero no forzosamente una mirada”. JEAN BAUDRILLARD

clip_image002.jpgDe alguna manera, todos hemos experimentado los cambios que se han producido en nuestras formas de leer o escribir e, incluso, en nuestra forma de comunicarnos a través del uso de Internet en los últimos años. Es muy habitual sentarse frente a los equipos personales para revisar correos electrónicos, leer las últimas noticias, consultar información sobre cualquier tema o realizar algún trabajo de investigación; todo ello porque se ha encontrado en Internet una gran ayuda o simplemente porque estamos obligados a adaptarnos a este nuevo medio de lectura, empujados por la necesidad que impone la actual sociedad del conocimiento y la información.

Cabría preguntarse si alguna vez hemos reflexionado respecto a la influencia que estos cambios están teniendo sobre nuestra forma de enfrentarnos a la lectura, de la misma manera que ha ocurrido a través de la Historia cada vez que el hombre ha decidido cambiar un medio de comunicación por otro.

Efectivamente, el concepto tradicional de la lectura como proceso lingüístico o cognitivo ha cambiado. El investigador y lingüista catalán Daniel Cassany comentaba que hoy en día leer ya no significa “sentarse en un sillón y leer un libro”. Creo que se trata de una reflexión que nadie puede rechazar.

La lectura y la escritura en Internet ha abierto una nueva ventana dentro de los ámbitos del saber; tan sólo tenemos que observar el desarrollo del concepto de biblioteca, antes definido como “centro de conocimientos” y ahora, con la presencia de bibliotecas virtuales, convertidas en centros de creación y participación, lugares donde se ofrece una dinámica directa entre el lector-usuario y la lectura en pantalla de cualquier texto. Parafraseando a José María Merino, “la relación de la lectura y las TIC ha sido la de habituación a un lenguaje y soportes que no eran los de siempre, en un contexto donde el libro o la lectura lineal eran los referentes más comunes”.

Estamos frente a una nueva creación del concepto de lectura y escritura, una fusión que nos crea textos electrónicos inestables y elásticos dentro de la tarea de edición, que pueden ser continuados, corregidos, modificados; en definitiva, re-leídos y re-escritos. En términos del profesor  J. A. Rodríguez Ruiz, “con la cibercultura el lugar de la obra se dispersa. Los roles se configuran y ya no se puede hablar de un escritor y de un lector como entidades separadas, sino de un escrilector…”.

Ahora es posible leer y escribir, hacerlo en grupo y colectivamente, no sólo la interactividad sino la hipertextualidad. El tiempo pasó y la sociedad cambió, el ciberespacio social inaugura la metáfora de la configuración de mundos distintos a partir del espacio virtual. René Berger afirma que “cuanto más las computadoras se superan como máquinas, menos aparecen como máquinas, y más aparecen como conciencia o próximo de nuestra conciencia”. Asimismo, añade Roland Barthes que “desde el hipertexto, toda lectura es un acto de escritura”. Internet se ha convertido en un lugar excelente para la escritura colectiva, no necesariamente adscrita a la rueda editorial para publicar, escribir o leer todo aquello que nos guste. Recordando a Jean Paul Sartre, “la operación de escribir supone la de leer como su correlativo dialéctico, y estos dos actos conexos necesitan dos agentes distintos. Lo que hará surgir ese objeto concreto e imaginario, que es la obra del espíritu, será el esfuerzo conjugado del autor y del lector…”. 

En definitiva, el libro seguirá siendo la mejor metáfora de la sociedad. Metáforas que forman parte de esas bibliotecas tradicionales o de las actuales bibliotecas virtuales que proyectan sus historias, sus relatos y dialogan con las nuevas formas del lenguaje.