Archivo de la Categoria ‘Educación’

Los jóvenes y la cultura del Messenger

Martes, 16 Septiembre, 2008

messenger-3.jpgTras el periodo de descanso, volvemos a reiniciar este blog. Las vacaciones veraniegas han terminado para muchos, especialmente, para los estudiantes. Durante estos meses de verano los he visto de cerca conectados al ordenador, casi a diario, y el programa protagonista al que se le prestaba atención no era otro que el popular “messenger”. Toda una oleada de multimedios y de los entornos de software que están sentando las bases de una nueva era. Ahora un considerable colectivo de jóvenes ya no llegan con el “pan bajo el brazo” sino con una computadora.  

Tan sólo hace unos meses preparaba un artículo en el que intentaba reflexionar sobre algunos aspectos de la cibercultura y, en él, recordaba la definición hecha por Marc Prensky del término “nativos digitales”. Efectivamente, nuestros jóvenes adolescentes pertenecen a este grupo, nacidos e inmersos en la cultura digital, crecen rodeados de ordenadores, música e imagen digital, teléfonos móviles, entre otros. Lo cierto es que para muchos jóvenes, algunos programas como el messenger, se convierten en una herramienta vital de conexión con el mundo. Una herramienta que ha posibilitado un cambio radical en las formas de comunicación y socialización. El messenger, además, permite una comunicación continua, prolongada y, ciertamente económica, con la posibilidad de elegir con quien hablar y con quien no.  

Como dice el profesor Alejandro Piscitelli, “máquina y seres humanos parecen fundirse en un nuevo vivisistema”. ¿Nos resulta preocupante?, o sencillamente es una cuestión de donde los productos comunicacionales evolucionan desde los rígidos formatos del texto escrito (o “relatado” por el locutor) hasta llegar a convertirse en formas de comunicación originadas por la nueva era tecnológica que vive el ser humano. 

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Lecturas recomendadas en red:

Horacio C. Reggini: “Las nuevas tecnologías y la lengua”. Boletín de
la Academia Argentina de Letras.Tomo LXVI, Nº 261-262, julio-diciembre 2001. Puede consultarse en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

La simbiosis de Internet y ética

Miércoles, 30 Abril, 2008

internet-y-etica.jpgEn muchas ocasiones hemos reflexionado sobre la Sociedad de la Información y el Conocimiento. Sin embargo, el otro día una buena amiga y contertulia habitual, me planteaba el tema desde una visión diferente ¿Hasta dónde alcanza la ética en Internet para delimitar terrenos en el tratamiento de la información? ¿Dónde están los límites éticos y jurídicos del uso de las imágenes en los medios? Nuestra amiga Pilar lleva razón; es un tema muy interesante, amplio y, sin duda, arduo de debatir.

No creo que nuestros principios éticos hayan cambiado. Sin embargo, está claro que Internet y, en general, todos los elementos que engloba la Sociedad de la Información y el Conocimiento, han abierto las grandes puertas a la polémica sobre cómo debe darse un contenido.

Una imagen puede rodar por el mundo en cuestión de pocas horas, pero hasta dónde pueden llegar sus límites. Nuestros comportamientos, tanto los más loables como los más deleznables, se ven reproducidos en la Red y en cualquier medio de comunicación abierto a las nuevas tecnologías. La imagen voraz de una catástrofe, una guerra, o como recientemente hemos visto la fotografía de un zulo diseñado por la bestialidad de un pederasta, son ejemplos de la enorme carga de noticias que recibimos diariamente. Podemos pensar que el modelo de Internet quiebra los viejos criterios para la evaluación de las relaciones sociales y éstos se ven sujetos a la creación de nuevas normas jurídicas; me parece interesante reflexionar sobre esta idea. ¿Qué opinan? ¿A quienes navegan por Internet se les debe pedir unas exigencias éticas de su profesionalidad y su responsabilidad?

La calidad de Internet y del resto de las nuevas tecnologías de la información sólo pueden conseguir su finalidad cuando los convertimos en instrumentos al servicio de una realidad más humana y, como tal, más justa. La humanidad actual ya no debe aceptar por separado la visión de futuro y la evolución de las nuevas tecnologías de la información. Pero estas tecnologías sólo encuentran sentido humano cuando mantienen un riguroso respeto por cada uno de los derechos y libertades en los que se materializa la dignidad humana.

  ¿Toda la ética de los medios de comunicación social es extrapolable a la ética de Internet? ¿La ética de Internet depende más del emisor que del receptor o navegante? ¿Es necesaria tanto una legislación como una codificación ética para la red de Internet?

Bueno, este post esta repleto de preguntas que lanzo al ciberespacio, lugar de encuentros de ideas.

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Lecturas recomendadas:

“Internet y autorregulación etico-profesional” Francisco Vázquez (Universidad Complutense de Madrid). Revista Ciberdemocracia, núm.6

“La fotografía también se sienta en el banquillo” por Rodrigo Carrizo Couto  en El País. La ética: un nuevo reto para el profesional de la información en el siglo XXI Yuniet Rojas Mesa, Guzmán Cabrales Hernánde (…).Revista Acimed

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Anuncio. Premios Literarios: La Fundación de los Ferrocarriles Españoles propone: Premios del Tren: Antonio Machado, de poesía y cuento. (2008)

Internet y nuestros mayores

Martes, 11 Diciembre, 2007

“Un día me imaginé a mí mismo con 80 años pasando revista de mi vida. Entonces me di cuenta de que no me arrepentiría de haber renunciado a mis beneficios en Wall Street, pero me dolería no haber participado en el auge de Internet”, (Jeff Bezos, Fundador de Amazon.com)

internet.jpgCuando era una niña mi mayor deseo era hacerme mayor, muy mayor, para poder conocer muchas cosas y almacenar mucha sabiduría, pero naturalmente, el tiempo fue cambiando la percepción de la vida que yo tenía. A cambio me otorgó la idea de que aquello de envejecer no era demasiado bueno. Fue una lástima.  

Si nos paramos a pensar qué personas son las que más utilizan Internet, la imagen más probable que tengamos sea la de un joven o adulto de no muy avanzada edad, pero rara vez podemos presentir en nuestra mente que el navegante de la red sea un jubilado que, usando su tiempo, se permite buscar temas que le interesan o comunicarse con personas que se encuentren a distancia. Pero la realidad es que Internet también ha llegado a nuestros mayores y que éstos leen, escriben y consultan cada vez más a través de una pantalla de ordenador. La Sociedad de la Información y el Conocimiento poco a poco se va convirtiendo en una la sociedad de aprendizaje permanente. Por otro lado, un dato significativo es que, desde la interacción del ciberespacio, podemos conseguir superar uno de los mayores miedos que tiene el ser humano: la soledad, tanto individual como en el aislamiento con el entorno.

Desde este punto de vista, Internet puede proporcionarnos la creación de entornos de comunicación, que facilitan el desarrollo de las relaciones interpersonales, independientemente de la situación de movilidad que se tenga. Actualmente se cuenta con numerosos estudios sobre los beneficios del uso de Internet en la salud. La apertura de nuevas vías de comunicación estimula y desarrolla cualidades positivas en la persona.

Una de las noticias más agradables que leí la semana pasada fue el premio que se ha concedido al mejor blog español, el de una mujer de 95 años de edad. El jurado The BOBs premió a la bitácora que lleva por nombre  “A mis 95 años”. Entender la vida desde la perspectiva de los años y saberla transmitir requiere una vitalidad mental envidiable, que a nosotros ya nos gustaría alcanzar. 

Todos podemos incorporar una cierta dosis de creatividad cuando escribimos un correo-electrónico, participamos en un chat o recogemos una información de una página web que nos sirve de inspiración para redactar, por ejemplo, una poesía. Sin duda, Internet es un mundo abierto a la comunicación y a la participación que puede integrar colectivos de todo tipo sin importar la edad. 

Cuando iba terminando de escribir el post de hoy, no dejaba de pensar en mi amigo Juan Navidad, siempre me pareció muy lograda la definición que hizo de Internet, la llamó, “la Ciudad de las Palabras”. En su artículo, Juan,  recomendaba: “…para tener éxito y sobrevivir en la Ciudad de la Palabras: Internet es un lugar de intercambio, un zoco donde las personas más hurañas, más apegadas a su secretos y egoísmos lo tendrán más difícil(…) gracias a la red, la gente va a leer más, porque habremos aprendido lo importante que es el entendimiento y las buenas palabras en esta ciudad inmensa y atractiva que no tiene fronteras.”

 Bueno, pues propongo que todos puedan envejecer con nuestras lecturas, escrituras y debates a través de la web, llevando a buen término nuestra vida diaria, o al menos, intentarlo. Podríamos concebir la vida como decía Unamuno, como una novela, en la que uno va escribiendo, línea a línea, la propia historia, ahora también, con la mirada en el ciberespacio. 

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Recomendación de web:

Dinamización de ideas. Juan Navidad

La imagen, la fantasía, y la palabra

Jueves, 19 Abril, 2007

cuentos_tcm25-8419.jpgTodos los que defendemos la lectura deberíamos, quizás, ser más cautos a la hora de describir cómo y cuáles son los mejores métodos para fomentar la lectura a nuestros niños y adolescentes. Al hablar del fomento a la lectura da la impresión de que existe una ruta concreta para alcanzar dicha meta, como si alguien nos dijera: “señores, si desea usted ser lector, pase y camine por este sendero?” Creo, sinceramente, que eso no es posible, y que tales sendas lectoras no existen.

Basta con leer un solo libro y encontrar en él una plena satisfacción, sea del tipo que sea, emocional o intelectual, para querer repetir la experiencia. Sólo rechazamos las experiencias que no nos dejan buen sabor de boca. Creo que hay que descartar que el hábito lector no es producto de la repetición, si fuera así, tal vez, todos los niños que pasan por nuestro sistema educativo serían lectores, porque si algo se hace en los colegios y en los institutos es leer por obligación. Creo que el hábito es una decisión de voluntad al permanecer fiel a ese gusto concreto. Leer es, sin duda, una necesidad ineludible en los tiempos que vivimos, pero lo realmente complicado es buscar fundamentos a esa necesidad.

Reflexionado sobre la idea del hábito a la lectura, podemos plantearnos las siguientes preguntas: ¿Cómo podemos fomentar el gusto a lectura desde las edades más tempranas? ¿Qué recurso será el más propicio y adecuado?

Las ilustraciones en los libros para niños cobran especial importancia, ya que no tiene una función simplemente ornamental sino que forman parte inherente del texto como complemento visual de todos los signos escritos.  La ilustración en estos libros es la versión en imágenes de un relato, de una narración detallada, la combinación entre los códigos del texto escrito y el iconográfico, asegura la comunicación perfecta de su contenido al lector, sin solapamiento ni contradicciones involuntarias. La interacción entre ambos se produce y crea el mundo imaginario que permite introducir los elementos más complicados del relato, los sentimientos, los pensamientos, todo un conjunto de expresiones que integran la geografía humana. El profesor Colomer en “Siete llaves para valorar las historias infantiles” trata la cuádruple  funcionalidad entre texto e ilustración: informativa, educativa, comunicativa y lúdica. Aquí es donde el papel del adulto juega una importante función para comunicar con el niño de forma clara y sencilla.

Podríamos hacer un recorrido por nuestra memoria gráfica y recordar rápidamente aquellas ilustraciones que han pasado por nuestras mentes infantiles. De forma panorámica recuerdo la influencia de aquellos primeros libros y casi mágicos de Walt Disney, ya hace unos cuantos años de las primeras películas de esta factoría, pero su influencia fue tan fuerte que los dibujantes que le siguieron como Niubó, Pañuelas, R. Sabatés, todavía perviven en nuestra memoria.

En los años 50 asistimos al éxito explosivo  de los dibujos de Juan Ferrándiz, aquellos efectos luminosos que adornaban esas ilustraciones con sus estrellitas, farolitos y corazones resplandecientes, pero sin duda, el mayor acierto de este ilustrador fue la inserción de objetos tridimensionales en los cuentos troquelados como “La paleta de Maurica la castañera” o la “Escoba de la ratita presumida” cuya publicación llegó hasta la década de los 60. Quizás, uno de los descubrimientos editoriales fue la etapa de María Pascual, una joven de catorce años que publicó su primer trabajo, “El hada de las fuentes” en la editorial Toray.

Más renovador y menos comercial es el estilo de Arnalot; sus ilustraciones geométricas nunca son representaciones dramáticas, pero tampoco de estilo dulzón, son personajes inocentes y divertidos que transportaban a los niños a imaginar serenamente.

El año pasado se organizaron en Italia varias exposiciones sobre la ilustración española, en las que se evidenciaba que aunque este trabajo no es demasiado conocido fuera de nuestras fronteras, sí es importante y cada vez adquiere mayor fuerza. Tenemos por ejemplo la obra de Javier Sáez, que además de ser un excelente ilustrador, también construye sus propias historias. Antonio Santos también ilustra sus propios cuentos en los que combina relato e imagen en un espléndido juego de conversación. Otra propuesta muy interesante es el trabajo de Elisa Arguilé, no sólo para los relatos infantiles. Por otro lado tenemos también a Enrique Flores, Elena Odrizola, Noemí Villamuza y un largo etc., Todo un universo plástico que nos sugiere caminos muy distintos y nos ayuda a crear ese mundo tan necesario como es el de la fantasía.

Cuando los adultos leemos un libro ilustrado pocas veces nos ponemos a pensar en la función de las imágenes y su relación con el texto escrito. Sin embargo, si queremos entenderlo es necesario comprender lo que ambos nos dicen. Quizás la mayoría de los adultos hemos perdido la habilidad de leer libros ilustrados ya que ignoramos el todo y consideramos las ilustraciones simplemente como decorativas. Creo que hay que escapar de los estereotipos y volver de alguna forma a nuestro “vocabulario visual” como uno de los cimientos en los que se basa cualquier lenguaje. El maestro y el educador deben formarse en el tema de la ilustración no sólo para seleccionar un tipo de obra sino también para concienciarse de que la imagen puede ser un estupendo instrumento de lenguaje y reflexión.

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Lectura recomendada:

Cuadernos Literatura Infantil y Juvenil. CLIJ

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