El buen comer y la Literatura

“…Giuseppe Tomasi se levantaba pronto y se echaba a la calle provisto de una bolsa de cuero donde iba almacenando productos pasteleros y libros adquiridos en la librería Flaccovio. Desayunaba de forma reiterada, con tozuda pasión, porque no había más.
Y ante este panorama se refugió en los sueños, en el descantillado mundo de los imaginarios, donde concibió El Gatopardo, la bella oración fúnebre de la muy esquilmada e irredenta Sicilia, y recompuso, por escrito y en varias ocasiones, un deseo infantil candente y obsesivo; el glorioso timbal de macarrones que había cocinado Carême y firmó Talleyrand. Lo añoró en los Recuerdos de mi primera infancia y lo recreó con deleite en la cena que ofrece el príncipe Salina a los notables de Donnafugata…”:
(Antonio Bernabeu, Giuseppe Tomasi de Lampedusa y el sueño del timbal)

Hace unas cuantas semanas, mi querido amigo Miguel Veyrat me brindó la posibilidad de leer unos textos magníficos del extraordinario autor Antonio Bernabeu. Me pareció buena idea compartirlos en el blog.

Nuestra historia y memoria colectivas también esconden buenos recuerdos sobre sabores, especias y olores de comidas que identifican las señas de identidad de un pueblo. Aromas, texturas, colores y un sinfín de sensaciones se mezclan en la sociedad a través de su cultura alimenticia. Los diferentes hábitos y formas culinarias de los pueblos se reflejan en las comidas ceremoniales, religiosas, familiares; cualquier ocasión festiva enlaza su unión con una buena receta.

El placer de la gastronomía ha ido ligado a nuestra vida cotidiana, ha firmado tratados de Estado, ha reunido amigos y calmado a los amantes. Pocas razones lógicas encuentra el hambre, su paciencia no atiende a soluciones largas, aparecen las miserias, las guerras y las desventuras humanas. Sin embargo, alrededor de una buena comida nuestra historia cambia, nuestros perfiles de la vida se enamoran y las buenas creaciones del ser humano surgen.

“Tres cosas me tienen preso
de amores el corazón:
la bella Inés, el jamón
y las berenjenas con queso”.

Esta Inés es
quien tuvo en mi tal poder,
que me hizo aborrecer
todo lo que no era Inés.
Trájome un año sin seso
hasta que en una ocasión
me dio a merendar jamón
y berenjenas con queso.”
(Baltasar de Alcázar, Preso de amores)

La fascinación por la gastronomía y nuestra intrínseca unión a ella nace en las capas más profundas de nuestra historia vital. Costumbres, tradiciones y fiestas se mezclan con recetas de todo tipo y múltiples sociedades, para dar finalmente lugar al arte, la literatura e, incluso, la ciencia.

Muchos son los escritores que, a lo largo de la Historia, han enriquecido la Literatura con sus relatos. Narraciones llenas de olores, personajes que alimentan la imaginación con paladares selectos, historias de amor y desamor, misteriosas recetas de cuentos que embrujan y envenenan. Nuestra historia cultural se enriquece de fiestas, comidas y aromas poéticos que enmarcan una sociedad sana.

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 Noticias interesantes de última hora:

El próximo día 4 de mayo, se presentará el libro: Alicante. Arte y Fuego del autor Armando Parodi Arróniz.

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El lugar: ciudad de Alicante
Dirección: Sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés (Av. Federico Soto, 5ª Planta)

Hora: 19,30 h
Presentada por Joaquín Santo Matas (historiador).

Armando Parodi Arróniz, es un gran conocedor y estudioso del mundo foguerer, pertenece a la Asociación Cultural Alicante Vivo y la Associació “Foguera Gran Via-La Ceràmica”. Su libro es el resultado de un estudio realizado a lo largo de varios años. Ha tomado como fuente más fiable, los expedientes originales de Les Fogueres de Sant Joan conservados en el Archivo Municipal de Alicante. Armando Parodi, muestra sin lugar a dudas, la importancia cultural de las fiestas en nuestra sociedad.

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9 Respuestas a “El buen comer y la Literatura”

  1. Tallaferro dijo:

    En su último post, Julia dice que “Aromas, texturas, colores y un sinfín de sensaciones se mezclan en la sociedad a través de su cultura alimenticia”. En efecto, Julia, los mejores negocios se hacen en España en torno a una buena mesa y, mejor aún, con unos manjares y vinos de primera calidad.
    La gastronomía y, en concreto, el protocolo y todo ese mundo que se genera en torno a una buena mesa ha dado, da y dará lugar a todo tipo de historias, anécdotas y grandes secretos. Un buen ejemplo son esas suculentas conversaciones, tramas, negocios y otros asuntos “inconfesables” que se han cerrado y amasado mientras se come. Piénsese en esas denominadas “comidas de trabajo” a las que son tan asiduos los políticos. Si las servilletas, los manteles, las paredes… hablaran… ¡cuántas cosas se sabría! Pero, en fin, eso es otra historia…

  2. Pilar dijo:

    Hola Julia!
    Qué alegría poder leerte de nuevo.
    La gastronomía ha tenido un peso importante en la literatura desde siempre, aunque pienso que aún debería ser mayor, teniendo en cuenta de que está presente en nuestra vida de forma tan continua. Posiblemente, sea entorno a una mesa donde se discuten algunos de los momentos más importantes de nuestra vida, donde se cierran importantes negocios, donde nos sentimos cerca de los que se sientan a nuestro lado, mientras disfrutamos de uno de los grandes placeres de la vida. Una celebración sin comida se hace casi impensable, tanto en lo que concierne a algo alegre como a momentos más desagradables, sobre todo en otras culturas.

    ¿Cómo desligar entonces vida y gastronomía, o lo que es lo mismo, literatura y gastronomía? A mi mente viene por ejemplo esa famosa historia que relata Laura Esquivel en Como agua para chocolate, donde la comida es metáfora de los sentimientos humanos, y que tiene una más que aceptable adaptación cinematográfica. Precisamente, el cine también dio vida a otra novela, Chocolat, que obtuvo bastante éxito en las salas. Aquí, los chocolates y los dulces que prepara Vianne son sinónimo de un placer al que los habitantes del pequeño pueblo francés no se permiten a penas acceder. De nuevo, la comida es metáfora de un anhelo humano. Otras veces, los momentos de la comida son el entorno o la excusa para urdir planes o crear situaciones cómicas como se refleja en la película La cena de los idiotas.

    A través de la gastronomía que se refleja en la literatura, o en el cine, conocemos también las costumbres y la historia de una época determinada. El lazarillo de Tormes es solo un ejemplo de ello. Otras veces, los alimentos se convierten en casi en fetiches en algunos relatos. Aunque suene un poco “friki”, a mi me haría ilusión comerme un croissant frente a un lujoso escaparate como hacía Autrey Hepburn en Desayuno con diamantes.

  3. TRO dijo:

    Hola Julia: En esta ocasión nos has ofrecido el tema culinario como base para el comentario de este mes, y estoy totalmente de acuerdo en la importancia vital que tiene, no solo para el ser humano, sino para todo ser vivo. Respirar, comer y dormir, son los tres condicionantes básicos para la existencia de cualquier ser vivo. Y estoy totalmente de acuerdo con Tallaferro y Pilar y las reflexiones que hacen sobre la importancia de la comida y las circunstancias que rodean en muchas ocasiones la celebración de un buen ágape.

    Doy fe de ello, con unas breves anécdotas que en mi ya dilatada vida
    he experimentado. Una me sucedió en Barcelona, en una comida de las que denominamos de “trabajo”. El invitado era Mr. Hayward ( Paco para los amigos), Dtor. Gral. de exportación de lla Wyandotte Chemicals Corp.,la mayor empresa del mundo en detergentes industriales. A mi empresa le interesaba un solo producto, de los más de 300 de su catálogo, y teníamos como competidores para obtener la exclusiva, a unos astilleros de Bilbao y a Grifé&Escoda, una gran empresa en el servicio de hostelería. Excuso decir que nosotros éramos menos que pigmeos al lado de los otros. Pero fuimos los primeros en la entrevista y le ofrecimos una excelente comida, regada con un Marqués de Riscal, cosecha del 58, que le encantó de tal manera, que vino la segunda, tercera,etc.etc….y sin levantarnos de mesa, dialogando, empalmamos con la cena… y se firmó el contrato.
    La segunda me sucedió en Costa Rica, en un viaje de trabajo. Me había comprometido a hacerles una paella a nuestros distribuidores en el pais, y conste que llevé el artilugio culinario, atado en el exterior de la maleta por seis países antes de llegar a S. José. Hice la paella, con leña de naranjo incluída, con lluvia torrencial durante el hervor, y para beber Wiskey, pues el vino resultaba muy caro….y salió de las peores que en mi vida había comido. Pero gustó tanto, que me propusieron montar un restaurante, y me garantizaban que en 10 años, millonario. ¿Será importante la comida?.
    Termino, con otro aspecto del comer: el del hambre.
    Un tio mio, preso político en los años 40 en la cárcel de Alicante, me envió un cuento escrito por él, con motivo de mi séptimo aniversario. Estaba redactado en un cuaderno escolar, con rayas, y lo había aprovechado absolutamente todo, escribiendo poesias. Algunas magníficas a mi criterio. Y recuerdo una, que hizo por cachondeo, y que se refería al comer. Decía así:
    Calabaza cochinera
    que a mi vida carcelera
    bríos y aliento le das.
    ¡Que no te manduque un gorrino,
    nada menos, nada más!
    Años más tarde nos explicaba, la enorme importancia que tuvo esta cucurbitácea, en aquellos momentos para sobrevivir.
    Y ya está bien por hoy. Un saludo a todos.

  4. miguel Veyrat dijo:

    Querida Julia, sólo me queda repetir después de lo leído el consejo del ingenioso hidalgo a su escudero: “come poco y cena menos”.
    La sobriedad en cualquier caso es lo más aburrido del mundo, y por eso, tras celebrar que hayas resucitado a mi viejo amigo Antonio Bernabéu, valenciano sabio en muchas lides y quien acaso pronto vea publicado su libro de relatos de platos famosos inventados por personajes no menos célebres, escrito con su habitual galanura y precisión, ahora voy a celebrar con todos vosotros un poema de quien fue mi amigo y huésped de mi casa en Paris en los años setenta, Vicent Andrés Estellés: es todo un prodigio de sensualidad mediterránea, lo hubiese podido escribir un griego clásico tan bien como un napolitano, un sirio o un valenciano:

    M’agraden molt les albergínies
    i tu les fas molt bé,
    exactament les deixes en el seu punt sucós d’oli i farina.
    És una delícia de les dents,
    com abans ho és de la mirada,
    en llesques com palaies.
    Gustosament se’m desfan a la llengua.
    Demore el got de vi per fruir-lo més.
    Per aquestes belles i molt agradables albergínies
    que tu m’has enllestit
    faria l’única cosa que no pensava fer:
    casar-me, casar-me, és clar, amb tu.
    Allarga’m el pitxer.
    gràcies.

  5. miguel Veyrat dijo:

    Perdón, si alguien quiere saber más, el poema d’en Estellés pertenece a Les Horacianes, en el libro Les Pedres de l’Amfora. De nada

  6. Tallaferro dijo:

    Curioso pero, ante todo, muy interesante, el comentario de Tro. Cuenta tres anécdotas reales, las dos primeras semejantes y la tercera y última, diferente al mismo tiempo que muy triste y lamentable por las circunstancia de su contexto. En efecto, son extraordinarios e incluso alucinantes los efectos que se pueden producir alrededor de una buena mesa. La gastronomía española es espectacular y quizás nosotros no seamos capaces de apreciarlo hasta que uno viaja al extranjero y, claro, no le queda más remedio que comparar.
    A Tro le diré que en 1998 estuve unos días en Estados Unidos, en compañía de unos familiares, y uno insistió en comer una sopita de fideos. Primero tuvimos que sortear lo indecible para conseguir los ingredientes y cuando, al fin, hicimos la sopita, ni el sabor se parecía a la que se hace en España. ¿Por qué será? El agua, la olla, la materia prima,… Así que entiendo el comentario de la paella que Tro hizo en San José de Costa Rica.
    La magia de la gastronomía lo impregna todo, como muy bien comenta Pilar, al igual que Miguel Veyrat nos sorprende con los versos del valenciano Vicent Andrés Estellés. Al fin y al cabo no hay nada mejor que comer y beber bien… y con eso, casi seguro que se puede conseguir cualquier cosa. Y vuelvo a remitirme a la primera anécdota de Tro: consiguió ese contrato suculento, a pesar de la dura competencia que tenía.

  7. Julia Puig dijo:

    Gracias a todos por escribir de nuevo vuestro comentario, como os he dicho siempre, este lugar toma sentido con vuestras estupendas reflexiones.

    Pilar, que razón tienes, “los chocolates y los dulces que prepara Vianne”, no sólo son el reflejo de los placeres de la vida, también colocan al descubierto las debilidades del ser humano con su falsa moral y sus prejuicios mal concebidos. Vianne preparaba sus dulces, mientras sus vecinos traducian los agradables sabores con sus propios temores.

    Pero además, ahora, literatura y comida traspasa también las fronteras del ciberespacio, ¿habéis visto la cantidad de blogs sobre cocina que existen? Es curioso y divertido, os invito a navegar en ellos, podemos leer recetas de todas partes del mundo, alguno de ellos son francamente estupendos. Internet, pues, salta las fronteras para unirnos culturalmente a uno de los requistos básicos del ser humano, la comida.

    Os recomiendo hacer un pequeño paréntesis, de vez en cuando, y visitar el blog: “las recetas de mamá” es genial. Aunque soy una pésima cocinera he probado alguna que otra receta.

    http://www.recetasdemama.es/

  8. Julia Puig dijo:

    Tró, son estupendas tus historias, creo podrías escribir una maravillosa novela donde podrías reflejar todos los sabores de tu vida, ¿recuerdas la canela que colocaba tu abuela en las comidas? o ¿esos macarrones que asocias con la guerra? Son las batallas de toda una vida, magnífica, llena de muchas provisiones, como la tuya.

  9. Julia Puig dijo:

    Miguel , espléndido regalo el tuyo, precioso poema. En fin, como dice Tallaferro alrededor de una mesa podemos contar muchas historias, seguiremos con la nuestra.

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