Relatos navideños y nuestras cosas digitales

Nos deslizamos por el final de un año más, y de nuevo nos encontramos con las luces navideñas. Sean de nuestro agrado o no, los árboles de Navidad, los regalos, los dulces, las reuniones familiares,… se imponen en un ciclo del año. Está claro que el ser humano necesita tradiciones y crear una serie de actuaciones que recuerden su historia, su línea vital a través del tiempo. La cuestión es ¿cómo encajan esas tradiciones en una sociedad internauta, urbana, consumista y virtualmente insertada en pantallas de ordenador?
Creo que las tradiciones siguen existiendo por mera necesidad de supervivencia, una supervivencia marcada por la propia historia de la humanidad y, naturalmente, el período navideño no está exento de ello. Ahora se sigue montando el árbol de Navidad con la misma persistencia de antaño, da igual creer, no creer o ser un adaptado, seguimos colocando nuestros adornos navideños. Esto se sigue haciendo mientras escuchamos las noticias alentadoras de la televisión: “Nueva acusación de Chirac por corrupción”, “Blair se valió de un vacío legal para eludir el pago de impuestos al fisco”, “nueva muerte por violencia de género”, “la gripe A sigue…”. No importa, somos capaces de eso, y todavía más. Por una extraña razón nuestro ordenador ha ganado su campaña dominadora, del mismo modo y con el mismo arte que lo hizo la televisión. Frente a nuestras miradas, conviven en abierto y en perenne conexión el televisor y la computadora. Sin embargo, nosotros persistimos en continuar decorando nuestro hogar, entre bola y bola de colores, hacemos descansillos para ver si tenemos noticias importantes de algún amigo a través del messenger o de un e-mail.
Pues bien, partiendo de que somos capaces de evolucionar hacia una sociedad ampliamente informativa, digital, universalmente ciberespacial y con capacidad de desarrollo ilimitado sobre la tecnología, podemos aceptar que necesitamos persistir en nuestras tradiciones. Recordar pues, que podemos seguir leyendo cuentos de navidad, eso sí, ahora también como lectores digitales. Valga, como ejemplo, el siguiente fragmento, del “Cuento de Navidad”, de Guy de Maupassant:
(…) “En una sola noche se cubrió toda la llanura…” misterio, fantasía y miedo conjugan una bonita historia.
O en “Cuentos de Navidad y Año nuevo”, de Emilia Pardo Bazán.
Al hilo de nuestra reflexión merece la pena recuperar la lectura de los cuentos de Quim Monzó “Tres Navidades”, donde se exponen las contradicciones entre la tradición y la modernidad. Destruye la dulce imagen de los tópicos navideños. Sería interesante, también, saber qué pensaría de nosotros Dikens cuando “(…) el viejo Scrooge, duro y cortante como un pedernal; gruñón, reservado y solitario como una ostra (…)” salta de las páginas de su cuento a la era digital. Ahora el “tacaño señor Scroonge y sus tormentosos fantasmas” transmiten su mensaje navideño a través de vistosos paisajes y recorridos aprovechando al máximo la tecnología 3D del cine.
Podría establecer un largo listado de autores que han dedicado algún espacio a la creación del algún tema navideño, pero entonces, esto no sería un pequeño post. Quizás, en lo que sí coincidamos todos, es en que la Navidad no siempre es blanca, tierna y amable; sencillamente, es el resultado de nuestra cultura y tradición. También es colofón de la propia necesidad humana enamorarse, perder los miedos, las frustraciones,… o simplemente el ansia por seguir buscando el elixir de la felicidad ante las amarguras.
Felices Fiestas y buena entrada al solsticio de invierno.
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Lecturas digitales recomendadas:
La leyenda del árbol de Navidad. Petra-Jesús Blanco. Biblioteca Infantil y Juvenil de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
La aventura de oír: cuentos y memorias de tradición oral. Ana Pelegrín
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21 Diciembre, 2009 a las 17:29
Ya estamos en Navidades!!! Y, ¡vaya rollo!, estarán pensando algunos. En efecto, lo es. Ahora todo son felicitaciones, abrazos, carantoñas,… pero cabe preguntarse, ¿todo eso es cierto o es mera pamplina? Esperen, esperen a que llegue el 7 de enero, que ya me dirán… Ahora se abre una tregua pero cuando ésta acabe, volverán los francotiradores y esos energúmenos que ahora tanto abrazan y felicitan.
¿Dónde está la verdadera Navidad? ¿Qué son esas contradicciones entre la tradición y la modernidad a la que alude Julia Puig? Ese afán desmedido por consumir, lo que sea y como sea,… cuando hay tantas y tantas necesidades. Vaya paradoja.
Pero en fin, es Navidad… es tiempo de felicitaciones, festines, atracones, abrazos, buenos deseos… En espera de un mundo más justo y realmente solidario, ¡Feliz Navidad! Y los mejores deseos para el 2010.
22 Diciembre, 2009 a las 11:41
Me gusta la Navidad. Más allá del significado que pueda tener para unos y otros, me gusta pasear por las calles iluminadas, los puestos de regalitos, y, como no, me detengo encantada ante los coros que adornan algunos rincones de la ciudad con sus cantos. Creencias, consumismo, vacaciones… o simplemente una excusa necesaria para reunirnos con los más allegados.
Casi siempre estas fechas suponen una mirada al pasado, con la tristeza inevitable de echar de menos a alguien. Una nostalgia que se hace mayor a medida que crecemos. Por otro lado, está la alegría de los niños. Más allá de los regalos que anhelan, me gusta ver sus caras de ilusión en estos días de dulce espera. Por unos días, se les permite creer en la magia, y creo que es necesario que, en parte, crezcamos pensando que esa magia existe. Alguien me dijo una vez que “la vida es el triunfo de lo imposible”. Que nos dejen soñar un poco entonces, aunque sea en Navidad…
No por soñar tenemos que obviar la realidad, dejando que halos de magia, en forma de Navidad o de lo que sea, vengan a solucionar nuestros problemas. No se trata de dar la espalda a lo que más contrasta con lo que deseamos, sino de buscar el cambio en nosotros mismos y en el mundo que nos rodea. Lo que ocurre es que los buenos propósitos despiertan y duermen a la vez en estos días especiales, tachándonos un poco a todos de hipócritas. Una pena…
Mientras, Internet se adapta a las tradiciones navideñas, ofreciendo por ejemplo, multitud de posibilidades de felicitación, algunas realmente divertidas. Los cuentos de toda la vida se virtualizan y muchas webs ofrecen un listado de los villancicos más populares. Por mi parte, pecando un poco de ñoñería, después de la cena de Nochebuena, recurriré a la televisión, y casi seguro veré de nuevo Qué bello es vivir, esperando escuchar aquello de que “cada vez que suena una campanilla, le dan las alas a un ángel”.
En fin, que como dice Julia, no todas las Navidades son blancas y felices, pero sí responden a esa necesidad del hombre de creer en el amor, en la felicidad…
Feliz Navidad a todos y que el 2010 sea un año de cambios, siempre buenos.
Pilar
22 Diciembre, 2009 a las 12:49
Tú misma lo dijiste, querida Julia, al desearnos buen solsticio. Desde los tiempos del neolítico, en que los humanos empezaron a escrutar el cielo y seguir inquietos la trayectoria del sol, facedor y desfacedor de cosechas, instituyeron las fiestas solsticiales para ver crecer y disminuir la luz del día y la longitud de las sombras, y las equinocciales para gozar con los brotes nuevos y recoger los frutos ya maduros del otoño. Los recentísimos cristianos hicieron coincidir con la fecha del nacimiento de Mitra, la de su bonita leyenda. Y con la tortura y muerte de su triste dios, la consagración de la primavera y de la vida. Eso no impide que tirios y troyanos se alegren de que la luz comience de nuevo a prosperar; ojalá que alumbre cálidamente la entrada en la nueva década. Y gracias por lo libros que nos recomiendas. Ojalá que pudiéramos vivir siempre enamorados.
DOS MIL DIEZ ABRAZOS A TODOS
23 Diciembre, 2009 a las 13:14
Una vez mas nos encontramos finalizando un año, que algunos recordaràn en el futuro por aquello de la crisis económica, que tan brutalmente ha afectado a miles de conciudadanos llevándolos al paro laboral. En ese sentido, no ha sido un buen año, pero no hay que perder la esperanza de que todo mejore poco a poco. Lo bien cierto es, que finalizando el actual resurge inexorablemente el buen deseo y augurio de que el próximo sea mejor en todos los sentidos….y deberá serlo,no lo dudemos !.
Como bien dice Pilar, es también época de recuerdos, nostalgias y sentimiento por los que nos abandonaron, pero también de regalos y sorpresas, a veces tan inauditas y sorprendentes como la que he tenido yo al saber que mi querido nieto, apenas un preadolescente, solo deseaba recibir tres cosas: un bonsai, un buen repertorio del genial Beethoven y una Antología Poètica. ¡ No me digan que no es algo fabuloso e inusual !.
Pero así son las cosas de la Navidad: sorpresivas y aleccionadoras.
Se de alguien llamado Miguel, que lo tuvo sentado y callado a su lado, que se sorprenderá gratamente al conocer esta anécdota.
Un cordialísimo abrazo para todos, que no falte la salud, y que el 2010
nos sea propicio en su más amplio espectro.
¡ FELICIDADES A GOGO !
24 Diciembre, 2009 a las 20:14
Me encanta volveros a leer a todos de nuevo, como siempre, vuestros comentarios le dan sentido a este pequeño espacio virtual. Efectivamente, la época navideña, es cruce de sentimientos, tristes, alegres, religiosos, consumistas, etc. Esperemos no encontrarnos, como dice Tallaferro a”los francotiradores y esos energúmenos que ahora tanto abrazan y felicitan.” Con cierto sigilo, confiemos en ver la vida como dice Pilar con algo de magia e ilusión, al menos para el nuevo año 2010.
24 Diciembre, 2009 a las 20:15
Miguel, que estupenda reflexión. Quizás, algún día en la historia de la humanidad entre tirios y troyanos exista una pizca de concordia. Soñemos, pues, en que este solsticio de invierno que abra algunas puertas cerradas y mentes oxidadas. Me quedo también, con la bienvenida que hace Tro a año 2010: ¡ FELICIDADES A GOGO !
24 Diciembre, 2009 a las 20:20
Miguel Veyrat, nos recomienda la lectura de este artículo de prensa en el periódico digital Público.es: “los españoles devinvulan la religión de la Navidad.
http://www.publico.es/espana/279712/espanoles/desvinculan/religion/navidad
Es una reflexión muy interesante.
26 Diciembre, 2009 a las 20:39
Que se hagan realidad todos los proyectos, las ilusiones, los sueños… y los problemas no sean más que una pesadilla pasajera.
Felices Navidades y los mejores deseos para el 2010. Paz, felicidad, trabajo y salud para tod@s!!!!
29 Diciembre, 2009 a las 13:07
Feliz entrada de año a todos, me encanta volver a este lugar después de tanto tiempo. Si Dikens hubiera visto ahora su obra representada en dibujos y en el cine, tal vez, le habría gustado cambiar a sus personajes por personajes actuales. Su cuento se ambienta en la sobriedad y el egoísmo de la era industrial, pero es adaptable hoy en día a muchos “personajillos políticos”, puede que el avaro señor Scrooge, ahora fuera un político corrupto al que poco le importa el espíritu navideño. Creo que la esencia de las tradiciones no cambia, ni tampoco el ser humano por mucho que avancemos en nuestra tecnología.
Lo dicho, buena entrada de año para todos.
31 Diciembre, 2009 a las 12:56
Hola a todos, querida Julia, podéis encontrarme en la columna que escribo en el periódico digital “periodistas en Español”: http://www.p-es.org/index.php?option=com_myblog&blogger=Miguel%20Veyrat&Itemid=130
Un abrazo fuerte de Año Nuevo.
2 Enero, 2010 a las 12:42
Perdonad pero a última hora he preferido no hacer ese blog. Ya me van pesando los años y las letras. Un abrazo. Es mucho mejor leer a Julia. Feliz año.
6 Enero, 2010 a las 10:11
He esperado al final de las navidades para aportar mi granito en este magnífico espacio que siempre nos brinda nuestra estimada Julia. Hoy es ese día, dónde los niños y no tan niños, se abalanzan sobre el árbol navideño a recoger los regalos de sus Majestades. Los rostros de sorpresa se repiten en miles de hogares españoles, ya que el señor Claus o Noel, dependiendo del lugar, no pertenece a la tradición puramente nuestra. Pero claro está, que quizás España, sea el único país que recoja a ambos en sus hogares, además de a sus Majestades. Nosotros, los españoles, todo lo que esté relacionado a fiesta, regalos, etc… sin lugar a dudas tienen y tendrán un hueco enorme en nuestras moradas.
No hace mucho conversaba con una amiga danesa ésta cuestión. Sorprendida, ya que no lleva mucho tiempo en España y ya tiene claro que quiere quedarse a vivir, me expresaba que los niños españoles tenían mucha suerte: -sus árboles navideños son visitados por cuatro Majestades- decía Ludmila. ¿Cuatro?, claro, el señor Claus es el rey de la navidad para ellos y en Dinamarca sus Majestades no tienen demasiada tradición.
Lo cierto es que en mi opinión, hacemos de estos días, unos días interminables, arrastramos todo lo que podemos los días festivos y no por una cuestión religiosa, no, aunque ésta sirva de excusa para muchos, es simplemente por la fiesta en sí. Los niños españoles, son los más afortunados.
El día veintitrés del pasado mes, víspera de nochebuena, por la noche, me encontraba sentado en un tren camino del hogar familiar. El vagón era un lugar de silencio y descanso, quizás, lugar para recoger fuerzas de todo aquello que se avecinaba, cada viajero pensaba en los días venideros. El silencio, se rompía de manera poderosa, con un viajero gitano quien comentaba al payo sentado a su lado, cómo pasaban ellos las navidades:
-Ésta nosse tenemo ya una juerga, bueno, ¡qué juerga!- expresaba el gitano-
-¿Ésta noche? Pero ¿si hoy es veintitrés?- el payo sorprendido preguntaba-
-¡Ez igual!, nosotros nos juntemos todos los gitanos, los primo, las prima, la hermana, el Papa, la Mama,¡tos! Y ¡semos un montón! y vamos por todas las casas de familiares a seguir la juerga. Entremos en las casas y allí tienen preparadas bebidas, ¡comida pa tos! ¿Comprende? Y después nos juntemos todos otra vez y vamo a otra casa y, asín ¡toda la nosse! Una juerga, ¡una juerga! ¡qué juerga! Yo ya voy mudao, ná más llegar,¡a la juerga que vamo!, todos cantando y bailando…¡qué juerga! Y mañana nosssebuena otra vez, más todavía…- gritaba el gitano contento-
El payo, sorprendido, le preguntó:
-y ¿cómo se llama ésta fiesta que hacéis hoy veintitrés?-
-¿Cómo? que ¿cómo se llama? Pues ¡juerga!,
no te lo estoy dissiendo, ¡juerga!
-exclamaba de nuevo el gitano-
El payo aprendió más del gitano que el gitano del payo.
Feliz año 2010 Julia, este año es ¡el nuestro!, y cómo no, ¡feliz año a todos!
1 Febrero, 2010 a las 23:44
Muchas Felicidades Julia por este estupendo blog, te dije que entraría y aquí estoy. Te felicito por su magnífico nivel así como el de sus comentaristas. Del tema propuesto “La Navidad” no voy a hacer ésta vez ningún comentario, pues fuera ya de su ambientación y gracias a la severa dieta de “después de fiestas” estoy casi desintoxicado de sus felices, pacíficos, amorosos y gastronómicos efectos.
Un abrazo y a postear