A José
Martes, 20 Mayo, 2008Un manto de niebla negra y opaca terminó con la sonrisa de nuestro primo. Fue más negra la pena que la culpa. Sin mediar razón alguna, lo mataron; el filo de un cuchillo afilado sentenció el crimen. Siento que en los ojos de nuestro mundo sólo alberga la locura, un corazón blindado que nada tiene de grandeza, únicamente soledad y espanto. El asesino es inmune a la razón, tan sólo aprende a matar. Sí lo es, sin más, la de la maldad radiante, la del crimen sin sombra ni matiz.
No entiendo nada y nada es entendible. Tan sólo pensar que los grandes ojos azules de nuestro primo, quedarán en nuestros corazones grabados como la imagen del sobrecogimiento de la vida. En el momento del crimen, la locura desvela su íntima fusión con el horror, el horror engendrado por la locura.
La noticia nos alcanzó sin darnos tiempo a respirarla. Siempre fueron nuestros parientes de Vallmoll, cercanos y lejanos. Cruce de sentimientos que alimenta nuestra patria desde hace tiempo; emigraron del pueblo para encontrar otras vidas y otras sonrisas. Ahora sólo el recuerdo de la infancia queda en nuestras mentes. Rápida pasa la vida y rápida se la arrancaron.
Desde mundo del ciberespacio le dedico a José un canto, la poesía de Miguel Veyrat, donde “Un grito” le ayude a encontrar su camino hacia Ítaca:
Un grito
En la colina grisdonde todo fin
alcanza su principio
La aurora imita sutil lo efímero
Amablemente entona
—aquí y ahora —
esta canción
No el ala que el vuelo lleva
o la luz que cruza
la transparencia
Sin ser el vuelo ni el aroma
sino un jirón neblinoso
que el viento agita¡
Y yo escucho al fin
la voz —el grito humano
que la noche prolonga!
(Fuego del miedo que a contraluz alientallamarada de sombras)
Fronteras de lo real (Calima). Miguel Veyrat
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Hemeroteca:
En Levante-emv.com
http://www.levante-emv.com/secciones/noticia.jsp?pRef=2008051900_10_448235__Sucesos-hombre-muere-Reus-tras-perseguido-zona-ocio
