El símbolo “arroba” en nuestra escritura actual

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Leí recientemente un artículo sobre la “arrobamanía y el lenguaje sexista” que me llamo la atención. Me pareció un análisis interesante. Todos sabemos que la mayoría de los idiomas han tenido que adaptar poco a poco nuevas fórmulas y definiciones para poder corregir acepciones superadas, como por ejemplo, la de compañero-compañera o ciudadano-ciudadana, todo ello para poder concederle al discurso las herramientas suficientes con las que construir mensajes que no estuvieran sesgados. La verdad es que nunca me había parado a analizar tales cuestiones, quizás, porque tampoco había advertido la necesidad de ello. Sin embargo, sí me llama la atención la preocupación de no caer en un lenguaje sexista. De ahí que surgieran ciertos «inventos» en el plano del lenguaje escrito para crear formas inclusivas, donde se transparentaran tanto los hombres como las mujeres. En ese contexto aparece, como la estrella del momento, el símbolo arroba [@].

La utilización de la arroba es un fenómeno que cada día prolifera más, desde que Internet ha llegado a nuestras vidas. La “arrobamanía” se está implantando de forma contundente. Ayer me llegó una carta escrita en la  que insitentemente se utilizaba esta expresión. Nunca antes nos había preocupado tanto que este símbolo matemático no apareciera en nuestros teclados; parece que se está convirtiendo en una batalla donde apaciguar los derechos de la mujer, cobijándose bajo el manto de este símbolo para englobar tanto a hombres como a mujeres. 

La arroba, @, se utilizó primero en la escritura manuscrita como abreviatura de la palabra latina at, y más tarde apareció en las máquinas de escribir, como una rareza tradicional hasta que llegó a los teclados de los ordenadores. Aunque la arroba como tal aparece en 1884, en la 12.ª edición del “Diccionario de la lengua castellana”, de la Real Academia Española, irrumpió mucho antes, en el Diccionario de Autoridades de 1726, donde se dice que proviene del árabe «rebea», una medida de peso que significa la cuarta parte de un quintal, veinticinco libras. Realmente, ¿quien nos iba a decir que este signo se introduciría en nuestra escritura como una solución alternativa? 

Es curioso observar como, por ejemplo, en artículos de prensa, encontramos titubeos de expresión como: “Una cabo profesional muere al estallar la granada que desactivaba” en titular, y luego se repite el común ”la cabo profesional”. Sin duda, existe todo un esfuerzo de adaptación que nos lleva a cometer titubeos o a crear textos largos y repetitivos con letanías como: niños y niñas, trabajadores y trabajadoras, produciendo textos aburridos y de pesada lectura. En mi opinión tan mala es la reiteración como el uso de la “arrobamanía”. 

Reflexionar sobre estos temas, es tal vez, simplista y absurdo, pero no por ello deja de ser un tema interesante. El lenguaje es dinámico, vivo, y siempre está en proceso de crecimiento; sus formas se adaptan a las corrientes políticamente correctas, y esto no lo podemos negar. Creo que debemos optar por las soluciones sencillas y dotar al texto de una homogeneidad. De todos modos, la controversia está servida entre lo políticamente correcto y lo correctamente escrito. ¿Ustedes qué opinan?

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23 Respuestas a “El símbolo “arroba” en nuestra escritura actual”

  1. Juan Navidad dijo:

    Yo opino que este blog es un lugar importante en mi vida. Que cada tema, cada nueva propuesta es una puerta que se abre para que crucemos el umbral, nos sentemos ante un paisaje precioso a disfrutar de un café o un refresco y una conversación agradable entre amig@s :)

    En mi catálogo de cursos y actividades hay varias que tienen que ver con la perspectiva de género. He dado cursos largos relacionados con el tema y mi propuesta cuando se habla mucho tiempo es tratar en la medida de lo posible referirnos tanto a hombres como a mujeres, pero si el contexto es complejo y hay excesiva dificultad en duplicar listados de palabras que podrían quedar áridos, yo recomiendo a la audiencia ser tolerante, identificar la intención de quien habla y permitir también el lenguaje ágil.

    Otro ejemplo tiene que ver con la libertad creadora: en unas semanas tendré en mis manos un libro de frases que me publican. En muchas de ellas evito referirme sólo a los sustantivos masculinos, pero, si duplicara siempre, serían textos farragosos. Creo que no podemos ser integristas con el lenguaje no sexista. Si una persona demuestra, como creo que hago yo, cada instante una actitud basada en la igualdad, no es justo que me lapiden porque en un momento dado no duplique un concepto. Esa es la idea que yo trato de promover. Os lo dice una persona que, cuando tenía veinte años, se ha jugado el tipo cuando trabajando en una obra, los currelas en plan machito decían burradas a las chicas. Ese jovencito insignificante se jugaba el pellejo cuando les decía que no fueran machistas y que tuvieran un respeto a esas chicas. No se puede echar por tierra un currículum así por una palabra de menos… ¿no?

    Saludos cordiales,
    Juan Navidad
    Os invito a mi nueva casa virtual:
    www.lacasadeltrueque.es

  2. Pilar dijo:

    Hola a tod@s

    El tema vuelve a ser interesante porque ese elemento del que hablamos está hoy tan presente en nuestras vidas, en nuestro lenguaje, como cualquier otro elemento del teclado. Como todo lo que manejamos a diario, la arroba es un reflejo de los imperativos, de las costumbres o modas que viven en nuestra sociedad. Tal y como dices, encontramos de forma habitual en la prensa retahílas como “niños y niñas” o “trabajadores y trabajadoras”, que desde luego minimizan la concesión y concreción del discurso. Sin embargo, parece que el lenguaje sea ahora el que tenga que purgar por tantos y tantos años de discriminación sexual en el mundo. Y, en fin, veo lógica la adaptación de algunas palabras, pero me da algo de risa el super poder que se le atribuye a la “a”.

    En medio de todo esto, aparece como justiciera la arroba. Y es tal la locura o la arrobamanía que hace poco leí en Intenet que una pareja china quería ponerle a su hijo semejante nombre, por decir algo. Estos fanáticos de la arroba no están solos, hay quienes han hecho de ella un emblema de la ambigüedad sexual, pero creo que si fuera por algunos los sustantivos y adjetivos dejarían de tener género. Mientras los más puristas seguro que se echan las manos a la cabeza con tanto uso no tipificado, a mi me resulta simpática la arroba. Vamos, que me cae bien, pero bajo un uso moderado. A veces, en los mails o en conversaciones por messenger inserto un “tod@s”, que creo que fundamentalmente me surge como un “yo también formo parte de la sociedad virtual” y como un “sí, claro, ¿cómo no voy a estar a favor de la igualdad?”.

    En fin, que, como dices, el lenguaje es dinámico porque evoluciona con nuestras vidas. El uso de Internet, de los móviles… introducen nuevas fórmulas y estilos que revolucionan el texto a un ritmo acelerado. No sabemos hacia donde evolucionaremos, y no creo que haya que tener miedo a las nuevas formas, al fin y al cabo las palabras no son nada sin el sentido que les damos.

  3. Rosa dijo:

    Me gusta el tema que hoy debatimos, vivo de cerca estas cuestiones. Hasta hace bien poco no sabía ni mandar un correo electrónico y en cuestión de un brevísimo espacio de tiempo me vi envuelta, casi a diario con mi amiga “arroba”. No creo que la solución de incorporar la “arroba” en nuestros textos sea la más adecuada, pero independientemente de que esto sea mejor o peor, pienso que sí existe una concienciación de que algo se estaba haciendo mal y que debe mejorarse.

  4. Julia Puig dijo:

    Así es Juan, estoy de acuerdo contigo, debe presentarse siempre la misma actitud frente a la defensa de la igualdad. Creo que podemos caer en el error de realizar textos repetitivos y pesados con la duplicación de las palabras. Las soluciones alternativas son las que me llaman la atención. Está claro, que la lengua expresa las tradiciones patriarcales de quienes la hablan, de esta forma, los recuerdos de los hombres de cultura patriarcal se estructuran igual que su discurso.

  5. Julia Puig dijo:

    Me ha gustado mucho, Pilar, lo bien que has definido el papel del “arroba” en nuestra escritura como “justiciera”. Efectivamente, ahora aparece como la heroína de una novela. Realmente pienso que las lenguas se fortalecen cuando, cambiando siempre, expresan la heterogénea multiplicidad de experiencias de sus hablantes, más aún si son más quienes la leen y la escriben.

  6. Julia Puig dijo:

    Me estaba preguntando si realmente nuestra lengua camina por las vías de la modernidad en tanto que lucha por incorporar la democracia genérica con tanto esfuerzo ¿ qué opinan?

  7. Juan dijo:

    A mí el uso de las arrobas para englobar masculino y femenino lo encuentro cursi y bastante ridículo ¿Cómo se lee \

  8. Juan Navidad dijo:

    Hola de nuevo,

    Yo la arroba la tengo en cuenta en ciertos contextos muy concretos de la lengua escrita. Por ejemplo, en carteles, folletos, y siempre con la limitación de no poder aparecer en exceso, ya que produce rechazo. Leer un texto con arrobas es factible cuando no son demasiadas, porque, de lo contrario, se convierte en una tarea ardua, que suena un poco a palabrería, por eso conviene utilizar palabras que engloben los conceptos masculinos y femenino. En internet, la arroba no puede utilizarse para nombres de dominio, pero sí podemos usarla sin problemas en los nombres de las secciones o en el propio contenido textual del sitio o blog. El lenguaje no sexista tiene que utilizarse siempre de una manera que no provoque rechazo, ya que su abuso suele ser visto como “estética progre” aunque sea utilizado con total honestidad.

    Paralelamente, habría que trabajar para que no se asociasen con “lo progre” conceptos o expresiones similares al “sin duda alguna” en vez del “sin duda ninguna” que utiliza la derecha. Igual que estas dos expresiones definen ideológicamente hay muchas más relacionadas con la mujer: la defensa o no de la paridad, la idea o rechazo de la sexualidad como un concepto meramente reproductivo, los nombres de los oficios de las mujeres e incluso el lenguaje no sexista en sí. Cuando consigamos que todas estas ideas sean de futuro y no herramientas de la dialéctica de los políticos se habrá dado un paso de gigante por la igualdad entre hombres y mujeres.

    Saludines,
    Juan Navidad
    www.dinamizaciondeideas.com

  9. Tró dijo:

    Hace ya muchos meses, te escribí un comentario a uno de tus muchos escritos, y desde entonces, por muy diversas circunstancias que no viene al caso detallar, he estado ausente en tu blog. Pero ya es el momento de volverlos a retomar. Perdona esta mi larga ausencia.
    En esta nueva ocasión, introduces un tema, realmente interesante, aunque muy novedoso para mí, cual es el del símbolo “arroba”, que al parecer, según mi escaso entender en este nuevo formato de escritura, viene a significar por igual el género masculino y femenino. Es magnífico que esto sea así, al menos en los escritos, pues si nos referimos al lenguaje oral, habría que inventar un nuevo sonido, pues no existe en la actualidad. En cualquier caso, en lo que a mí respecta, y partiendo del hecho real de mi avanzada edad, que ya ha superado en mucho a la que tenía mi abuelo materno cuando falleció, en cada momento en que veo el signo arroba, me viene a la mente el significado de la cantidad de 12 Kg., que era el término usual en los campos de esta tierra nuestra, para hablar del peso de los productos agrícolas recolectados, como sucedía con la uva, almendras, aceitunas y por supuesto las algarrobas, delicioso manjar para las bestias, y por supuesto, también de los humanos en nuestra muy mentada post-guerra civil. Todavía recuerdo, las noches de guardia que hacían algunos labradores, con la escopeta al hombro, al pie de algún enorme algarrobo melero (algarrobas gordas y muy dulces), para disuadir a merodeadores nocturnos y hambrientos.
    Dejando ya de lado estas disquisiciones de abuelo cebolleta, coincido plenamente contigo, en ese afán actual de los que hablan o escriben por mentar en cada ocasión a los dos géneros humanos, para demostrar que no hay sexismo en lo que dicen. Bien está que en una introducción lo expresen así, pero la repetición constante es farragosa y cansina, y yo pienso que podría subsanarse perfectamente, y a nadie ofendería.
    En mi opinión, tanto el Internet, como los e-mails, los sms, e incluso la televisión están introduciendo en el léxico unas variaciones lingüísticas, que a medio plazo van a modificar bastante el habla usual y la escritura. Hasta cierto punto, esto es aceptable a tenor de los tiempos que vivimos, aunque también supone una valiosa pérdida del acervo cultural. Por cierto, y hablando del sexismo imperante, me viene a la mente una expresión machista que a diario se repite en todo el mundo cristiano, tanto católico como protestante, y que nunca he visto que haya sido criticada: Me estoy refiriendo a esa frasecita que culmina el final de un casamiento heterodoxo : “Yo os declaro marido y mujer”. Es decir, que al hombre, por el acto que se ha celebrado se le otorga el título de marido, pero no de esposa a la mujer, que a mi entender sería lo correcto y equivalente. ¡Pero no, la mujer sigue siendo mujer, es decir hembra pura y dura, según el criterio de la prepotente multinacional cristiana, y también de la islámica, que no hay que olvidarla tampoco!. Es un tema para debatir largo y tendido.
    Un caluroso saludo, y hasta la próxima.

  10. Julia Puig dijo:

    Bienvenido de nuevo Tró, es realmente todo un lujo tenerlo entre nosotros otra vez. Estoy totalmente de acuerdo con usted, los medios de comunicación no sólo han ampliado las vías de acceso a la información, también nos están introduciendo unas variaciones lingüísticas que modifican las pautas habituales de nuestro lenguaje y escritura. Creo que tratar de analizar, si esto es correcto o no, es como pretender analizar la evolución de una sociedad tecnológica que nos ha llegado sin avisar. El estudiar las variaciones de nuestra lengua es estudiar nuestra evolución social, como bien nos dice Tró pensar en el concepto de arroba es trasladarle al significado de la cantidad de 12 kg, concepto que, quizás, desconozcan nuestros niños sin utilizar antes un diccionario, esto es precisamente, la evolución de una sociedad y de sus corrientes de pensamiento. Partiendo de este punto, es donde encuentro muy interesante la aplicación que de la “arroba” hacemos en la actualidad. Esa necesidad de distinguir lo masculino de lo femenino no viene por un mero capricho, nos llega por una imperiosa demanda de solucionar años de invisibilidad lingüística para referirse al concepto femenino. Me parece muy oportuno la reflexión que nos hace Tró sobre las famosas frases impuestas a lo largo de nuestra historia social como: “esa frasecita que culmina el final de un casamiento heterodoxo: “Yo os declaro marido y mujer”. Efectivamente, hoy en día, suena a disparate con una mala repercusión en nuestros sentidos común.

    En definitiva, Tró, pienso que podríamos estar de acuerdo en las palabras que Octavio Paz formuló: “nuestra lengua es el signo mayor de nuestra condición humana”. Creo, pues, que es tan sencillo como afirmar que es condición femenina como condición masculina. ¿Opinan lo mismo?

  11. Julia Puig dijo:

    Me parece original el punto de vista de Juan cuando nos dice: “El lenguaje no sexista tiene que utilizarse siempre de una manera que no provoque rechazo, ya que su abuso suele ser visto como “estética progre” aunque sea utilizado con total honestidad”. Hablar de lo correctamente político y de lo incorrectamente político es, sin duda, otra apreciación digan de análisis. ¿Opinan lo mismo?

  12. Pilar dijo:

    Creo que nos guste o no, la arroba no deja de ser un símbolo de igualdad entre hombre y mujer. Y es, por tanto, signo de modernidad. El lenguaje se va reinventando a la par que nuestras sociedades. Las últimas décadas del siglo XX han introducido tantos cambios que el lenguaje no ha podido ser ajeno a ellos. La necesidad, por ejemplo, de comunicarnos por sms nos hace echar mano de abreviaturas inventadas a gusto del emisor. Esa libertad es también señal de modernidad, en cuanto a que a nadie se le ocurriría acusarnos de cometer faltas de ortografía en ese ámbito. Sin embargo, estos nuevos usos, incluyendo la aparición de la arroba, se ‘admiten’ o no en determinados contextos, relegándose prácticamente a los textos de los soportes más recientes: Internet, móviles…

    Como ya dije, creo que el lenguaje es un elemento vivo y como tal, debe estar en constante evolución, ¿acaso usamos los mismos formalismos que hace cien años? Por otro lado, considero lógico ese proteccionismo respecto a las innovaciones que vienen y vendrán a modificar una de nuestras mayores riquezas, la lengua. Adaptarse a los cambios es siempre difícil y en seguida podemos tender a imaginar nuestras novelas preferidas desfiguradas por abreviaturas, arrobas… Como todo lo que ocurre en la vida, hay quienes se ponen en un extremo y lo utilizan como pretexto para cerrar la puerta a las innovaciones.

    Lo que está claro es que hoy la arroba ‘pesa’ más de esos 12 kilos que nos recuerda Tró. Millones de ellas se extienden por textos diversos sin despreciar país o lengua. Bajo el concepto de ambigüedad, se configura como uno de los símbolos que marca nuestro tiempo.

  13. Rosa dijo:

    Es cierto, Pilar, la forma de comunicarnos ha hecho que cambie nuestro modo de aplicar el lenguaje, es muy peculiar la forma en la que escribimos los mensajes de móviles, la verdad, es que no me gusta nada, creo que puede llegar a confundir a muchos adolescentes que lo usan de forma muy habitual. La práctica abusiva de escribir correos puede llegar a que comentan faltas de ortografía, claro, que siempre serán los normalmente tienen lagunas en este terreno, poco podrá ayudarles este tipo de escrituras.

  14. J. R. García dijo:

    Esto de la utilización de la arroba me parece forma como otra de intentar ser lo más igualitario posible a la hora de utilizar bien los géneros en nuestro lenguaje. De todas formas, en ocasiones, resulta un poco excesivo el celo que se pone a estas cuestiones. Me viene a la mente las siglas que se utilizaban antes como APA (asociación de padres de alumnos) sustituida ahora por AMPA (asociación de padres y madres de alumnos), creo que con está última versión queda mejor recogida ambas partes sin que exista ningún tipo de desigualdad, pero me preguntaba hasta que punto esto es correcto, actualmente la configuración de las familias ha cambiado mucho y no sé hasta que punto estamos hablando de forma correcta. En fin, lo que es evidente es que nuestro lenguaje cambia, modifica y añade palabras nuevas según nuestras necesidades, como dice Tró a mí la arroba también me recuerda a una medida de tierra.

  15. Numantino dijo:

    He de confesar que dibujé una sonrisa de importantes dimensiones al leer este nuevo artículo. Tan agudo y directo como siempre profesora Julia. Aunque mi incorporación sea tardía no he dejado de seguir su blog. Como periodista es un tema que me toca muy de cerca.
    Desde hace ya unos años “alguien” seguido por otros “algunos”, o debería decir “algunos/as”, pensaron que la idea de utilizar el masculino o el femenino a la hora de dirigirse a las masas era totalmente necesario. Quizás vino dado por algo que nada tiene que ver con la paridad y todo aquello que la conduce y que por otro lado “algunos/as” han querido que fuese tan sólo suyo. El concepto de igualdad recoge eso igualdad, por lo que no es necesario hacer distinciones, la distinción es contraria a la igualdad. Jamás en mis años como profesional de la radio tuve que utilizar as/os. Sin embargo, dependiendo del programa, usamos el Tú o el Usted.
    Esta nueva moda ha llevado incluso a recorrer por alguna cabeza pensante de nuestra lengua la posibilidad de incluir en la RAE distinciones como Periodista (femenino) y Periodisto (masculino). Fue incluso noticia durante dos días no sólo en nuestro país, algo que por supuesto no tuvo ningún resultado positivo.
    En tiempos de campaña electoral escuchamos a nuestros políticos decir aquello de “Queridos amigos y amigas” o “Queridos compañeros y compañeras”, dependiendo del partido. Quizás no sea un buen ejemplo, la política en ocasiones se convierte en un vulgar circo. Por cierto hablando de circo, jamás hubiera imaginado a MiliKito o FoFito decir aquello de ¿cómo están todos los niños y todas las niñas?” y sí como lo solían hacer cuando decían “¿cómo están ustedes? Claro que eran los payasos de la tele quienes creaban un espectáculo nada vulgar y sí sumamente enriquecedor e inteligente.

  16. Magda dijo:

    No me niego a que el lenguaje sea dinámico e incorpore vocablos relacionados con las nuevas tecnologías o incluso expresiones de la calle, tampoco me niego, por supuesto, a que se eliminen del diccionario expresiones sexistas o xenófobas. Pero llevar lo políticamente correcto hasta el extremo con expresiones del tipo “ciudadanos y ciudadanas, vascos y vascas”, etc, me parece exagerado, tedioso y políticamente pesado. Si somos todos iguales, ¿porqué nos separan en los discursos?.

  17. Julia Puig dijo:

    Muchas gracias, Numantino, por su reflexión. Me ha dejado perpleja lo que nos comenta sobre el intento de acotar la palabra periodista/periodisto. Sinceramente, me causa un chirrido en los oídos cuando lo leo, no creo que sea la mejor solución, pero indudablemente, la última palabra la tendría que exponer la Real Academia de la Lengua. Ahora que estamos en pleno fervor político es fácil encontrar este tipo de textos donde la locuacidad de nuestros candidatos refleja este estilo de exposición. Bueno, quizás, como dice Numantino tendríamos que volver a la simplicidad de los payasos de la tele, no sé.

  18. Julia Puig dijo:

    Efectivamente, Magda, es realmente pesado estar leyendo o escuchar textos y discursos en los que se empeñan distinguir correctamente ambos géneros, creo que hay que reflejar está preocupación por la igualdad en todos los ámbitos de la vida.

  19. Tallaferro dijo:

    Aunque no tengo una opinión muy precisa sobre el uso, abuso o ausencia de la arroba en el lenguaje escrito, es cierto que los extremos, cualquiera que sean sus orientaciones, siempre provocan excesos.

    En poco tiempo se ha pasado del desprecio de las cuestiones de género a una proliferación, tal vez excesiva, de medidas y recursos que pretenden compensar ese déficit. En cualquier caso, se echa en falta una cierta cordura y sensatez, pues como he dicho anteriormente, los excesos no son nada aconsejables.

    Defiendo la igualdad, el respeto y la tolerancia en todos los ámbitos, incluido, por supuesto, el de hombres y mujeres. Todavía hoy son múltiples las diferencias, o discriminaciones, que siguen padeciendo las mujeres respecto a los hombres, como ocurre frecuentemente en el cobro de un salario por una misma tarea, el acceso a puestos de responsabilidad o simplemente considerar o minusvalorar una posición o una propuesta según el género de quien la hace.

    El uso de la arroba o incluso los dos géneros de una misma palabra, de forma sucesiva, suele distorsionar el discurso de la palabra, aunque, al calor de las modas, se trata de una práctica que se está generalizando. Quizás estas prácticas merecen un debate sereno y pausado pues no se trata del “quítate tú para ponerme yo” sino una coexistencia pacífica y tolerante entre todos.

  20. El Lector dijo:

    Interesante artículo: ¿Queda del sexismo en los libros de texto? Por Lucía Ruiz Olivares; César Vallejo Martín-Albo en Revista Complutense de Educación 1999, vol. 10, nº 2: 125-145 pp.

  21. El Lector dijo:

    Se puede localizar la referencia de la lectura anterior en la URL siguiente:http://www.ucm.es/BUCM/revistas/edu/11302496/articulos/RCED9999220125A.PDF

  22. cynthialiteraria dijo:

    Me parecio muy bueno tu artículo, sobre todo porque me interesan mucho los temas como estos. Antes que todo eso si, me gustaria agradecerte tu mail que, por cierto, son siempre muy agradables.

    La verdad es que el uso del arroba para no identificar sexos comencé a notarlo en una profesora de la universidad que lo utilizaba bastante. Pero, luego de tu análisis, me he dado cuenta de cuál era el objetivo. ¿Y sabes?, me parece una excelente idea

    Sigue escribiendo asi!

  23. Julia Puig dijo:

    Muchas gracias, Cynthialiteraria, por tu generoso comentario. Después de unos días ausente, esta semana incorporaré de nuevo otro post.

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