Internet y nuestros mayores
Martes, 11 Diciembre, 2007“Un día me imaginé a mí mismo con 80 años pasando revista de mi vida. Entonces me di cuenta de que no me arrepentiría de haber renunciado a mis beneficios en Wall Street, pero me dolería no haber participado en el auge de Internet”, (Jeff Bezos, Fundador de Amazon.com)
Cuando era una niña mi mayor deseo era hacerme mayor, muy mayor, para poder conocer muchas cosas y almacenar mucha sabiduría, pero naturalmente, el tiempo fue cambiando la percepción de la vida que yo tenía. A cambio me otorgó la idea de que aquello de envejecer no era demasiado bueno. Fue una lástima.
Si nos paramos a pensar qué personas son las que más utilizan Internet, la imagen más probable que tengamos sea la de un joven o adulto de no muy avanzada edad, pero rara vez podemos presentir en nuestra mente que el navegante de la red sea un jubilado que, usando su tiempo, se permite buscar temas que le interesan o comunicarse con personas que se encuentren a distancia. Pero la realidad es que Internet también ha llegado a nuestros mayores y que éstos leen, escriben y consultan cada vez más a través de una pantalla de ordenador. La Sociedad de la Información y el Conocimiento poco a poco se va convirtiendo en una la sociedad de aprendizaje permanente. Por otro lado, un dato significativo es que, desde la interacción del ciberespacio, podemos conseguir superar uno de los mayores miedos que tiene el ser humano: la soledad, tanto individual como en el aislamiento con el entorno.
Desde este punto de vista, Internet puede proporcionarnos la creación de entornos de comunicación, que facilitan el desarrollo de las relaciones interpersonales, independientemente de la situación de movilidad que se tenga. Actualmente se cuenta con numerosos estudios sobre los beneficios del uso de Internet en la salud. La apertura de nuevas vías de comunicación estimula y desarrolla cualidades positivas en la persona.
Una de las noticias más agradables que leí la semana pasada fue el premio que se ha concedido al mejor blog español, el de una mujer de 95 años de edad. El jurado The BOBs premió a la bitácora que lleva por nombre “A mis 95 años”. Entender la vida desde la perspectiva de los años y saberla transmitir requiere una vitalidad mental envidiable, que a nosotros ya nos gustaría alcanzar.
Todos podemos incorporar una cierta dosis de creatividad cuando escribimos un correo-electrónico, participamos en un chat o recogemos una información de una página web que nos sirve de inspiración para redactar, por ejemplo, una poesía. Sin duda, Internet es un mundo abierto a la comunicación y a la participación que puede integrar colectivos de todo tipo sin importar la edad.
Cuando iba terminando de escribir el post de hoy, no dejaba de pensar en mi amigo Juan Navidad, siempre me pareció muy lograda la definición que hizo de Internet, la llamó, “la Ciudad de las Palabras”. En su artículo, Juan, recomendaba: “…para tener éxito y sobrevivir en la Ciudad de la Palabras: Internet es un lugar de intercambio, un zoco donde las personas más hurañas, más apegadas a su secretos y egoísmos lo tendrán más difícil(…) gracias a la red, la gente va a leer más, porque habremos aprendido lo importante que es el entendimiento y las buenas palabras en esta ciudad inmensa y atractiva que no tiene fronteras.”
Bueno, pues propongo que todos puedan envejecer con nuestras lecturas, escrituras y debates a través de la web, llevando a buen término nuestra vida diaria, o al menos, intentarlo. Podríamos concebir la vida como decía Unamuno, como una novela, en la que uno va escribiendo, línea a línea, la propia historia, ahora también, con la mirada en el ciberespacio.
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