Aprender de la Historia

“Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas.” Ortega y Gasset

memoria.jpgLa propuesta de hoy para el post es la de acercarnos al concepto de memoria histórica desde el análisis de la enseñanza de la Historia. Desde luego que este tema no es una cuestión sencilla de tratar en breves líneas, y más aún cuando se ha debatido tanto últimamente, pero creo que no por ello deja de ser un terreno interesante para un debate y, sin duda, las opiniones pueden resultar enriquecedoras. El tema me lo pidió un contertulio habitual de este blog, nuestro amigo Tallaferro.  

No es fácil saber hasta qué punto, a través de la enseñanza de la Historia, es posible dar respuestas a algunas preguntas: ¿qué es la historia?, ¿para qué la enseñamos?, y ¿cuál es la meta que pretendemos alcanzar en la formación de nuestros educandos?, ¿cómo desarrollaremos la capacidad de crítica frente a las actitudes intolerantes?, ¿qué significa hoy educar en la memoria?, ¿cómo enseñar la diversidad de la Historia del pensamiento? Hablar, pues, de la enseñanza de la Historia y contestar a estas preguntas probablemente significa relacionar la filosofía moral y política ya que ambos conceptos recorren las entrañas mismas de lo histórico. 

En un intento de contestar a estas cuestiones me pareció muy interesante la definición que hace el profesor Henry Rousso del concepto de memoria histórica como “el estado de la evolución de las representaciones del pasado, entendidas como hechos políticos, culturales o sociales”, es decir, un estudio que implica que “el acontecimiento debe ser tomado no en su acepción clásica, sino como una secuencia cronológica que no se limita a su envoltura aparente”, un estudio que “incluye tanto el análisis histórico del acontecimiento propiamente dicho como el análisis de su posteridad, entendida no como sus consecuencias, sino como su supervivencia activa y pasiva en el imaginario social y, por tanto, en las prácticas sociales de las generaciones posteriores”.

Por otro lado, a través de la investigación histórica podemos llegar A la realidad palpable de una época; para ello, sólo hay que extraer de las fuentes la verdad de un acontecimiento y, luego, transmitirla correctamente. Si hablamos de memoria, indudablemente, es porque ha habido una circunstancia previa: el olvido. Por este motivo creo que debemos defender una enseñanza de la Historia justa y necesaria. Son muchos los ejemplos de archivos y fuentes donde podemos encontrar parte de nuestra Historia olvidada como el archivo de Carlos Esplá (actualmente todos los documentos originales están en el Archivo General de la Guerra Civil de Salamanca y una pequeña parte está digitalizada y accesible a través de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes).

Tal vez, en el aula se debe, no sólo promover el conocimiento, sino también transmitir a los alumnos una postura en la que ellos sean capaces de realizar una interpretación personal y crítica sobre los temas históricos, todo ello tomando en cuenta los saberes previos del alumno, sus habilidades y destrezas. Como indicó Foucault, “localizar la singularidad de los acontecimientos, fuera de toda finalidad…”, es decir, entender una enseñanza de la Historia como crónica de los acontecimientos extraordinarios que induzcan a la reflexión, a pensar, pero para ello es necesario que se sepa enseñar muy bien dónde trazar las diferencias entre la promoción del bien y la erradicación del mal. La memoria, pues, es un concepto unido al recuerdo; la Historia puede revolver y curar al mismo tiempo que sanar los conflictos de la memoria.

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Recomendación de lectura: Lean algunos de los mejores post de Justo Serna escritos en su blog. Su mirada y la forma de enfocar el tema es extraordinaria y, desde luego, invita a pensar:  http://blog.levante-emv.com/jserna/category/historia/

Sugerencia de web:  

Portal de Carlos Esplá. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. 

Biblioteca del exilio en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Recomendación de libros:

Francisco Sevillano Calero: Rojos. La representación del enemigo en la Guerra Civil. 2007, Ed. Alianza Editorial.

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38 Respuestas a “Aprender de la Historia”

  1. Juan Navidad dijo:

    Estimada Marilia y resto de amigos/as,

    Aprovecho este ratillo que me regala el tiempo para insertar un comentario en este tema tan interesante y voy a comenzar con una sugerencia para otro tema relacionado en parte: “La Historia del futuro”. Sé que puede resultar paradígico, pero el título se podría completar con una de las frases que me editan en breve en mi libro “Frases para no dejar de pensar” -que espero presentar en Alicante en 2008-. Dice: “Este año, hace años, no lo habría imaginado así”. ¿Cómo os imagináis el 2020 o el 2050???

    Volviendo al tema propuesto, la Historia es a menudo un calcetín que quien enseña la asignatura puede poner del derecho o del revés. Así, la Guerra Civil puede ser ese “hecho lamentable, pero inivitable debido a la violencia anticlerical” que nos quieren vender unos, mientras otros creemos que fue lo que fue: un golpe de estado totalmente ilegítimo.

    Una de las cosas que debemos enseñar, como dice la cita que abre tu tema, amiga Marilia, es a dudar. Yo cuando tenía 9 años tenía en mi colegio en el País Vasco, un profesor muy españolista que contaba las hazañas de Pizarro y los conquistadores en América con mucho ímpetu, mientras yo pensaba y pienso que los habitantes del sur de ese continente no debían estar muy de acuerdo. En aquellos años, yo iba los sábados por la mañana a un grupo cultural de personas vascoparlantes que nos trataban de convencer de lo mala que era España, de cómo una navarra y un castellano se habían casado y habían acabado con Euskadi. tanto las reflexiones de mi profesor como estas otras eran para mí inverosímiles y ya entonces elaboraba la Historia con los ladrillos del escepticismo y la duda.

    Tampoco quiero alargarme mucho más. Espero que vayan interviniendo otros “contertulios/as” y ya iré añadiendo otras reflexiones.

    Antes de acabar quisiera expresar mi pena por no haber participado en el texto anterior, el de la locura. Estoy con un trabajo de locos precisamente, preparando mi calendario de 2008 en el que voy dos semanas a Canarias y tengo ya muchos otros cursos previstos y preparando todo ello me resultó imposible visitar este espacio para la conversación amena y el encuentro entre amigos :)

    Un abrazo,
    Juan Navidad
    www.dinamizaciondeideas.com

  2. Pilar dijo:

    Me parece muy interesante el artículo, y una de las razones es porque considero necesario reflexionar sobre el modo en que se enseña la historia en colegios e institutos. Para mí, la historia no es una asignatura más, no trata como las matemáticas, de las tan necesarias fórmulas, ni habla, como la lengua, de un elemento fundamental para nuestro funcionamiento cotidiano. La historia es todo eso y mucho más, es la propia vida. Como dijo Cicerón: “La historia es el testimonio de los tiempos, luz de verdad, vida de la memoria, maestra de la vida…”

    Y citaba las matemáticas porque muchas veces la historia es enseñada, contada con la finalidad de que el alumno repita hechos y fechas de forma casi mecánica. En ese sentido, subrayo las palabras que citas de Henry Rousso. A veces nos olvidamos de que el pasado forma parte indivisible del presente hasta fundirse en una única secuencia y de que la historia no puede ser explicada en fragmentos. Entender el mundo de hoy supone mirar inevitablemente al pasado. Las noticias de los periódicos, los informativos de la tele se convierten muchas veces en escenas de una película que poca gente se molesta en ver o comprender. Es por ello que considero loable todo ejercicio de memoria, bien sea como ejemplo negativo o positivo para nuestra vida. A veces, incluso, el recuerdo es la única forma que tenemos de hacerle justicia al pasado, y al presente, a nosotros mismos, herederos de un mismo mundo que desafortunadamente tropieza cien veces en la misma piedra.

    Si tal vez, desde el colegio, existiera una concienciación de que sobre el pasado no debería caer la lona del olvido, y de su implicación directa con los sucesos actuales, la historia sí sería verdadera maestra. Lo malo, como señala Juan Navidad, es que desde el colegio se ofrecen versiones demasiado “partidistas” de aquello que sucedió. No creo en la objetividad como valor puro, pero sí en ofrecer diferentes alternativas o visiones al alumnado, no como opciones a elegir sino como instrumentos para aprender a pensar con libertad. Formar librepensadores debería ser objetivo claro de los profesores de historia más de los que ninguna otra asignatura.

  3. Tallaferro dijo:

    ¡Vaya tema el que nos propone Julia Puig! Da para mucho pero voy a ser breve pues dispongo de poco tiempo. Estoy de acuerdo con las opiniones de Pilar y Juan Navidad en que no se puede olvidar el pasado pero tampoco se puede manipular ni usar según convenga a cada cual.

    La actualidad de los últimos días nos da algunos ejemplos de uso torticero de la realidad y del pasado en aras de intereses y egoísmos personales. Ayer pude escuchar al venezolano Chávez congratularse de viajar por Europa gracias al avión que le había prestado su amigo Fidel Castro. ¡Vaya, qué gesto tan generoso! Y los/as cubanos/as pasando calamidades. Y en Venezuela, la democracia ha llegado a tal nivel que la “libertad de opinión” se premia con la cárcel, detenciones y otros tropelías, como están sufriendo los opositores al régimen.
    Véase: www.telefonica.net/web2/draco703/Cuba_una_pena.pps

    Y por último, un ejemplo de España, aunque más bien podemos decir un ejemplo de la injusticia que se está cometiendo contra un insigne y brillante funcionario que durante la brillante etapa de los gobiernos socialistas de Felipe González fue el director del Archivo de la Guerra Civil con sede en Salamanca, ahora reconvertido en el “Archivo de la Memoria Histórica”. Me refiero a Antonio González Quintana, “caído” en desgracia, por denunciar precisamente lo que, en teoría, tanto empeño pone el Gobierno español en defender, al menos supuestamente: la Memoria Histórica. Antonio González ha sido “condenado” al ostracismo por airear públicamente los entresijos “políticos” del traslado de los célebres “papeles catalanes” de Salamanca a Cataluña. Un claro ejemplo de uso torticero de la política, y lo que aún es peor, de una pésima gestión de los intereses generales.

  4. Julia Puig dijo:

    Gracias, Juan, por tu comentario y por la propuesta del tema para el próximo post, me parece muy sugerente el enfoque. Todos tenemos claro que la Historia no es un conjunto de fechas y datos, como señalaba Edgard H Carr:”la división de la historia en periodos no es un hecho, sino una necesaria hipótesis o herramienta mental, válida en la medida que nos ilumina y que depende, en lo que hace a su validez misma, de la interpretación.” creo que los jóvenes deben aprender la Historia con la capacidad crítica que siempre acompaña a la juventud.

  5. Julia Puig dijo:

    Así es, Pilar, la Historia no debe enseñarse en fragmentos. Creo que La Historia es movimiento que puede modificar con su experiencia situaciones negativas del presente. Posiblemente una buena propuesta para el docente sea conseguir que los alumnos se acerquen a la Historia y puedan comprender y valorar su existencia como una ciencia social, apreciando su aporte al conocimiento del hombre.

  6. Rosa dijo:

    Buenos días a todos. Creo en la educación, y me dedico a ella. Pienso que hay que buscar soluciones para convertir a nuestros alumnos en ciudadanos del mundo con capacidad de crítica y reflexión. Un maestro, independientemente de la especialidad que tenga, debe transmitir con ilusión, con fuerza para conectar con sus alumnos, es imprescindible la vocación, se necesita paciencia y aprender al mismo tiempo de nuestros alumnos. Considero que si se parte de estos puntos se puede encontrar fórmulas que ayuden a desarrollar esa capacidad, de la que nos habla Julia, de interpretación personal ante los acontecimientos, bien sean presentes o del pasado. Conocer la Historia puede ayudar a recordar y a educar en el futuro. Estoy de acuerdo con Pilar: “entender el mundo de hoy supone mirar inevitablemente al pasado”. No se trata solo de recordar la experiencia del pasado, sino de elaborar políticas de la memoria que tiendan a evitar que se repitan la dictadura y los genocidios.

  7. El Lector dijo:

    Lean este estupendo análisis sobre lo que representa el Valle de los Caídos:

    http://www.foroporlamemoria.es/pl.php?id=308

  8. Juan Navidad dijo:

    Hola de nuevo,

    En mi vida personal, a la Historia Universal le he unido otro estudio igual de interesante: la Historia Personal. Soy el penúltimo de nueve hermanos y siempre he estado muy atento a los pasos que seguían mis hermanos/as mayores para evitar caer en sus errores. Ellos/as han tenido una única pareja y se han casado con esa persona en cuanto han podido, a veces sin reflexionar y han tenido hijos/as también sin planteárselo seriamente. MIentras tanto, antes de casarse, han vivido en casa de mis padres. Yo en cambio, con 18 años me independicé, he tenido muchas parejas con las que he tenido relaciones de noviazgo convencionales y también varias convivencias. Han sido relaciones muy enriquecedoras sobre todo porque con ellas he disfrutado de la vida y aprendido muchas cosas, pero sobre todo cada vez tengo más claro lo que NO quiero, algo que nunca se pararon a pensar mis hermanos/as. Pienso que fijarnos en la personas que nos rodean, en su vida, sus decisiones y caminos nos ayudan a ser más analíticos a la hora de diseñar nuesttra vida y crear nuestra modesta historia de retazos de lo que queremos y también evitando los errores anteriores de las personas que nos rodean :)

    Saludos cordiales,
    Juan Navidad

  9. Numantino dijo:

    Hace mucho tiempo que brilla el sol con claridad y fuerza en nuestro país. Ese mismo sol que algunos trataron de ocultar apropiándose de él colocándose de cara.

    Durante un tiempo sí, lo fueron, fueron inmunes a base de cortar el aliento a sus propios hermanos. La inmunidad es un privilegio que no se posee para siempre, nada es para siempre y mucho menos si la que posees no te pertenece. Como decía Napoleón con la bayoneta lo puedes conseguir todo menos una cosa, sentarte encima.

    Con sus aves rapaces, que vulgarizaron, pensaron y creyeron que la verdad, la libertad y el amor a nuestro país eran tan sólo de ellos.

    Desquebrajaron, masacraron y asesinaron al pueblo que luchó y progresó por, para y con su país instaurando, por mayoría, con sufragio universal, la libertad y una igualdad sin precedentes.

    Lo siento, siento rebelarme con ferocidad contra aquellos que tratan de volver a oscurecer la luz que tanto nos ha costado hacer brillar. Me rebelo contra aquellos que afirman que en nuestra guerra ambos bandos cometieron atrocidades. No lo dudo, nadie lo hace, pero fue el precio por acuchillar a la paz y a la República. Y no todos cometieron los mismos horrores, aunque un horror sigue siendo un horror.

    Españolito que vienes al mundo te guarde Dios una de las dos Españas ha de abrirte el corazón: pues una de esas dos Españas torturó, asesinó, masacró y trató de aniquilar a la otra, o las que ellos creyeron ser otras durante cuarenta años.

    Los vencidos de una guerra jamás lo han pagado tanto y todo por defender a un gobierno constitucional, a la paz, a un país sin dueño, un país de todos.

    No soporto a quienes con sus grandes bocas afirman que el pasado, pasado está y no hay que removerlo. Mire usted, nuestra democracia todavía no ha hecho justicia y no nos harán callar por mucho que algunos les moleste. Ya nos callaron cuarenta años, encima quieren seguir haciéndolo.

    Pero poco a poco, muy poco a poco, algunas cosas se van poniendo en su sitio, como las estatuas, las calles, las manifestaciones de apología a lo oscuro, a la sinrazón, a la sinvergüencería de haber vivido como marajás, como cerdos psicópatas, cínicos, a costa de toda una tierra y el sudor sangriento de todo un pueblo.

    La iglesia pide perdón con piquito de periquito y beatifica sólo a unos y no a todos.

    “Asesinos de razones, asesinos de vidas que nunca tengáis reposo en ninguno de vuestros días y que en la muerte os persigan nuestras memorias” decía Llach.

    Una vez más, gracias profesora Julia no podías haber estado más acertada, mi lectura en ésta ocasión ha sido lenta y saboreada, con el compás de la satisfacción y la melodía de tus palabras.

    A Pilar, la cita de Cicerón es como un taconeo de Sara Baras, mágico y preciso como su comentario.

    Tallaferro mi aplauso incondicional se lo ha ganado usted con grandes creces, bravo.

    Y si me lo permites Julia, si lo me lo permitís, éstas palabras se las encamino con toda mi alma y con todo mi corazón a quien les debemos el respirar de un país para todos. Gracias a nuestros padres y abuelos, gracias por haber luchado, estaremos a vuestra altura, lo intentaremos.

    Hace mucho tiempo que brilla el sol con claridad y fuerza en nuestro país. Ese mismo sol que algunos trataron de ocultar apropiándose de él colocándose de cara.

  10. Julia Puig dijo:

    Muy bien, Tallaferro, esto de dar “caña” al debate resulta interesante. Es verdad, que vivimos en un mundo repleto de hipocresías donde la política adopta relevancia, aunque yo sigo confiando la política. Todos sabemos que en cualquier profesión existen buenos y malos profesionales y, sin duda, la política no escapa de este requisito. No obstante, coincido con Tallaferro en el análisis que hace sobre la polémica que ha suscitado los dichosos papeles de Salamanca. Está claro que todo termina siendo una cuestión de matices políticos, pero creo que lo realmente importante es que esos documentos estén a disposición del público, a disposición del Investigador que se sepa donde poder buscar las diferentes fuentes que esclarecen la Historia. Digo esto, porque creo que el archivo de la Guerra Civil de Salamanca tiene un papel importantísimo dado que agrupa un conjunto de documentos de incalculable valor para la Historia reciente de España y que se preocupa de que sean abiertos al público difundiendo incluso a través de Internet.

  11. Julia Puig dijo:

    Gracias Juan y Numantino por vuestras palabras. Creo que ambos exponéis de manera única vuestras ideas. Efectivamente, Juan no hay duda de que todos formamos parte de la Historia que día a día creamos entre todos.

    Numantino, tus palabras están cargadas de fuerza, especialmente cuando dices: “Hace mucho tiempo que brilla el sol con claridad y fuerza en nuestro país. Ese mismo sol que algunos trataron de ocultar apropiándose de él colocándose de cara.” Se trata, sin duda, de una buena pluma la de Numantino, en poquitas líneas nos ha dejado esa energía propia del periodista joven y preparado al que no se le impone fácilmente cualquier idea o norma. De todas las ideas que Numantino expone, rescató una de ellas y, es desde luego, la importancia de nuestra herencia. Sin la herencia de nuestros abuelos, de nuestros padres, no podríamos estar hablando de memoria. Todos, unos desde fuera de nuestras fronteras, otros desde dentro, a todos ellos les debemos lo que hoy en día tenemos: el derecho a respirar libres.

  12. El Lector dijo:

    No se pierdan la lectura de: “Identificación y alienación. La cultura política y el tardofranquismo”. Autor: José Reig Cruañes. Publicado por la Universidad de Valencia PUV, 2007. La cultura que hoy da fundamento a nuestro sistema político debe mucho de sus rasgos a la peculiar manera en que hicimos la transición, con aquella específica combinación de rupturas y pactos.

  13. J.R. García dijo:

    Desde luego, merece la pena la lectura que recomienda El lector de José Reig, hablando precisamente de esa herencia que hemos recibido y la impronta que nos dejaron las últimas décadas del franquismo.

    Cuando leí este texto, la primera idea que me vino a la cabeza fue el recuerdo de mis clases de Historia en el colegio. En un pequeño pueblo de Andalucía donde el día a día transcurría a un ritmo muy distinto al de ahora. La Historia que estudiábamos era recortada y segada y, por supuesto, nada o casi nada de nuestra Historia reciente de España. En fin, así fueron aquellos años.

  14. El Lector dijo:

    Les recomiendo la lectura de: “Carles Esplá, un periodista republicà. Cróniques, conferències i correspondencia amb Tarradellas. Autores: Pedro L. Angosto, Julia Puig. Publicado por la Universidad de Valencia PUV, 2007.

  15. Julia Puig dijo:

    Cierto, J.R. García, así era la Historia que nos enseñaban, muy recortada.

  16. Rosa dijo:

    Buenos días a todos, ayer no pude conectarme, pero hoy en el rato que me permite mi horario he leído los comentarios. Me ha gustado mucho el comentario de Numantino, ¿es usted periodista? también el de de Juan Navidad. Me identifico mucho con la experiencia que nos cuenta J. R. García, la historia sobre la Gerra Civil española la aprendimos a través de nuestros padres y abuelos, pero poca cosa clara en el colegio.

  17. Juan Navidad dijo:

    Es cierto, Rosa,

    Normalmente, en el colegio y en enseñanzas medias, lo habitual suele ser que en clase de Historia Contemporánea, al finalizar el curso se suele llegar a la Segunda República y por encimilla. En Literatura pasa igual, también para no tener que mojarse, los profes acaban el año hablando de la Generación del 27. En cuanto a la familia, los padres/abuelos/as tienden a contar la cosa de manera muy sesgada. Mi abuelo materno fue franquista y el otro pasó cuatro años en la cárcel porque los maquis le pidieron que les comprase unas botas -o mataba a los integrantes de su familia-. La injusticia de la Guerra Civil en mi vida siempre ha sido esa doble metáfora del abuelo putero, maltratador y fascista, por un lado y el otro, enfermo crónico eterno que estuvo a punto de morir en la cárcel por una ley arbitraria, falta de justicia.

    Saludos,
    j.n.

  18. Rosa dijo:

    Tienes razón, Juan, triste la historia de nuestros abuelos, la mía
    parecida, tragedias y tragedias de familia enteras. Tenemos que intentar
    entre todos seguir que los jóvenes reciban la información correcta

  19. Tallaferro dijo:

    Estoy totalmente de acuerdo con los comentarios que han realizado los contertulios de este blog y, en particular, quiero hacer hincapié en las reflexiones de Numantino. Fueron tremendos los tristemente célebres “informes políticos-sociales” de los años 40, especialmente los realizados en los primeros años de la década que sirvieron de causa para encarcelar y someter a juicios sumarísimos a decenas de miles de personas.

    Sobre las atrocidades cometidas durante la Guerra Civil quiero recomendar una novedad editorial, cuyo autor, Francisco Sevillano Calero, profesor titular de Historia Contemporánea en la Universidad de Alicante, realiza un magnífico análisis. Rojos, La representación del enemigo en la guerra civil, publicado por Alianza Editorial. Pueden leer el comentario que realizó el profesor Justo Serna de la Universitat de València en Levante, en su edición del 12 de noviembre:
    http://www.levante-emv.com/secciones/noticiaOpinion.jsp?pRef=3718_5_368395__Opinion-Rojos

    Y, por último, para concluir, quiero anunciar que el próximo lunes transcribiré el contenido de una carta que un preso encarcelado en una prisión castellano-leonesa envió a un alcalde alicantino en la posguerra con un contenido realmente desgarrador.

  20. Julia Puig dijo:

    Gracias, Tallaferro, has conseguido mantenernos despiertos. Estoy segura que el texto que nos vas a ofrecer el lunes será muy interesante.

    Respecto a la sugerencia de lectura que nos propones, me parece muy oportuna. Efectivamente, el libro de Francisco Sevillano es tal como lo califica el profesor Justo Serna: “un libro excelente, sobrecogedor e intelectualmente irreprochable” que recomiendo encarecidamente.

  21. J. R García dijo:

    No he podido conectarme en todo el fin de semana y termino de hacerlo ahora y ha sido una agradable sorpresa leer los comentarios que tenía pendientes, pero especialmente, el de Tallaferro, que nos ha dejado intrigados con el tema. Mañana, no me perderé su lectura.

  22. Tallarerro dijo:

    Tal como me comprometí el viernes, voy a transcribir una carta, fechada en el año 1943, escrita por el maestro racionalista de una escuela ubicada en un municipio alicantino durante la II República. Fue un destacado ideólogo y dirigente de la agrupación anarquista local; entre las múltiples funciones que realizó fue el contable de su colectividad agrícola. Después de la guerra, este Sr. fue condenado a vivir lejos del municipio alicantino y encarcelado en una prisión de Castilla y León y desde ese lugar, cuyo clima era inhóspito para la salud delicada de su mujer, se dirige al alcalde del municipio alicantino donde vivió durante la República para pedirle el correspondiente informe que debía enviar a la dirección de la prisión para conseguir la libertad y establecerse en un lugar, alejado de Alicante, propicio para la salud de su mujer. La respuesta tardó en producirse y fue negativa: el alcalde emitió un informe negativo. En el contenido de la carta cabe destacar las expresiones y las ideas que expresa este Sr., teniendo en cuenta su ideología anarquista.

    “En esta hora en que los españoles van aglutinándose poco a poco en pos de la Nueva España, que hace seis años empezara a labrar nuestro generoso Caudillo, cunde el perdón para bien de todos.
    Hoy, después de cuatro años cumplidos que llevo de prisión son una conducta intachable, tócanos el turno a los comprometidos en la Gracia de la Santa Justicia. Es el lapso que por fuerza produce entre las equivocaciones y los aciertos. Yo me equivoqué, no lo dudo, y en recompensa a esa equivocación, se deshizo un hogar que hoy está transido de múltiples necesidades, y que mis hijos, a excepción de la niña, no existen; triste consecuencia que pagamos, confiados tal vez, por la buena fe, sufriendo una condena que, gracias a Dios, parece ser tiende a su fin.
    Mi esposa, en un estado de salud caótico y cada día peor, bien pudiera ser que su existencia peligre viéndome en puerta de salida y que se malograra.
    La existencia de los míos estriba en mi libertad, en el sustento que yo pueda facilitarles. Hora ya sea reintegrado al hogar querido; son los familiares que sin culpa de lo hecho, sufren las terribles consecuencias de nuestros desacertados pasos.
    No olviden señores, que cuando llegué al pueblo, hacía ya 9 meses que se produjo el Glorioso Movimiento, siendo ajeno a lo ocurrido. Pero en fin, ya pasó; quede patente que nunca jamás fui rencoroso y por tanto, no reservo la menor rencilla para nadie, todo lo contrario; mis mayores respetos para todos; y hoy, que la vida de la Nación se encauza, veamos el medio de hacer desaparecer toda aspereza y volvamos al signo de la Paz de Dios.
    Es mi deber hacerles saber, que conforme al diagnóstico facultativo, en lo que se refiere a mi esposa, nos imposibilita residir por aquellas tierras, ya que el mar no le sienta bien; de modo que sobre este particular, no se preocupen.
    En vista de lo espuesto [sic], suplícales, señores, padres de familia, personas dignas que rigen los destinos de la Paz y la Gracia Divina del pueblo, para que en pos de los hijos y esposa queridos, libren los informes a pedir por esta Dirección [de la prisión] de forma que determinen mi libertad.
    La familia, cuatro años abandonada, apelamos al corazón de los hijos de España, Una, Grande y Libre, para que la tranquilidad reine en el seno de todos los que ansiamos: Paz, Trabajo y Justicia. Dios lo quiera. Así sea.”

  23. Pilar dijo:

    Impactante la carta que transcribe Tallaferro. ¿Tenemos que enterrar miles de historias como ésta? No creo que en la actualidad haya que tener una postura política determinada para comprender las atrocidades que se cometieron en España pasada la guerra., y quienes las niegan o ignoran viven sin duda tapados por el velo de la ignorancia. Lo peor de todo es que muchas veces esa ignorancia es fruto de una estudiada manipulación que busca oscurecer los decenios de dictadura. Si, tal y como dan a entender algunos, ese pasado está libre de errores, ¿por qué alegan frecuentemente que lo mejor es no mirar hacia atrás para no despertar rencores? Y si, por otro lado, hay quien sí reconoce esos “errores”, ¿no estamos aún hoy a tiempo de hacerles algún tipo de justicia a las víctimas? Entre nosotros vive todavía una generación marcada por la guerra, la posguerra y sus terribles consecuencias. Los bombardeos, las muertes, la escasez… son fantasmas que entristecen aún vidas y sueños.

    No podemos simplemente echar kilos y kilos de cemento sobre los pozos del recuerdo, como hicieron con tantas fosas que albergaban los huesos de las víctimas de la barbarie. Una persona o un país sin recuerdos hace frente al futuro con dificultad. Escritores o directores de cine han secundado en sus obras esta máxima. Me viene a la cabeza, por ejemplo, el protagonista de la película “Memento”, un hombre desmemoriado que escribe sobre su propia piel las acciones que acaba de realizar para evitar el olvido y esclarecer la muerte de su mujer. En la vida real, muchos gastan y han gastado también su pluma para que las muertes de sus familiares, de sus amigos o vecinos no caigan en saco roto. Documentos como el que transcribe Tallaferro revelan la importancia de mantener vivo el ayer, aunque a veces, como decía Blas de Otero, sólo nos quede la palabra. Y qué menos que la palabra, cuando no se puede evitar ya el dolor. En este sentido, decía el genial Alberti: “Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste, lo desgraciado y muerto que tiene una garganta cuando desde el abismo de su idioma quisiera gritar lo que no puede por imposible, y calla”. Ese mismo poema termina con una frase que siempre me entristece. “Siento esta noche heridas de muerte las palabras”, dijo el poeta.

  24. Pilar dijo:

    Impactante la carta que transcribe Tallaferro. ¿Tenemos que enterrar miles de historias como ésta? No creo que en la actualidad haya que tener una postura política determinada para comprender las atrocidades que se cometieron en España pasada la guerra, y quienes las niegan o ignoran viven sin duda tapados por el velo de la ignorancia. Lo peor de todo es que muchas veces esa ignorancia es fruto de una estudiada manipulación que busca oscurecer los decenios de dictadura. Si, tal y como dan a entender algunos, ese pasado está libre de errores, ¿por qué alegan frecuentemente que lo mejor es no mirar hacia atrás para no despertar rencores? Y si, por otro lado, hay quien sí reconoce esos “errores”, ¿no estamos aún hoy a tiempo de hacerles algún tipo de justicia a las víctimas? Entre nosotros vive todavía una generación marcada por la guerra, la posguerra y sus terribles consecuencias. Los bombardeos, las muertes, la escasez… son fantasmas que entristecen aún vidas y sueños.

    No podemos simplemente echar kilos y kilos de cemento sobre los pozos del recuerdo, como hicieron con tantas fosas que albergaban los huesos de las víctimas de la barbarie. Una persona o un país sin recuerdos hace frente al futuro con dificultad. Escritores o directores de cine han secundado en sus obras esta máxima. Me viene a la cabeza, por ejemplo, el protagonista de la película “Memento”, un hombre desmemoriado que escribe sobre su propia piel las acciones que acaba de realizar para evitar el olvido y esclarecer la muerte de su mujer. En la vida real, muchos gastan y han gastado también su pluma para que las muertes de sus familiares, de sus amigos o vecinos no caigan en saco roto. Documentos como el que transcribe Tallaferro revelan la importancia de mantener vivo el ayer, aunque a veces, como decía Blas de Otero, sólo nos quede la palabra. Y qué menos que la palabra, cuando no se puede evitar ya el dolor. En este sentido, decía el genial Alberti: “Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste, lo desgraciado y muerto que tiene una garganta cuando desde el abismo de su idioma quisiera gritar lo que no puede por imposible, y calla”. Ese mismo poema termina con una frase que siempre me entristece. “Siento esta noche heridas de muerte las palabras”, dijo el poeta.

  25. J. R García dijo:

    Tallaferro, me parece extraordinario el documento histórico que nos has regalado.

  26. Julia Puig dijo:

    Espléndida la aportación de Tallaferro. La carta, como dice Pilar, es impactante y, así es como se hace la Historia, estudiando sus documentos analizando la desgarradora verdad de lo sucedido.

    Pilar me parece muy oportuno recordar el poema de Alberti, sin duda, ejemplo de la fuerza que tiene la palabra, el pensamiento, la desazón que desprende el ser humano en situaciones amargas. Hagamos Historia, pues, intentemos transmitirla correctamente, sin recortes, para poder equilibrar la balanza y, de esta forma, poder hablar de algo más que de memoria.

  27. Rosa dijo:

    Perfecto ejemplo, Tallaferro.

  28. Numantino dijo:

    Señor Tallaferro, no encuentro palabras para describir lo leído.

    Si puedo decirle que es documento formidable y si me lo permites Julia, le doy las gracias, Tallaferro, por haber compartido con nosotros semejante texto.

    El dolor una vez más se convirtió en infinitamente doloroso. Recurrir a la súplica, al ruego, escribir tales palabras debió causar en este gran hombre sangre en su estómago.

    Insisto en la idea: quienes afirman que no hay que remover el pasado y que hay que dejar las cosas como están son gente que poseen conciencias sucias.

    Poco a poco debemos ir instaurando justicia y situando a la historia en su sitio, sin manipulaciones ni distorsión.

  29. Tallaferro dijo:

    Muchísimas gracias a todos por vuestros comentarios. Me alegro que os haya gustado la transcripción del texto pero por encima de eso no se puede olvidar la existencia de miles de documentos similares a éste. Creo que es una prueba fehaciente de lo que probablemente sea la mayor tragedia que ha tenido nuestro país. Se cometieron todo tipo de barbaridades por unos y por otros, y lo que es peor, un fuerte sentimiento de odio, revancha y venganza. Y eso, queramos o no, todavía nos sigue marcando.

    Ayer se presentó en Alicante una interesante monografía, “La resistencia antifranquista y las comisiones obreras en las comarcas del sur del País Valencià (1939-1982)”, editada conjuntamente por la Fundació d’estudis i iniciatives sociolaborals y la editorial Germania. Es un estudio histórico sobre la sociedad y los obreros alicantinos durante el franquismo, y muy especialmente todo el proceso de construcción de un sindicato de clase y su lucha por las libertades y las mejoras laborales.

    Los estudios históricos que han salido y están saliendo a la luz en los últimos años están demostrando que la resistencia antifranquista fue muy débil en las provincias valencianas y en otras muchas zonas de España. El régimen supo crear las condiciones adecuadas para su supervivencia. Especialmente dura, durísima, fue la posguerra de los años 40 y parte de los 50, con los efectos brutales de la represión, la cárcel, el exilio, las depuraciones, la imposición de una moral ultracatólica,… de tal manera que “España se convirtió en una gran cárcel” y la prioridad de amplios sectores sociales fue, durante muchísimos años, sobrevivir como fuera a esas excepcionales condiciones de vida, de miseria y hambre. El miedo y el terror hacían inviable cualquier intento de oposición pública. Habría que esperar hasta los años 60 para que dicho disenso empezara a manifestarse públicamente para conseguir la democracia y las libertades. Pero eso ya es otra historia.

    Y termino aludiendo a unas recientes declaraciones de José Vicente Beviá Pastor, destacado socialista alicantino, que entre 1977 y 2000 ha tenido importantísimas responsabilidades públicas en las Cortes Españolas. Para él, “la memoria es el elemento clave para que una persona profundice y se desarrolle. Sin raíces nadie puede dar frutos, está siempre al socaire del viento que sople, y empujado por la propaganda y por el consumismo”.

  30. Rosa dijo:

    Muchas gracias a ti, Tallaferro, la información que nos das me parece muy buena y valiosa. Me gusta la reflexión de José Vicente Beviá Pastor: “…sin raíces nadie puede dar frutos….\

  31. Pilar dijo:

    Hablar de historia es también sinónimo de responsabilidad. Después de tantos años de represión y exilio, tenemos pendiente todavía resarcir a quienes sufrieron privación de libertad y dignificar la memoria de millones de españoles. Los artículos, libros, los foros… contribuyen también a ello. La escritura de la historia es una deuda que el futuro no puede ni debe eludir.

    Arrojar luz sobre el pasado es algo que no sólo debemos a quienes sufrieron o murieron en defensa de unos ideales, sino también a nuestro presente y a nuestro futuro. Las generaciones venideras tienen derecho a saber lo que ocurrió en nuestro país durante cuarenta años para entender su presente. Porque como dice Tallaferro, desgraciadamente el odio y el rencor del ayer, queramos o no, todavía nos sigue marcando.

    Sin embargo, cerrar los ojos no es la fórmula para evitar odios y rencores. Sería como la persona que niega constantemente sus recuerdos a sabiendas de las inevitables huellas que le han dejado. Lo coherente sería una conciliación, pero para ello es preciso que no se olvide.

  32. Juan Navidad dijo:

    La carta de Talaferro es un texto en el que se sintetiza muy bien cómo muchas personas valiosísimas tuvieron que rebajarse a la mayor humillación para le fueran concedidos derechos que cualquier ser humano debiera disfrutar sin tener que pedirlos. Aquellos años son toda una lección, una muestra de la perversión humana y de la grandeza de quienes sufrieron una represión brutal por personas que no debieran ser consideradas ni siquiera como personas.

    Hace ya unos días que leí la carta, desde el trabajo y ahora, por fin, en un rato, he sacado un momento para responder. Y quisiera responder al texto con otro, que espero que os parezca apropiado y os guste -siquiera un poco-. Es una especie de medicina natural contra el amargor de las injusticias. Estoy trabajando en mi segundo libro de frases que quisiera que me publicaran en 2008 (el primero saldrá en enero si todo va bien). Y buscando textos, he encontrado una pequeña historia de mi vida, que comparo con una biblioteca, es un guiño a la conciencia, a la independencia y los deseos de libertad de las personas:

    “En cierto modo, se podría decir que mi vida está formada de recuerdos, momentos y registros que configuran una especie de biblioteca. Hay una cartilla, cientos de cuadernos, incluído uno en que escribí las primeras palabras y balbuceos de mi hermano Roberto, cinco años menor que yo y, por supuesto, muchos libros más.

    En estas estanterías figuradas hay muchos, cientos de libros de texto. De pequeño me subía a leer los libros olvidades de mis hermanos los mayores que esperaban mis visitas habituales en unos desvanes que había en la última planta del bloque de pisos en que vivíamos. Llegar hasta más arriba del quinto piso con las llaves chasqueando entre mis dedos era como una pequeña batalla ganada al futuro. Mientras, en la calle se oían los gritos de otros niños de mi edad corriendo por las calles y repitiendo los mismos juegos una y otra vez. Ignoraban el gran juego del viaje, la búsqueda de respuestas y la eliminación de prejuicios, -dado que muchos libros estaban impregnados del tufillo nacionalcatólico de los libros de texto franquistas y yo los usaba de la vacuna contra la intolerancia-.

    En mis estanterías, las de mi vida, ya estaban olvidados en aquellos años los libros de religión -que sólo usaba para secar hojas-. Aquellos textos eran muy característicos: con un lenguaje diluído, con una estructura predecible, con sus preguntas de catecismo bobino que se respondían torpemente, incluyendo la pregunta en la respuesta. Cómo me apenaban los dibujantes de los libros de religión, los maquetadores, diseñadores, quienes habáin seleccionado los textos y las personas que habían depurado los enfoques. Yo no iba a ser uno de los suyos, no me iba a dejar asimilar por la tendencia fácil. Pero ellos no lo sabían y tenían que intentarlo”.

    –Dedicado a todas las personas que en el mundo y en la Historia, lucharon y siguen pelearnos hoy por hacernos libres a todos/as algún día.–

    Saludines,
    Juan Navidad

  33. Juan Navidad dijo:

    perdón por la errata en la dedicatoria:

    –Dedicado a todas las personas que en el mundo y en la Historia, lucharon y siguen peleando hoy por hacernos libres a todos/as algún día.–

    j.n.

  34. J. R. García dijo:

    Respecto a la última aportación de Tallaferro y lo que ha dicho Pilar, lo único que se me ocurre añadir es que la represión fue terrible, el terror y miedo que sembró durante esa época. Sin duda, el predominio de trabajadores, principalmente jornaleros, entre las víctimas revela una marcada represión de clase, como castigo al pujante movimiento obrero que había puesto en peligro la dominación de la oligarquía tradicional. Entre los funcionarios, destaca la persecución específica a los maestros progresistas que educaban en libertad, poniendo en cuestión los cimientos de la sociedad tradicional. Su importante papel en la transformación de España les ocasionó la enemistad de los sectores conservadores, especialmente del clero. En cuanto, al número de fusilado, todos conocéis sus cantidades

  35. Julia Puig dijo:

    Me parecen extraordinarias todas las intervenciones que se han hecho en este post. Tallaferro una vez más, gracias por la valiosa información que siempre nos ofreces. Creo que es muy interesante la recomendación que nos haces de esa última publicación del estudio histórico sobre la sociedad y los obreros alicantinos durante el franquismo.

    Pilar, creo que es muy acertada toda la reflexión que expones y me quedo con la frase: “Hablar de historia es también sinónimo de responsabilidad”, sintetiza la idea perfectamente.

    Juan, estaremos pendientes de ese fabuloso libro que pronto estará a la disposición de todos, estoy convencida que será todo un éxito, al igual que todas tus magníficas propuestas.

  36. Julia Puig dijo:

    Buenas noches a todos, mañana lunes tendremos otro post.

  37. Juan Navidad dijo:

    ¡Ya es lunes! Qué nerviosss, Marilia :P

    j.n.

  38. El Valle de los Caídos « Los archivos de Justo Serna dijo:

    […] Julia Puig […]

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