Archivo del Marzo, 2007

La poesía

Jueves, 29 Marzo, 2007

 “En la poesía el hombre se une a los fundamentos de su existencia. Ser humano es ser una conversación.” Heidegger

cielbhombre.jpg El viajero virtual siguió los pasos del poeta y observó…

El poeta desnudaba los libros de la estantería con su mirada buscando algo que pudiera calmar aquella terrible escena de vacío, de silencio interno. El problema era que seguía soñando. Soñaba y protagonizaba grandes hechos en su mente. El poeta sentía, inexorablemente, que los parajes cantados por los poetas ya no eran los mismos. Escribir un gran libro, hablar duro y atreverse. Eso sobre todo, atreverse y escribirlo… Los ojos del poeta, seguían incesantemente abiertos, como si carecieran de descanso sus párpados, necesita mirar el mundo y comprenderlo. La anarquía vital y mortal, con su secreto y terrible gobierno. El deshielo del mundo. La ansiedad de ver a los hombres y sus afanes, las estrellas, las olas, las nubes en su volteo, el amor, la felicidad, la tristeza, la decepción, intentaba a través de su mirada observarlo todo y escribir.

Entonces lee:

“Que cada palabra lleve lo que dice.
Que sea como el temblor que la sostiene.
Que se mantenga como un latido.

No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni añadir
brillos a lo que es.
Esto me obliga a oírme.
Pero estamos aquí para decir verdad. Seamos reales.
Quiero exactitudes aterradoras.
Tiemblo cuando creo que me falsifico.  Debo llevar en peso mis palabras. Me poseen tanto como yo a ellas… “(Rafael Cadenas) 

El poeta, se pregunta ¿para qué sirve la poesía?…

Para escapar de situaciones límite hombres y mujeres recurren a la fantasía, recurren a la necesidad de evadirse, ¿puede ser la poesía una evasión? Al parecer, la búsqueda de la palabra adecuada es un trabajo propio del poeta que se detiene en cada palabra para determinar si cabe, el sentido de su poema en el universo. Tal vez, como en Gustave Flaubert, la poesía busque esa preocupación por las palabras que aporten el preciso significado de aquello que se quiere transmitir. ¿En qué medida podemos expresarnos nosotros mismos; en qué medida el lenguaje hace justicia al mundo? Es difícil delimitar la frontera entre palabra y pensamiento, porque el pensamiento comienza en la pasión por la escritura, es decir, la escritura emerge al encuentro del pensamiento, sale al encuentro de lo pensado.

En aquel instante el poeta recordó las palabras de Octavio Paz: “busco sin encontrar, escribo a solas…” Piedra de Sol

Para Octavio Paz la poseía “no piensa embellecer la vida como piensan los estetas y los literatos, ni hacerla más justa o buena, como sueñan los moralistas. Mediante la palabra, mediante la expresión de su experiencia, procura hacer sagrado al mundo; con la palabra consagra la experiencia de los hombres y las relaciones entre el hombre y el mundo, entre el hombre y la mujer, entre el hombre y su propia conciencia. No pretende hermosear, santificar o idealizar lo que toca, sino volverlo sagrado. Por eso no es moral o inmoral; justa o injusta; falsa o verdadera, hermosa o fea. Es simplemente poesía de soledad o de comunión. Porque la poesía que es un testimonio del éxtasis, del amor dichoso, también lo es de la desesperación. Y tanto como un ruego puede ser una blasfemia.”

Los poemas responden a un estado de disponibilidad, a una capacidad de abrirse al mundo, pero ¿qué favorece esa disponibilidad? Quizás, exista un elemento en los poetas que la mayor parte de la gente ha olvidado, la capacidad de detenerse. Las prisas, el desasosiego diario, invita poco a la reflexión sobre estos temas.

En una ocasión le preguntaron a Borges ¿para qué servía la poesía? Y él respondió: “¿y para qué sirven los amaneceres?”

El viajero virtual seguía observando y preguntó al poeta, realmente, cuál era su misión.

El poeta respondió sin titubear, mientras despojaba lentamente su vista de aquellos libros:

“La misión del poeta es inventar lo que no existe. El poeta aumenta el mundo, añadiendo a lo real, que ya está ahí por sí mismo, un irreal continente… Al poeta le es dado pensar fuera del tiempo porque piensa su propia vida que no es, fuera del tiempo, absolutamente nada… Diríase que llevamos dentro, inadvertida, toda futura poesía y que el poeta, al llegar, no hace más que subrayarnos, destacar a nuestros ojos lo que ya poseíamos.” José Ortega y Gasset

“La función del poeta es devolver su dignidad al lenguaje … “. Sartre

El viajero virtual satisfecho persiste en su búsqueda de lecturas, la poesía no necesita de algo específico, le deja la sensación de que habla de cosas inmensas, inconmensurables. Al parecer la vida está guiada por un plan poético plasmado como en una partitura que ha de cumplirse.

El poeta responde:

“(…) Ver en la muerte el sueño, en el ocaso un triste oro, tal es la poesía  que es inmortal y pobre. La poesía vuelve como la aurora y el ocaso…

También es como el río interminable que pasa y queda y es cristal de un mismo Heráclito inconstante, que es el mismo y es otro, como el río interminable” Jorge Luis Borges 

“(…) Contra el silencio y el bullicio invento
la Palabra, libertad que se inventa y me inventa cada día… ”
Octavio Paz

Tal vez, ustedes puedan continuar la historia del viajero virtual…

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Web recomendada: Poesía Contemporánea

 Lecturas Recomendas:

 Poemas de William Baecker 

Revista de poesía y creación: La sombra del membrillo

20 poemas de Pablo Neruda (texto signado).

Agenda:

Premios Literarios. Convocatoria de poesía

Historia y cine

Viernes, 16 Marzo, 2007

El cine es como la ventana del tiempo, un sillón cómodo que nos transporta a otro lugar, a otra secuencia, sintiendo la presencia de las personas como si estuviéramos ahí. Podríamos decir que en el cine se han tratado casi todos los temas y se ha filmado casi todo. Las nuevas tecnologías facilitan el acceso a lugares en los que el ojo humano nunca atisbó soñar. Pero es el cine, denominado histórico, el que he visto siempre con entusiasmo, por un lado, y con desconcierto por otro. El entusiasmo surge por varios motivos, por una parte, la atracción del medio audiovisual, la idea de imaginar a cuantos receptores simultáneamente puede llegar el mensaje; y el desconcierto surge del grado de profundidad del estudio del tema, de la veracidad y confiabilidad de lo narrado. Las opiniones de los historiadores sobre el cine histórico han cambiado según han ido cambiando las mentalidades; algunos defensores como R A. Rosenstone (historiador que participó en documentales), proponen indiscutiblemente que las “imágenes pueden llegar a ser tan apropiadas para explicar la Historia como las palabras escritas”. 

Las películas, con su capacidad de incorporar imágenes y sonidos, y acelerar y reducir el tiempo, nos pueden aproximar a la vida real, además de la experiencia cotidiana de las “ideas, palabras, imágenes, preocupaciones, distracciones, ilusiones, motivaciones conscientes e inconscientes, y emociones”. Hoy en día, los medios audiovisuales son la gran fuente de conocimiento histórico para la mayoría de la población. ¿Podemos llevar la historia al cine de forma que sea satisfactoria a los que dedican la vida a comprender, analizar y recrear el pasado de las palabras? ¿Pueden contarse narrativas históricas a través del cine sin que perdamos la profesionalidad como historiadores?

Quizás, porque las imágenes filmadas reflejan situaciones y modos de vivir convierten al celuloide en documental de una época de terminada. Las películas estarán determinadas según la forma de ver la realidad en cada momento, se adecuan a las formas de pensar de cada tiempo y son, de alguna forma, cronistas de la historia. El lenguaje del cine, es el lenguaje de nuestras vidas, de nuestra sociedad; puede reflejar los comportamientos en un momento dado de un país, por lo que tal vez, deba valorarse como un instrumento de aprendizaje. Es impensable entender lo que ocurrió y cómo se vivía en la época de la posguerra sin ver películas como “ladrón de bicicletas” o “los cuatrocientos golpes”. Podemos conocer la ideología dominante en la España del postfranquismo viendo películas de la época. “Raza”, película cuyo guión realizó el mismo Franco con seudónimo de J. de Andrade, es de vital importancia para conocer los valores de varias generaciones de españoles. 

Sin duda, el cine abre la posibilidad de ser utilizado en las aulas como instrumento de trabajo. Creo que las técnicas propias del cine son un soporte ideal para explicar y transportar los hechos del pasado, para narrar los comportamientos sociales. Nada hay que descartar, ya que en cine, todo se puede y debe debatir y cuestionar. Las obras cinematográficas basadas en W. Shakespeare, han tenido, generalmente muy buena aceptación, pueden ser fuente inagotable, no sólo para el estudio de la historia, lengua y literatura, el idioma inglés, etc., sino también para analizar valores o contravalores como la ambición por el poder (Ricardo III), los celos (Otelo), la amistad o los entresijos de la política (Enrique V). 

La reflexión a la que podemos llegar, es sencilla: las películas históricas son útiles tanto para el historiador como para los aficionados al cine. Son un soporte para el relato de un hecho pasado como lo es la escritura para la historia tradicional. La aproximación a la historia a través del cine podrá ser más o menos acertada en función de la seriedad, del respeto histórico, de la veracidad con que se haya realizado la película. Pero por otra parte, la misma película es una fuente de información sobre el hecho ocurrido. 

Como diría José Enrique Monterde, “el film histórico consciente de sus poderes sirve para que el espectador olvide la aparentemente insalvable separación entre pasado y presente, para ponerle en una situación conflictiva frente a la seguridad de un pasado ya clausurado y superado, fosilizado en las páginas de los libros de Historia e inoperante sobre la actualidad”. 

 Las cámaras se introducen en mundos inverosímiles, más aún cuando por medio de la realidad virtual se puede rememorar y reconstruir una situación, un personaje histórico, haciendo posible cualquier punto de vista o perspectiva por arriesgada y complicada que sea. Una película histórica permite, pues, aproximarse al acontecimiento, a los personajes y a los problemas de la época que describe, pero también es una fuente de información sobre la visión que del hecho histórico tienen sus realizadores. El cine creo que puede mostrarnos el complejo y multidimensional mundo de los seres humanos del pasado, aproximarnos a cómo las gentes del pasaron vieron, entendieron y vivieron sus vidas. 

Lectura recomendada:

“Pero, ¿dónde están los japoneses? El mundo del CD Rom: cambios en el espectador y posibles aplicaciones en el análisis de la historia del cine español” por Carmen Arocena.

Web recomendada:

Historia y crítica del cine español en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Agenda:

Se celebrarán nuevas conferencias organizadas por “La Association of Hispanists of Great Britain and Ireland (AHGBI) y la University of Aberdeen”. Días: 2-4 abril 2007. Temas a tratar: Historia de América; Literatura del siglo XIX; Cine.

La nebulosa del exilio

Viernes, 2 Marzo, 2007

El exilio es persistente en la Historia universal repitiéndose constantemente, hasta tal punto que se convierte en un fenómeno determinante en la historia de la cultura.

La llegada del exiliado provoca un choque importante entre la cultura de origen y la receptora, pero su interrelación dependerá de muchos factores, entre otros, de la actitud que tenga la sociedad de origen para aceptar al exiliado. Es decir, dentro de este rechazo o aceptación estarán también la aceptación de su cultura. La cultura receptora aunque más fuerte, también se modifica, se enriquece con colores, comidas, ropas, libros, costumbres, música de otros sitios. Está claro que la fusión cultural no es un invento del siglo XX. Ha existido durante toda la historia de la humanidad y ha sido uno de los ingredientes más enriquecedores.

Hay en la sociedad exiliada un carácter recurrente de ciertas circunstancias, sucesos y conflictos que son independientes del lugar y la época del exilio. En todo caso dependen más de la filosofía con que el exiliado encare su exilio. Las causas del exilio pueden ser muy diferentes: por motivos políticos, sociales, religiosos, como por ejemplo es el caso desgarrador de Ayaan Hirsi Alí, exiliada de su país de origen, Somalia; ha sido parlamentaria en Holanda y ahora se dedica a luchar contra la opresión de la mujer en el Islam ya que como ella misma afirma, “estoy amenazada de muerte por toda la comunidad musulmana”.

El exilio político Es el más generalizado, como es el caso de nuestro gran exilio de 1939, o el uruguayo y el argentino de 1970 y 1980. En estos casos el exiliado es un crítico del sistema político que lo expulsa y que no puede regresar a su país. Esto determina siempre un matiz cultural concreto, caracterizado por una nostalgia hacia su tierra. La frustración de una salida no deseada provocada por la intolerancia política de un régimen impuesto contra la soberanía popular. Reflexionando sobre este punto recordé la magnífica lectura del poema de Rafael Alberti, que en su destierro argentino, nos habla de ese sentimiento anclado en su memoria y su recuerdo de Cádiz:

“Aunque yo quisiera ser

otro país, de otra parte,

¿quién iba a ahogarme la voz de mis mares? (…)”

O aquellos famosos “apuntes para una novela” que escribió Carlos Esplá en el diario de Izquierda Republicana inspirado en la figura del valenciano Félix Azzati:“Nuestra nostalgia del Mediterráneo ilumina dulcemente la evocación de los hombres de sus playas que han entrado ya en el mundo mágico de los recuerdos. El Mediterráneo es, visto –adivinado- a distancia, algo más que una sinfonía marina, con “allegro” de su brisa, el “adagio” de sus colores, “scherzo” de su “caliu” maternal, y el “rondo” de sus perfumes embriagantes…”.

La necesidad de recordar viene impulsada por el  refuerzo de la propia identidad que a través del recuerdo conecta con la colectividad y la capacidad grupal para reclamar su espacio ante la condena inevitable del olvido. Pero cómo se enfrenta a ese momento en el que el desterrado ha de enfrentarse a lo que constituye un nuevo problema: la vuelta a su tierra. Es entonces cuando los sentimientos que provocan la vuelta son parecidos en cualquiera de los casos.

La vuelta es difícil, y esta dificultad es directamente proporcional al tiempo transcurrido y, sobre todo, a los cambios ocurridos en el país de origen y en su país de adopción. En cierta medida, el desterrado termina siendo un desarraigado y, si bien para una parte del exilio, el intelectual, fundamentalmente, tiene la sensación de “no pertenencia” puede servir para ampliar su horizonte personal hasta superar la necesidad de formar parte de algún lugar y considerarse ciudadano del mundo, como muchos de los que protagonizaron el exilio español de 1939.

Hoy el deber de recordar es cada vez más invocado. Henry Rousso define la historia de la memoria como “el estado de la evolución de las representaciones del pasado, entendidas como hechos políticos, culturales o sociales. La memoria se refiere al pasado dirigiéndose en todo momento al presente, es móvil.”

¿Qué sucede si una persona o una nación no posee memoria? Si alguien por diversos motivos la cercenó y la escondió? Si no existe registro alguno de identidad propia, ¿cómo evaluar los hechos? ¿Qué relación existe entre “memoria” y “enseñanza de la historia”?

La memoria cumple un papel importante en la creación de una cultura e identidad para nuestras vidas. Salta, juega, aparece y desaparece. Es nuestro disco duro. Almacenamos, excluimos e incluimos nuestros sentimientos, derrotas, victorias, alegrías etc.. La información que queda guardada es porque aquella es capital o representa momentos y procesos importantes. Si el pasado pertenece a los que lo han vivido, la memoria no puede ser confiscada por tal o cual grupo humano, por legítimo que pudiera parecer, porque es universal y pertenece a todos los hombres. Por otra parte, la postura del historiador deberá basarse en las fuentes documentales, ordenarlas y estudiarlas para poder sostener con acierto esos hechos.

Son muchas las preguntas, reflexiones que pueden plantearse en un tema como este, tan tratado, tan hablado, pero del que siempre es protagonista nuestra Historia.

Sugerencias de lectura:

Web: Biblioteca del exilio en la  Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes 

Textos:  Max Aub o la historia universal del fraude.  Artículo de Héctor Brioso Santos, en la edición digital de la revista Matices.

Agenda:

Os anuncio que el próximo 22 de marzo a las 8 de la tarde tendrá lugar en librería Ochenta Mundos en Alicante, la presentación del libro José Alonso Mallol. El hombre que pudo evitar la guerra, por Pedro L. Angosto, editado por el Instituto Alicantino de “Cultura Juan Gil-Albert”.La presentación la realizará Emilio La Parra catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Alicante y José Luis Ferris, editor.