Literatura infantil y su mirada
“Soy como esa isla que ignorada
Late acunada por árboles jugosos
en el centro de un mar
que no me entiende,
rodeada de NADA,
sola solo…” Gloria Fuertes.

El mundo creado por la Literatura infantil precisa siempre de la implicación esencial del lector, que como dice Umberto Eco, no se trata de un mundo “vacío” sino que se nos presenta “, “grávido”, lleno de posibilidades “amueblado”.
Según desde qué perspectiva miremos, podría decirse que la Literatura infantil nos abre un mundo imaginario propio de un microcosmos. Nos narra una utopía fantástica individual generada por fabuladores que a medida que desarrollan su idea la convierten en una historia de éxito. La narrativa infantil está regida por una serie de reglas o convenciones, explícitas o implícitas, pero aceptadas por quienes participan de su lectura. Así pues, quien lee cuentos de hadas, tal vez, no desea la búsqueda de la realidad, sino la búsqueda del deseo en sí mismo. Como bien decía Lewis C.L., “un niño no desea que haya dragones en pleno siglo XX, pero sí desea librar ciertas batallas que nunca van a realizarse de una manera determinada, sino todo lo contrario: es de lo incierto desde donde se confunde con nuestros más íntimos sueños”. Sin duda, la fantasía se coloca en la frontera indomable entre la literatura y la realidad.
Gabriela Montes definía a la Literatura infantil como el “territorio en constante conquista, nunca conquistado del todo, siempre en elaboración, en permanente hacerse; por una parte una zona de intercambio entre el adentro y el afuera, entre el individuo y el mundo, pero también algo más: única zona liberada. El lugar del hacer personal.” Y de ahí su enorme valor educativo, sea cual fuera su valor o manipulación, pero en muchas de estas historias podremos conseguir: ensanchar fronteras, construir imaginarios, volver a aprender a despegar nuestros sentimientos sencillos.
La Literatura infantil, ha tenido que afrontar muchos perjuicios, en muchas ocasiones se la ha considerado un “género menor” que no engarza con el mundo serio de lo adulto. Así ocurre también con la Literatura fantástica, que convive de forma paralela. Del mismo modo, la mujer, como sujeto social marginado, pocas veces ha tenido la posibilidad de expresarse con voz propia. No conocemos bien cuando las mujeres comenzaron a ser autoras literarias, aunque esta problemática puede estar muy unida a dos premisas básicas: el concepto de autor por un lado y, la alfabetización de las mujeres por otro.
En el campo de la Literatura infantil la mujer ha tenido, desde siempre, más presencia que en otros géneros, tal vez, por la costumbre tradicional de que fueran las madres las portadoras de narrar los cuentos a sus hijos. Astrid Lindgren (creadora de Pipi Calzaslargas) Selma Lagerlöf (Los viajes de Nils Holgersonn) Enyd Blyton etc.Y en España, las clásicas Elena Fortún (creadora del personaje de Celia) o Borita Casas, y más actuales Mayoral, Ana María Matute.
Como señaló J.R.Tolkien: “La fantasía es, como muchas otras cosas, un derecho legítimo de todo ser humano”, pues a través de ella se halla una completa libertad y satisfacción. La fantasía recoge su material de la realidad interna y externa, con la cual se concibe una realidad distinta, revirtiéndola o reformándola. A golpe de imaginación podemos asociar las imágenes de la realidad y agruparlas en una totalidad con significado completamente distinto, como dotar de propiedades humanas a los animales y a los objetos o juntar el cuerpo de un hombre y un caballo para dar nacimiento a un centauro. Con la fantasía se puede deformar la personalidad a partir de un pequeño defecto, quitarle la propiedad de maldad a lo diabólico o hacer de la virtud de lo bueno mucho más bueno.
No debe caerse en el error de considerar a la Literatura infantil una literatura de segundo orden, escribir para niños, no significa realizar una obra para mercado de rápido consumo o de escapismo. La narrativa infantil plantea el mismo compromiso que la dedicada escritura para “adultos”. Pero este universo narrado tiene que responder a los sentimientos y problemáticas de los lectores, la clave debe consistir en conocer cómo desarrollar el lenguaje, la imaginación, los aromas de un mundo de sueños que respeta ante todo las vivencias de los personajes.
Lanzar preguntas sobre el tema no resulta demasiado complicado conociendo las dificultades con las que tropieza este género. ¿Cómo debe estructurarse un relato para niños? ¿Tenemos los adultos que retomar nuestra fantasía infantil para descartar la falsa polémica entre realismo y fantasía, ficción y realidad?
Son numerosas las corrientes como el realismo crítico, la propia postmodernidad que no son ajenas al entorno de las historias protagonizadas por niños, en ocasiones se puede llegar a escribir las más grandes verdades, esas que asombran incluso al mundo adulto. El escritor de libros para niños puede tener pues la facultad de ser un creador, tan grande y trascendente como cualquier otro. Sobre todo si se atiene a la verdad de que la creación es un acto mágico en sí, el ancestral acto de concebir algo, conferirle vida propia y dejarlo crecer libremente, y mucho más si este algo creado va dirigido a un gran número de seres humanos. El autor de este tipo de género literario sólo posee la mirada de la imaginación, cargada de varitas mágicas, misterios, conjuros, centauros, hadas, siendo el centro de esa mirada su propio corazón.
Ahora, sería un buen momento para recrear nuestra lectura en Gloria Fuertes:
Escribo
Escribo sin modelo,
A lo que salga,
Escribo de memoria
De repente,
Escribo sobre mí,
Sobre la gente,
Como un trágico juego
Sin cartas solitario,
Barajo los colores,
Los amores,
Las urbanas personas
Las violentas palabras
Y en vez de echarme al odio
O a la calle,
Escribo a lo que salga.
(De Historia de Gloria, Madrid: Cátedra). Fundación Gloria Fuertes
Realmente creo que la vida misma es la mejor ficción que pueda existir, fuente inagotable de inspiración sin fronteras.
—————–
Recomendación de lectura: Fundación Gloria Fuertes
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16 Enero, 2007 a las 11:17
Aquella frase que reza ” cuando seas mayor te lo explicaré” o aquella otra ” cuando seas padre comerás huevos” u otra que siempre a ciertas edades nos ha herido el orgullo ” eres demasiado joven para entenderlo”. Todas éstas frases deberían desaparecer de nuestra lengua, de nuestra tradición… Deberían ser substituídas por otras más adecuadas.
La primeras grandes novelas que a este humilde servidor le impactaron llevaban como título ” Juan Salvador Gaviota” y ” Jeruso quiere ser gente” ésta última en su primera edición y no aquellas de finales de los ochenta que a mi entender estropearon su diseño. Jeruso era un niño que queria ser escuchado por los mayores y que estos entendieran que su niñez no iba acompañada de inutilidad, todo lo contrario. A él le encantaba que los mayores le explicaran las cosas de modo sencillo pero sobretodo eso! que se las explicaran!. El sueño de todo niño. Juan Salvador gaviota es la gaviota Che Guevara por excelencia!
La literatura siempre nos ha acompañado a lo largo de nuestras vidas como el lugar donde se expresan nuestros deseos y sentimientos. Como apunta la profesora Julia, la literatura infantil nos abrió y nos abre un mundo imaginario propio del microcosmos donde muchos de nuestros sueños se hicieron y hacen realidad.
Bravo Julia!
16 Enero, 2007 a las 14:34
No distingo en absoluto entre literatura infantil y literatura general, ambas son parte del mismo baul. Entre nosotros Bernardo Atxaga comenzó escribiendo cuentos, luego relatos, más tarde novelas, casi todo lo que escribe es de gran calidad: Literatura. Aunque la mal llamada literatura infantil no ha tenido mucho predicamento por estos lares, son muchos los escritores que le han dedicado su talento, la mencionada Elena Fortun y su extraordinaria Celia, castradas ambas por la guerra, Antoniorrobles, que aún yace en la sepultura en que lo enterraron los bestias africanistas, como tantos otros, Ignacio Aldecoa, Medardo Fraile o Pardo Bazán. Conviene dejar a un lado, al autor de El ratoncito Pérez, a quien el Ayuntamiento de Madrid dedicó hace no mucho una placa de reconomiento en la calle Arenal. Con su pan se lo coman.
16 Enero, 2007 a las 16:50
Antes de que pudiera inventarse la tinta y el papel, los niños se apoderaron de los cuentos sencillos de la tradición oral, no sólo porque todo ese mundo les fascinaba, sino también como una forma de defenderse de los adultos, tal vez, como dice Numantino, “Jeruso” no habría sufrido tanto si los adultos no le hubieran ignorado y hubieran tenido predisposición para aprender de ellos.
16 Enero, 2007 a las 17:22
Efectivamente, Pedro, son muchos los autores que han escrito magníficas obras para niños, imposible mencionar a todos ahora mismo. Hablar de los cuentos de Antoniorrobles, es recordar “El señor que se comió el mundo”, la primera obra que leí de este autor, llegó a ser una de mis lecturas inolvidables, fue mi manera de acercarme a su obra literaria.
16 Enero, 2007 a las 23:08
Como bien apuntas en el artículo, muchas veces la literatura infantil es considerada injustamente de segundo orden. Seguramente es que al traspasar cierto límite de edad nos consideramos lo suficientemente inteligentes como para dejar a un lado la lectura o el relato de situaciones que introducen elementos fantásticos. Es entonces cuando contraponemos los conceptos de fantasía y realidad, tachando de inservible el primero y adulando éste último, sin darnos cuenta de que nuestra existencia cotidiana está repleta de idealizaciones, de sueños, de momentos en que nos sumergimos en nuestros recuerdos… ¿es todo ello menos real por el mero hecho de que no contemos con pruebas tangibles?
Creo que la literatura infantil se libera de los perjuicios absurdos de la madurez y se atreve simplemente a imaginar. No tiene que dar explicaciones del perro que habla o de la tetera que canta. El niño, por supuesto, es inteligente y sabe que esos seres de sus libros no gozan de las cualidades humanas, pero ha hecho un pacto con el escritor, que le guía a través de mundos construidos con el pensamiento, a cambio de aceptar sin vacilaciones las condiciones de viaje. En ese sentido, no entiendo por qué muchas veces se valora más a quien escribe sobre situaciones más o menos cotidianas que al que cruza fronteras para lograr además captar la atención de los más pequeños, que carecen de la experiencia lectora del adulto. Tal vez, sea una cuestión que va más allá de la literatura, y aunque a través de los años han cambiado muchas cosas, se tiende aún a considerar el mundo de los adultos en un escalón superior al de los niños, y es entonces cuando se menosprecian sus lecturas.
Sin embargo, se nos olvida que los autores de la denominada literatura infantil se convierten muchas veces en maestros, educadores, poetas… que relatan, además con una buena escritura, historias que transmiten valores y dejan, sin miedo, la puerta abierta al mundo de los sentimientos. Está claro que, al igual que ocurre con los libros para adultos, hay obras de mayor y menor calidad. Pero, considero que la buena literatura infantil es ante todo trasgresora e innovadora, se atreve a imaginar situaciones o seres nunca antes pensados, sus páginas revelan con bellas metáforas que otro mundo es posible. Es entonces cuando los objetos animados, los castillos encantados o sólo la imaginación desbordante de protagonistas infantiles de tantas y tantas obras de nuestra memoria enseñan al niño a soñar, y tal vez, a hacer de él un adulto que se atreva a cuestionar lo que ven sus ojos y a luchar por sus ideales.
18 Enero, 2007 a las 9:38
Así es, Pilar, “nuestra existencia cotidiana está repleta de idealizaciones, de sueños, de momentos en que nos sumergimos en nuestros recuerdos… “. En nuestras vidas la fantasía realiza una función imprescindible, nos permite escapar de la realidad que nos rodea para desarrollar otro tipo de capacidades del pensamiento, entra dentro de los procesos cognoscitivos superiores que nos diferencia de la actividad instintiva de los animales irracionales. Estoy totalmente de acuerdo con Pilar, “los autores de la denominada literatura infantil se convierten muchas veces en maestros, educadores, poetas… que relatan…”. El niño distingue muy bien la realidad del mundo y su juego y gusta de apoyar los objetos y circunstancias que imagina en objetos tangibles y visibles del mundo real.
Leí el otro día una anécdota curiosa que puede aplicarse muy bien a nuestra reflexión: “Un día, una madre angustiada se dirige al padre de la Teoría de la Relatividad para pedirle un consejo: ¿Qué debo de leerle a mi hijo para que mejore sus facultades matemáticas y sea un hombre de ciencia? Cuentos, contestó Einstein. Muy bien, dijo la madre. Pero, ¿Qué más? Más cuentos, replicó Einstein. ¿Y después de eso?, insistió la madre. Aún más cuentos, acotó Einstein.”
18 Enero, 2007 a las 13:07
Just what do you think you’re doing, Dave?
Hal 9000 era una computadora enloquecida y humana en la ficción de Kubrick, Tenía secretos, tenía el mando de la nave (del ‘Discovery’) y tenía sentimientos, incluso recuerdos. Cuando Dave Bowman comienza a desconectar las clavijas de su centro neurológico, Hal canta una cancioncilla infantil que es una historia y un recuerdo (http://www.palantir.net/2001/sounds.html). Estamos asistiendo a una regresión, pero es entonces cuando verificamos la condición ‘humana’ de la computadora.
El gran estudioso y antropólogo Gregory Bateson relata una pequeña anécdota, semejante a la de Hal, en alguno de sus libros. Un día, alguien que mantenía tratos constantes con su ordenador le pregunta a la máquina cuándo será capaz de pensar como un auténtico ser humano. Tras unos instantes de ruidos cerebrales y de chasquidos electrónicos, el ordenador empezó a responder diciendo: “Esto me recuerda una historia…”.
Justo Serna
18 Enero, 2007 a las 13:09
“…Just what do you think you’re doing, Dave?”
Hal 9000 era una computadora enloquecida y humana en la ficción de Kubrick, Tenía secretos, tenía el mando de la nave (del ‘Discovery’) y tenía sentimientos, incluso recuerdos. Cuando Dave Bowman comienza a desconectar las clavijas de su centro neurológico, Hal canta una cancioncilla infantil que es una historia y un recuerdo (http://www.palantir.net/2001/sounds.html). Estamos asistiendo a una regresión, pero es entonces cuando verificamos la condición ‘humana’ de la computadora.
El gran estudioso y antropólogo Gregory Bateson relata una pequeña anécdota, semejante a la de Hal, en alguno de sus libros. Un día, alguien que mantenía tratos constantes con su ordenador le pregunta a la máquina cuándo será capaz de pensar como un auténtico ser humano. Tras unos instantes de ruidos cerebrales y de chasquidos electrónicos, el ordenador empezó a responder diciendo: “Esto me recuerda una historia…”.
18 Enero, 2007 a las 13:55
La Literatura Infantil y Juvenil ha tenido importantes apoyos desde hace mucho tiempo desde distintos ámbitos pero posiblemente ha sido un género que ha tenido una limitada difusión, o al menos reducida a un determinado sector, en contraposición con otros géneros. Así, por ejemplo, cabe citar que en 1953 se creó en Zurich la Organización Internacional para el Libro Juvenil –IBBY- con el objetivo de difundir libros que ayudaran a crear un clima de concordia y solidaridad entre los niños y jóvenes del mundo, como respuesta a la barbarie de la Segunda Guerra Mundial. En cambio, la sección española del IBBY, la Organización Española para el Libro Infantil y Juvenil –OEPLI- no se crea hasta julio de 1982, casi 30 años más tarde, cuando sustituye a la “Comisión de Literatura Infantil del Instituto Nacional del Libro Español, un organismo del Estado franquista “adscrito al Ministerio de Información y Turismo”.
Por tanto, en el caso concreto de España, las iniciativas culturales han sido muy escasas hasta hace muy poco tiempo. Las medidas que impulsó o trató de impulsar la II República se truncaron con la barbarie de la guerra civil y la “larga noche” de 40 años del franquismo. Con la recuperación de las libertades y el impulso que desde las distintas Administraciones Públicas se ha dado o se está dando a las Bibliotecas Públicas y, en particular, a las Bibliotecas Municipales, que disponen o suelen disponer de un área específica dedicada a los niños y jóvenes, además de las campañas oficiales de promoción de la lectura, y la loable tarea que desempeñan los profesores en el sistema educativo, se están creando o fomentando pequeños lectores que teóricamente, en un futuro, seguirán siéndolo y con ello se contribuye muy decisivamente a crear ciudadanos con valores, espíritu de libertad y capacidad de crítica para opinar y razonar.
19 Enero, 2007 a las 11:03
Hola Julia y resto de amigos/as,
Me parece que este sitio se está convirtiendo en una pequeña comunidad de vecinos/as bien avenidos que intercambian de manera muy enriquecedora distintas maneras de percibir el mundo :) Me gusta formar parte de ella, siquiera ocasionalmente, cuando el trabajo me lo permite.
La literatura infantil y juvenil tiene un potencial transformador enorme. Uno de los objetivos fundamentales de mi empresa de formación es precisamente la promoción de aquellas historias que fomentan los valores éticos que nuestra sociedad necesita para ser mejor, más justa y abierta. Tras varios años volcado en esta tarea de análisis de la producción editorial infantil y juvenil, llego a la conclusión que las empresas editoriales en España no publican normalmente considerando la calidad o los valores que se debieran fomentar, sino mirando casi exclusivamente la cifra de ventas de la obra traducida en cuestión, ya que si te llamas Klaus Christöferson tienes más opciones de ser editado que si te llamas Anacleto Rodríguez.
Por otro lado, se premian y editan miles de obras que fomentan los antivalores, que nos hacen más egoístas, competitivos/as, huraños, que fomentan nuestra agresividad, intolerancia e insolidaridad.
Por ello, en la revista virtual educativa que tenemos, Dinamización escolar, hemos incorporado un artículo sobre algunos de los contenidos del curso que mencionaba arriba, para que sean los libreros, personal bibliotecario, docentes, madres y padres, autores/as y personas interesadas quienes consigamos, desde la demanda, cambiar el estado actual de cosas :)
Os dejo con el artículo (que aproveche):
Cómo elegir, adaptar, escribir y contar cuentos basados en valores
http://www.juannavidad.com/dinamizacionescolar/contarcuentosbasadosenvalores.htm
Saludines cordiales,
Juan Navidad
Dinamización de ideas
www.dinamizaciondeideas.com
19 Enero, 2007 a las 17:26
Interesante intervención la del profesor Serna, recordando la cita del antropólogo y epistemólogo Gregory Bateson, cuando le preguntan a un ordenador que explique cómo funciona el cerebro humano y éste responde “Esto me recuerda una historia…”, todo esto en relación con la secuencia en la que Hal 9000 canta una canción infantil, que combina historia y recuerdos… ¡cuanta diferencia hay entre la mentalidad infantil y la mente de los adultos!, ¡que pena que la bondad infantil sea tan escasa entre los adultos!: de ser así, el mundo sería muy distinto…
19 Enero, 2007 a las 21:21
…”Tengo miedo, Dave -suplicó Hal- al astronauta David Bowman, mientras el la desconectaba.” Precioso, Justo, el recuerdo de Hal. La odisea espacial del comandante de la misión, Bowman, es un viaje hacia la libertad, hacia la verdad acerca de sí mismo y de la vida en el universo. Quizás, en más de una ocasión, al igual que Hal, los adultos, simplemente, deberíamos regresar a una melodía infantil para nutrir de nuevo las posibilidades de nuestro pensamiento.
19 Enero, 2007 a las 21:23
Me parece excelente el breve análisis histórico que nos ofrece Tallaferro. El enfoque pedagógico de la II República española se basó, principalmente, en las aportaciones de los teóricos de la Escuela Nueva y de la Institución Libre de Enseñanza, con Fernando de los Ríos. La reforma educativa se inició con el aumento en el número de escuelas y maestros, con el objetivo principal de terminar con el analfabetismo. La vinculación entre educación y bibliotecas estuvo marcada, precisamente, por el fomento a la lectura desde la organización de lecturas y conferencias públicas. El decreto del 7 de agosto de 1931 fue uno de los impulsores en el desarrollo de las bibliotecas en las Escuelas Nacionales: “…no basta con construir escuelas para que se cumpla plenamente el desenvolvimiento cultural que España necesita. Urge…divulgar y extender el libro. Una escuela no es completa si no tiene la cantidad y el ropero que necesita”.
21 Enero, 2007 a las 22:21
Todavía hoy, recuerdo cuando tenía ocho años y, rescataba del fuego la página central de un periódico, con el cual mi madre, encendía una estufa de leña. La página en cuestión publicaba fábulas de autores orientales y españoles.
Digo esto, porque hecho en falta, el fomento de la lectura entre los niños. Las editoriales y sobre todos los periódicos deben hacer un mayor esfuerzo por fomentar la literatura para los más pequeños, valga el símil empleado en deportes “no se fomenta la cantera”.
Sería deseable que se fomentase la lectura entre los niños, no en campañas gubernamentales y por televisión, sino en la prensa escrita, donde los niños pudiesen buscar sus cuentos, sus historias, sus coleccionables, etc…
22 Enero, 2007 a las 16:22
http://blogs.epi.es/jserna/2007/01/22/nostalgia-del-futuro/
22 Enero, 2007 a las 21:53
En la línea del comentario de J.R. García, leer el artículo de Julia me ha recordado, me estoy haciendo mayor, las horas dedicadas a leer las novelas de \
22 Enero, 2007 a las 21:58
En la línea del comentario de J.R. García, leer el artículo de Julia me ha recordado, me estoy haciendo mayor, las horas dedicadas a leer las novelas de “Los Cinco”, de Enid Blyton.
Como apunta J.R., hay que fomentar la lectura entre niños y jóvenes, pero creo que somos los padres los que debemos ofrecer a nuestros hijos la hoja del periódico, llevarlos a la biblioteca o comprarles sus primeros libros.
Otro buen recuerdo relacionado con la lectura es el del salón de casa el día de Reyes, siempre había libros, y eso siempre se lo agradeceré a mis padres.
23 Enero, 2007 a las 9:42
Hola de nuevo :)
En efecto, Magdalena, para mí Los cinco tuvieron una influencia importante. Y no me refiero sólo a su lectura, sino que fomentaron mi espíritu crítico y motivaron mi necesidad de transmisión literaria. Ya en aquellos años veía en estas historias un escesivo convencionalismo: niños que disponían de medios para vivir aventuras, policías que escuchaban a los pequeñajos, padres y madres sólo preocupados de que sus vástagos tuvieran zumo de jengibre suficiente y malos torpes y fácilmente reductibles… crearon en mí la necesidad de escribir historias más realistas y con 9-10 años, con la máquina de escribir que me prestó el entonces novio de mi hermana Tere -hoy desaparecida en el limbo de la vida- me puse a empezar mis primeras novelas. Aún no he terminado ninguna y quizás por eso me he ido desplazando a géneros más reducidos cada vez: relato, poesía, frase… Después, quizás escriba sílabas :P
Pero detrás de todo esto que os cuento no hay una crítica hacia los libros de Blyton, sino todo lo contrario: fueron historias que me motivaron hacia la creación literaria y hoy, cientos de miles de años después, cuando todos aquellos recuerdos están casi fosilizados, no nos queda más remedio que corresponder con nuestra más merecida gratitud.
Saludos cordiales,
Juan Navidad
9 Febrero, 2007 a las 9:33
Bueno Julia,
Me encanta tu blog. Me parece de lo más apropiado que en un blog de libros se hable de Hal 2000, como hace Justo Serna. Apenas estamos empezando la era digital y aún no sabemos qué sorpresas o qué sustos nos deparará. Aporto aquí algo de lo segundo, para aviso de incautos. Lo confieso: yo temo a mi ordenador.
¿Qué hace eldisco duro cuando lo dejas solo?
Hace años que no abro este armario y tampoco había vuelto a pensar en el viejo Imac donde escribí la tesis. Qué habrá sido de ella en este tiempo. Había fragmentos allí de investigaciones que dejé por imposibles. Pequeñas frustraciones como la hipótesis carlina de la muerte de Prim, que siempre resultó tan difícil de probar. Allí abandoné también mi primera novela, inconclusa.
Diez años de reposo le hacen bien a cualquiera, pero qué le pasa a una idea abortada antes de tiempo cuando duerme diez años. ¿Cómo acaba un cuento sin final después de tanto tiempo?
Tras diez años desconectado en el fondo del armario es posible que no haya nada rescatable ahí. Lo más probable es que se haya borrado algo o, de algún modo, se hayan alterado los bits. Al fin y al cabo los datos se registran magnéticamente. O sea, que un mal año de radiaciones solares puede remover los fundamentos del mejor disco duro. Algunos párrafos pueden haberse conservado, pero la mayoría se verán alterados, con errores y vacíos, debe tener un aspecto desolador, como una casa abandonada.
¡Un momento! El deterioro no deja de ser una forma de movimiento ¿significa esto que la información puede variar su estado sin intervención externa? Esto implicaría una cierta autonomía que la razón se resiste a admitir. Un ordenador viejo debe ser inalterable. Pero, de hecho, si lo fuera, estaría violando abiertamente la inexorable entropía que impone su ley, la ley del máximo desorden. Nada puede escapar a ella.
Bien mirado, debería ser posible que, dadas unas circunstancias muy precisas, pongamos, una variación en los campos magnéticos de la tierra, ciertos bits pudieran ser agitados y, una vez removidos de su quietud, pudieran despertar de algún modo. Pudieran, tal vez, desplazarse de acá para allá, movidos al son de la suave canción del magnetismo. Ese movimiento podría, eventualmente, acabar configurando un significado, un sentido casual –o no tanto- que fuera capaz de transmitir un mensaje imprevisto. Nada importa ahora si el impulso es autónomo o inducido. Ni tampoco si el significado emergente tiene un dueño o es una cristalización impersonal. Tan sólo la propia ocurrencia sería excepcional y llamativa.
Tiemblo al pensar en las cosas que pueden haber ocurrido en esa superficie metálica. ¡cuantas fugaces conexiones que ignoro! ¡Cuántos enigmas resueltos sin que nadie los registre ni los descubra! ¿Cuántos destellos de inteligencia perdida y oculta!
Hasta es posible que si, tras años de continua interacción con su dueño, se le deja el tiempo suficiente a un computador jubilado, acabe emulando insolente a aquella mente que le dio vida. Me inquieta y hasta me asusta que haya podido resolver aquella hipótesis que pudo conmigo, aquella carta que no supe empezar. Me aterra encontrar acabado aquel relato cuyo final me fue escamoteado tanto tiempo que me alejó para siempre de la escritura. No, por supuesto que no voy a rescatar el viejo mac para que me humille de esa forma. Por supuesto que no dejaré que sea él lo que yo nunca fui. Faltaría más, haré que lo desguacen como corresponde al orden del mundo. Las cosas han de seguir como están.
9 Febrero, 2007 a las 17:42
Creo saber lo que ocurrió con la tesis: resulta que viajó a través del tiempo a otra computadora que contaba con un poderoso servidor interconectado con otros muchos, de está forma, se dio a conocer al mundo entero y, actualmente tiene 13873 visitas http://www.cervantesvirtual.com/FichaObra.html?Ref=3133 .Sus visitantes dicen que esperan encontrar alguna de las hipótesis que allí se vislumbraban, como “la hipótesis carlina de la muerte de Prim”, pero lo cierto es que tan sólo el viejo ordenador que almacenaba su memoria conoce aquella respuesta.
Pepe, sencillamente, preciosos todos tus relatos.
24 Marzo, 2007 a las 4:50
me gustaria suscribirme
24 Marzo, 2007 a las 4:51
quiero suscribirme a su pagina y recibir recomendaciones para realizar talleres de literatura
18 Junio, 2007 a las 11:27
Hola nos gustaría comunicarles la puesta en marcha de una web sobre la
soprano alicantina María Rosa Zaragoza y el escritor Vicente Bautista
Belda. En la web se podra escuchar a la soprano, consultar su
biografía, programas de conciertos, anuncios aparecidos en prensa,
fotos. De vicente Bautista se puede consultar: su biografía, momentos
amargos como la guerra civil, una exposición de su obra pictorica, una
introducción de su obra escrita publicada, fotos, enlaces… Muchas
Gracias espero les guste.
http://www.mrosazagozasoprano.es
16 Septiembre, 2007 a las 20:11
quiero encontrar jeruso quiere ser gente.
24 Noviembre, 2008 a las 23:40
[…] en el que, al parecer, los ventiladores y las máquinas nos hacen ensordecer. Por su parte, Julia Puig hablaba de literatura infantil en su bitácora, de lo que significa contar y leer historias. Ambos comentarios me hicieron recordar una cosa […]