“Estrellas” en un mundo casi imposible
3 Marzo 2010 por Julia Puig
Internet está inscrito en un marco efímero y rápido, más aún si hablamos de la duración de un blog, de sus reflexiones, de sus escritos volcados al ciberespacio, siempre con un tiempo limitado. Ignoro dónde irán a parar nuestras reflexiones y nuestras palabras; tal vez algún día se almacene todo en una gran memoria colectiva. Como decía Ray Bradbury en su novela Fahrenheit 451,”mueren los objetos, lo material, pero la información se almacena en la mente y sigue circulando de forma clandestina”.
La despedida que nos dedicó mi compañero de trabajo, Miguel, me hizo reflexionar sobre el tema. Recordaba El país de las últimas cosas, de Paul Auster:
“Ahora todo ocurre tan rápidamente que no puedo seguir el ritmo. No espero que me entiendas. Tú no has visto nada de esto y, aunque lo intentaras, jamás podrías imaginártelo. Éstas son las últimas cosas. Una casa está aquí un día y al siguiente desaparece. Una calle, por la que uno caminaba ayer, hoy ya no está aquí. (…)
Cuando vives en la ciudad, aprendes a no dar nada por sentado. Cierras los ojos un momento, o te das la vuelta para mirar otra cosa y aquella que tenías delante desaparece de repente. Nada perdura, ya ves, ni siquiera los pensamientos de tu interior. Y no vale la pena perder el tiempo buscándolos; una vez que una cosa desaparece, ha llegado a su fin.”
Nada perdura, cierto, pero perdurará el arte, la escritura, la música y nuestros recuerdos. La arquitectura más bella del ser humano es precisamente, ésta, la huella del testimonio, de su exclusivo poder de retar al tiempo. Dentro de unos días se presentará la película “Estrellas”, de Raúl Puig, como director y guionista. La película, no sólo presenta un argumento que engancha al espectador, sino que representa toda una valentía de ilusión, un duelo entre sueño y realidad. Un lenguaje cinematográfico que se identifica con el lenguaje poético.
Vivimos momentos muy complicados, cualquier atisbo positivo se esfuma rápidamente, una imposición de futuro que parece no tener final. La sensación de un tiempo estancado impuesto por la desesperación, pérdidas y más pérdidas, devastadores desastres naturales y crisis económicas se alternan como enemigos de guerra. El guión de “Estrellas” ha sabido extraer tiempo a la imaginación, ha retado a las dificultades y ha impuesto su propio espacio temporal, alcanzando uno de los logros más queridos por el ser humano: forjar un sueño. Podríamos pensar al más estilo freudiano que, tal vez, todo estribe en el concepto de ilusión, como apuntaba en su obra El porvenir de una ilusión: “el secreto de la fuerza está en la fuerza de estos deseos”. ¿Esto es posible?, quizás. El guión de Raúl es producto de esa energía propia de un estilo de vida sólo posible por la propia decisión de seguir, de saltar los momentos difíciles, una lucha contra las adversidades, contra la crisis.
Paul Auster seguiría diciendo en el País de las últimas cosas: “Así es como vivo -continuaba su carta-. (…). A veces me siento tan débil que me parece que no podré dar otro paso. Pero lo logro, a pesar de los períodos de abatimiento, me mantengo activo. Deberías ver qué bien lo hago”.
Efectivamente, “Estrellas” ha nacido para crear un microcosmos especial dentro de nuestro desolador entorno, entre locura y razón que retan al tiempo, ése que presiona, oprime y encarcela todos nuestros sueños, ése al que le dedicamos poca atención por falta de horas y el que siempre nos deja el mismo anhelo, el de desear haber vivido.
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Presentación del mediometraje Estrellas:
Lugar: Ciudad de Valencia
Dirección: Colegio Mayor Lluís Vives. Avenida Blasco Ibáñez, n.º 23
Sala: Muntaner
Hora: 20:00 horas
Presentada por: José Reig Cruañes
Guión y dirección: Raúl Puig Añón
Argumento:
Los personajes se encuentran inmersos en sus propias realidades de manera extrema, la supervivencia en plena crisis mundial, agudiza la falta de comunicación entre los mismos. En medio de esta locura se sitúa una niña que les recuerda el sentido de sus vidas.


Retomando de nuevo la escritura y este pequeño espacio, ahora ya a otra velocidad, tras la calma regresan las prisas, los horarios, la falta de respiración y, sin duda, el frío. Bueno, dejaremos que todo eso ocurra y que podamos asimilarlo de la manera que queramos.