Navegar y leer

16 Julio 2008 por Julia Puig

 

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“Estoy sentado. Leo a un poeta. Hay mucha gente en la sala, nadie lo diría. Están en el interior de los libros”. Rainer M. Rilke 

Tras un año de duro trabajo, siempre es bueno recordar que debemos iniciar una etapa de descanso vacacional. Propongo navegar y leer al mismo tiempo a través de nuestra realidad virtual, sumergirnos en el mundo de la blogosfera, explorar ratos de lectura donde las hojas pasen a ritmo del “clic” del ratón. Hemos hablado en muchas ocasiones de los cambios en nuestra forma de leer, y ¿por qué no, ahora, invitarles a leer algunas de las páginas interesantes que circulan por el ciberespacio? El viajero virtual les aconseja que no dejen de pasar por el blog de Justo Serna, “la microhistoria de un mundo hecho pedazos”, sus reflexiones nos invitan a pensar e indagar en las complejidades del mundo actual que nos rodea, y nos hace partícipe de sus mensajes cubiertos de formas y pensamiento que, sin duda, despiertan nuestro placer a la lectura.

Mientras seguimos navegando localizamos otros blogs interesantes como el de la “Mujer en la lectura” de Cynthia literaria, una joven periodista emprendedora en el arte de la escritura, que desde Chile, nos ofrece la lectura a través de la mirada de la mujer. Otra parada en el camino de nuestro viajero virtual se localiza en blog de mi amigo Juan Navidad, creatividad, originalidad y un lugar de ensueño donde las palabras cumplen la función de crear imaginación. El blog de los profesores de universidades de Argentina, Brasil y Colombia, ruta de interesante lectura. Exploren, pues, el mundo de la blogosfera y naveguen este verano por sendas distintas.

Releer viejas lecturas es otra magnífica propuesta, recordaba ahora, al personaje de Maurice Blanchot que era atrapado entre las palabras de una página del libro donde percibe en su cuerpo la extraña sensación de sentirse observado por una palabra. Ocurre entonces algo sorprendente: las palabras se comportan como seres vivos llegando al extremo de no permitirle retirar la mirada: “las palabras se apoderan de él y comenzaba a leer” (Blanchot, Maurice, Thomas el Obscuro, Valencia, Ed. Pre-Textos, 1982, pp. 20-24). 

Leamos, pues, de forma desordenada, bien sea navegando por la red sobre las líneas de un blog, como a través de un libro electrónico o impreso. Cualquier forma es válida para volver a la imagen de lectura solitaria y silenciosa donde, en un intervalo de tiempo, caben muchas voces, incluso la del propio lector. 

A José

20 Mayo 2008 por Julia Puig

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Un manto de niebla negra y opaca terminó con la sonrisa de nuestro primo. Fue más negra la pena que la culpa. Sin mediar razón alguna, lo mataron; el filo de un cuchillo afilado sentenció el crimen. Siento que en los ojos de nuestro mundo sólo alberga la locura, un corazón blindado que nada tiene de grandeza, únicamente soledad y espanto. El asesino es inmune a la razón, tan sólo aprende a matar. Sí lo es, sin más, la de la maldad radiante, la del crimen sin sombra ni matiz.  

No entiendo nada y nada es entendible. Tan sólo pensar que los grandes ojos azules de nuestro primo, quedarán en nuestros corazones grabados como la imagen del sobrecogimiento de la vida. En el momento del crimen, la locura desvela su íntima fusión con el horror, el horror engendrado por la locura.

La noticia nos alcanzó sin darnos tiempo a respirarla. Siempre fueron nuestros parientes de Vallmoll, cercanos y lejanos. Cruce de sentimientos que alimenta nuestra patria desde hace tiempo; emigraron del pueblo para encontrar otras vidas y otras sonrisas. Ahora sólo el recuerdo de la infancia queda en nuestras mentes. Rápida pasa la vida y rápida se la arrancaron.

Desde mundo del ciberespacio le dedico a José un canto, la poesía de Miguel Veyrat, donde “Un grito” le ayude a encontrar su camino hacia Ítaca:

Un grito

En la colina grisdonde todo fin

alcanza su principio

La aurora imita sutil lo efímero

Amablemente entona

—aquí y ahora —

esta canción

No el ala que el vuelo lleva

o la luz que cruza

la transparencia

Sin ser el vuelo ni el aroma

sino un jirón neblinoso

que el viento agita¡

Y yo escucho al fin

la voz —el grito humano

que la noche prolonga!

(Fuego del miedo que a contraluz alientallamarada de sombras)

Fronteras de lo real (Calima). Miguel Veyrat

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Hemeroteca:

En Levante-emv.com

http://www.levante-emv.com/secciones/noticia.jsp?pRef=2008051900_10_448235__Sucesos-hombre-muere-Reus-tras-perseguido-zona-ocio

La simbiosis de Internet y ética

30 Abril 2008 por Julia Puig

internet-y-etica.jpgEn muchas ocasiones hemos reflexionado sobre la Sociedad de la Información y el Conocimiento. Sin embargo, el otro día una buena amiga y contertulia habitual, me planteaba el tema desde una visión diferente ¿Hasta dónde alcanza la ética en Internet para delimitar terrenos en el tratamiento de la información? ¿Dónde están los límites éticos y jurídicos del uso de las imágenes en los medios? Nuestra amiga Pilar lleva razón; es un tema muy interesante, amplio y, sin duda, arduo de debatir.

No creo que nuestros principios éticos hayan cambiado. Sin embargo, está claro que Internet y, en general, todos los elementos que engloba la Sociedad de la Información y el Conocimiento, han abierto las grandes puertas a la polémica sobre cómo debe darse un contenido.

Una imagen puede rodar por el mundo en cuestión de pocas horas, pero hasta dónde pueden llegar sus límites. Nuestros comportamientos, tanto los más loables como los más deleznables, se ven reproducidos en la Red y en cualquier medio de comunicación abierto a las nuevas tecnologías. La imagen voraz de una catástrofe, una guerra, o como recientemente hemos visto la fotografía de un zulo diseñado por la bestialidad de un pederasta, son ejemplos de la enorme carga de noticias que recibimos diariamente. Podemos pensar que el modelo de Internet quiebra los viejos criterios para la evaluación de las relaciones sociales y éstos se ven sujetos a la creación de nuevas normas jurídicas; me parece interesante reflexionar sobre esta idea. ¿Qué opinan? ¿A quienes navegan por Internet se les debe pedir unas exigencias éticas de su profesionalidad y su responsabilidad?

La calidad de Internet y del resto de las nuevas tecnologías de la información sólo pueden conseguir su finalidad cuando los convertimos en instrumentos al servicio de una realidad más humana y, como tal, más justa. La humanidad actual ya no debe aceptar por separado la visión de futuro y la evolución de las nuevas tecnologías de la información. Pero estas tecnologías sólo encuentran sentido humano cuando mantienen un riguroso respeto por cada uno de los derechos y libertades en los que se materializa la dignidad humana.

  ¿Toda la ética de los medios de comunicación social es extrapolable a la ética de Internet? ¿La ética de Internet depende más del emisor que del receptor o navegante? ¿Es necesaria tanto una legislación como una codificación ética para la red de Internet?

Bueno, este post esta repleto de preguntas que lanzo al ciberespacio, lugar de encuentros de ideas.

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Lecturas recomendadas:

“Internet y autorregulación etico-profesional” Francisco Vázquez (Universidad Complutense de Madrid). Revista Ciberdemocracia, núm.6

“La fotografía también se sienta en el banquillo” por Rodrigo Carrizo Couto  en El País. La ética: un nuevo reto para el profesional de la información en el siglo XXI Yuniet Rojas Mesa, Guzmán Cabrales Hernánde (…).Revista Acimed

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Anuncio. Premios Literarios: La Fundación de los Ferrocarriles Españoles propone: Premios del Tren: Antonio Machado, de poesía y cuento. (2008)

Tradiciones, Folclore e Interculturalidad

27 Marzo 2008 por Julia Puig

“Cómo escuchar al otro, cómo dialogar, si sólo me oigo a mí mismo, si sólo me veo a mí mismo, si nadie que no sea yo mismo me mueve o me conmueve”. Paulo Freire.

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“Antes que los Mapuches descubrieran cómo hacer el fuego, vivían en grutas de las montañas, casas de piedras las llamaban. 

Temerosos de sus erupciones volcánicas y de los cataclismos, sus dioses y sus demonios eran luminosos. Entre estos el poderoso Cheruve. Cuando se enojaba, llovían piedras y ríos de lava. A veces el Cheruve caía del cielo en forma de aerolito. 

Los Mapuches creían que sus antepasados revivían en la bóveda del cielo nocturno. Cada estrella era un antiguo abuelo iluminado que cazaba avestruces entre las galaxias. El Sol y la Luna daban vida a la Tierra como dioses buenos. Los llamaban Padre y Madre. Cada vez que salía el Sol, los saludaban. La Luna, al parecer cada veintiocho días, dividía el tiempo en meses…”.  Los dioses de la luz. Leyenda Mapuche. Chile

Acabo de llegar a casa tras un atasco producido por el enorme tráfico de coches. Había procesión de Semana Santa. 

¿Tradición, folclore, cultura popular? Recuerdo la bonita leyenda de los Mapuches, su tradición, sus dioses y sus demonios. Es extraordinaria la capacidad del ser humano en mantener viva su memoria a través de sus tradiciones. Podemos decir que la tradición folclórica es el conjunto de textos y actividades transmitidas, muchas de ellas oralmente, que no pertenecen a nadie en concreto. Dichos textos, pueden ser cantados o relatados, cortos o largos, pero siempre vinculados a ritos de la vida cotidiana, son los legados de de nuestras tradiciones religiosas, de nuestras estructuras sociales y, en definitiva, de la complejidad del propio ser humano. 

Es interesante pararse un momento para recopilar géneros tradicionales de diferentes países, barajarlos y colocarlos en un cajón donde las mezclas populares dan paso a nuestra imaginación; entonces, no sólo salen el recuerdo de los dioses Mapuches, sino que también sale un amplio repertorio de leyendas y tradiciones. Nos sorprende el gran parecido que guardan muchos textos literarios y tradiciones orales españolas con otras internacionales. 

Creo que una buena reflexión puede ser observar no sólo nuestras tradiciones, sino aproximarnos a todo aquello que es diferente, a la gran variedad de formas de sentir y contemplar unas mismas emociones en distintas partes del mundo. En definitiva, la interculturalidad como medio de comunicación e interpretación del ser humano.

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Sugerencia. Grabación sonora:

La leyenda de la Torre. Emilia Pardo Bazán. En Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Grabación sonora .

 Lecturas recomendadas:

Cuentos tradicionales.  ; Literatura de tradición oral en la frontera del sur de Europa

El símbolo “arroba” en nuestra escritura actual

5 Febrero 2008 por Julia Puig

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Leí recientemente un artículo sobre la “arrobamanía y el lenguaje sexista” que me llamo la atención. Me pareció un análisis interesante. Todos sabemos que la mayoría de los idiomas han tenido que adaptar poco a poco nuevas fórmulas y definiciones para poder corregir acepciones superadas, como por ejemplo, la de compañero-compañera o ciudadano-ciudadana, todo ello para poder concederle al discurso las herramientas suficientes con las que construir mensajes que no estuvieran sesgados. La verdad es que nunca me había parado a analizar tales cuestiones, quizás, porque tampoco había advertido la necesidad de ello. Sin embargo, sí me llama la atención la preocupación de no caer en un lenguaje sexista. De ahí que surgieran ciertos «inventos» en el plano del lenguaje escrito para crear formas inclusivas, donde se transparentaran tanto los hombres como las mujeres. En ese contexto aparece, como la estrella del momento, el símbolo arroba [@].

La utilización de la arroba es un fenómeno que cada día prolifera más, desde que Internet ha llegado a nuestras vidas. La “arrobamanía” se está implantando de forma contundente. Ayer me llegó una carta escrita en la  que insitentemente se utilizaba esta expresión. Nunca antes nos había preocupado tanto que este símbolo matemático no apareciera en nuestros teclados; parece que se está convirtiendo en una batalla donde apaciguar los derechos de la mujer, cobijándose bajo el manto de este símbolo para englobar tanto a hombres como a mujeres. 

La arroba, @, se utilizó primero en la escritura manuscrita como abreviatura de la palabra latina at, y más tarde apareció en las máquinas de escribir, como una rareza tradicional hasta que llegó a los teclados de los ordenadores. Aunque la arroba como tal aparece en 1884, en la 12.ª edición del “Diccionario de la lengua castellana”, de la Real Academia Española, irrumpió mucho antes, en el Diccionario de Autoridades de 1726, donde se dice que proviene del árabe «rebea», una medida de peso que significa la cuarta parte de un quintal, veinticinco libras. Realmente, ¿quien nos iba a decir que este signo se introduciría en nuestra escritura como una solución alternativa? 

Es curioso observar como, por ejemplo, en artículos de prensa, encontramos titubeos de expresión como: “Una cabo profesional muere al estallar la granada que desactivaba” en titular, y luego se repite el común ”la cabo profesional”. Sin duda, existe todo un esfuerzo de adaptación que nos lleva a cometer titubeos o a crear textos largos y repetitivos con letanías como: niños y niñas, trabajadores y trabajadoras, produciendo textos aburridos y de pesada lectura. En mi opinión tan mala es la reiteración como el uso de la “arrobamanía”. 

Reflexionar sobre estos temas, es tal vez, simplista y absurdo, pero no por ello deja de ser un tema interesante. El lenguaje es dinámico, vivo, y siempre está en proceso de crecimiento; sus formas se adaptan a las corrientes políticamente correctas, y esto no lo podemos negar. Creo que debemos optar por las soluciones sencillas y dotar al texto de una homogeneidad. De todos modos, la controversia está servida entre lo políticamente correcto y lo correctamente escrito. ¿Ustedes qué opinan?

Internet y nuestros mayores

11 Diciembre 2007 por Julia Puig

“Un día me imaginé a mí mismo con 80 años pasando revista de mi vida. Entonces me di cuenta de que no me arrepentiría de haber renunciado a mis beneficios en Wall Street, pero me dolería no haber participado en el auge de Internet”, (Jeff Bezos, Fundador de Amazon.com)

internet.jpgCuando era una niña mi mayor deseo era hacerme mayor, muy mayor, para poder conocer muchas cosas y almacenar mucha sabiduría, pero naturalmente, el tiempo fue cambiando la percepción de la vida que yo tenía. A cambio me otorgó la idea de que aquello de envejecer no era demasiado bueno. Fue una lástima.  

Si nos paramos a pensar qué personas son las que más utilizan Internet, la imagen más probable que tengamos sea la de un joven o adulto de no muy avanzada edad, pero rara vez podemos presentir en nuestra mente que el navegante de la red sea un jubilado que, usando su tiempo, se permite buscar temas que le interesan o comunicarse con personas que se encuentren a distancia. Pero la realidad es que Internet también ha llegado a nuestros mayores y que éstos leen, escriben y consultan cada vez más a través de una pantalla de ordenador. La Sociedad de la Información y el Conocimiento poco a poco se va convirtiendo en una la sociedad de aprendizaje permanente. Por otro lado, un dato significativo es que, desde la interacción del ciberespacio, podemos conseguir superar uno de los mayores miedos que tiene el ser humano: la soledad, tanto individual como en el aislamiento con el entorno.

Desde este punto de vista, Internet puede proporcionarnos la creación de entornos de comunicación, que facilitan el desarrollo de las relaciones interpersonales, independientemente de la situación de movilidad que se tenga. Actualmente se cuenta con numerosos estudios sobre los beneficios del uso de Internet en la salud. La apertura de nuevas vías de comunicación estimula y desarrolla cualidades positivas en la persona.

Una de las noticias más agradables que leí la semana pasada fue el premio que se ha concedido al mejor blog español, el de una mujer de 95 años de edad. El jurado The BOBs premió a la bitácora que lleva por nombre  “A mis 95 años”. Entender la vida desde la perspectiva de los años y saberla transmitir requiere una vitalidad mental envidiable, que a nosotros ya nos gustaría alcanzar. 

Todos podemos incorporar una cierta dosis de creatividad cuando escribimos un correo-electrónico, participamos en un chat o recogemos una información de una página web que nos sirve de inspiración para redactar, por ejemplo, una poesía. Sin duda, Internet es un mundo abierto a la comunicación y a la participación que puede integrar colectivos de todo tipo sin importar la edad. 

Cuando iba terminando de escribir el post de hoy, no dejaba de pensar en mi amigo Juan Navidad, siempre me pareció muy lograda la definición que hizo de Internet, la llamó, “la Ciudad de las Palabras”. En su artículo, Juan,  recomendaba: “…para tener éxito y sobrevivir en la Ciudad de la Palabras: Internet es un lugar de intercambio, un zoco donde las personas más hurañas, más apegadas a su secretos y egoísmos lo tendrán más difícil(…) gracias a la red, la gente va a leer más, porque habremos aprendido lo importante que es el entendimiento y las buenas palabras en esta ciudad inmensa y atractiva que no tiene fronteras.”

 Bueno, pues propongo que todos puedan envejecer con nuestras lecturas, escrituras y debates a través de la web, llevando a buen término nuestra vida diaria, o al menos, intentarlo. Podríamos concebir la vida como decía Unamuno, como una novela, en la que uno va escribiendo, línea a línea, la propia historia, ahora también, con la mirada en el ciberespacio. 

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Recomendación de web:

Dinamización de ideas. Juan Navidad

Aprender de la Historia

20 Noviembre 2007 por Julia Puig

“Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas.” Ortega y Gasset

memoria.jpgLa propuesta de hoy para el post es la de acercarnos al concepto de memoria histórica desde el análisis de la enseñanza de la Historia. Desde luego que este tema no es una cuestión sencilla de tratar en breves líneas, y más aún cuando se ha debatido tanto últimamente, pero creo que no por ello deja de ser un terreno interesante para un debate y, sin duda, las opiniones pueden resultar enriquecedoras. El tema me lo pidió un contertulio habitual de este blog, nuestro amigo Tallaferro.  

No es fácil saber hasta qué punto, a través de la enseñanza de la Historia, es posible dar respuestas a algunas preguntas: ¿qué es la historia?, ¿para qué la enseñamos?, y ¿cuál es la meta que pretendemos alcanzar en la formación de nuestros educandos?, ¿cómo desarrollaremos la capacidad de crítica frente a las actitudes intolerantes?, ¿qué significa hoy educar en la memoria?, ¿cómo enseñar la diversidad de la Historia del pensamiento? Hablar, pues, de la enseñanza de la Historia y contestar a estas preguntas probablemente significa relacionar la filosofía moral y política ya que ambos conceptos recorren las entrañas mismas de lo histórico. 

En un intento de contestar a estas cuestiones me pareció muy interesante la definición que hace el profesor Henry Rousso del concepto de memoria histórica como “el estado de la evolución de las representaciones del pasado, entendidas como hechos políticos, culturales o sociales”, es decir, un estudio que implica que “el acontecimiento debe ser tomado no en su acepción clásica, sino como una secuencia cronológica que no se limita a su envoltura aparente”, un estudio que “incluye tanto el análisis histórico del acontecimiento propiamente dicho como el análisis de su posteridad, entendida no como sus consecuencias, sino como su supervivencia activa y pasiva en el imaginario social y, por tanto, en las prácticas sociales de las generaciones posteriores”.

Por otro lado, a través de la investigación histórica podemos llegar A la realidad palpable de una época; para ello, sólo hay que extraer de las fuentes la verdad de un acontecimiento y, luego, transmitirla correctamente. Si hablamos de memoria, indudablemente, es porque ha habido una circunstancia previa: el olvido. Por este motivo creo que debemos defender una enseñanza de la Historia justa y necesaria. Son muchos los ejemplos de archivos y fuentes donde podemos encontrar parte de nuestra Historia olvidada como el archivo de Carlos Esplá (actualmente todos los documentos originales están en el Archivo General de la Guerra Civil de Salamanca y una pequeña parte está digitalizada y accesible a través de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes).

Tal vez, en el aula se debe, no sólo promover el conocimiento, sino también transmitir a los alumnos una postura en la que ellos sean capaces de realizar una interpretación personal y crítica sobre los temas históricos, todo ello tomando en cuenta los saberes previos del alumno, sus habilidades y destrezas. Como indicó Foucault, “localizar la singularidad de los acontecimientos, fuera de toda finalidad…”, es decir, entender una enseñanza de la Historia como crónica de los acontecimientos extraordinarios que induzcan a la reflexión, a pensar, pero para ello es necesario que se sepa enseñar muy bien dónde trazar las diferencias entre la promoción del bien y la erradicación del mal. La memoria, pues, es un concepto unido al recuerdo; la Historia puede revolver y curar al mismo tiempo que sanar los conflictos de la memoria.

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Recomendación de lectura: Lean algunos de los mejores post de Justo Serna escritos en su blog. Su mirada y la forma de enfocar el tema es extraordinaria y, desde luego, invita a pensar:  http://blog.levante-emv.com/jserna/category/historia/

Sugerencia de web:  

Portal de Carlos Esplá. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. 

Biblioteca del exilio en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Recomendación de libros:

Francisco Sevillano Calero: Rojos. La representación del enemigo en la Guerra Civil. 2007, Ed. Alianza Editorial.

Locura, Literatura y Vida

17 Octubre 2007 por Julia Puig

“Aquí le tenían por discreto y allí se les deslizaba por mentecato, sin saber determinarse qué grado le darían entre discreción y locura”. Miguel de Cervantes

Aunque los días suelen pasar rápidamente y las tareas cotidianas convertirse en hechos diarios sin importancia, el otro día ocurrió algo insólito. Mientras mi familia cenaba, el televisor no dejaba de dar noticias atropelladamente, con el denominador común de tratarse de tragedias y hechos negativos; por supuesto que esto no era lo verdaderamente extraño, lo especialmente insólito fue mi deseo de detener el tiempo, que aquella pesadilla que estaba escuchando no fuera real. Mi familia, que está acostumbrada a dialogar, seguía haciéndolo sin importarle nada lo que emitía el dichoso aparato de televisión. Pensé que todo esto no podía ser lo habitual, no podía formar parte de nuestra vida diaria, digerir cada día este tipo de información no tendría que ser sano mentalmente para nadie. Debería detenerse tanta locura y nosotros deberíamos tener la capacidad de rebobinar nuestro mundo, obligarnos a analizar cuáles han sido las claves de nuestra existencia para alcanzar este grado de irracionalidad. Intentar preguntarnos si hay algún tipo de resquicio renovador en la naturaleza humana, para regresar al viejo camino, que desde la Antigüedad, ha recorrido el hombre una infinidad de veces buscando el sentido de la vida, para poder reflexionar ahora sobre las cenizas de nuestro caos continuo. 

El concepto de locura es el único que reinaba en ese pequeño instante de mi vida. Recordaba ese intento de Foucault en desvelar qué somos y cómo hemos llegado a ser lo que somos. Una antología de nosotros mismos que permita ubicar nuestros límites; por eso, hoy en este post, sólo se me ocurre hablar de la locura. 

La naturaleza literaria tampoco está lejos de la naturaleza de la locura. Recuerdo haber estudiado en el colegio “Elogio a la locura” de Erasmo de Rötterdam, entonces desconocía de qué se trataba pero aquel título me llamaba mucho la atención. Hoy voy comprendiendo sus motivos, como decía Julio Cortázar: “la locura merece ser elogiada cuando la razón, esa razón que tanto enorgullece al Occidente, se rompe los dientes contra una realidad que no se deja ni se dejará atrapar jamás por las frías armas de la lógica, la ciencia pura y la tecnología.” 

Otra locura maravillosa es la del mundo ilógico de Goya, que plasma en dos series de grabados: “Los caprichos” y “Los disparates”. Esas pinturas con los que adornó las paredes de su propia casa en las afueras de Madrid, la Quinta del Sordo, como las figuras de un sueño que, al despertar, se revelan carentes de sentido. 

La otra locura que siempre me fascinó fue la de Don Quijote. Todos conocemos su locura, ésa que surge de una lesión imaginativa en la que su alma sólo registra imágenes deformadas y distintas de las que perciben sus sentidos. Pero probablemente el problema no sea preguntarse si Don Quijote estaba loco o no. ¿Acaso la verdad sobre el ser humano y el mundo sólo pueda sobrevivir a través de la locura? ¿Por qué para este texto cervantino la vida es locura y la cordura, muerte? 

El ejercicio de la lectura lo vuelve loco, esa locura le hace perder la distancia entre la vida y la literatura. El deseo de vivir lo que ha leído le lleva a romper con la realidad, parando su propio tiempo para conseguir otro mejor. Tal vez, la búsqueda de la razón sólo produzca monstruos, pero todavía más inquietante es detenerse a pensar que nuestro mundo está lejos de ser cuerdo y que nuestra salvación consista en detener el tiempo para no caer en el delirio de un loco. 

Podríamos eternizarnos hablando de la locura y de su proyección dentro de la Literatura y la historia del pensamiento, pero ésa no es mi intención, tan sólo sugerir está pequeña pincelada para que pueda avocarnos a la reflexión. 

Relatos cortos, Internet y las vacaciones

13 Septiembre 2007 por Julia Puig

“Ver un mundo en un grano de arena/ y el cielo en una flor silvestre./ Contener el infinito en la palma de la mano/ y la eternidad en una hora.” El Aleph, Jorge Luis Borges

Más palentino que el Bolo de la Paciencia y con más paciencia que el Santísimo Job, Don Higeldo Martín Martín no pudo permitirse unas vacaciones como dios manda hasta que enviudó…”.

Así se inicia el relato corto de Abbé Nozal en Las primeras vacaciones de Don Higeldo, narración que leí con mucho entretenimiento este verano mientras soportaba el calor soporífero de la playa y me llegaban las primeras quemaduras de piel, bueno, quizás exagere un poco, pero he de confesar mi adicción a los relatos cortos, ya que hace que pueda llevar mejor las horas de calor. Despegada durante unas semanas de la pantalla del ordenador, reanudamos de nuevo este blog, que ojalá pueda despertar curiosidad y no aburra demasiado.

Los relatos breves, pueden envolvernos con su sentido del humor o bien sugerirnos que una breve historia en unas pocas líneas pueda alcanzar nuestros más hondos sentidos. Hablar de relato breve, es hablar de novela corta, de historias incompletas y de grandes escritores, es también hablar de cuentos que no precisan de edad para leerlos. Historias que pueden hacernos sonreír con sus juegos de palabras amparadas por situaciones surrealistas que nos obliguen a detenernos para disfrutar de su lectura.

Los microrrelatos significan la esencia de la prosa, su síntesis. Por su brevedad nos permiten profundizar en aspectos de estilo, en la creación de personajes literarios. Autores como Edgar Allan Poe, Gustave Flaubert, Fiódor Dostoievski, Giovanni Boccaccio, Antón Chéjov, Jack London, Iván Turguénev, Emilia Pardo Bazán, Herman Melville, G. K. Chesterton, Luigi Pirandello, Rubén Darío, R. L. Stevenson y Rudyard Kipling, nos han llenado horas de lectura maravillosa. Dado el carácter panorámico que tiene no podemos recordarlos a todos, pero desde luego, sí son un buen tema para debatir. 

Actualmente, los cambios en nuestras formas de lectura, como el uso de Internet, han ayudado no sólo al descubrimiento de autores desconocidos, sino que también ha provocado un aumento de lectores de este género. En la red podemos encontrar numerosos anuncios de Talleres literarios, así como numerosos premios al mejor relato de novela corta, lo cual nos indica que este tipo de literatura goza de buena salud y sirve de aliciente para los que se inician en el mundo de la escritura. Está claro que despertar el gusto por la escritura garantiza el gusto por leer, y esto puede ser un valor añadido a la hora de educar.  

El relato corto debe proponer rapidez narrativa, sin duda, los mejores son los que sorprenden al lector, como los escritos por mi buen amigo Pepe Reig, que consigue atraparnos desde sus primeras líneas y, esto ocurre en Sombras; Diferido Callejón;”La vida es como es”; son realmente espléndidos, aunque todos ellos pertenecen a ese grupo de narraciones realizadas por escritores desconocidos. Tal vez, algún día podamos convencerle de su publicación. 

Suele decirse que el relato breve posee una estructura simple que no llega a profundizar. No estoy de acuerdo con este encasillamiento, creo que este tipo de escritura precisa de gran creatividad, de poder imaginativo. En muy poco espacio puede esconderse todo un mundo inesperado, tan sólo tenemos que releer las fantásticas composiciones breves de Borges como la Biblioteca de Babel, donde el narrador protagonista nos da a conocer una Biblioteca que algunos la llaman el universo. Biblioteca que es interminable e infinita envuelta en la certidumbre de que todo está escrito y nos anula o nos produce miedo. Borges concebía el mundo con la brevedad, la creación artística como fenómeno de síntesis. 

En definitiva, reflexionar sobre estos temas, puede resultar sugerente. Dejémonos atrapar por este tipo de escritura, como la que nos propone Pepe Reig:  

“…Uno tiene que dejar la espera porque acaba de descubrir la vida corriendo a su alrededor. El otro acaba de recordar de golpe dónde había dejado la suya. Y ninguno puede entender por qué la vida es como es.”  

Disfrutemos, pues, de la lectura de estos relatos que sumergen al lector en una atmósfera única. 

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Lectura recomendada:

Relato escrito por Pepe Reig

La lotería

Un hombre soñó que le tocaba la lotería y se levantó decidido a dejar que se cumpliera el destino. A la misma hora en que terminaba de arreglarse, que es la misma hora de siempre, una mujer que miraba el mundo desde el fondo de una botella de anís deja abierta la espita del gas. Pero esto nuestro hombre no podía saberlo. Como había soñado que compraba el boleto en una administración diferente de la habitual, porque este hombre jugaba regularmente, se encaminó hacia el mercado donde estaba la número quince. El quince no es un número especialmente mágico. Menos aún que su conocida administración trece de toda la vida, pero un sueño es un sueño. Atravesó el umbral de la suerte a la misma hora de siempre, pero en un lugar diferente. A la misma hora exacta en que pagaba su boleto sin mirar el número, la mujer de la botella de anís prendía el último fósforo de su vida. Pero esto nuestro hombre no tenía modo de saberlo. El hombre que había soñado la lotería nunca se enteró de que la administración número trece quedaba sepultada bajo un edificio arruinado. Esto nunca lo supo y si ese día cambió definitivamente de administración fue porque el sueño decía dónde, pero no cuándo le iba a tocar. El hombre que soñaba siguió esperando su destino sin percatarse de que la lotería ya le había tocado.  

 

Literatura y humor

27 Junio 2007 por Julia Puig

“Si el hombre de las cavernas hubiera sabido reír, la historia sería otra” Oscar Wilde, El Retrato de Dorian Gray

El humor y la comicidad son tan antiguos como la propia existencia del hombre. En la Literatura encontramos los elementos de comicidad presentes a lo largo de su historia, desde la literatura clásica hasta nuestros días. Se dice que el humor es “propensión más o menos duradera a mostrarse alegre y complaciente”, pero realmente el humorismo en la literatura es algo que difícilmente podemos encasillar.

Tras reflexionar durante unos días en el post anterior sobre las quimeras de la sociedad, recordaba la forma en que la Literatura ha descargado su más voraz crítica social a través de la ironía de la sátira, del sentido del humor. Buscar en nuestra Literatura estos argumentos es francamente sencillo, encontrar las paradojas de las lágrimas y las risas en los clásicos de la literatura como Quevedo o la bella utopía del mundo caballeresco del Quijote.

Tal vez la risa ha sido siempre una estrategia social que sirve al hombre para enfrentarse con su propia realidad, por medio de ella rebajamos los elementos más agrios, los más sombríos y trágicos de la vida transformándolos en humor. Lo cómico pertenece a una dimensión más de la vida, aparece en cualquier momento incluso en los momentos más duros sin invitación previa. El humor puede adoptar diferentes formas: puede tener un sentido benigno, efectos consoladores o un gran ingenio como el que saboreamos con Oscar Wilde.

Está claro que el sentido del humor implica un cambio de perspectiva que nos permite escapar de una situación desagradable, huir y sacarla al balcón para verla desde fuera, observarla desde otra panorámica diferente, como la representación de lo cómico en Cervantes; cabe considerar que el Quijote pudo haberse desarrollado como una historia dramática en toda su extensión, sin embargo, su tono de humor no lo ausenta de su crítica. Es precisamente ese efecto de parodia a los libros de caballería lo que hace de Cervantes una mirada diferente: la comicidad de la quijotada, ese contraste entre la utopía y la realidad. 

Ortega y Gasset, en Meditaciones del Quijote, destacó la importancia del elemento cómico. La figura de Don Quijote es el representante de un mundo idealizado que aspira a cumplir con su vocación de caballero andante, “de querer ser a creer que ya es, va la distancia de lo trágico a lo cómico. Este es el paso entre lo sublime y la ridiculez”. Don Quijote, además de querer las aventuras, “se obstina en ser aventurero”. Según Ortega, son esas burlas imaginadas y deseadas aventuras victoriosas, lo que harán del Quijote una “tragicomedia”. “Don Quijote se encorva como un signo de interrogación: y es como un guardián del secreto español, del equívoco de la cultura española.” 

Sin duda, son muchos los matices por los que nos puede atraer un texto humorístico, su estilo, su forma, gracia o ritmo, todos juntos pueden contribuir a que un texto se disfrute, incluso antes de que se desvele la trama de lo que estamos leyendo. El humor ha aportado a la Literatura grandes escritores, representantes de la ironía y maestros en la utilización del disparate, como indica Ramón Gómez de la Serna: “en mi obra siempre ha alternado el disparate con lo que casi lo era”. Discípulo de ese torrente literario que fue Gómez de la Serna se encuentra también Jardiel Poncela que decidió enfrentarse a los problemas de la sociedad española bajo la bandera del humorismo. Poncela inicia un estilo burlesco propio, producto de observar las desilusiones humanas. Según el profesor Francisco C. Lacosta, para Jardiel Poncela, “lo cómico es la suprema manifestación de la inteligencia porque la risa es razón, sólo el hombre ríe, cualidad negada hasta los animales de cerebro más privilegiado.” 

Podríamos pensar que la risa ha de ser estudiada en el marco de la historia cultural y de las mentalidades, pero lo cierto es que cada siglo se ríe de los anteriores; cada grupo, de los otros; cada clase social, de las demás; media humanidad, de la otra media. El sentido del humor en la Literatura ha sido de alguna forma la narración que nos habla de la visión del mundo de cada grupo y cada época.  

Por otro lado, el elemento humorístico también posee un gran valor pedagógico, nos enseña a relativizar, es un medio por el cual el lector más joven puede desarrollar el sentido crítico. Los relatos de humor ofrecen la posibilidad de un aprendizaje formal, puesto que pueden conjugarse nuevas formas de expresión con estructuras literarias, descubriendo personajes diferentes que permiten al lector conocer una variedad más amplia de los recursos literarios. La frontera del humor puede resultar una vía atractiva de iniciarse a la lectura, de observar el mundo bajo los aspectos divertidos y contradictorios. Puede ser una estupenda herramienta para el fomento de la lectura, por el carácter lúdico de sus propuestas dentro del espacio de la Literatura. Creo, además, que todo esto se enmarca también dentro de las actuales corrientes educativas que promueven el desarrollo del sentido crítico frente a la intolerancia.

En definitiva, volvamos a fomentar la lectura con sentido del humor, recreemos nuestras pupilas de nuevo en aquella Literatura clásica donde Cervantes nos engaña para desengañarnos donde su risa nos acoge, nos contagia y nos comprende. Encontremos ese rincón de nosotros mismos, como el propio don Quijote, al que se le presenta la razón de la sinrazón rescatando un momento que nos permita disfrutar y, después ¿qué será lo que nos quede tras la sonrisa? 

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 Propuestas de lecturas:

El turista gruñón, artículo de Pablo Motos en “El País”, 15 de junio de 2007.

 “Introducción a la risa en la Literatura española”. Antología de textos. Introducción, edición y notas de Antonio José López Cruces. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

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 Feliz verano para todos, volveremos en septiembre.