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	<title>Angosto Hojas Libres</title>
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	<description>Es este un blog cooperativo de izquierdas donde todos podemos escribir los artículos que se cuelgan y todos comentar. No existe ningún tipo de censura ni limitaciones a la libertad de expresión por muy encontradas que sean las opiniones. Defendemos la profundización en la democracia, los derechos humanos, la igualdad, la libertad, la fraternidad y la justicia social.</description>
	<pubDate>Wed, 19 Nov 2008 13:08:40 +0000</pubDate>
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		<title>&#8220;El Derecho a la Ciudad&#8221;, por David Harvey (traducción del inglés: José Angosto).</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Nov 2008 12:53:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pangosto</dc:creator>
		
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Vivimos en un era donde los derechos humanos han movido el centro del escenario política y éticamente. Gran cantidad de energía se gasta en promover su significado para la construcción de un mundo mejor. Pero la mayor parte de los conceptos circulantes no cuestionan esencialmente la hegemónica lógica del mercado liberal y neoliberal, o las [...]]]></description>
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<p>Vivimos en un era donde los derechos humanos han movido el centro del escenario política y éticamente. Gran cantidad de energía se gasta en promover su significado para la construcción de un mundo mejor. Pero la mayor parte de los conceptos circulantes no cuestionan esencialmente la hegemónica lógica del mercado liberal y neoliberal, o las formas dominantes de legalidad y de acción estatal. Vivimos, después de todo, en un mundo en el que los derechos de propiedad privada y de tasa de beneficio triunfan sobre otras nociones de derechos. Deseo aquí explorar otro tipo de derecho humano, el derecho a la ciudad.</p>
<p>¿El asombroso ritmo y escala de urbanización de los últimos cien años ha contribuído al bienestar humano? La ciudad, en palabras del sociólogo urbano Robert Park, es:<br />
 “el más exitoso intento del hombre para rehacer el mundo en el que vive como el deseo de su corazón. Pero, si la ciudad es el mundo que el hombre creó, es el mundo en el que por consiguiente  está condenado a vivir. Por lo tanto, indirectamente, y sin un claro sentido de la naturaleza de su tarea, en hacer la ciudad el hombre se está rehaciendo a sí mismo” .</p>
<p>La cuestión de qué tipo de ciudad deseamos no puede separarse de qué clase de vínculos sociales, relación con la naturaleza, estilo de vida, tecnologías y valores estéticos deseamos. El derecho a la ciudad es bastante más que la libertad individual para acceder a los recursos urbanos: es el derecho a cambiar nosotros mismos cambiando la ciudad. Este es, además, un derecho comunitario más que un derecho individual, puesto que esta transformación inevitablemente depende del ejercicio de un poder colectivo para reformar el proceso de urbanización. La libertad de hacer y rehacer nuestras ciudades y nosotros mismos es, deseo argumentar, uno de los más preciados aunque más abandonados de nuestros derechos humanos.</p>
<p>Desde sus inicios, las ciudades han surgido por concentraciones geográficas y sociales de un excedente productivo. La urbanización ha sido siempre, por tanto, un fenómeno de clase, puesto que los excedentes son extraídos desde algún sitio y de alguien, mientras que el control sobre sus desembolsos típicamente permanece en pocas manos. Esta situación persiste bajo el capitalismo, por supuesto; pero como la urbanización depende de la movilización de un excedente productivo, una íntima conexión surge entre el desarrollo del capitalismo y la urbanización. Los capitalistas tienen que producir un excedente productivo para producir un valor excedente; este deber ser reinvertido sucesivamente para generar más valor excedente. El resultado de las continuas reinversiones es la expansión del excedente de producción a tasas compuestas –de ahí las curvas lógicas (dinero, producto y población) adjuntas a la historia de la acumulación de capital, paralelas con la senda de crecimiento de la urbanización bajo el capitalismo.</p>
<p>La perpetua necesidad de encontrar terrenos rentables para la producción y absorción del excedente de capital conforma la política del capitalismo. Esto también plantea al capitalista con un número de barreras a la expansión continua y libre de problemas. Si la mano de obra escasea y los salarios crecen, o la mano de obra existente tiene que ser disciplinada –inducir desempleo tecnológicamente o un ataque al poder organizado de la clase trabajadora son los dos principales métodos- o nuevas fuerzas laborales han de ser encontradas por inmigración, exportación de capital o proletarización de elementos hasta ahora independientes de la población. Los capitalistas deben también descubrir nuevos medios de producción en general y recursos naturales en particular, que pongan presión creciente en el medio ambiente para producir materias primas necesarias y absorber los inevitables residuos. Necesitan abrir nuevos terrenos para la extracción de materias primas –a menudo el objetivo de los esfuerzos imperialistas y neo-coloniales.</p>
<p>Las leyes coactivas de la competencia también fuerzan a la continua implementación de nuevas tecnologías y formas organizacionales, puesto que estas capacitan a los capitalistas a dejar fuera de la competencia a aquellos que usan métodos inferiores. Las innovaciones definen nuevos deseos y necesidades, reducen el tiempo de rotación del capital y disminuyen la fricción de la distancia, que limita el rango geográfico en el que los capitalistas pueden buscar mayores suministros de mano de obra, materias primas, etcétera. Si no hay suficiente poder de compra en el mercado, entonces han de ser encontrados nuevos mercados expandiendo el comercio exterior, promoviendo nuevos productos y estilos de vida, creando nuevos instrumentos de crédito, y financiación por endeudamiento para gasto público y privado. Si, finalmente, la tasa de beneficio es demasiado baja, entonces la regulación estatal de la “ruinosa competencia”, la monopolización (fusiones y adquisiciones) y las exportaciones de capital proveen las soluciones.</p>
<p>Si alguna de las barreras anteriores no puede ser sorteada, los capitalistas son incapaces de reinvertir rentablemente sus excedentes. La acumulación de capital se bloquea, dejándolos frente a la crisis, en la que su capital puede ser devaluado y en algunas instancias incluso físicamente borrado. Las mercancías excedentes pueden perder valor o ser destruidas, mientras que la capacidad productiva y los activos pueden ser rebajados y dejar sin uso; el dinero mismo puede ser devaluado por la inflación, y la fuerza laboral por el desempleo masivo. ¿Cómo, entonces, la necesidad de sortear estas barreras y expandir el campo de la actividad rentable ha conducido a la urbanización capitalista? Aquí argumento que la urbanización ha jugado un papel particularmente activo, al lado de otro fenómeno como el gasto militar, absorbiendo el excedente que los capitalistas producen perpetuamente en su búsqueda del beneficio.</p>
<p>Revoluciones urbanas.</p>
<p>Consideremos, primero, el caso del París del Segundo Imperio. El año 1848 trajo una de las primeras, claras y europeas en extensión, crisis de desempleo del capital excedente y de excedente de mano de obra. Esta golpeó a París particularmente duro, y condujo a una revolución frustrada de trabajadores desempleados y aquellos burgueses utópicos que vieron una república social como el antídoto contra la codicia y la desigualdad que había caracterizado a la Monarquía de Julio (1830-1848). La república burguesa reprimió violentamente a los revolucionarios, pero fracasó en resolver la crisis. El resultado fue el ascenso al poder de Luis-Napoleón Bonaparte, quien tramó un golpe en 1851 y se proclamó Emperador el año siguiente. Para sobrevivir políticamente, recurrió a extender la represión de los movimientos políticos alternativos. La situación económica fue tratada por medio de un vasto programa de inversión en infraestructuras en el interior y exterior del país. En el último caso, esto significó la construcción de ferrocarriles en toda Europa y en Oriente, así como apoyo de grandes obras como el Canal de Suez. En el interior, significó la consolidación de la red ferroviaria, la construcción de puertos, y el drenaje de marismas. Sobre todo, supuso la reconfiguración de la infraestructura urbana de París. Bonaparte trajo a Georges-Eugène Haussmann para encargarse de las obras públicas de la ciudad en 1853.</p>
<p>Haussmann claramente comprendió que su misión era ayudar a resolver el excedente de capital y el problema del desempleo a través de la urbanización. Reconstruir París absorbería enormes cantidades de trabajo y capital para lo usual en aquel tiempo, unido con la supresión de las aspiraciones de los trabajadores parisinos, era un primer vehículo de estabilización social. El utilizó los planes que los fourieristas y los san-simonianistas habían debatido en los años 40 para rehacer París, pero con una gran diferencia: transformó la escala a la que el proceso urbano se había imaginado. Cuando el arquitecto Jacques Ignace Hittorff mostró a Haussmann sus planes para un nuevo bulervar, Haussmann se los devolvió diciendo: “no suficientemente amplio..tienes 40 metros y yo deseo 120”. Anexionó los suburbios y rediseñó completamente barrios como Les Halles. Para esto Haussmann necesitó nuevas instituciones financieras e instrumentos de deuda, el Crédit Mobilier y el Crédit Inmobilier, con los que fueron construidos en vías San-Simonianas. En efecto, ayudó a resolver el problema de disponibilidad de excedente de capital creando un sistema proto-Keynesiano de financiación por endeudamiento de mejoras de las infraestructuras urbanas.</p>
<p>El sistema funcionó muy bien durante quince años, e implicó no sólo una transformación de las estructuras urbanas, sino también la construcción de una nueva forma de vida y de persona urbana. París devino “la ciudad de la luz”, el gran centro de consumo, turismo y placer; los cafés, los grandes almacenes comerciales, la industria de la moda y las grandes exposiciones, todos cambiaron la vida urbana de forma que se podían absorber vastos excedentes a través del consumismo. Pero entonces el sistema financiero especulativo sobre-extendido y las estructuras de crédito se colapsaron en 1868. Haussmann fue destituido; Napoleón III en desesperación fue a la guerra contra la Alemania de Bismarck y perdió. En el consiguiente vacío, surgió la Comuna de París, uno de los mayores episodios revolucionarios en la historia urbana capitalista, causada en parte por la nostalgia hacia el mundo que Haussmann había destruido y el deseo de recuperar la ciudad en la parte de aquellos desposeídos por sus obras  .</p>
<p>Un rápido adelanto ahora a los años 40 en Estados Unidos. La enorme movilización para el esfuerzo de guerra resolvió temporalmente el problema de la disponibilidad de excedente de capital que había parecido incorregible en los años 30, y el desempleo que le acompañó. Pero todo el mundo estaba temeroso acerca de lo que ocurriría después de la guerra. Políticamente la situación era peligrosa: el gobierno federal estaba en efecto dirigiendo una economía nacionalizada, y en alianza con la Unión Soviética Comunista, mientras que fuertes movimientos sociales con inclinaciones socialistas habían emergido en los años 30. Como en la era de Luis Bonaparte, una alta dosis de represión política era evidentemente requerida por las clases dominates del tiempo; la consiguiente historia del McCarthismo y la política de la Guerra Fría, de la que había ya abundantes signos en los primeros años 40, es toda demasiado familiar. En el frente económico, allí quedó la cuestión de cómo el excedente de capital podía ser absorbido.</p>
<p>En 1942, una amplia evaluación de los esfuerzos de Haussmann apareció en Architectural Forum. En ella se documentaba en detalle lo que había hecho, se intentaba un análisis de sus errores pero buscaba recuperar su reputación como uno de los grandes urbanistas de todos los tiempos. El artículo era de no otro sino Robert Moses, quien después de la Segunda Guerra Mundial hizo en Nueva York lo que Haussmann había hecho en París . Esto es, Moses cambiaba la escala de pensamiento acerca del proceso urbano. A través de un sistema de autopistas y transformaciones de infraestructuras, suburbanización y la total reestructuración no sólo de la ciudad sino también de la completa región metropolitana, ayudó a resolver el problema de la absorción del excedente de capital. Para hacer esto, explotó nuevas instituciones financieras y disposiciones impositivas que liberaron el crédito para financiar por endeudamiento la expansión urbana. Cuando se toman a escala nacional todos los grandes centros metropolitanos de EE.UU. –otra transformación a escala- de este periodo, jugaron un papel crucial en la estabilización global del capitalismo después de 1945, un periodo en el que EE.UU. podía permitirse impulsar toda la economía global no-comunista manejando déficits comerciales.</p>
<p>La suburbanización de EE.UU. no era simplemente un problema de nuevas infraestructuras. Como en el París del Segundo Imperio, esto supuso una radical transformación en los estilos de vida, trayendo nuevos productos desde viviendas hasta refrigeradores y acondicionadores de aire, así como dos coches en el camino de entrada y un enorme aumento del consumo de petróleo. Esto también alteró el panorama político, cuando la propiedad de viviendas subvencionada para las clases medias cambió el enfoque de la acción comunitaria hacia la defensa de los valores de la propiedad y las identidades individualizadas, cambiando el voto suburbano hacia el republicanismo conservador. Propietarios de viviendas cargados de deudas, este era el argumento, eran menos proclives a ir a la huelga. Este proyecto absorbió con éxito el excedente y aseguró la estabilidad social, aunque con el coste de vaciar el interior de las ciudades y generando un malestar urbano entre aquellos a los que, principalmente afro-americanos,  les fue denegado el acceso a la nueva prosperidad.</p>
<p>Por el final de los años 60, una diferente clase de crisis comenzó a desplegarse; Moses, como Haussmann, calló en desgracia, y sus soluciones vinieron a ser vistas como inapropiadas e inaceptables. Tradicionalistas se congregaron alrededor de Jane Jacobs y buscaron rebatir el brutal modernismo de los proyectos de Moses con una estética de barrio localizada. Pero los suburbios habían sido construidos, y el cambio radical en el estilo de vida que esto significaba, tuvo muchas consecuencias sociales, conduciendo a las feministas, por ejemplo, a proclamar el suburbio como el lugar de todos sus primeros descontentos. Si la Haussmannización tuvo una parte en las dinámicas de la Comuna de París, la desalmada calidad de la vida suburbana jugó un papel crítico en los dramáticos eventos de 1968 en EE.UU. Los estudiantes descontentos de la clase media blanca entraron en una fase de revueltas, buscaron alianzas con grupos marginados que reclamaban derechos civiles y se unieron contra el imperialismo americano para crear un movimiento para construir otra clase de mundo –incluyendo una clase diferente de experiencia urbana.</p>
<p>En París, la campaña para frenar la Autopista de la orilla izquierda y la destrucción de barrios tradicionales por la invasión de “edificios de pisos gigantes”, como Place d’Italie o Tour Montparnasse ayudaron a estimular las grandes dinámicas del levantamiento del 68. Era en este contexto en el que Henri Lefebvre escribió The Urban Revolution, en el que predijo no sólo que la urbanización era esencial para la supervivencia del capitalismo y por tanto pasó a convertirse en un foco crucial de las luchas políticas y de clases, pero eso fue destruyendo paso a paso las distinciones entre ciudad y campo a través de la producción de espacios integrados a lo largo de todo el territorio nacional, si no más allá . El derecho a la ciudad había de significar el derecho a comandar todo el proceso urbano, que estaba dominando crecientemente el campo a través del fenómeno de extender desde los negocios agrícolas a segundas viviendas y turismo rural.</p>
<p>Junto con la revolución del 68 vino una crisis financiera con las instituciones financieras que, a través de la financiación por endeudamiento, habían propulsado el boom inmobiliario en las décadas precedentes. La crisis fue adquiriendo velocidad al final de los 60 hasta que todo el sistema capitalista quebró, empenzando con el reventón de la burbuja del mercado inmobiliario global en 1973, seguido por la bancarrota fiscal de la ciudad de Nueva York en 1975. Como William Tabb afirmaba, la respuesta a las consecuencias de lo último fue de hecho pionera la construcción de una solución neoliberal a  los problemas de perpetuación del poder de clase y reactivar la capacidad de absorber los excedentes que el capitalismo debe producir para sobrevivir .</p>
<p>Rodeando el globo.</p>
<p>Un rápido adelanto de nuevo a nuestra actual coyuntura. El capitalismo internacional ha sido una montaña rusa de crisis regionales y quiebras –Este y Sureste de Asia en 1997-98; Rusia en 1998; Argentina en 2001- pero hasta ahora había evitado una quiebra global incluso en el frente de una incapacidad crónica de disponer de excedente de capital. ¿Cuál era el papel de la urbanización en la estabilización de esta situación? En Estados Unidos, es un conocimiento aceptado que el sector inmobiliario era un importante estabilizador de la economía, particularmente después de la quiebra las corporaciones de alta tecnología en los últimos 90, aunque tuvo un activo componente en la expansión en la primera parte de esa década. El mercado inmobiliario directamente absorbió una gran cantidad de excedente de capital por medio de la construcción en el centro de las ciudades y viviendas en los suburbios y espacios de oficinas, mientras que la rápida inflación de los precios de los activos inmobiliarios –apoyada por una ola derrochadora de hipotecas refinanciadas a tipos de interés históricamente bajos- estimuló el mercado doméstico de EE.UU. para el consumo de bienes y servicios. La expansión urbana americana parcialmente estabilizó la economía global, puesto que EE.UU. manejó enormes déficits comerciales con el resto del mundo, tomando prestado alrededor de 2 billones (mil millones) de dólares al día para alimentar su insaciable consumismo y las guerras de Afganistán e Irak.</p>
<p>Pero el proceso urbano ha experimentado otra transformación de escala. Se ha hecho global. Los booms del mercado inmobiliario en Gran Bretaña y España, así como en muchos otros países, han ayudado a propulsar la dinámica capitalista en caminos ampliamente paralelos a lo que han ocurrido en  Estados Unidos. La urbanización de China en los últimos 20 años ha sido de carácter diferente, con sus fuertes focos en el desarrollo de las infraestructuras, pero ha sido incluso más importante que en EE.UU. Su ritmo aumentó enormemente después de una breve recesión en 1997, a la amplitud que China ha consumido cerca de la mitad de las existencias de cemento del mundo desde el año 2000. Más de cien ciudades han pasado la marca de más de un millón de habitantes en este periodo, y pequeños pueblos previamente, como Shenzhen, se han convertido en metrópolis de 6 a 10 millones de habitantes. Vastos proyectos de infraestructuras, incluyendo presas y carreteras –otra vez, todo financiado por endeudamiento- han transformado el paisaje. Las consecuencias para la economía global y la absorción de excedente de capital han sido significativas: Chile crece gracias al alto precio del cobre, Australia prospera e incluso Brasil y Argentina se han recuperado en parte por la fortaleza de la demanda china de materias primas.</p>
<p>¿Es la urbanización de China, pues, el primer estabilizador del capitalismo global hoy? La respuesta es un si con matices. China es sólo el epicentro de un proceso de urbanización que se ha convertido ahora en genuinamente global, en parte debido a la asombrosa integración de los mercados financieros que han usado su flexibilidad para financiar por endeudamiento el desarrollo urbano por todo el mundo. El Banco Central chino, por ejemplo, ha sido activo en el mercado secundario de hipotecas en EE.UU. mientras que Goldman Sachs estaba fuertemente implicado en surgimiento del mercado hipotecario en Mumbai, y el capital de Hong Kong ha invertido en Baltimore. En el medio de una avalancha de empobrecidos migrantes, la construcción estaba en auge en Johanhesburgo, Taipei, Moscú, así como las ciudades en el corazón de los países capitalistas, como Londres y Los Angeles. Sorprendentes si no absurdamente criminales proyectos de mega-urbanizaciones han surgido en Oriente Medio en lugares como Dubai y Abu Dhabi, enjugando el excedente surgido de la riqueza del petróleo en la más llamativa, socialmente injusta y medioambientalmente derrochadora forma posible.</p>
<p>Esta escala global hace difícil comprender que está pasando, y es en principio similar a la urbanización que Haussmann supervisó en París. El fuerte desarrollo de la urbanización global ha dependido, como pasó con las otras antes de esta, de la construcción de nuevas instituciones financieras y disposiciones para organizar el crédito requerido para sostenerlo. Las innovaciones financieras puestas en marcha en los 80 –“seguritizar”(comprar los préstamos a los prestamistas, recalificarlos y revenderlos) y hacer paquetes de hipotecas locales para vender a inversores de todo el mundo, y establecer nuevos vehículos para coger obligaciones de deuda colateralizadas- jugaron un papel crucial. Sus grandes beneficios incluían expandir el riesgo y permitir a los excedentes de los fondos de ahorro más fácil acceso los excedentes de la demanda de viviendas; también trajo una bajada de las tasas de interés conjunta, mientras se generaban inmensas fortunas por los intermediarios financieros que trabajaban estas maravillas. Pero expandir el riesgo no lo elimina. Además, el hecho de que pueda ser distribuido tan ampliamente anima conductas locales más arriesgadas, porque la responsabilidad puede ser transferida a cualquier lugar. Sin adecuados controles de valoración de riesgos, esta ola de financiarización se ha convertido ahora en la llamada crisis de las hipotecas sub-prime y crisis de los valores activos en viviendas. La caída estaba concentrada en primera instancia en y en torno a las ciudades de EE.UU., con particularmente serias implicaciones para la gente de bajos ingresos, los afroamericanos del interior de las ciudades y los hogares guiados por mujeres solteras. También ha afectado a aquellos que, incapaces de permitirse los precios exorbitantes de las casas en los centros urbanos, especialmente en el suroeste, fueron forzados a la semiperiferia metropolitana; aceptaron tratos en viviendas especulativamente construidas, a tasas inicialmente fáciles, pero ahora hacen frente a costes de transporte crecientes por el aumento de los precios del petróleo, y crecientes pagos de hipoteca cuando el tipo de interés de mercado entra en vigor.</p>
<p>La actual crisis, con sus atroces repercusiones locales en la vida  urbana y las infraestructuras, también amenaza toda la arquitectura del sistema financiero global y puede provocar una recesión mayor para rematarlo. Los paralelismos con los 70 son extraños –incluyendo la inmediata respuesta de dinero fácil de la Reserva Federal en 2007-08, que casi con certeza generará fuertes corrientes de inflación incontrolable, si no estanflación, en un futuro no demasiado distante. Sin embargo, la situación es bastante más compleja ahora, y es una pregunta abierta si China puede compensar una quiebra seria en Estados Unidos; incluso en la República Popular China el ritmo de urbanización parece estar ralentizándose. Es sistema financiero está también más fuertemente asociado de lo que estaba antes . El comercio dirigido por ordenador con respuestas en fracciones de segundo amenaza con crear una gran divergencia en el mercado –ya está produciendo una increíble volatilidad en el mercado de acciones- que precipitará una crisis masiva, requiriendo un total replanteamiento de cómo los mercados financieros de capital y monedas trabajan, incluyendo su relación con la urbanización.</p>
<p>Propiedad y pacificación.</p>
<p>Como en todas las fases precedentes, esta más reciente y radical expansión del proceso urbano ha traído con ella increíbles transformaciones en el estilo de vida. La calidad de la vida urbana se ha convertido en una mercancía, como la ciudad misma, en un mundo donde consumismo, turismo e industrias basadas en el conocimiento han devenido como grandes aspectos de la política económica urbana. La afición posmodernista por alentar la formación de nichos de mercado –en los hábitos del consumidor y en las formas culturales- rodean la experiencia urbana contemporánea con un aura de libertad de elección, siempre que tengas el dinero. Compras en los centros comerciales, los multicines con comercios y los almacenes de descuento proliferan, así como la comida rápida y las plazas de mercado artesanales. Ahora tenemos, como la socióloga urbana Sharon Zukin ha señalado, “la pacificación por un capuchino”. Incluso la incoherente, anodina y monótona extensión de desarrollo suburbano que continúa dominando muchas áreas ahora consigue su antídoto en un movimiento de “nuevo urbanismo” que trata de revender el estilo de vida de boutique y comunidad para hacer realidad los sueños urbanos. Este es un mundo en el que la ética neoliberal de intenso individualismo posesivo y su parentesco con la renuncia política de formas de acción colectiva, se convierte en la plantilla para la socialización humana . La defensa de los valores de propiedad deviene en tan primordial interés político que, como Mike Davis afirma, las asociaciones de propietarios de viviendas del estado de California se convierten en bastiones de la reacción política, si no de fascismos de vecindades fragmentadas . </p>
<p>Vivimos cada vez más en áreas urbanas divididas y propensas al conflicto. En las últimas tres décadas, el giro neoliberal ha restaurado el poder de clase a las élites ricas. Catorce billonarios han emergido en Méjico desde entonces, y  en el 2006 ese país alardeaba del hombre más rico de la tierra, Carlos Slim, al mismo tiempo los ingresos de los pobres se habían estancado o disminuido. Los resultados están indeleblemente grabados en la forma espacial de nuestras ciudades, que consisten cada vez más en fragmentos fortificados, comunidades cerradas y espacios públicos privatizados guardados bajo constante vigilancia. En el mundo en vías de desarrollo en particular, la ciudad</p>
<p>está dividida en diferentes partes separadas, con la formación aparente de muchos “microestados”. Ricas vecindades provistas de toda clase de servicios, como colegios exclusivos, campos de golf, pistas de tenis y policía privada patrullando el área constantemente, entrelazadas con asentamientos ilegales donde el agua está disponible sólo en fuentes públicas, no existen sistemas sanitarios, la electricidad es pirateada por unos pocos privilegiados, las carreteras se convierten en riachuelos de barro siempre que llueve, y donde la norma es la casa compartida. Cada fragmento parece vivir y funcionar autónomamente, pegado firmemente a lo que ha sido capaz de aprovechar en la lucha diaria por la supervivencia. </p>
<p>Bajo estas condiciones, los ideales de identidad urbana, ciudadanía y pertenencia –ya amenazados por la propagación del malestar de la ética neoliberal- se hacen mucho más duro de sostener. La redistribución privatizada a través de la actividad criminal amenaza la seguridad individual a cada vuelta, provocando demandas populares por represión policial. Incluso la idea de que la ciudad podría funcionar como un cuerpo político colectivo, un sitio en el que y desde el que los movimientos sociales progresistas pudieran emanar, aparece inverosímil. Existen, sin embargo, movimientos sociales urbanos buscando superar el aislamiento y reorganizar la ciudad en una imagen diferente de la propuesta por sus promotores inmobiliarios, apoyados por las finanzas, capital corporativo y un cada vez más aparato público local de mentalidad empresarial.</p>
<p>La absorción de excedente a través de la transformación urbana tiene un aspecto incluso más oscuro. Ha supuesto repetidos ataques de reestructuración urbana a través de la “destrucción creativa”, que casi siempre ha tenido una dimensión de clase, por el hecho de que ha sido el pobre, el desfavorecido y aquellos marginados del poder político los que sufren primero y más este proceso. La violencia es requerida para construir el nuevo mundo urbano en las ruinas del viejo. Haussmann vació los viejos barrios bajos parisinos, usando los poderes de la expropiación en el nombre de la mejora cívica y la renovación. Deliberadamente maquinó la extirpación de muchos de  la clase trabajadora y otros elementos rebeldes del centro de la ciudad, donde constituían una amenaza al orden público y al poder político. Creó una forma urbana donde se creía –incorrectamente, como resultó en 1871- que suficientes niveles de vigilancia y control militar podían ser alcanzados para asegurar que los movimientos revolucionarios serían fácilmente aplastados. No obstante, como Engels indicó en 1872:</p>
<p>En  realidad, el burgués sólo tiene un método de resolver el problema de la vivienda a su moda –en otras palabras, resolver en tal forma que la solución reproduzca continuamente la cuestión de nuevo. Este método es llamado ‘Haussmann?…no importa cómo puedan ser de diferentes las razones, el resultado es siempre el mismo; los escandalosos callejones y calles desaparecen con el acompañamiento del fastuoso autoelogio del burgués a causa de este tremendo éxito, pero aparecen otra vez inmediatamente en cualquier lugar…La misma necesidad económica que los produce en el primer sitio, los produce en el siguiente lugar.   </p>
<p>Tardó más de unos cien años completar el aburguesamiento del París central, con las consecuencias vistas en los años recientes de levantamientos y caos en aquellos aislados suburbios que atrapan a inmigrantes marginados, trabajadores desempleados y juventud. Por supuesto, la nota triste aquí es que lo que Engels describió se repite durante toda la historia. Robert Moses ‘tomó el hacha de carne en el Bronx’, en sus tristemente célebres palabras, produciendo largos y fuertes lamentos de los grupos y movimientos vecinales. En los casos de París y Nueva York, una vez el poder de las expropiaciones públicas ha sido contenido y resistido con éxito, una más insidiosa y cancerosa progresión se establece a través de la disciplina fiscal municipal, la especulación de inmuebles y la clasificación del uso de los terrenos de acuerdo con la tasa de retorno para su ‘más alto y mejor  uso’.   Engels comprendió esta secuencia demasiado bien:<br />
 El crecimiento de las grandes modernas ciudades otorga a los terrenos de ciertas áreas, particularmente en aquellas áreas que están situadas centralmente, un artificial y colosal incremento de valor; los edificios erigidos en estas áreas disminuyen su valor en vez de aumentarlo, porque ya no se corresponden con las circunstancias cambiantes. Son derribados y reemplazados por otros. Esto ocurre sobre todo en las casas de los trabajadores que están situadas centralmente y cuyas rentas, incluso las más superpobladas, nunca pueden, o sólo muy lentamente, aumentar más allá de un cierto máximo. Son derribados y en su lugar tiendas, almacenes y edificios públicos son erigidos. </p>
<p>Aunque la descripción está escrita en 1872, se puede aplicar directamente al desarrollo urbano contemporáneo de gran parte de Asia –Delhi, Seul, Mumbai (Bombay)- así como al aburguesamiento de Nueva York. Un proceso de desplazamiento y lo que yo llamo ‘acumulación por desposesión’ radicado en el corazón de la urbanización bajo el capitalismo.  Esta es la imagen del espejo de la absorción de capital a través del redesarrollo urbano, y ocasionando numerosos conflictos para la captura de tierra valiosa de las poblaciones de bajos ingresos que pueden haber vivido allí durante muchos años.</p>
<p>Consideremos el caso de Seul en los 90: las compañías constructoras y promotores inmobiliarios contrataron cuadrillas de tontos de tipos luchadores de sumo para invadir los barrios en las laderas de la ciudad. Ellos tiraron abajo no sólo las viviendas si no todas las posesiones de aquellos que habían construido sus propias casas en los años 50 y que se habían convertido en terrenos valiosos. Las torres de pisos, que no muestran trazas de la brutalidad que permitió su construcción, ahora cubren la mayoría de aquellas laderas. En Mumbai, mientras tanto, 6 millones de personas oficialmente considerados como moradores de los barrios bajos están instalados en un terreno sin título legal; todos los mapas de la ciudad dejan estos sitios vacíos. Con el intento de convertir a Mumbai en un centro financiero global rivalizando con Shanghai, el boom de desarrollo inmobiliario ha tomado ritmo, y la tierra que los ocupantes ilegales ocupan aparece cada vez más valiosa. Dharavi, una de las más prominentes barriadas de Mumbai, se estima que vale 2 billones (mil millones) de dólares. La presión para limpiarlo –por razones medioambientales y sociales que ocultan la apropiación de los terrenos- es creciente diariamente. Poderes financieros apoyados por el estado empujan para la forzosa limpieza de la barriada, en algunos casos violentamente tomando posesión del terreno ocupado por toda una generación. La acumulación de capital a través de la actividad inmobiliaria se dispara, ya que la tierra es adquirida casi sin coste.</p>
<p>¿Logrará compensación la gente que es desplazada? Los más afortunados conseguirán un poco. Pero mientras que la Constitución India especifica que el estado tiene la obligación de proteger las vidas y el bienestar de toda la población, con independencia de las castas o clases, y garantizando los derechos a la vivienda y cobijo, la Corte Suprema ha emitido sentencias que reescriben este mandato constitucional. Como los residentes de los barrios  bajos son ocupantes ilegales y muchos no pueden probar definitivamente su residencia prolongada, ellos no tienen derecho a compensación. Conceder este derecho, dice la Corte Suprema, sería equivalente a recompensar a los carteristas por sus acciones. Así que los ocupantes o resisten y luchan, o se mudan con sus pocas pertenencias a acampar al lado de las carreteras o en cualquier parte que puedan encontrar un pequeñito espacio .  Ejemplos de desposesiones pueden también ser encontrados en EE.UU., aunque estos tienden a ser menos brutales a más legalistas: el derecho de dominio eminente del gobierno ha sido abusado para desplazar residentes establecidos en viviendas razonables a favor de usos de orden superior, como apartamentos y grandes almacenes. Cuando esto fue cambiado en la Corte Suprema de EE.UU., los jueces dictaminaron que era constitucional que las jurisdicciones locales se comportaran de esta manera en orden a aumentar la base del impuesto sobre la propiedad. </p>
<p>En China millones están siendo desposeídos de los espacios que han ocupado desde hace tiempo –sólo en Beijing tres millones. Como carecen de derechos de propiedad privada, el estado puede simplemente removerlos por decreto, ofreciendo un pago en efectivo menor para ayudarles en su camino antes de tornar la tierra a los promotores con un gran beneficio. En algunos casos, la gente se mueve por voluntad propia, pero hay también informes de amplia resistencia, y la usual respuesta a ella es la represión brutal por el partido comunista. En la República Popular China son a menudo poblaciones de los márgenes rurales las que son desplazadas, ilustrando el significado del argumento de Lefebvre, anticipadamente mostrado en los 60, de que la distinción clara que una vez existía entre lo urbano y lo rural está debilitándose en una serie de espacios porosos de irregular desarrollo geográfico, bajo el hegemónico mandato del capital y del estado. Este es también el caso de la India, donde los gobiernos central y de los estados ahora favorecen el establecimiento de Zonas Económicas Especiales –aparentemente para desarrollo industrial, aunque la mayoría de la tierra es declarada para urbanización. Esta política ha conducido a batallas campales contra los productores agrarios, la más burda de las cuales fue la masacre de Nandigram en Bengala Oeste en marzo de 2007, orquestada por el gobierno marxista del estado. En el intento de abrir terreno para Salim Group, un conglomerado indonesio, el partido comunista indio gobernante envió policía armada para dispersar a los aldeanos protestantes; al menos 14 fueron matados por disparos y docenas heridos. Los derechos de propiedad privada en este caso no proporcionaron protección.</p>
<p>¿Qué hay de la aparentemente progresista propuesta de premiar los derechos de propiedad privada a las poblaciones de ocupantes alegales, proporcionándoles recursos que les permitirán dejar la pobreza atrás?  Tal estratagema está ahora siendo debatida en las favelas de río, por ejemplo. El problema es que los pobres, acuciados por la inseguridad de ingresos y las frecuentes dificultades financieras, pueden fácilmente ser persuadidos para comerciar con esos activos por un relativamente bajo pago en efectivo. Los ricos típicamente rechazan dar sus activos valorados a cualquier precio, esto es el porqué Moses pudo coger el hacha de la carne en el Bronx de los bajos ingresos, pero no en el acomodado Park Avenue. El efecto duradero de la privatización de Margaret Thatcher de las viviendas sociales en Gran Bretaña ha sido crear una estructura de alquileres y precios por toda el área metropolitana de Londres que excluye a la gente de bajos ingresos, e incluso clase media, del acceso al alojamiento en cualquier sitio cerca del centro urbano. Apuesto a que en quince años, si las presentes tendencias continúan, todas esas laderas en Río ahora ocupadas por favelas, serán cubiertas por torres de apartamentos con fabulosas vistas sobre la idílica bahía, mientras que los antiguos moradores de las favelas habrán sido filtrados hacia alguna remota periferia.</p>
<p>Formulando demandas.</p>
<p>La urbanización, podemos concluir, ha jugado un papel crucial en la absorción del excedente de capital, incluso en crecientes escalas geográficas, pero al precio de florecer procesos de creativa destrucción que han desposeído a las masas de cualquier derecho a la ciudad. El planeta como sitio de construcción colisiona con el ‘planeta de los barrios bajos’ . Periódicamente esto acaba en revuelta, como en París en 1871 o en EE.UU. después del asesinato de Martin Luther King en 1968. Si, como parece probable, las dificultades fiscales suben y la hasta ahora fase de éxito neoliberal, posmodernista y consumista  de la absorción del excedente capitalista a través de la urbanización está en un final y una más amplia crisis sigue, entonces surge la cuestión: ¿dónde está nuestro 68, o incluso más dramáticamente, nuestra versión de la Comuna? Como el sistema financiero, la respuesta está obligada a ser mucho más compleja precisamente porque el proceso  urbano es ahora global en alcance. Los signos de rebelión están por todos sitios: el malestar en China y la India es crónico, guerras civiles arden en Africa, Latinoamérica está en ebullición. Cualquiera de estas revueltas podría hacerse contagiosa. A diferencia del sistema fiscal, sin embargo, los movimientos urbanos y peri-urbanos de oposición, de los cuales existen muchos por todo el mundo, no están fuertemente asociados. Es más, la mayoría no tienen conexión con otros. Si de alguna forma vinieran juntos, ¿qué deberían demandar?</p>
<p>La respuesta a la última cuestión es bastante simple en principio: mayor control democrático sobre la producción y utilización del excedente. Como el proceso urbano es  un canal mayor del uso del excedente, establecer la dirección democrática sobre sus despliegues urbanos constituye el derecho a la ciudad. Durante toda la historia capitalista, parte del excedente de valor ha sido gravado con impuestos, y en las fases social-demócratas la proporción de la disposición estatal creció significativamente. El proyecto neoliberal sobre los treinta últimos años ha estado orientado hacia la privatización de ese control. Los datos de todos los países de la OCDE muestran, sin embargo, que la proporción del estado en el producto bruto ha permanecido aproximadamente constante desde los 70 . El principal logro del ataque neoliberal, entonces, ha sido prevenir de la expansión de la parte pública como se hizo en los 60. El neoliberalismo también ha creado nuevos sistemas de gobierno que integran los intereses estatales y corporativos, y a través de la aplicación del poder del dinero, ha asegurado que el desembolso del excedente por el aparato del estado favorece el capital corporativo y las clases más altas en la determinación del  proceso urbano. Aumentar la proporción del excedente manejado por el estado sólo tendrá un efecto positivo si el estado mismo vuelve a estar bajo control democrático.</p>
<p>Cada vez más, vemos el derecho a la ciudad caer en las manos de intereses privados o cuasi-privados. En la ciudad de Nueva York, por ejemplo, el billonario alcalde, Michael Bloomberg, está reorganizando la ciudad en líneas favorables a los promotores, Wall Street y elementos de la clase capitalista transnacional, y promocionando la ciudad como una óptima localización para negocios de alto valor y un destino fantástico para turistas. Está, de hecho, convirtiendo Manhattan en un amplio barrio cerrado para los ricos. En la ciudad de Méjico, Carlos Slim ha readoquinado las calles del centro de la ciudad porque conviene a la mirada de los turistas. No sólo poderosos individuos ejercitan el poder directo. En la ciudad de New Haven, escasa de recursos para la reinversión urbana, es Yale, una de las universidades más ricas del mundo, la que esta rediseñando gran parte de la estructura urbana por convenir a sus necesidades. Johns Hopkins está haciendo lo mismo en Baltimore Este, y la Universidad de Columbia planea hacerlo en áreas de Nueva York, provocando movimientos de resistencia vecinales en ambos casos. El derecho a la ciudad, como está ahora constituido, está demasiado estrechamente confinado, restringido en la mayor parte de los casos a una pequeña élite política y económica, que está en una posición de reorganizar las ciudades más y más a sus propios deseos.</p>
<p>Cada enero, la Oficina del Auditor de cuentas del Estado de Nueva York publica una estimación de las primas –bonus, sobresueldos en función de los resultados- pagadas en Wall Street en los previos doce meses. En 2007, un año desastroso para los mercados financieros en cualquier medición, estas sumaron 33.2 billones (miles de millones) de dólares, sólo un 2% menos que el año anterior. A mediados del verano del 2007, la Reserva Federal y el Banco Central Europeo vertieron por valor de billones de dólares en créditos a corto plazo en el sistema financiero para asegurar su estabilidad y a partir de entonces la Reserva Federal bajaba dramáticamente los tipos de interés o bombeaba grandes cantidades de liquidez cada vez que el Dow Jones amenazaba con caer precipitadamente. Mientras tanto, unos dos millones de personas han sido o están a punto de ser convertidos en sin hogar por las ejecuciones hipotecarias. Muchas zonas de ciudades e incluso completas comunidades peri-urbanas en EE.UU. han sido precintadas y dañadas, destrozadas por las prácticas predatorias de préstamos de las instituciones financieras. A esta población no se le deben bonus. Es más, como las ejecuciones hipotecarias significan perdón de deudas, que es señalado como un ingreso en Estados Unidos, muchos de estos desahuciados encaran altos recibos de impuestos sobre los ingresos por un dinero que nunca ha estado en su posesión. Esta asimetría no puede ser construida como algo menos que una forma masiva de enfrentamiento de clase. Un ‘Katrina financiero’ está extendiéndose, por el que convenientemente (por los promotores inmobiliarios) amenaza con borrar las vecindades de bajos ingresos en terrenos de alto valor potencial en muchas áreas del interior de las ciudades mucho más efectiva y rápidamente de lo que podría ser conseguido a través del dominio eminente. </p>
<p>Tenemos ya, sin embargo, que ver una oposición coherente a este desarrollo en el siglo veintiuno. Existen, por supuesto, ya una gran diversidad de movimientos sociales enfocados a la cuestión urbana –desde la India y Brasil a China, España, Argentina y Estados Unidos. En 2001, un Estatuto de la Ciudad fue incluido en la Constitución de Brasil, después de la presión de los movimientos sociales, para reconocer el derecho colectivo a la ciudad . En EE.UU., ha habido llamamientos para que gran parte de los 700 billones de dólares de rescate financiero para las instituciones financieras sea desviado a un Banco de Reconstrucción, que ayudaría a prevenir ejecuciones hipotecarias y financiar los esfuerzos para la revitalización de barrios y la renovación de infraestructuras a un nivel municipal. La crisis urbana que está afectando a millones  sería entonces priorizada sobre las necesidades de los grandes inversores y financieros. Desafortunadamente el movimiento social no es lo bastante fuerte o suficientemente movilizado para forzar por esta solución. Tampoco ha convergido todavía este movimiento en el objetivo singular de ganar un mayor control sobre los  usos del excedente –dejando sólo sobre las condiciones de su producción.</p>
<p>En este punto en la historia, esto ha de ser una lucha global, predominantemente con el capital financiero, porque esta es la escala a la cual el proceso de urbanización ahora trabaja. Sin duda, la tarea política de organizar tal confrontación es difícil si no sobrecogedora. Sin embargo, las oportunidades son múltiples porque, como esta breve historia muestra, las crisis repetidamente emergen en torno a la urbanización localmente y globalmente, y porque la metrópolis es ahora el punto de colisión masiva -¿nos atrevemos a llamarlo lucha de clases?- sobre la acumulación  por desposesión inflingida a los menos adinerados y la dirección del desarrollo que busca colonizar espacio para los ricos.</p>
<p>Un paso hacia la unificación de estas luchas es adoptar el derecho a la ciudad como eslogan de trabajo y como idea política, precisamente porque enfoca la cuestión de quién dirige la necesaria conexión entre urbanización y producción y uso del excedente. La democratización de este derecho, y la construcción de un amplio movimiento social para reforzar su voluntad es imperativo si los desposeídos  van a tomar el control del que han sido por mucho tiempo denegado, y si van a instituir nuevos modos de urbanización. Lefebvre estaba en lo cierto al insistir que la revolución tenía que ser urbana, en el más extenso sentido del término, o no sería nada. </p>
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		<title>&#8220;Izquierda Unida: La start-up de la política española&#8221;, por el Calé.</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Nov 2008 18:53:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pangosto</dc:creator>
		
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INTRO
Varias veces me he puesto a reflexionar- porque de vez en cuando os juro que lo hago-sobre las causas de la posible defenestración de nuestro partido más siniestro en España: Izquierda Unida.
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/11/manifestaciones14.jpg' title='manifestaciones14.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/11/manifestaciones14.jpg' alt='manifestaciones14.jpg' /></a><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/11/comunismo.jpg' title='comunismo.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/11/comunismo.jpg' alt='comunismo.jpg' /></a><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/11/iu1.jpg' title='iu1.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/11/iu1.jpg' alt='iu1.jpg' /></a><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/11/images2.jpg' title='images2.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/11/images2.jpg' alt='images2.jpg' /></a></p>
<p>INTRO<br />
Varias veces me he puesto a reflexionar- porque de vez en cuando os juro que lo hago-sobre las causas de la posible defenestración de nuestro partido más siniestro en España: Izquierda Unida.<br />
Esta, al parecer, inevitable decadencia viene ya de lejos. Desde el nefasto legado de Julio Anguita y ahí están los resultados (caída brusca en diputados, quiebra económica,..), atacando en los 90 de forma coherente al Partido Socialista pero habiéndole dejado así el camino bastante despejado a la derecha más neocona , Izquierda Unida no ha levantado cabeza.<br />
Voy así a dar mi opinión sobre el asunto desde un punto de vista exterior y amateur, que, con todas las desventajas que ello supone, al menos se ganará en frescura, algo que en estos tiempos de aletargamiento no creo que venga nada mal. </p>
<p>POSIBLES SOLUCIONES<br />
Ante todo creo que no hay que olvidar jamás que todo evoluciona sin remisión, es ley de vida, por lo que Izquierda Unida debería buscar en la renovación una luz que le permita sacar a este partido del callejón en el que desde el interior y exterior han llevado sin una apenas resistencia visible.<br />
Izquierda Unida debe jugar bien sus cartas para que, cuando llegue el momento de dar el zarpazo en la vida política española, demostrar que una izquierda democrática no es sólo deseable, sino necesaria para TODO el conjunto del país. </p>
<p>MODIFICACIÓN DEL REPARTO DE DIPUTADOS EN EL CONGRESO<br />
Desde luego que, mientras el actual sistema de reparto de diputados siga vigente, dudo mucho que Izquierda Unida pueda levantar cabeza. Este, creo, que debería ser el primer objetivo a conseguir por la organización izquierdista. El pueblo español para que oiga y sopese, antes debe ver.<br />
Ahora opinaré sobre las futuras sendas que debería seguir una izquierda moderna, reivindicativa, sofisticada y del siglo XXI. </p>
<p>MEDIDA Nº 1: UNA IZQUIERDA URBANA, SOFISTICADA PERO MUY REIVINDICATIVA<br />
Personalmente y según las opiniones que muchas veces capto en el ambiente, de una Andalucía urbana donde habito, se percibe a Izquierda Unida como un partido obsoleto y paleto.<br />
En todas las ciudades españolas, grandes y pequeñas, la notoria neoconización del PSOE ha ocasionado grandes bolsas de abstención entre sectores progresistas, jóvenes, bastante instruidos y urbanos.<br />
La imagen de casi todos los dirigentes de Izquierda Unida es además de caduca, muy cateta: SE ESTÁ ESPANTANDO ASÍ A TODA LA CIUDADANIA PROGRESISTA URBANA, que debe ser las grandes zonas de pesca y el buque insignia y principal capital humano.<br />
Los políticos que representan a Izquierda Unida son un “producto” a vender, es así, y la imagen cuenta muchísimo, como bien se ha podido comprobar en las últimas elecciones de la yanquería con el candidato, esperemos, progresista Barack Obama.<br />
Debe haber así una imperiosa renovación de cargos, dejando paso, como en breve hará el Partido Socialista Francés, a una generación más joven, la de mitad de los 60 y los 70.<br />
Pero para el que crea que antepongo imagen a enjundia, insisto en lo reivindicativo de la actitud de nuestros jóvenes y futuros líderes.<br />
Una imagen mucho más urbana y joven pero con una tendencia a una esforzada lucha por las enormes injusticias que aún sufre de forma bochornosa este país, según nos venden continuamente, uno de los 5 grandes de Europa.<br />
Imagen con más sofisticada, a cambio de enjundia intelectual y mayor ética en el ejercicio del poder: la única forma de pescar masivamente en el amplio caladero progresista urbano, tan descontento con las políticas neocon del PSOE de la última década. </p>
<p>MEDIA Nº2: MÁS ÉTICA, POR FAVOR</p>
<p>PSOE-IU en Sevilla: el PARADIGMA DE LA DESVERGÜENZA<br />
Los sevillanos hemos padecido los 2 pésimos mandatos de ese dirigente neocon llamado Monteseirín, líder de una coalición de su partido con Izquierda Unida. Dicho gobierno permitió una salvaje aplicación de políticas neocon en la última década que ha diezmado la ciudad como nunca se había visto antes. E Izquierda Unida gobernó, como Aznar, SIN COMPLEJOS, permitiendo la especulación inmobiliaria. FRACASO. Jamás debió la organización haber permitido dicha mafia del ladrillo bajo un gobierno con Izquierda Unida como socio. Si se hubiera roto dicha coalición de raíz, denunciando además la salvaje especulación inmobiliaria del PSOE, estoy convencido de que en las municipales del 2007, IU hubiera cosechado unos resultados excelentes.<br />
Por favor, en el futuro, menos pañuelos palestinos y MÁS ÉTICA </p>
<p>MEDIDA Nº3: IZQUIERDA UNIDA COMO LAS “START-UP” DE LA POLÍTICA ESPAÑOLA<br />
Las empresas “start-up” son pequeñas entidades empresariales dedicadas a la investigación principalmente tecnológica, que se mantienen al principio con pocos recursos económicos, más basados en el capital humano. Dichas empresas optan por la innovación y búsqueda de nuevos terrenos desconocidos por la Ciencia. Mientras en más zonas de investigación se arriesgue, más probabilidad habrá de hallar un gran avance científico, aunque se fracase en varios proyectos. Por la poca entidad de riesgo económico, las “start-up” merecerán la pena.<br />
Izquierda Unida según mi criterio, debería comportarse del mismo modo que dichas “start-up” pero en el campo de la política, tecnología, sociología, para estar siempre uno o dos pasos por delante que los dos estáticos partidos nacionales, para que en el caso de que no fuera Izquierda Unida el performer de dichas innovaciones políticas o sociológicas, al menos permitiera que un, esperemos, progresista PSOE las pusiera en práctica para el bien de toda la sociedad española.<br />
Nuestros futuros líderes deberán tener conocimientos de varias disciplinas como tecnología, sociología, la ciencia, la política y deberán viajar PARA VER QUÉ SE CUECE en esos campos por los EEUU (California), Alemania, Francia, Inglaterra o el Brasil.</p>
<p>COLOFÓN</p>
<p>IMAGEN MÁS URBANA y JOVEN + MÁS ÉTICA y ENJUNDIA + MAYOR INNOVACIÓN<br />
Creo que estos 3 conceptos deberán ser los futuros ejes por los que se deberá articular la Izquierda Unida del siglo XXI en el que nos hemos deslizado apenas sin darnos cuenta.<br />
Yo deposité mi voto en las últimas elecciones por Izquierda Unida y por Gaspar Llamazares, uno de los políticos más coherentes de la política española en los últimos lustros. No ha tenido suerte en un contexto mundial claramente derechista y desvergonzado.<br />
Esperemos que Izquierda Unida alguna vez tome el poder nacional lo más pronto posible y no ocurra como en el Uruguay donde el Frente-Amplio de Tabaré Vázquez tardó más de 70 años en tomar las riendas de la nación uruguaya. SALUD Y REPUBLIKA</p>
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		<title>&#8220;Congo: La guerra del coltan&#8221;,  por Amy Goodman (La Jornada)</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Nov 2008 12:37:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pangosto</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Historia y vida.]]></category>

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Es el conflicto más letal desde la Segunda Guerra Mundial. Más de 5 millones de personas han muerto en los últimos 10 años, y no obstante sigue virtualmente sin ser tomado en cuenta y sin que se informe sobre ello en Estados Unidos. El conflicto ocurre en la República Democrática del Congo, en África central. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/11/images.jpg' title='images.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/11/images.jpg' alt='images.jpg' /></a><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/11/im.jpg' title='im.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/11/im.jpg' alt='im.jpg' /></a><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/11/iu.jpg' title='iu.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/11/iu.jpg' alt='iu.jpg' /></a></p>
<p>Es el conflicto más letal desde la Segunda Guerra Mundial. Más de 5 millones de personas han muerto en los últimos 10 años, y no obstante sigue virtualmente sin ser tomado en cuenta y sin que se informe sobre ello en Estados Unidos. El conflicto ocurre en la República Democrática del Congo, en África central. El corazón de esta guerra son los recursos naturales que posee el Congo y las corporaciones multinacionales que los extraen. Las perspectivas de paz han mejorado ligeramente: un acuerdo de paz fue firmado en las provincias orientales del Congo, en Kivu. Pero sin un proceso de reconciliación y veracidad que abarque a todo el país, así como una renegociación de todos los contratos mineros, sin duda alguna continuará el sufrimiento.</p>
<p>En el informe más reciente de la mortalidad en el Congo, International Rescue Committee encontró la inquietante cifra de 5.4 millones de “muertes en exceso” ocurridas desde 1998. Estas muertes van más allá de aquellas que habrían ocurrido normalmente. En otras palabras, una pérdida de vidas humanas en la escala de lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, pero cada dos días, en un país que tiene la sexta parte de la población de Estados Unidos.</p>
<p>Y un poco de historia: después de respaldar a los aliados en la Segunda Guerra Mundial, el Congo obtuvo su independencia y en 1960 eligió como primer ministro a Patrice Lumumba, un progresista, un panafricanista. Poco después fue asesinado en un complot que implicó a la CIA. Estados Unidos instaló y respaldó a Mobutu Sese Seko, que dominó tiránicamente y saqueó la nación durante más de 30 años. Desde su muerte, el Congo ha estado en guerra; de 1996 a 2002, provocada por las invasiones de los vecinos Ruanda y Uganda, y desde entonces el conflicto continúa.</p>
<p>Un aspecto particularmente horripilante del conflicto es la masiva violencia sexual utilizada como arma de guerra. La activista de derechos humanos Christine Schuler Deschryver me contó acerca de los cientos de miles de mujeres y niños sujetos a la violación:</p>
<p>“Ya no estamos hablando de las violaciones normales. Hablamos de terrorismo sexual, porque han destruido (no se pueden imaginar lo que ocurre en el Congo)&#8230; Hablamos de un nuevo tipo de cirugía para reparar a las mujeres, porque están totalmente destruidas”. Ella describía el daño físico perpetrado a las mujeres, a los niños: uno, dijo, tan bebé que tenía 10 meses de edad. Son actos de violación que implican la inserción de palos, pistolas y plástico derretido. Deschryver estuvo en Estados Unidos como invitada de V-Day, una campaña de Eve Ensler para poner fin a la violencia contra las mujeres, en un intento por generar conciencia pública de este genocidio y apoyar al hospital Panzi en Bukavu, el pueblo de Deschryver.</p>
<p>Maurice Carney, director ejecutivo de Amigos del Congo, en Washington, afirma: “Básicamente son dos tipos de violación los que ocurren en el Congo: uno es la violación de mujeres y niños, y el otro es la violación de la tierra, los recursos naturales. El Congo tiene tremendos recursos naturales: 30 por ciento del cobalto del mundo, 10 por ciento del cobre, 80 por ciento de las reservas mundiales de coltán. Uno tiene que entender la influencia de las corporaciones en todo lo que ocurre en ahí”.</p>
<p>Entre las compañías a las que Carney culpa por avivar la violencia están el OM Group, con sede en Cleveland, líder mundial en producción de químicos especiales basados en el cobalto y uno de los abastecedores principales de químicos especiales con base de níquel. Está también el gigante de la química Cabot Corp. Cabot produce coltán, conocido también como tantalio, un componente difícil de extraer, pero que es clave en todos los circuitos electrónicos, sobre todo los de los teléfonos celulares y otros artículos de ese tipo. Se afirma que la demanda masiva de coltán es responsable de alimentar la segunda guerra del Congo, entre 1998 y 2002. Un antiguo director ejecutivo de Cabot es ni más ni menos que el actual secretario de Energía del gobierno de Bush, Samuel Bodman. Freeport McMoRan, con sede en Phoenix, que absorbió la enorme concesión minera de Phelps Dodge en el Congo, también está en el juego.</p>
<p>Naciones Unidas ha publicado varios informes que son muy críticos con la ilegal explotación que las corporaciones hacen de los minerales del Congo. Una revisión realizada por el gobierno congoleño de más de 60 contratos mineros hace un llamado para que se renegocien o se cancelen de inmediato. Dice Carney: “Ochenta por ciento de la población vive con 30 centavos de dólar al día, o menos, mientras miles de millones de dólares salen por la puerta trasera para ingresar a la bolsa de las grandes compañías mineras”. Una cuestión importante para nosotros en Estados Unidos es: ¿cómo pudieron morir en un país cerca de 6 millones de personas en una guerra y sus enfermedades asociadas, en menos de 10 años, y ser virtualmente invisibles?</p>
<p>© 2008 Amy Goodman</p>
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		<title>¿QUÉ ES UN BANCO?, por Pedro.</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Oct 2008 12:51:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pangosto</dc:creator>
		
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En principio parece claro que todo el mundo sabe lo que es un banco, incluso yo. Pero a poco que te pones a escarbar sobre la cuestión resulta que el vocablo tiene muchas acepciones y significados diferentes. Es probable que al pronunciar la palabra banco, al oírla, pensemos automáticamente en ese lugar donde se guarda [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/images6.jpg' title='images6.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/images6.jpg' alt='images6.jpg' /></a><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/iu4.jpg' title='iu4.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/iu4.jpg' alt='iu4.jpg' /></a><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/im4.jpg' title='im4.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/im4.jpg' alt='im4.jpg' /></a></p>
<p>En principio parece claro que todo el mundo sabe lo que es un banco, incluso yo. Pero a poco que te pones a escarbar sobre la cuestión resulta que el vocablo tiene muchas acepciones y significados diferentes. Es probable que al pronunciar la palabra banco, al oírla, pensemos automáticamente en ese lugar donde se guarda el dinero, donde siempre se debe algo. Sin embargo, para dejar las cosas claras y a cada cual en su sitio es preciso que desgranemos un poco la mazorca.<br />
En primer lugar, es necesario saber que el vocablo tiene sexo, que existen bancos y bancas, lo mismo que hombres y mujeres, animales y animalas. El banco, en su sentido más primitivo, proviene de la palabra alemana bank, y era un asiento tosco, hecho a mano, donde se podían sentar varias personas a la vez. Normalmente habitaba en las tabernas, figones y casas de comidas al lado de mesas de amplios tablones y gentes de mal vivir. También, por aquel tiempo, era el lugar destinado al asiento de los galeotes que remaban en los barcos contra su voluntad hacia tierras conocidas o ignotas, en esta acepción también llamado bancada, cuando los remeros lo eran a sueldo o parte. Una banca, sin embargo, era un asiento sin respaldo más pequeño, vamos, una especie de banqueta, de carácter casero, más íntimo, menos mundano, más cohibido y familiar. Con el tiempo el término perdió el sexo y lo mismo daba hablar de banco que de banca, pues o bien era un lugar para sentarse situado en parques o en espacios públicos, o bien esa pieza básica del Mercado donde alguien guarda el dinero de la humanidad y lo hace rular dependiendo del origen y destino de los vientos. A pesar del carácter taumatúrgico y filantrópico de este último significado, uno siente bastante más aprecio por el otro, tan ligado al otoño, a las hojas caídas de los árboles durmientes, al descanso de los viejos y cansados caminantes, al placer de mirar al paseante, a la lectura del periódico. El banco callejero, el banco público, el banco humilde, preferentemente de madera, es un objeto con alma, altruista en el más amplio sentido de la palabra, fiel y bondadoso: Siempre está en el mismo sitio, paciente, aguantando tus malos humores, tus impertinencias, tus olores, tus besos y manoseos, sin rechistar, sin pedir nada a cambio. Sólo el paso del tiempo, la incuria o algún gamberro inoportuno pueden acabar con el inmenso amor que, a diario, reparte a quién se le arrima.<br />
El banco monetario, en su principio más conocido por banca –que más tarde pasaría a ser una especie de banco pequeño y familiar-, hunde sus orígenes en las asociaciones de comerciantes hanseáticos e italianos, cuando el dinero valía lo mismo que el metal del que estaba hecho. Cuenta el gran historiador C. M. Cipolla, que en aquellos tiempos una de las formas de sacar una ganancia suplementaria a la legalmente establecida entre depositante y depositario, consistía en raspar o limar las orillas de las monedas, sobre todo de oro, para arrancarles unas briznas del preciado metal, llegando años después a establecerse controles de peso y quilataje para intentar evitar el gato por liebre. Algunos historiadores ligan el desarrollo de la banca entre los siglos XIII al XVI al predominio que sobre ella tuvieron los judíos, pueblo deicida sobre el que caería la furia del populacho en momentos de vacas flacas o calamidades.<br />
En la actualidad los bancos son fundamentales para el buen orden del sistema económico que disfrutamos. Por ellos pasa absolutamente todo el flujo económico que corre, como las aguas subálveas, bajo los pies de la humanidad. Ni un céntimo escapa a sus garras electrónicas, sueldos, pensiones, recibos, transferencias, regalos, hipotecas, cuentas corrientes sin remunerar, planes de jubilación, préstamos, seguros, en fin, todo lo que tenga precio aunque no posea valor, todo por lo que luchan la inmensa mayoría de personas que conocemos y nos conocen. El dinero que tienen los bancos y que no les pertenece se ha convertido, gracias a la tecnología, en invisible; las oficinas, de frío, feo y funcional diseño, han prescindido, en gran parte, del elemento humano, por tanto de cuantioso gasto: despobladas de personal, todo depende de la máquina de turno y de la paciencia del que espera en la cola para materializar su patrimonio invisible o evanescer mediante ingreso el que lleva en los bolsillos.<br />
La jugada empezó hace ya muchos años. Se fueron eliminando los cobradores de la luz a domicilio, los del teléfono y otros servicios, recomendando primero y obligando después, a domiciliar los pagos en una determinada entidad bancaria. Después se instalaron los cajeros automáticos, la banca por teléfono e internet, siempre como un beneficio para el incauto y confiado cliente. De modo que hoy, la banca, entendida ahora como el conjunto de todos los operadores bancarios, ha disminuido drásticamente el número de empleados que tenía, buena parte de ellos mediante planes de jubilación anticipada; ha dejado, casi, de remunerar los depósitos que guarda y, después de esa enorme reducción de gastos, comienza a cobrar por el uso de las máquinas y por todos y cada uno de los pagos que hace con nuestro dinero invisible, incluso por custodiar nuestra estimada cuenta: Diez euros por semeste. El dinero ahorrado en esa continua reconversión se ha empleado en invertir en la compra del patrimonio nacional privatizado –normalmente servicios en régimen cuasi monopolístico- y el círculo ha terminado por cerrarse, pues la mayor parte de nuestros ingresos van a sus manos sin salir de ellas. Por eso, cada vez que oigo  los miles de millones de pesetas de beneficio que obtiene la banca, arriesgando tan poco, siento un gran regocijo y me pongo a cantar lleno de patriótica emoción, incluso ahora, cuando, jugando a la ruleta desde lejanos despachos, han urdido una monumental crisis sobre los lomos de los trabajadores de todo el mundo para mantener entretenido al personal y dar unos cuantos pasos más hacia el siglo XIX.</p>
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		<title>&#8220;El Madrid posible&#8221; (II),  por  Gramsciez.</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Oct 2008 11:03:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pangosto</dc:creator>
		
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Suele decirse que las ciudades crecen hacia el poniente. Madrid no en lo que toca a la ciudad material pues, para mí al menos, la espiritualidad si crece hacia el poniente. Desde la baranda de piedra de la  Plaza de la Armería veo, proyectarse una fantástica ciudad sobre el ocaso. Está inflamada, llena, alta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/iu3.jpg' title='iu3.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/iu3.thumbnail.jpg' alt='iu3.jpg' /></a><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/im3.jpg' title='im3.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/im3.jpg' alt='im3.jpg' /></a><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/images5.jpg' title='images5.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/images5.jpg' alt='images5.jpg' /></a></p>
<p>Suele decirse que las ciudades crecen hacia el poniente. Madrid no en lo que toca a la ciudad material pues, para mí al menos, la espiritualidad si crece hacia el poniente. Desde la baranda de piedra de la  Plaza de la Armería veo, proyectarse una fantástica ciudad sobre el ocaso. Está inflamada, llena, alta y por sus inmensas avenidas veo sombras familiares que han sido y que serán. Este Madrid posible del poniente será el de mis respetos y mis ponderaciones, el Madrid en que podrá elevarse la única cúpula de la idea pura dorada por el sol que se despide para volver.<br />
Frente al cielo carminoso que el arco corta y eterniza en la visión como un gran cuadro clásico, mi amigo invisible y yo miramos la lejana sierra azul y el verdor cobrizo de la Casa de Campo, y El pardo por donde silba, yéndose, el tren.<br />
El Madrid posible –digo a mi amigo señalando un mar crepuscular de bellezas acumuladas.<br />
Luego, lentos, ya melancólicos, volvemos al Madrid imposible.<br />
Juan Ramón Jiménez</p>
<p>De entre las ciudades capitales pocas debe de haber tan habitual y<br />
pertinazmente calumniadas y menospreciadas como Madrid. Lanzar diatribas<br />
contra ella parece en algunos, si no casi manía, si cuando menos una<br />
afición curiosa y desahogante de extrañas y ocultas pulsiones. En el<br />
mejor de los casos, y aún a regañadientes, suelen reconocerle como única<br />
virtud la transparencia azul y pálida de su cielo, una alabanza que, sin<br />
embargo, entraña en realidad de nuevo la negación. Como esos defensores<br />
de localidades poco afortunadas que, al verse acorralados y no dar en<br />
ellas con nada merecidamente destacable, recurren al encanto de los<br />
alrededores, quienes de una ciudad sólo salvan su cielo incurren en<br />
nueva condena, puesto que el cielo, como los alrededores, es lo ajeno,<br />
lo que está fuera de ella, la no ciudad. Hecha capital por decisión de<br />
un monarca reconcentrado y esclavo de la simetría, Madrid ha padecido<br />
desde ese mismo momento fundacional no sólo las contradicciones e<br />
inconvenientes objetos que su ubicación natural tuviera o pudiera tener,<br />
sino también y principalmente, el de ser convertido para toda nuestra<br />
tradición crítica y la abundante cosecha de nuestros descontentos en<br />
símbolo de un estado insuficiente y una Historia que, en palabras de<br />
Jaime Gil de Biedma, siempre acaba mal.</p>
<p>Con la nueva Restauración, y su necesidad para asentarse de un reparto<br />
de poder entre las élites provinciales, se hubiera podido creer que<br />
Madrid estaba condenada a convertirse en un lugar secundario, centro<br />
disminuido de un Estado políticamente vegetativo. De que no ha sido así<br />
hay pruebas abundantes, y de entre ellas las más obvias se encuentran en<br />
los gritos de alarma (Madrid se va) que de entre algunas de aquellas<br />
élites vuelvan a salir desde hace un tiempo, además, cómo no, del<br />
arrecio de insultos y acusaciones por unas supuestas culpas que<br />
desaparecerían o aminorarían su tono en cuanto la ciudad renunciase a<br />
unas pretensiones que al parecer no se merece. Otras sí que parecen<br />
merecerlas, Madrid no. Al margen de esas disputas, es lo cierto que<br />
tradicionalmente la ciudad no ha sabido, o no ha podido, proyectarse<br />
hacia el exterior con una imagen convincente que, si no acallara, por lo<br />
menos dificultara las fabricadas por sus contrarios. De Benito Pérez<br />
Galdos a Baroja y de Valle-Inclán a Cela o Luis Martín Santos, el Madrid<br />
recreado por la literatura tiene poco de atrayente, con su cortejo de<br />
miserias y fracasos, expresión a su vez no sólo de una realidad<br />
hiriente, sino también y a la vez del desajuste social en que vivían<br />
esos autores. En este sentido, la burguesía galdosiana del “quiero y<br />
no puedo” sería portavoz y encarnación no solamente de su clase, sino<br />
también de la propia ciudad, que intentaba cumplir con un papel para<br />
cuyo desempeño carecía de recursos suficientes. Y si de la literatura<br />
pasáramos al cine aún peor lo tendríamos, siempre, y hasta ahora mismo,<br />
anclado en un costumbrismo pobretón y redundante.</p>
<p>De París se ha dicho que es una ciudad inventada y elevada a la<br />
categoría de mito por los grandes novelistas y folletinistas franceses<br />
decimonónicos. Pero es que detrás, respaldándoles, había una sólida<br />
continuidad histórica que iba desde una espléndida Edad Media al hecho<br />
decisivo de la que es la Revolución por antonomasia. Al menos hasta la feliz fecha de octubre de 1917, en otro lugar y otra modernidad no menos esplendorosa, Petrogrado, o la ciudad de Pedro el Grande, donde se ubica la Estación de Finlandis, punto de llegada y de partida del nuevo siglo, el XX (1917-1989), que ya se nos fue. Madrid, en cambio,<br />
y por referirnos a lo más inmediato, pasó de ser brevemente “capital<br />
de la gloria” a ser durante decenios centro y referente de un poder ominoso.</p>
<p>En dirección contraria a esos lastres largos e inertes quiere orientarse<br />
/el nuevo Madrid, escapando conscientemente de unas imágenes tópicas y<br />
casticistas cuya función identificadora se ha demostrado estéril y hasta<br />
contraproducente. Como toda elección, la suya es significativa, y, como<br />
también suele ser lo habitual, la intención originaria y motriz se<br />
localiza tanto o más en lo descartado que en lo elegido. Si bien puede<br />
encontrarse una línea de continuidad histórica, que sin embargo no tiene<br />
su arranque de más allá de los últimos años del siglo XIX y los primeros<br />
del XX, no es el pasado lo destacable, lo que se subraya, sino lo nuevo<br />
o lo que será novedad, y aun si es pasado, el tratamiento que se le da<br />
le confiere un aire de intemporalidad. El proceso que desde Atocha<br />
conduce a la parte alta de la Castellana quiere representar no sólo un<br />
ciclo largo y fluctuante de acumulación y concentración urbana, política<br />
y económica, sino sobre todo una idea de ciudad tan distinta que acaba<br />
tornándose en la negación de la otra, de la crónicamente asumida.</p>
<p>A la ciudad estática, amurallada por tapias y tópicos, se opone en el nuevo Madrid, la urbe abierta, sometida a una mutación constante, una ciudad<br />
regida por la velocidad, señoreada por las máquinas, hecha y deshecha en<br />
movimiento acelerado por ellas y para ellas, como esa enorme grúa que al<br />
modo de guillotina asoma por detrás de la vieja estación de Príncipe<br />
Pío. Transformación permanente que toma la realidad fantasmagórica,<br />
huidiza e inaprensible. Mundo en el que la quietud supone vacío, muerte.<br />
Abstracción creciente que alcanza su acabada formalización en el plano<br />
general urbano del nuevo Madrid, sólo cuadrículas, rectas que se cortan, y<br />
círculos expansivos de un campo gravitatorio de fuerzas impersonales e<br />
ineludibles como las leyes físicas. La ciudad, renunciando al halago y<br />
la complacencia, ensimismada y desentendida, ya sólo aspira a imponerse.</p>
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		<title>Madrid de las Españas (I), por Gramsciez</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Oct 2008 11:04:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pangosto</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[corazón]]></category>

		<category><![CDATA[realidad y deseo]]></category>

		<category><![CDATA[cielo y tierra]]></category>

		<category><![CDATA[Madrid]]></category>

		<category><![CDATA[Evolución]]></category>

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Epílogo&#8221;.
! Cortesanas,
Bandidos, también brindáis
Alegre el corazón, he subido hasta el monte
Desde donde se observa la ciudad por entero,
Hospital, purgatorio, celda, infierno, prostíbulo;
Donde todo lo atroz como una flor florece.
Tú bien sabes, Satán, patrón de mis angustias,
Que no subí allá arriba para llorar en vano.
Mas cual viejo lascivo con una vieja amante,
Embriagarme quería de esa enorme [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/pangostoimg_0003b.jpg' title='pangostoimg_0003b.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/pangostoimg_0003b.jpg' alt='pangostoimg_0003b.jpg' /></a><br />
<a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/pangostoimg_0006.jpg' title='pangostoimg_0006.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/pangostoimg_0006.jpg' alt='pangostoimg_0006.jpg' /></a><br />
<a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/pangostounknown_parameter_valueb.jpg' title='pangostounknown_parameter_valueb.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/pangostounknown_parameter_valueb.jpg' alt='pangostounknown_parameter_valueb.jpg' /></a></p>
<p>Epílogo&#8221;.</p>
<p>! Cortesanas,<br />
Bandidos, también brindáis</p>
<p>Alegre el corazón, he subido hasta el monte<br />
Desde donde se observa la ciudad por entero,<br />
Hospital, purgatorio, celda, infierno, prostíbulo;</p>
<p>Donde todo lo atroz como una flor florece.<br />
Tú bien sabes, Satán, patrón de mis angustias,<br />
Que no subí allá arriba para llorar en vano.</p>
<p>Mas cual viejo lascivo con una vieja amante,<br />
Embriagarme quería de esa enorme ramera<br />
Que me rejuvenece con su encanto infernal.</p>
<p>Ya duermas todavía en los lienzos del alba,<br />
Pesada, oscura, enferma, o ya te pavonees<br />
Con los velos nocturnos bordados de oro fino,</p>
<p>¡te quiero, ciudad infameplaceres<br />
Que el profano ordinario no llega a comprender.</p>
<p>				Charles Baudelaire</p>
<p>Desde la línea de cimas ascendente Guadarrama-Navacerrada-Somosierra,<br />
cual muro almenado de pequeños asentamientos, algunos fantasmales, otros<br />
aún habitados, hasta la cota del renombrado ampulosamente “Cerro de los<br />
Ángeles”, ubicado unas decenas de kilómetros más al sur, y siendo este<br />
accidente la atalaya de su corazón regional, remansa -ciertamente no, ya<br />
no es así, y este es precisamente el tema que interesa y ocupa a este<br />
escrito- la Villa de Madrid, capital de las Españas desde 1561, si bien,<br />
todo hay que decirlo, con alguna interrupción de ida y vuelta. Ni aún<br />
eso siquiera, Villa de Madrid, sigue siendo exacto, ya que<br />
indubitativamente. Madrid sólo puede aspirar y atribuirse la categoría de<br />
ciudad, de gran urbe, con todos los “atributos” personales y vitales<br />
–ensanche urbano, revolución industrial, centro financiero, foro de<br />
decisiones políticas y jurídicas de ámbito nacional e internacional,<br />
foco de irradiación e influencia cultural y de creación artística, es<br />
más, aquello que parece mucho más accesible pero, sin embargo, mucho más<br />
arduo de alcanzar, crear e imponer su mitología propia, su épica local<br />
transcendente, capaz de proyectarse al resto de los lugares, centros y<br />
personas.</p>
<p>Otras ciudades supieron y pudieron conseguirlo con antelación en<br />
momentos históricos más gloriosos, Roma, París, Londres y, más cercano<br />
en el tiempo, Nueva York. Ningún ciudadano ignora en la actualidad lo<br />
propio de cada una de estas ciudades, aun sin haber hollado camino<br />
alguno, cercano o de paso.</p>
<p>Madrid forma ya parte, finalmente, de esa red de sitios sin lastres<br />
agobiantes, con magnífico porvenir. Aun así y todo sería imperdonable<br />
olvidarse de lo más personal y vivo, de aquello que compone la sangre y<br />
carne de ese cuerpo que es la ciudad; el pueblo de Madrid, sus gentes,<br />
sus menestrales, sus hacedores, sus moradores, aquellos que la sustentan<br />
con sus quehaceres diarios, afanes permanentes. Ha ya muchos lustros que<br />
conquistaron, no ya el derecho, sino el reconocimiento, de gran pueblo<br />
ante el mundo, tempranamente en los albores del siglo pasado, por su<br />
actuación histórica en momentos críticos y agónicos. Hechos generalmente<br />
impuestos por deficiencias crónicas y ajenas a su cuerpo, hasta el<br />
propio presente por la vitalidad actual, aunque sean tiempos más<br />
adormecidos. En este punto no es preciso reivindicar nada, Madrid anda<br />
sobrada desde el 2 de mayo de 1808.</p>
<p>Esto mismo, ni más ni menos, tan difícil de captar en su universalidad y<br />
fusionándose en su particularidad, intenta mostrar, reflejar,<br />
aprehender, encerrar en definitiva de forma viva y sintiente, las<br />
formas arquitectónicas que se yerguen en su geografía herida, cual almenas modernas.<br />
De manera significativa se puede partir de un lugar –el emplazamiento de la<br />
estación de Príncipe Pío, primera estación madrileña de ferrocarril y<br />
punto de partida de la primigenia línea de hierro mesetaria- y<br />
desplazándose en sentido contrario a las agujas del reloj, se llega a la Castellana, en su extensión hacia el norte, ahí donde el centro financiero señorea la ciudad.<br />
Madrid no gira ya sobre un centro, antaño foro de la Villa,<br />
sino sobre ese eje sur-norte, Atocha-Castellana, de concepción moderna<br />
de gran ciudad, que se expresó en el llamado “Madrid se va”,<br />
ciertamente, pero es que se va sobre sí misma, permaneciendo sobre sus<br />
pies, sus fundamentos. Como resumen y síntesis final,<br />
más conceptual, global, refleja esa idea; plano de sus cimientos –el<br />
metro- de sus miembros –las entradas y salidas de la ciudad- y de sus<br />
alas para despegar, que a su vez va girando sobre sí mismo, en su vuelo y<br />
desarrollo.</p>
<p>Cual obra fáustica permanentemente destruida y reconstruida, Madrid, por<br />
fin alcanza tal categoría como realidad perceptible para propios y<br />
extraños y se proyecta así, que en definitiva es la única forma moderna<br />
de ser, vivamente, como expresa la rotunda “todo lo sólido se desvanece<br />
en el aire” plasmado por el mayor genio nacido en el seno de la<br />
Humanidad (Karl Marx). Retomando la idea inicial, Madrid ciudad, sin ser<br />
identificada plenamente, es, sin embargo, reconocible en algún espacio,<br />
si bien se confundiera con cualquier otra ciudad en el discurrir<br />
cotidiano de sus habitantes, en el tráfago de éstos, en su vida diurna y<br />
nocturna. En definitiva el pulso constante de ese gran estómago y<br />
también corazón que lo es, y palpita. MADRID.</p>
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		<title>&#8220;La misma crisis&#8221;, por Eduardo Haro Tecglen.</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 09:06:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pangosto</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[ricos]]></category>

		<category><![CDATA[cínicos y pobres]]></category>

		<category><![CDATA[Haro Tecglen]]></category>

		<category><![CDATA[crisis]]></category>

		<category><![CDATA[Periodismo]]></category>

		<category><![CDATA[Economia]]></category>

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		<description><![CDATA[
La nueva crisis financiera en las Bolsas del mundo tiene un origen conocido: el hundimiento delictivo de un gran banco en el Japón. La segunda potencia industrial del mundo sufre las consecuencias en su bolsa, que se comunican a la de Nueva York y desde ellas al mundo entero. La internacionalización del dinero está conseguida [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/iu2.jpg' title='iu2.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/iu2.thumbnail.jpg' alt='iu2.jpg' /></a><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/im2.jpg' title='im2.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/im2.thumbnail.jpg' alt='im2.jpg' /></a><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/images2.jpg' title='images2.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/images2.thumbnail.jpg' alt='images2.jpg' /></a></p>
<p>La nueva crisis financiera en las Bolsas del mundo tiene un origen conocido: el hundimiento delictivo de un gran banco en el Japón. La segunda potencia industrial del mundo sufre las consecuencias en su bolsa, que se comunican a la de Nueva York y desde ellas al mundo entero. La internacionalización del dinero está conseguida para lo bueno y es lógico que le alcancen algunas catástrofes, que son pequeñas en relación a la masa de dinero real o invisible que se maneja. Este sistema de quiebras y de bolsas recae principalmente sobre el pequeño ahorrador, cuyo pánico a su vez se refleja en las siguientes cotizaciones; y este efecto circular vuelve a recaer sobre él, pero nunca alcanza a las grandes colocaciones de capital, y apenas repercute en las monedas. En la mas famosa de todas estas caídas de la historia, la de la Bolsa de Nueva York en 1929, repercutió sobre las fortunas grandes y las clases medias, y cuando la ola llegó a Europa fortaleció fenómenos como los del fascismo, el nazismo y sus emparentados, que se alzaron como bases contra el proletariado al que pudiera atraer el sistema ajeno del capitalismo, el comunismo. Las lecciones aprendidas desde entonces han sido muchas, y no solo el comunismo sino que ninguna otra doctrina paralela o levemente parecida puede hoy atraer un movimiento de pánico o de reivindicación. Los 7.500 obreros que han quedado en el Japón como consecuencia de esta quiebra no tendrán ningún frente al que acudir. Y en Estados Unidos ni siquiera es necesario buscar a un nuevo Roosevelt que domine el capitalismo salvaje y lo convierta en capitalismo social, y descubra como entonces las ayudas mutuas y las del estado para las clases sociales desfavorecidas. Por el contrario, todo el mundo rico pretende suprimir o reducir esas ayudas. Por consecuente esta crisis bursátil no tendrá grandes consecuencias políticas en lo inmediato, y ni siquiera el país mas directamente afectado por ella, como es Japón, saldrá seriamente perjudicado. Este breve resumen de lo que ha sucedido demuestra como entre el principio y el final del siglo se han asentado las bases de la economía del fuerte.<br />
<a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/n038p17b.jpg' title='n038p17b.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/n038p17b.jpg' alt='n038p17b.jpg' /></a></p>
<p><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/images4.jpg' title='images4.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/images4.jpg' alt='images4.jpg' /></a></p>
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		<title>&#8220;El mundo de los grandes negocios&#8221;,  por Carlos Esplá.</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Oct 2008 10:21:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pangosto</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[chorizos y gentes de mala ralea]]></category>

		<category><![CDATA[finanzas]]></category>

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		<category><![CDATA[Economia]]></category>

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Cuando los marcos valían cincuenta céntimos, pensaban algunos desventurados:
-Sí yo tuviese cincuenta mil pesetas compraría cien mil marcos. Es imposible que bajen más. Es una moneda que ha de ponerse pronto a la par. ¡Vaya un negocio!
  Efectivamente a las pocas semanas, los marcos costaban a treinta céntimos.
-De buenas me libré- [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/iu1.jpg' title='iu1.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/iu1.thumbnail.jpg' alt='iu1.jpg' /></a><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/im1.jpg' title='im1.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/im1.thumbnail.jpg' alt='im1.jpg' /></a><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/images1.jpg' title='images1.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/images1.thumbnail.jpg' alt='images1.jpg' /></a>   </p>
<p>Cuando los marcos valían cincuenta céntimos, pensaban algunos desventurados:<br />
-Sí yo tuviese cincuenta mil pesetas compraría cien mil marcos. Es imposible que bajen más. Es una moneda que ha de ponerse pronto a la par. ¡Vaya un negocio!<br />
  Efectivamente a las pocas semanas, los marcos costaban a treinta céntimos.<br />
-De buenas me libré- pensaba entonces el mismo desventurado. Si llego a tenerdiez mil duros, a estas horas hubiera perdido cuatro mil. ¡Cómo engaña esto de los cambios! Pero ahora no es posible que bajen más los marcos. ¡Si yo tuviera diez mil duros!<br />
  Efectivamente, los marcos bajaban a veinticinco, a veinte, a quince, ¡a diez céntimos!<br />
-Ahora si que es imposible que bajen más.<br />
  Pero bajaron y ayer los marcos valían un poco más de dos céntimos. Naturalmente, no faltaría quien pensase que ya era absolutamente imposible otra bajada.<br />
  Yo no veo la razón para que esto ocurra. Los marcos no bajan por una ley financiera, por móviles lógicos y fundamentales en el laberinto de los cambios: Los marcos bajan por costumbre. Y lo mismo que han llegado a valer nada más que dos céntimos y cuatro décimas, pueden llegar a valer un céntimo y aún menos. Es más, yo no veo inconveniente en que pierdan todo su valor, y aún que adquieran un valor negativo, hsasta el punto de que quien quiera vender marcos tenga que dar dinero encima:<br />
-Le vendo a usted medio millón de marcos.<br />
-¡Horror!<br />
-Es que no le cobro nada por ellos y además le doy ocho pesetas. ¡Hágalo usted por un amigo!<br />
  Esto será, no lo dudo, una herejía económica, pero no s absurdo suponer que llegue a ocurrir. No debe sorprendernos nada de lo que venga de Alemania, pues lo que en otra nación sería una enormidad incomprensible, allí puede ser lógico. Los alemanes hibieron una guerra para ganar y la perdieron; crearon y ejército invencible y fue vencido. Del mismo modo pueden hacer que una moneda que en todas partes tiene un valor, no tenga allí ninguno y que una gran fortuna que en cualquier nación es una cosa envidiable, constituya en Alemania una gran desgracia. Todo será que se empeñen en ello los alemanes.<br />
  A pesar de todo esto no faltará quien crea que los marcos no pueden ya bajar más. La suerte enorme fue para el desventurado que estuvo a punto de comprar cien mil marcos a cincuenta céntimos. Puedo haber perdido una fortuna y no la perdió, lo que equivale a ganarla. Claro es que si no la tiene, se encuentra exactamente igual que si no la hubiese ganado. Pero, que haga números, porque las matemáticas -hasta ahora al menos- eran una cosa bastante seria. Verá tanto que debió perder y no perdió: Tanto que ganó. Esto es una cosa innegable en el terreno de lo teórico. Pero es que ¿quién tenga marcos de verdad y haya tenido pérdidas de verdad, puede hacer en estos momentos otra cosa que teorizar, soñar y vivir de ilusiones? No se olvide que los alemanes son gente dada a la filosofía. Y la filosofía puede servir para convencernos de que quien compra marcos a cincuenta céntimos, ha realizado un enorme negocio, ahora que valen veinte veces menos. Con la misma filosofía hemos demostrado que ganó una fortuna quien no los compró. Claro está que una fortuna exclusivamente filosófica, como los marcos mismos que son pura filosofía.</p>
<p>                                               Carlos Esplá, Octubre de 1921.</p>
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		<title>&#8220;Al pueblo soberano&#8230;&#8221;,  por   Alfredo Calderón.</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Oct 2008 07:58:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pangosto</dc:creator>
		
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¿Una revolución? ¿Tú sabes lo que es eso? Es el desencadenamiento de todas las pasiones, la subversión de todos los principios, la merma y el menoscabo de todos los legítimos intereses. ¡Guárdete de ella el cielo! Da gracias día y noche al Todopoderoso que se digna liberarte de esa plaga. Las naciones que han expulsado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/images.jpg' title='images.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/images.thumbnail.jpg' alt='images.jpg' /></a><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/iu.jpg' title='iu.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/iu.thumbnail.jpg' alt='iu.jpg' /></a><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/im.jpg' title='im.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/im.thumbnail.jpg' alt='im.jpg' /></a><br />
¿Una revolución? ¿Tú sabes lo que es eso? Es el desencadenamiento de todas las pasiones, la subversión de todos los principios, la merma y el menoscabo de todos los legítimos intereses. ¡Guárdete de ella el cielo! Da gracias día y noche al Todopoderoso que se digna liberarte de esa plaga. Las naciones que han expulsado a sus “consustanciales” son muy desgraciadas. Mucho. Ahí tienes a Inglaterra, que  paga todavía con la miseria y la adversidad el crimen de haber destronado a los Estuardo. Ahí tienes a Francia, purgando bajo esta Tercera República el delito de haberse deshecho de los Borbones. Por dicha no eres tu capaz de hacer con tu monarquía restaurada lo que hicieron con las suyas aquellos dos pueblos herejes. ¿Quién sabe los males que una Revolución podría traer consigo? Acaso reinará la miseria en los campos. Acaso los obreros de las ciudades carecerían de trabajo. Acaso se sublevarían en Cuba los filibusteros, y los tagalos filipinos intentasen sacudir el yugo paternal de los frailes. Acaso sería necesario poner en pie de guerra grandes ejércitos. Acaso las familias pobres verían a sus hijos arrancados del hogar y llevados a la muerte. Quién sabe si los campos no quedarían yermos por falta de semilla y de brazos. Quién sabe si no sería necesario contratar empréstitos por miles de millones emprendiendo la senda fatal que conduce inevitablemente a la bancarrota. Quién sabe qué cifra alcanzará la emisión de papel moneda. Quizá, los intereses de los préstamos subieran a cientos de millones. Quizá, en medio de la perturbación general, quedara desatendida la instrucción pública y se dejara de pagar a los maestros. Quizá las pasiones revolucionarias llevaran a algunos a cometer actos de crueldad que nos deshonrasen a los ojos del mundo culto. Quizá los carlistas acechasen y aprovecharan la primera ocasión para lanzarse al campo. De temer es que la seguridad personal fuera un mito, la prensas viviera bajo un régimen dictatorial, el sistema parlamentario fuese una mentira, la libertad religiosa, garantizada por la ley, se convirtiera en una farsa; escandalosas fortunas se improvisarían al amparo de las turbulencias, los municipios fueran teatro de grandes latrocinios y la justicia se declarase impotente para castigar los delitos. Todo, todo es posible en medio de las grandes perturbaciones revolucionarias…<br />
En vez de esos horrores, hete nadando en plena Restauración como pez en el agua. ¿Qué apeteces? ¿Pan? Los conservadores vinieron a dártelo a cambio de derechos. ¿Libertad? Ahí la tienes escrita por Sagasta, el liberal, en las leyes de la Regencia. ¿Paz? Pacificador fue llamado el primer monarca de la Restauración, y el infalible Castelar, con presentimiento sublime, te anunció ya oportunamente la paz y su presupuesto. ¿Tolerancia? La Constitución te la promete y las autoridades civiles y eclesiásticas te la garantizan, siempre que opines como ellas. ¿Seguridad? Seguro estás como tú te guardes, sobre todo de los agentes de la seguridad públicos. ¿Instrucción? No te faltará si la pagas. ¿Justicia? La tendrás siempre que no la pidas contra el poderoso. ¿Moralidad Pública? Maldito si la necesitas. ¿Qué más se puede desear? ¿No estaría empecatado un pueblo que se aventurase a perder gangas semejantes por el vano empeño de correr demasiado tras utopías irrealizables?<br />
No, lo que a ti te conviene es vivir tranquilo, contento con tu suerte, sin que el ansia insana de lo mejor te impida gozar de lo bueno. No hay condición humana que no tenga sus contras. Oirás decir que el yanqui nos humilla y que los extranjeros nos llaman bárbaros y crueles, ¿tienes más que hacerte el distraído? El cacique que te toque en suerte te oprimirá con toda probabilidad, ¿tienes más que someterte? Te escamotearán el voto en las urnas, ¿tienes más que encogerte de hombros? Tal vez te zampen en la cárcel, ¿tienes más que aguantarte? Frailes y curas te tomarán ojeriza, ¿tienes más que cumplir con la Iglesia? El Fisco te sacará el redaño, ¿tienes más que pagar? Te llevarán a la guerra, ¿tienes más que morir? ¿Ignoras por ventura que este mundo es un Valle de lágrimas? Si la bienaventuranza en esta vida, ¿qué quedaría para la eterna?<br />
Por todo lo cual ninguna persona sensata y que tenga algo que perder dejará de alabar como merece ser alabada la ejemplar resignación con que ves pasar ante ti carros y carretas. Así se gana el cielo. Y tú, ¡oh pueblo longánimo!, estás ya a las puertas del Paraíso. Porque, en el supuesto de un pueblo pueda morir, tú presentas todos los signos hipocráticos. Ya los cuervos revolotean en torno tuyo presintiendo el festín. ¡Muere en paz, oh pueblo devotísimo, modelo de beatitud, muere en paz, seguro de que no han de faltar clérigos para encomendarte el alma!</p>
<p>                                     Alfredo Calderón, 26 de enero de 1897.<br />
<a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/alfredo-calderon.jpg' title='alfredo-calderon.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/alfredo-calderon.jpg' alt='alfredo-calderon.jpg' /></a></p>
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		<title>&#8220;El genocidio franquista no caduca&#8221;,  por   Pedro.</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Oct 2008 17:09:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pangosto</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Historia y vida.]]></category>

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Cuando llegó Rodríguez Zapatero al poder se comprometió a elaborar una ley que sirviese para zanjar las heridas todavía abiertas por el golpe de Estado de Franco y los militares africanistas, una casta española tan alejada del ser humano como los escorpiones. Tras muchos meses de debate, se aprobó una ley descafeinada, una ley que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/refugiados-3.jpg' title='refugiados-3.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/refugiados-3.thumbnail.jpg' alt='refugiados-3.jpg' /></a><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/mercenarios-rifenos.jpg' title='mercenarios-rifenos.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/mercenarios-rifenos.thumbnail.jpg' alt='mercenarios-rifenos.jpg' /></a><a href='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/calle-preciados-de-madrid-bombardeada.jpg' title='calle-preciados-de-madrid-bombardeada.jpg'><img src='http://blog.levante-emv.com/angostohojaslibres/files/2008/10/calle-preciados-de-madrid-bombardeada.thumbnail.jpg' alt='calle-preciados-de-madrid-bombardeada.jpg' /></a></p>
<p>Cuando llegó Rodríguez Zapatero al poder se comprometió a elaborar una ley que sirviese para zanjar las heridas todavía abiertas por el golpe de Estado de Franco y los militares africanistas, una casta española tan alejada del ser humano como los escorpiones. Tras muchos meses de debate, se aprobó una ley descafeinada, una ley que no obliga a nadie a nada, una ley que no repone el honor y la dignidad de cientos de miles de personas que dieron su vida por la democracia española, por mucho que le pese a quienes colaboraron, de un modo u otro, con el fascismo español.<br />
No se trataba de hacer una norma para ofender a nadie, ni para castigar a nadie –aunque no habría estado mal que las Cortes hubiesen celebrado una sesión conjunta para condenar moralmente a los responsables de la represión, citando sus nombres-, sencillamente se trataba de declarar ilegal la dictadura franquista, sus juicios políticos, sus símbolos, de rehabilitar la memoria de quienes fueron torturados, encarcelados, desaparecidos y fusilados por aquel régimen de oprobio y de incluir en el código penal la apología del franquismo como delito, tal como ocurre en Alemania con el nazismo. No ha sido así y continuamos viendo calles con nombres de asesinos, con nombres de colaboradores del exterminio franquista, con nombres de traidores que dejaron a un lado sus juramentos para provocar la mayor carnicería de la historia de España, para conseguir castrar intelectual, sentimental y éticamente a varias generaciones de españoles, para hundir al país en el miedo, la obediencia ciega, la esclavitud y la corrupción institucional y social, bases fundamentales del régimen.<br />
De modo que después de hablar y hablar sobre una ley que estimamos imprescindible para que España conozca su historia, se enorgullezca de ser el primer país que se enfrentó en solitario al nazi-fascimo y sienta vergüenza –sí vergüenza, como la sintieron los alemanes al darse cuenta de lo que había sido el nazismo- de las atrocidades cometidas por el general Franco y sus compañeros felones, resulta que miles de españoles siguen sin poder enterrar dignamente a sus muertos, que muchos Ayuntamientos –el de Valencia pretende construir nichos sobre una fosa común que alberga, según el reciente trabajo coordinado por Empar Salvador los cadáveres de 25.000 fusilados para tapar definitivamente los vestigios de la aniquilación- se niegan a dar permisos para hacer excavaciones que permitan saber lo que pasó, que cientos de personas  continúan sin saber el paradero de sus seres queridos, que en las iglesias siguen las placas que exaltan la “Santa Cruzada” y que seguimos hablando de los ministros, gobernadores y alcaldes franquistas como si no hubiesen roto un plato en toda su vida: Cualquier alto cargo franquista –siempre hay excepciones, personas de buena fe que se equivocaron- fue cómplice del régimen más horrendo que ha sufrido este sufrido país. No hay méritos que alegar, sólo cabe, como se decía en aquellos tiempos, el examen de conciencia y el acto de constricción. La democracia siempre es generosa con quienes reconocen sus errores, por muy graves que éstos hayan sido.<br />
Adolfo Hitler construyó entre 1933 y 1938 más de doce mil kilómetros de autopistas, la mayoría de las cuales siguen utilizándose todavía; creó un sistema de seguridad social para los trabajadores “honrados”, dio empleo a seis millones de parados arios y construyó 700.000 viviendas para obreros callados. Su criminal dictadura hizo en cinco años muchísimo más que la dictadura franquista y todos sus Alcaldes digitales en cuarenta, pero ambas, la alemana y la española, independientemente de su eficacia o ineficacia para las obras públicas, se basaban en lo mismo: En el terror, en el exterminio del disidente, del crítico o del diferente,  en el ordeno y mando, en la inmoralidad. Un dictador que somete a sangre y fuego a su pueblo puede hacer lo que quiera, puentes inútiles de cientos de kilómetros, montañas artificiales, pozos de kilómetros de profundidad, destruir ciudades quitándole, como a las personas, sus señas de identidad, lo que se le ocurra: El terror despoja al hombre de dignidad y lo convierte en un esclavo sin capacidad para pensar, para ser. Pero lo que no puede hacer una dictadura  -al menos no se lo podemos consentir quienes amamos la libertad- es cambiar la historia, torcerla, darle la vuelta para que todo aparezca al revés de cómo fue.<br />
Francisco Franco Bahamonde, Emilio Mola Vidal, Gonzalo Queipo de Llano y todos aquellos que provocaron el incendio y ayudaron a sostener la dictadura –incluyo a los dirigentes de las democracias inglesa y norteamericana- son responsables del delito más execrable que cometerse pueda: El genocidio. La conocida como Ley de la memoria histórica no ha servido para saldar la deuda que tenemos con nosotros mismos, con las generaciones venideras y con nuestro pasado. Se ha desperdiciado –ya sé que la derecha la ha combatido con todas sus armas- una ocasión única y como es algo que no da votos no creo que se vuelva a tocar en el futuro, pero mientras por España sigan caminando los fantasmas del franquismo, España no será un país normal, no será un país justo.</p>
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