Ecolog铆a


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La mayor parte de la sociedad podr铆a estar de acuerdo con la idea de que en los 煤ltimos dos siglos, y sobre todo en las 煤ltimas d茅cadas, el conocimiento cient铆fico ha avanzado de una forma impresionante. En todas las 谩reas del pensamiento: f铆sica, matem谩ticas, qu铆mica, biolog铆a, econom铆a, sociolog铆a, etc. han sido descubiertas nuevas teor铆as, leyes o postulados cuya aplicaci贸n ha creado una enorme variedad de artefactos, m谩quinas, compuestos qu铆micos, medicamentos, instituciones, nuevos negocios, etc. que han cambiado aspectos sustanciales de la vida.
Curiosamente, a la vez, vemos c贸mo casi todo lo imprescindible va a peor. Las reservas pesqueras en todo el mundo disminuyen r谩pidamente debido a las extracciones masivas; los suelos pierden paulatinamente la capacidad de producir alimentos; el petr贸leo, imprescindible para mantener nuestra organizaci贸n productiva y econ贸mica, se agota; el cemento y el hormig贸n fraccionan y deterioran los ecosistemas; el agua, el aire y el suelo se envenenan debido a la contaminaci贸n qu铆mica; las desigualdades sociales se profundizan porque existe una apropiaci贸n obscena de bienes y riqueza por parte de una minor铆a; la articulaci贸n social que garantizaba los cuidados en la infancia, en la vejez o a las personas enfermas se est谩 destruyendo, entre otras cosas, porque hombres y mujeres dedican la mayor parte de su tiempo a trabajar para el mercado; lo que se llama democracia se ha convertido en un sistema hegem贸nico que dispone de medios de difusi贸n masivos, y una enorme maquinaria tecno-militar capaces de convencer por las buenas o por las malas…

驴C贸mo es posible que de forma paralela a la generaci贸n de tanto conocimiento, a la vez que se han ido descubriendo tantas cosas que antes permanec铆an ocultas, y al mismo tiempo que nac铆an m谩s y m谩s universidades, laboratorios o centros de investigaci贸n, las variables que explican la vida se hayan ido deteriorando progresivamente? 驴Por qu茅 el agua, el aire, los territorios, la fertilidad del suelo, los mares, la biodiversidad o la vida comunitaria se han ido destruyendo al mismo ritmo acelerado con que aparentemente aprend铆amos sobre ellos? 驴Por qu茅 en esta situaci贸n de crisis global la ciudadan铆a contin煤a creyendo firmemente que nuestra sociedad sigue un camino lineal desde un pasado de atraso y superstici贸n hacia un futuro emancipador de mayor bienestar?

Para virar esta trayectoria que conduce al colapso es preciso reflexionar sobre la noci贸n de progreso que tienen las sociedades occidentales, una noci贸n que se basa en la separaci贸n entre cultura y naturaleza, y que ha contribuido a construir una esfera social, tecnol贸gica y econ贸mica que ignora el funcionamiento de los sistemas naturales y crece, como un tumor, a costa de ellos.

Saber de d贸nde venimos para poder cambiar

La g茅nesis del modelo de pensamiento occidental hunde sus ra铆ces en la Modernidad. Este per铆odo, 茅poca de indudables avances, en la que se consigue desvincular el pensamiento del poder religioso, se proclaman los Derechos del Hombre y el concepto de ciudadan铆a (masculina) comienza a abrirse paso, es tambi茅n el momento en el que se consolida el modo de relaci贸n entre los seres humanos y la naturaleza que han dado lugar a la actual crisis ecol贸gica.

En efecto, es en este momento hist贸rico cuando se ponen las bases del actual sistema tecnocient铆fico que se desarroll贸 a unas velocidades incompatibles con los procesos de la Biosfera que sostienen la vida, y al servicio de un modelo socioecon贸mico que s贸lo considera riqueza lo traducible a valor monetario y que necesitaba crecer de forma exponencial.

La ciencia moderna se constituy贸 en el supuesto de que el pensador pod铆a sustraerse del mundo y contemplarlo como algo independiente de s铆 mismo, siendo el conocimiento generado absolutamente objetivo y, supuestamente, neutral y universal. La revoluci贸n cient铆fica condujo a conceptuar la naturaleza como una enorme maquinaria que pod铆a ser diseccionada y estudiada en partes. La naturaleza pasaba as铆 a ser considerada un aut贸mata sujeto a unas leyes matem谩ticas eternas e inmutables que determinan su futuro y explican su pasado.

En la actualidad sabemos que este modelo diseccionador, que ha sido tan 煤til para aplicar en la industria, ha resultado enormemente da帽ino para la vida sobre la Tierra. La l贸gica de las cosas muertas no sirve para entender el mundo vivo. En un ecosistema, vegetales, animales y microorganismos cooperan intensamente y, por ello, no puede ser comprendido estudiando cada parte por separado.

La visi贸n atomizada y dispersa de la realidad tiene importantes repercusiones en nuestro entorno. Muchas decisiones en temas de ordenaci贸n del territorio, de creaci贸n de infraestructuras o de lanzamiento de productos qu铆micos o transg茅nicos al medio, alteran una compleja mara帽a de relaciones con consecuencias imprevisibles. Estas actuaciones basadas en un conocimiento fragmentado, en muchas ocasiones ignoran la densa red de relaciones que conecta todo lo vivo y la emergencia de fen贸menos que no tienen explicaci贸n y ni siquiera son visibles para una mirada reduccionista.

A pesar de que la propia ciencia desautoriz贸 hace muchos a帽os la mec谩nica cl谩sica o la separaci贸n entre cultura y naturaleza como visiones que pudiesen explicar la complejidad del mundo, estas miradas siguen fuertemente arraigadas en los esquemas mentales de nuestra sociedad y contin煤an estando presentes en muchas de las aplicaciones tecnol贸gicas e industriales de vanguardia.

Una concepci贸n del saber como objetivo y universal, la oportunidad de difundirlo que ofrecieron los procesos colonizadores y la tecnolog铆a adecuada para poder hacerlo, han hecho de la ciencia occidental el sistema de conocimiento hegem贸nico, ante el que cualquier otro es considerado tradici贸n o, a lo peor, superstici贸n. De este modo, se olvida que ha habido, y hay, otras muchas formas de aproximarse al conocimiento que han demostrado su utilidad y cuya validez es equiparable a la de la ciencia “oficial” (pensemos en la conservaci贸n de los bosques de muchos pueblos ind铆genas o la eficacia energ茅tica de muchos tipos de arquitectura vern谩cula).

Un progreso lineal e ilimitado

La revoluci贸n cient铆fica e ideol贸gica que instaura el proyecto de la Modernidad se ampl铆a y se asienta en el Siglo de Las Luces, momento en el que se afianza la cultura occidental como visi贸n generalizada del mundo. En este per铆odo, por una parte aparecen los ideales de la Ilustraci贸n basados en la libertad intelectual y el desarrollo del conocimiento emancipado de la Iglesia; por otro, surgen dos fen贸menos asociados: el capitalismo y la Revoluci贸n Industrial. Fundamentalmente en manos de la econom铆a liberal, la ciencia y su aplicaci贸n, desvinculadas de la 茅tica gracias a su halo de objetividad y neutralidad, se ponen al servicio de la industria incipiente y del capitalismo, consiguiendo unos aumentos enormes en las escalas de producci贸n, gracias a la disponibilidad de la energ铆a f贸sil, primero el carb贸n, y posteriormente, y hasta hoy, el petr贸leo. El capitalismo y la Revoluci贸n Industrial, con la poderosa tecnociencia a su servicio, terminaron instrumentalizando los ideales de la Ilustraci贸n e imponiendo unas relaciones entre las personas y tambi茅n entre los seres humanos y la Naturaleza, guiadas por la utilidad y la maximizaci贸n de beneficios a cualquier coste.

El concepto de progreso humano se fue construyendo, por tanto, basado en el alejamiento de la naturaleza, de espaldas a sus l铆mites y din谩micas. El desarrollo tecnol贸gico fue considerado como el motor del progreso, al servicio de una idea simplificadora que asociaba consumo con bienestar, sobre todo en las 煤ltimas d茅cadas, en las que la sociedad de consumo se ha autoproclamado como la soluci贸n para todos los problemas humanos. El lema “si puede hacerse, h谩gase” se impuso, sin que importasen los para qu茅 o para qui茅n de las diferentes aplicaciones. La ocultaci贸n de los deterioros sociales y ambientales que acompa帽aban a la creciente extracci贸n de materiales y generaci贸n de residuos, hicieron que se desease aumentar indefinidamente la producci贸n industrial, creando el mito del crecimiento continuo.

La palabra progreso dotaba de un sentido de satisfacci贸n moral a esta tendencia de la evoluci贸n sociocultural. Se consider贸 que todas las sociedades, de una forma lineal, evolucionaban de unos estadios de mayor “atraso” 鈥揷aza y recolecci贸n o ausencia de propiedad privada鈥 hacia nuevas etapas m谩s racionales 鈥揷ivilizaci贸n industrial o econom铆a de mercado鈥 y que en esta evoluci贸n tan inexorable y universal como las leyes de la mec谩nica, las sociedades europeas se encontraban en el punto m谩s avanzado. Al concebir la historia de los pueblos como un hilo de secuencias que transitaba del salvajismo a la barbarie, para llegar finalmente a la civilizaci贸n, los europeos, empapados de la convicci贸n etnoc茅ntrica de constituir la “civilizaci贸n por excelencia”, expoliaron los recursos de los territorios colonizados para alimentar su sistema econ贸mico basado en el crecimiento. Sometieron mediante la violencia (posibilitada por la aplicaci贸n cient铆fica a la tecnolog铆a militar) y el dominio cultural a los pueblos colonizados, a los que se consideraba “salvajes” y en un estado muy cercano a la naturaleza.

Esta concepci贸n de progreso, vigente en el presente, ha sido nefasta para los intereses de los pueblos empobrecidos y para los sistemas naturales. La idea de que m谩s es siempre mejor, la desvalorizaci贸n de los saberes tradicionales, la concepci贸n de la naturaleza como una fuente infinita de recursos, la reducci贸n de la riqueza a lo estrictamente monetario y la fe en que la tecnociencia ser谩 capaz de salvarnos en el 煤ltimo momento de cualquier problema, incluso de los que ella misma ha creado, suponen una r茅mora en un momento en el que resulta urgente un cambio de paradigma civilizatorio.

Cambiar no es una opci贸n

En un planeta con los recursos finitos, es absolutamente imposible extender el estilo de vida occidental, con su enorme consumo de energ铆a, minerales, agua y alimentos. El deterioro social y ambiental no son subproductos del modelo de desarrollo, sino que son una parte insoslayable de ese tipo de desarrollo. Nos encontramos, entonces, ante una crisis civilizatoria, que exige un cambio en la forma de estar en el mundo. Los modos de producci贸n de bienes y necesidades de la sociedad industrial, han colaborado en la configuraci贸n de las relaciones entre las personas. Si la din谩mica consumista y la obtenci贸n del beneficio en el menor plazo dirigen la organizaci贸n econ贸mica, esta misma l贸gica se instala en los procesos de socializaci贸n y educaci贸n, determinando finalmente que las metas a alcanzar por cada individuo se orienten hacia la acumulaci贸n, olvid谩ndose de poner en el centro el propio mantenimiento de la vida.

Hoy, el progreso es afrontar la incompatibilidad esencial que existe entre un planeta Tierra con recursos limitados y finitos, y un sistema socioecon贸mico, el capitalismo, que impulsado por la din谩mica de la acumulaci贸n del capital, se basa en la expansi贸n continua y conlleva de forma indisoluble la generaci贸n de enormes desigualdades. Se trata de establecer un “nuevo contrato social” que involucre a hombres y mujeres como parte de la naturaleza y seres interdependientes.

Progresar ser谩, por tanto, transitar de una l贸gica de guerra contra las personas, los pueblos y los territorios a una cultura de paz que celebre la diversidad de todo lo vivo, que permita a todas las personas el acceso a los bienes materiales en condiciones de equidad y que se ajuste a los l铆mites y ritmos de los sistemas naturales. Vivir con menos es una exigencia f铆sica que impondr谩 la limitaci贸n de los recursos materiales. Vivir bien con menos y en condiciones de justicia y equidad, es un camino que hay que se帽alar, sumando mayor铆as que puedan resistir, exigir e impulsar un cambio. Esta nueva visi贸n permitir谩 establecer alternativas, recuperar lo valioso que perdimos y explorar caminos in茅ditos que permitan vivir en armon铆a social y en paz con el planeta. Muchas personas, en todos los continentes, lo est谩n haciendo ya.

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Para que los que no me conozcan, me llamo Fernando Gamboa, y hace unos meses termin茅 una nueva novela de aventuras titulada GUINEA que en este mes de Octubre saldr谩 a la venta publicada por Ediciones El And茅n.

El motivo de este mail, es mi deseo de compartir con la mayor cantidad de personas posibles, y no s贸lo con las que adquieran la novela, todo aquello que he averiguado en los meses de investigaci贸n previos a la redacci贸n del libro. Lo que a continuaci贸n detallo, aunque pueda parecer exagerado o tendencioso (cuando no simplemente incre铆ble), es rigurosamente cierto y puede ser contrastado por las fuentes que cito.

A muy pocos les debe sonar un peque帽o pa铆s llamado Guinea Ecuatorial, a煤n menos sabr铆an d贸nde situarlo en un mapa de 脕frica, y ser谩n contados los que recuerden que, hasta hace exactamente cuarenta a帽os, los ecuatoguineanos eran tan ciudadanos espa帽oles como un alicantino o un gaditano.

Por entonces, Guinea Ecuatorial era una provincia m谩s de Espa帽a enclavada en la costa Africana del Golfo de Guinea; ‘La perla de 脕frica’ la llamaban.

Hoy, cuatro decenios despu茅s de su independencia, bajo el yugo dictatorial de la familia Obiang Nguema y con el benepl谩cito de las grandes potencias cuyas empresas explotan sus campos de petr贸leo y expolian sus reservas madereras, Guinea Ecuatorial se ha convertido uno de los pa铆ses m谩s subdesarrollados y corruptos del mundo, y el pueblo ecuatoguineano en uno de los m谩s aterrorizados a manos de su propio gobierno.

El actual presidente de Guinea Ecuatorial Teodoro Obiang Nguema, quien lleva 29 largos a帽os en el poder tras ejecutar al anterior presidente (su propio t铆o, otro asesino), ha saqueado, robado y asesinado sistem谩ticamente hasta extremos inconcebibles, amasando una fortuna que lo convierte en uno de los hombres m谩s ricos del planeta, en uno de los pa铆ses m谩s pobres de 脕frica. Aunque para ser exactos, no puede decirse que el pa铆s en s铆 sea pobre, pues alberga una de las mayores reservas petrol铆feras del continente, cuyos beneficios de explotaci贸n reportan al r茅gimen guineano miles de millones de euros. Lo que sucede, es que la familia Obiang se queda con ABSOLUTAMENTE TODO lo que pagan gobiernos y petroleras extranjeras (norteamericanas y chinas sobre todo) por los derechos de extracci贸n. Pero aunque parezca mentira, la familia Obiang no se limita s贸lo a quedarse con esa ingente cantidad de dinero, sino que adem谩s se dedican a robar propiedades privadas (se han apoderado aproximadamente la mitad de los terrenos edificables del pa铆s, y no han pagado un c茅ntimo por ellos), salarios (muchos trabajadores han de pagar a la familia del presidente gran parte de lo que ganan) o negocios de los guineanos no afines al gobierno o a la familia Obiang (que al fin y al cabo es lo mismo), cuya ignominia llega al punto de despojar impune y caprichosamente a sus empobrecidos compatriotas de cualquier bien que posean sin justificaci贸n alguna.

Teodoro Obiang y su clan gobiernan Guinea Ecuatorial como lo har铆a un esclavista con su hacienda. Para ellos, los ciudadanos guineanos son esclavos a su disposici贸n, y el pa铆s una finca privada que saquear sin tener que dar cuentas a nadie.

A pesar del r铆o de dinero que fluye desde este desdichado rinc贸n de 脕frica, sus habitantes no disponen de servicios sanitarios, educaci贸n, seguridad o justicia. Por ejemplo, ante cualquier emergencia m茅dica el Hospital de Malabo es la 煤nica opci贸n de asistencia, pero eso s铆, bajo ciertas condiciones como: pagar la estancia y el tratamiento por adelantado, y adem谩s, llevar todo lo necesario para dicha estancia y tratamiento (y con todo, me refiero a TODO: desde las jeringas o medicamentos necesarios, al colch贸n, las s谩banas o la comida). Sin ir m谩s lejos, cuando hace unos a帽os estuve en Guinea, para realizarle a mi pareja un an谩lisis de sangre el m茅todo de extracci贸n consisti贸 en hacerle un corte en la mano con un trozo de cristal.

Pero, por inaceptable que resulte, esto es s贸lo el principio, y ni mucho menos la peor parte.

Lo que convierte a Teodoro Obiang (conocido como ‘El Jefe’) y sus ac贸litos no s贸lo en ladrones, si no en peligrosos criminales, es la pol铆tica de detenciones arbitrarias, encarcelamientos injustificados, torturas y asesinatos cometidos contra sus propios ciudadanos. Se calcula que durante su mandato, el actual gobierno guineano ha exterminado a nada menos que el 10% de la poblaci贸n del pa铆s, y una cantidad indeterminada ha desaparecido o se encuentra encarcelada ilegalmente y sin juicio previo.

Seg煤n el 煤ltimo informe de Amnist铆a Internacional, los detenidos por la polic铆a y el ej茅rcito son torturados sistem谩ticamente con m茅todos tan brutales como mutilaciones, rotura de huesos, violaciones, descargas el茅ctricas en los genitales o, atenci贸n: clavar tenedores en la vagina de las detenidas…

Y para quien guste de datos e imparciales estad铆sticas, ah铆 van unas cuantas.

- Guinea Ecuatorial produce 400.000 barriles diarios de petr贸leo

- Exporta casi 1.000.000 de metros c煤bicos de madera tropical al a帽o.

- Su Renta per C谩pita la sit煤a en el n煤mero 38 del ranking mundial (por encima de Kuwait o Arabia Saudita)

- En cambio, en el 脥ndice de Desarrollo Humano de la ONU ocupa el puesto 121.

- El 151 sobre 163 en corrupci贸n, seg煤n Transparency International

- La esperanza de vida es de s贸lo 43,3 a帽os, seg煤n Amnist铆a Internacional.

- La 茅lite gobernante posee alrededor del 98% de la renta nacional

- El 80% de la poblaci贸n vive con menos de 20 euros al mes.

- El gobierno de Obiang ha convertido a Guinea Ecuatorial en el centro del tr谩fico de drogas de 脕frica Occidental.

- Teodoro Obiang gan贸 las 煤ltimas elecciones con un 99,5% de los votos. Los 13 partidos pol铆ticos autorizados, estaban formados por miembros del gobierno.

- En una reciente visita a Estados Unidos, la
secretaria de estado Condoleezza Rice describi贸 a Obiang como ‘buen amigo’.

- En Julio de 2003, la radio estatal anunci贸 que: ‘El presidente es un dios que est谩 en contacto permanente con el todopoderoso, y puede matar a cualquiera sin que nadie le pida cuentas y sin ir al infierno, porque es el Dios mismo’

Sobran comentarios.

Y lo que personalmente hace que esta verg眉enza com煤n me resulte a煤n m谩s dolorosa, es que el pueblo guineano, uno de los m谩s amables, hospitalarios y generosos que he conocido, haya sido, como cit茅 al principio, parte integrante del estado espa帽ol. La atropellada y negligente descolonizaci贸n de Guinea Ecuatorial por parte de Espa帽a en 1968, es el origen de la inadmisible situaci贸n que ahora sufren los guineanos y a la que hoy asistimos con absoluta indiferencia y desafecto.

Pero hay que recordar que los ecuatoguineanos no s贸lo siguen hablando en castellano, sino que muchas de sus costumbres, celebraciones y tradiciones siguen siendo las mismas que las nuestras. Sus hijos cantan las mismas canciones que cantan los nuestros en el colegio, sus bromas son las mismas, hasta sus palabrotas son las mismas que las nuestras. Son, por decirlo as铆, unos primos cercanos de los que nos hemos olvidado totalmente, una parte de nuestra familia de la que nos hemos desentendido, ajenos y a veces c贸mplices de un castigo que de ning煤n modo merecen.

Porque probablemente, mientras lee este mensaje, una anciana agonizando de malaria pide un m茅dico que nunca llegar谩.

Un ni帽o est谩 preguntando d贸nde est谩n sus padres desaparecidos.

Una mujer implora a Dios que la mate, mientras es violada y torturada salvajemente en una comisar铆a.

Y cada d铆a, Guinea Ecuatorial se hunde un poco m谩s en las tinieblas.

Cada d铆a, nuestra ignorancia nos hace m谩s culpables.

Cada d铆a cuenta.

Alguien dijo una vez que ‘Lo 煤nico que necesita el mal para triunfar, es que los hombres buenos no hagan nada’.

Quiz谩 este sea un buen momento, para averiguar qu茅 tipo de hombres y mujeres somos en realidad.

Y si te est谩s diciendo en este instante ‘Pero bueno, 驴y yo que puedo hacer? Aquello est谩 muy lejos’. Lo cierto es que, por desgracia, no vas mal encaminado.

Guinea Ecuatorial es v铆ctima de la maldici贸n del petr贸leo, y como puedes imaginar, estados como China, U.S.A. o Francia har谩n todo lo posible para mantener a Obiang en su poltrona y as铆 garantizar un suministro fiable de crudo para sus compa帽铆as petroleras. As铆 que ser谩 muy dif铆cil cambiar las cosas a corto plazo en la maltratada pero a煤n hermosa Guinea.

Y sin embargo, s铆 hay algo que podemos hacer por aquella gente: correr la voz.

Estos dictadores de opereta, s贸lo se mantienen gracias al desconocimiento que tiene el resto del mundo de las fechor铆as que cometen. Cuantos m谩s de nosotros sepamos lo que sucede, y por qu茅 sucede, m谩s probabilidades hay de que un d铆a quiz谩 no muy lejano, seamos suficientes para decir basta. Cuando pol铆ticos propios y ajenos sientan verg眉enza de tratar con asesinos como Obiang, o descubran que darse abrazos con dictadores que no respetan los m谩s elementales derechos humanos tiene un costo pol铆tico que sus votantes les van a hacer pagar, puede que las cosas cambien, y entre todos expulsemos de una vez por todas a esos demonios del para铆so

Pero esta carta es s贸lo el primer paso, ahora te toca a ti dar el siguiente ayudando a que llegue a la mayor cantidad posible de personas.

Si crees que esta lucha tiene sentido y deseas poner tu grano de arena, reenv铆a este mensaje a todos tus contactos.

Gracias por tu tiempo y tu ayuda.

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Diariamente, 820 millones de personas en el Mundo pasan hambre. Los precios de los alimentos est谩n aumentando a escala mundial鈥攃ausando violentas protestas en muchos pa铆ses como M茅xico o Marruecos. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU, advirti贸 en un informe la semana pasada que el alto precio afectar铆a su capacidad de proveer alimentos en emergencias este a帽o.

驴La reacci贸n de los pa铆ses ricos? 隆Quemar comida!

Los pa铆ses ricos cada vez consumen m谩s biocombustibles鈥攖ipos de alcohol hechos de productos vegetales鈥攗tilizados en vez de la gasolina. Los gobiernos y medios de comunicaci贸n intentan vendernos los biocombustibles como la repuesta perfecta al calentamiento global. En realidad, es tanta tierra utilizada para cultivarlos, y la energ铆a para producirlos, que terminan causando mas problemas de los que resuelven y aumentando el precio del ma铆z, trigo y otros alimentos esenciales para los pa铆ses pobres.

No todos los biocombustibles son malos, pero la falta de legislaci贸n y normas internacionales agravan la crisis alimentaria sin atenuar siquiera las consecuencias del cambio clim谩tico. Sigue el enlace para enviar un mensaje a tu gobierno antes de la cumbre en Jap贸n.

Con los est谩ndares actuales, llenar un tanque de gasolina requiere una cantidad de ma铆z que podr铆a alimentar a un ni帽o durante un a帽o. Algunos biocombustibles son m谩s eficientes, como es el caso de la ca帽a de az煤car en Brasil, y han habido muchos avances tecnol贸gicos para utilizar deshechos como combustibles.

El problema es que EEUU y Europa han establecido objetivos para el uso de biocombustibles sin diferenciar los buenos de los malos. Los desastrosos resultados de estas pol铆ticas se han sentido por todo el Mundo: Deforestaci贸n en Indonesia para cultivar aceite de palma para la UE ; Las reservas mundiales de cereales han bajado a un nivel peligrosos. Mientas tanto, los gobiernos de los pa铆ses y ricos pueden ponerse la etiqueta de 鈥榚col贸gicos鈥 sin admitir que la verdadera soluci贸n es conservar energ铆a, y las grandes multinacionales se llenan los bolsillos.

Lo que hace falta son normas internacionales que inciten el desarrollo de biocombustibles sostenibles de segunda generaci贸n y distingan entre buenos y malos biocombustibles.

Esto no se trata solo de biocombustibles. Se trata de principios. Ya es hora de que se pongan los seres humanos por delante de los intereses econ贸micos. En las palabras de un miembro de Avaaz quien sugiri贸 esta campa帽a: 鈥 No entiendo que si use comida para hacer combustible, Mi coche no es mas importante que un ni帽o hambriento鈥