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Cuando en 2006, algunos analistas juiciosos avisaron de la que se nos ven铆a encima, pocos hicieron caso, respondiendo los pretorianos del orden establecido que eran mensajes de agoreros, que la econom铆a mundial gozaba de una salud de hierro amenazada tan solo por la creciente subida de los combustibles f贸siles. A帽o y medio despu茅s, cuando la crisis se hizo flagrantemente evidente, sobre todo para los trabajadores, cuando se vio su etiolog铆a canalla, voces de todo el planeta se alzaron pidiendo un cambio de sistema, de modo de vida, incluso algunos gobiernos llegaron a proclamar la insostenibilidad del modelo actual. Ahora, cuando las 鈥渢urbulencias鈥 financieras parecen debilitarse gracias a los cientos de miles de millones de dinero p煤blico que se han tragado los bancos, algunos hablan de brotes verdes, de luces al final del t煤nel, de la posibilidad de que la econom铆a mundial vuelva a crecer a partir del a帽o que viene, si dios quiere.
Y alguna raz贸n deben tener, no porque vaya a disminuir el paro, no porque los trabajadores vayan a tener mejoras sociales, no porque la educaci贸n p煤blica, laica y human铆stica vaya a ser el principal foco de inversi贸n de los gobiernos, no porque se atisbe la desaparici贸n de las desigualdades, del hambre, de la explotaci贸n, sino porque el capitalismo, gracias a todos nosotros, puede haber encontrado otro fil贸n con el que llevarnos definitivamente a la ruina econ贸mica, ecol贸gica y moral. Nadie le pida jam谩s a un capitalista que piense a largo plazo, el beneficio y la acumulaci贸n de capitales no saben de plazos largos. A esa especie le va m谩s el regate en corto, el hoy, el ma帽ana y, como mucho, el pasado ma帽ana. No hemos salido todav铆a, y tengo serias dudas de que lo hagamos, de la mayor estafa de la historia y esos tah煤res ya nos tienen preparada otra que puede tener consecuencias absolutamente funestas.
Desde hace unos meses leo en muchos medios de comunicaci贸n reclamos para invertir en petr贸leo, un bien escaso y por tanto con unas posibilidades inmensas de proporcionar beneficio a corto plazo al no haberse producido cambios estructurales respecto a su consumo. En julio de 2008, el petr贸leo, debido a la pol铆tica econ贸mica depredadora promovida por los organismos econ贸micos internacionales y al consumismo compulsivo de la parte pudiente de la sociedad, lleg贸 a su m谩ximo hist贸rico: 147 d贸lares. Pese a los augures que anunciaban la llegada del lobo, los especuladores siguieron comprando petr贸leo a ese precio y almacen谩ndolo en enormes dep贸sitos marinos 鈥損etroleros- y terrestres, con la esperanza de que en pocas semanas alcanzase los doscientos d贸lares. Pero lleg贸 el batacazo, la quiebra del sistema financiero internacional, la gran estafa al descubierto, el ciclo bajista que necesita el capitalismo para limpiarse de impurezas, de costes, que no son otra cosa que derechos laborales, sociales, pol铆ticos y econ贸micos, es decir para zafarse de todo aquello que impide que el beneficio sea a煤n mayor, total. Ante la ca铆da brutal de la demanda de crudo, la OPEP decidi贸 en octubre del pasado a帽o extraer un mill贸n y medio menos de barriles, esperando que con esa medida los precios, que hab铆an descendido a los 32 d贸lares en febrero, se animaran y pudiese retomarse la corriente alcista. Los especuladores petrol铆feros no sab铆an que hacer con tanto oro negro devaluado guardado en sus letrinas y las medidas de la OPEP no parec铆an dar resultado. Fue entonces cuando los l铆deres y los organismos mundiales comenzaron a hablar de esperanza, del posible final de la crisis para un jueves de estos. El gigante chino comenz贸 a moverse de nuevo, no al ritmo de anta帽o, pero s铆 con el poder铆o que da tener a un ej茅rcito de cientos de millones de esclavos obligados a trabajar de sol a sol, los estraperlistas dieron salida al crudo almacenado y comenzaron a comprar nuevas remesas, volviendo a guardarlas en sus silos. Al comprobar que los precios comenzaban a subir, los medianos inversores siguieron la misma pauta, entregando sus dineros a los trileros del sistema, consiguiendo en unos meses, los que van de febrero a mayo de este a帽o que el petr贸leo llegase a los 67,50 d贸lares, un precio que duplicaba con creces el de febrero de este mismo a帽o. Por si fuera poco, hay una absoluta confianza en medios financieros y burs谩tiles de que el aceite de piedra pueda alcanzar a finales de a帽o los 75 d贸lares. Estamos, pues, ante otra estafa de nivel sideral promovida y auspiciada por la mano invisible que mueve el mercado y se r铆e de nosotros, del pueblo que paga quiebras y sufre despidos, a mand铆bula batiente.
驴Qu茅 ocurre, se est谩 saliendo de la crisis, estamos al final del t煤nel, ha llegado de nuevo la eterna primavera que siempre es ef铆mera para la mayor铆a de los mortales? No creo. Evidentemente, si los estraperlistas, los estafadores, los especuladores que mandan en el sistema han decidido invertir en petr贸leo, es porque algo se mueve, porque est谩n seguros de que van a ganar much铆simo dinero en un horizonte no muy lejano. Pero no se est谩 saliendo de la crisis porque a los capitalistas que manejan la mano invisible, las crisis les vienen como anillo al dedo. Volver谩 a subir el PIB, volver谩n, despu茅s de haber expulsado del mercado a miles de peque帽as empresas, a crecer los beneficios de las grandes corporaciones, volver谩n a tener beneficios los bancos, incluso las automovil铆sticas con la ayuda econ贸mica de los Estados, pero continuar谩 el paro, con la nada desde帽able probabilidad, de que se haga end茅mico en algunas regiones del planeta y en algunos segmentos de edad, se alargar谩, por incre铆ble que parezca, la jornada laboral, se invertir谩 en polic铆a, se bajar谩n los impuestos a las transnacionales y los ricos y se organizar谩 otro genocidio en alg煤n pa铆s de los marcados en rojo en la lista negra del Pent谩gono.
El poder de las grandes corporaciones ha llegado a ser tal, con todos los grandes medios bajo n贸mina, que despu茅s de haber estafado a la Humanidad y de ponerla en la peor situaci贸n en d茅cadas, despu茅s de haber obligado a los gobiernos a entregarles una cantidad de dinero tal que habr铆a bastado para eliminar definitivamente el hambre en el mundo, para dar estudios universitarios a todo el que lo desease, para construir hospitales hasta en el m谩s remoto lugar del planeta, para desarrollar, y acabar as铆 con los flujos migratorios forzosos, las 谩reas m谩s pobres de la Tierra, tienen la cara dura, la inmensa cara dura, de estar planeando, delante de nuestras narices, otra estafa de calibre similar o superior, pues 茅sta puede no tener remedio. Cuando el petr贸leo se acercaba peligros铆simamente a los doscientos d贸lares el barril y la crisis era inminente, hab铆a gobiernos que planteaban ya como ineludible el cambio de modelo energ茅tico, el progresivo abandono del petr贸leo y su sustituci贸n por energ铆as renovables. Se hablaba de ayudar a la industria automovil铆stica siempre que mantuviese los puestos de trabajo en el mismo lugar y acometiese una renovaci贸n en toda regla que incluyese la sustituci贸n de los motores convencionales por otros 鈥搚a inventados- que utilizasen hidr贸geno o electricidad. Todo se ha parado, como si nada hubiese pasado. Los gobiernos entregan de nuevo millones a las automovil铆sticas y 茅stas siguen con los motores de petr贸leo sabiendo que eso no tiene futuro, que eso es el suicidio, que, como dice Jos茅 Luis Sampedro, de retomar las pautas de consumo de energ铆as f贸siles anteriores a la crisis, en diez a帽os el petr贸leo costar谩 por encima de los trescientos d贸lares el barril, lo que har谩 inviable cualquier actividad econ贸mica y humana, inici谩ndose un periodo de inestabilidad pol铆tica, de proporciones dif铆cilmente mensurables, por el control de lo que quede de esa fuente de energ铆a. Llegado ese momento, la energ铆a nuclear ser谩 presentada como 煤ltima tabla de salvaci贸n, trasladando la guerra del mundo isl谩mico, que es el del petr贸leo, al mundo negro, que es el del uranio.
El control pol铆tico y econ贸mico de 脕frica ha costado millones de muertos y la pobreza de un continente que tiene la desgracia de tener todo aquello que el opulento primer mundo necesita y se lleva sin su permiso mediante la corrupci贸n, la conquista o la guerra. Europa, siempre Europa, est谩 perdiendo una de sus 煤ltimas oportunidades. Ha renunciado a cambiar de modelo econ贸mico y apuesta porque todo siga igual, pero otorgando m谩s derechos para quienes m谩s tienen y menos para los trabajadores. Pagar谩 el petr贸leo, mientras haya, a precios que la sumir谩n en una crisis cr贸nica, despu茅s ser谩 esclava del uranio que tiene 脕frica pero que est谩 en manos de las grandes transnacionales y sus ej茅rcitos imperiales. Habr铆a sido todo tan sencillo, como aprovechar la actual crisis para cambiar el combustible f贸sil de los autom贸viles, por otro renovable. Se habr铆a dado un paso de gigante. De este modo, han elegido por nosotros, el camino a Perdici贸n.

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