images1.jpgafrica.jpgafr.jpg
A la alegría de oír que se suspendía el rally
París-Dakar ha seguido mi sorpresa de escuchar que
pretenden llevarlo a Latinoamérica. Es decir, al
tercer mundo, que siga en el tercer mundo.
El París-Dakar, como todos los rallies, son una
agresión al paisaje y una forma inútil de demostrar lo
rápidos que son ciertos vehículos a la hora de meterse
por determinados terrenos. Aparte de que contaminan y
dejan plásticos y otras basuras, resulta infantil
creer que el París-Dakar es una fuente de ingresos
para países como Mauritania, cuando lo que dejan es
una pequeña limosna que no soluciona problemas. Y no
quiero pensar en que lo que llevan es ropa usada,
cuando en esos países tenían una cultura textil que va
desapareciendo con los trapos que desecha Occidente.
Los ecologistas advirtieron de que circular con un
todo-terreno por espacios verdes es un atropello
contra la naturaleza. Porque las ruedas destruyen
vegetación, atropellan animales y personas y, en el
caso del desierto, donde también existe vida, es una
demostración más de poderío de ricos frente a pobres.
La procesión de camiones, furgonetas, motos y jeeps
que acompaña al rally o rallye podía quedarse en casa
y ya veríamos cómo los habitantes a los que les tocase
sufrirlo protestarían e impedirían que se celebrase.
Que se vayan a Marte a correr. Me quedo con la vuelta ciclista.

Share and Enjoy: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • del.icio.us
  • barrapunto
  • meneame